miércoles, 20 de junio de 2012

Epílogo: Una ocasión especial


Aviso: Los libros aquí transcriptos y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia original “Reading Twilight” a Choices HP, yo solo la traduzco, todo esto es sin ánimos de lucro, solo por mero entretenimiento.

Epilogo: Una ocasión especial leyó Esme con una sonrisa.
Edward me ayudó a entrar en su coche. Prestó especial atención a las tiras de seda que adornaban mí vestido de gasa, las flores que él me acababa de poner en los rizos, cuidadosamente peinados, y la escayola, de tan difícil manejo. Ignoró la mueca de enfado de mis labios.
Edward estaba sonriendo imaginando porque sería.
Se sentó en el asiento del conductor después de que me hubo instalado y recorrió el largo y estrecho camino de salida.
— ¿Cuándo tienes pensado decirme de qué va todo esto? —refunfuñé quejosa; odio las sorpresas de todo corazón, y él lo sabía.
"Ella odia las sorpresas!" Emmett dijo... sorprendido.
"Probablemente odia la atención que traería sobre ella", sonrió Edward.
—Me sorprende que aún no lo hayas adivinado —
"Tiene que ser algo obvio", se rió Emmett. "Ella tiene más dificultades para averiguar lo que es obvio."
me lanzó una sonrisa burlona, y el aliento se me atascó en la garganta. ¿Es que nunca me iba a acostumbrar a un ser tan perfecto?
—Ya te he dicho lo guapo que estás, ¿no? —me aseguré.
“oh genial, mas ego del que ya tiene” dijo Jasper, Emmett asintió estando de acuerdo.
“Envidiosos” rio Edward.
—Sí.
Volvió a sonreír. Hasta ese instante, jamás le había visto vestido de negro, y el contraste con la piel pálida convertía su belleza en algo totalmente irreal. No había mucho que pudiera ocultar, me ponía nerviosa incluso el hecho de que llevara un traje de etiqueta...
"Oh, estas usando un traje?" Alice sonrió con complicidad. "Apuesto a que la llevas al baile".
"Oh, a ella le encantará" Emmett estalló en risas imaginando su cara cuando lo entienda.
... Aunque no tanto como mi propio vestido, o los zapatos. En realidad, un solo zapato, porque aún tenía escayolado y protegido el otro pie. Sin duda, el tacón fino, sujeto al pie sólo por unos lazos de satén, no iba a ayudarme mucho cuando intentara cojear por ahí.
—No voy a volver más a tu casa si Alice y Esme siguen tratándome como a una Barbie, como a una cobaya cada vez que venga —rezongué.
"Ahh," suspiró Alice, ella estaba imaginado toda la alegría que tenia arreglando a Bella. Ella y Rosalie eran hermosas por ser vampiros asi que no se necesitaba mucho por lo tanto no era divertido, pero con Bella tenia asegurada horas y horas de preparación, no es que Bella no fuera bella, pero los humanos son diferentes a los vampiros, así que ella se encargaría de que Bella estuviera realmente hermosa en ese baile.
Estaba segura de que no podía salir nada bueno de nuestras indumentarias formales. A menos que..., pero me asustaba expresar en palabras mis suposiciones, incluso pensarlas.
"No me gusta el sonido de eso", suspiró Edward.
“Algún día van a tener que hablarlo “dijo Jasper.
Me distrajo entonces el timbre de un teléfono. Edward sacó el móvil del bolsillo interior de la chaqueta y rápidamente miró el número de la llamada entrante antes de contestar.
—Hola, Charlie —contestó con prevención.
“Seguro tu suegro llama para decirte que se arrepintió y retira su permiso de llevarla al baile” dijo Emmett riendo.
Edward solo rodo a los ojos a su hermano, él siempre hallaba la manera de reírse a su costa.
— ¿Charlie? —pregunté con pánico.
La experiencia vivida hacía ahora ya más de dos meses había tenido sus consecuencias. Una de ellas era que me había vuelto hipersensible en mi relación con la gente que amaba. Había intercambiado los roles naturales de madre e hija con Renée,
“Esa es una buena consecuencia, nunca sabes cuándo podría ser tarde” dijo Esme
al menos en lo que se refería a mantener contacto con ella. Si no podía hacerlo a diario a través del correo electrónico y, aunque sabía que era innecesario pues ahora era muy feliz en Jacksonville, no descansaba hasta llamarla y hablar con ella.
Y todos los días, cuando Charlie se iba a trabajar, le decía adiós con más ansiedad de la necesaria.
Sin embargo, la cautela de la voz de Edward era harina de otro costal. Charlie se había puesto algo difícil desde que regresé a Forks.
"Era de esperar," suspiró Edward.
"Él realmente no sabe lo que paso" dijo Esme como siempre tratando de aplacar a su hijo.
Mi padre había adoptado dos posturas muy definidas respecto a mi mala experiencia. En lo que se refería a Carlisle, sentía un agradecimiento que rayaba en la adoración.
“Es bueno saber que tendré una buena relación con mi consuegro” dijo Carlisle mientras todos reian.
Por otro lado, se obstinaba en responsabilizar a Edward como principal culpable porque yo no me hubiera ido de casa de no ser por él. Y Edward estaba lejos de contradecirle.
“Edward” dijo Esme pero él solo negó con la cabeza.
Durante los siguientes días fueran apareciendo reglas antes inexistentes, como toques de queda... y horarios de visita.
“Eso esta bien” dijo Emmett seriamente.
“Si después del primer beso ya dormían juntos en su primer día de novios, no quiero imaginar  que harán con meses de relación” dijo Jasper también serio.
“Alguien debe controlarte Eddy” dijo Emmett que estaba perdiendo la compostura y quería reírse de la situación de ser hermanos mayores.
“Les recuerdo que los toques de queda y horarios de visita no impedirían entrar a su habitación sin que Charlie se de cuenta” dijo Edward calmadamente tratando de ganar la “discusión” que tenia con sus hermanos.
“Veeeeeeeeeeeeees” le dijo Jasper “hablas de colarte en su habitación por las noches como si nada” termino riéndose.
“Nuestro pequeño ha crecido” dijo Emmett llorando falsamente en el hombro de Jasper.
“Oh, ya cállense” dijo Edward avergonzado.
Edward se ladeó para mirarme al notar la preocupación en mi voz. Su rostro estaba tranquilo, lo cual suavizó mi súbita e irracional ansiedad. A pesar de eso, sus ojos parecían tocados por alguna pena especial. Entendió el motivo de mi reacción, y siguió sintiéndose responsable de cuanto me sucedía.
Algo que le estaba diciendo Charlie le distrajo de sus taciturnos pensamientos. Sus ojos dilatados por la incredulidad me hicieron estremecer de miedo hasta que una amplia sonrisa le iluminó el rostro.
— ¡Me estás tomando el pelo! —rió.
“Que pasa?” dijo Emmett.
— ¿Qué pasa? —inquirí, ahora curiosa.
Me ignoró.
— ¿Por qué no me dejas que hable con él? —sugirió con evidente placer. Esperó durante unos segundos.
—Hola, Tyler;
"¿Por qué Tyler esta en la casa de Bella?" Emmett dijo confundido, pero Edward y Alice se echaron a reír incontrolablemente. "¿Qué?"
"Él le estaba diciendo a todos que él llevaría a Bella al baile de graduación", dijo Rosalie, apenas capaz de ocultar su sonrisa.
"Oh", dijo Emmett, se le iluminaron los ojos y luego se unió a la risa con sus hermanos, pero paro abruptamente “Edward, ten cuidado te quieren robar a la novia” le dijo serio pero volvió a estallar en risas.
Como siempre Edward solo lo ignoro
soy Edward Cullen —saludó muy educado, al menos en apariencia, pero yo ya le conocía lo bastante para detectar el leve rastro de amenaza en su tono.
“Celoso?”pregunto Emmett.
Edward ni se molesto en contestar.
¿Qué hacía Tyler en mi casa? Caí en la cuenta de la terrible verdad poco a poco. Bajé la vista para contemplar el elegante traje azul oscuro en el que Alice me había metido.
"Está empezando a entenderlo ", dijo Emmett impaciente por leer su reacción.
—Lamento que se haya producido algún tipo de malentendido, pero Bella no está disponible esta noche —el tono de su voz cambió, y la amenaza de repente se hizo más evidente mientras seguía hablando—. Para serte totalmente sincero, ella no va a estar disponible ninguna noche para cualquier otra persona que no sea yo.
“Eso hermano, pelea, demuestra que Bellita es nuestra” dijo Emmett dando puñetazos al aire.
“¿Nuestra?” dijo Edward enarcando una ceja.
“Que sensible!!, me refería a que pronto será de la familia, así que será nuestra” dijo Emmett con obviedad, como si dijera que dos más dos son cuatro.
“Ella nunca será un vamp…”dijo Edward interrumpido por Emmett lo paro con una mano y dijo “Bella siempre gana” encogiéndose de hombros ignorando el ceño fruncido de Rosalie.
— No te ofendas. Y lamento estropearte la velada —dijo, pero lo cierto es que no sonaba como si no lo sintiera en absoluto.
Cerró el teléfono con un golpe mientras se extendía por su rostro una ancha y estúpida sonrisa.
Mi rostro y mi cuello enrojecieron de ira. Notaba cómo las lágrimas producidas por la rabia empezaban a llenarme los ojos.
“Solo Bella” dijo Alice negando con la cabeza. Mientras Emmett se destornillaba de la risa olvidando rápidamente el momento tenso con Edward hace un momento.
Me miró sorprendido.
— ¿Me he extralimitado algo al final? No quería ofenderte.
"Como si ella estaría enojada por eso", dijo Alice, rodando los ojos. "Ella te querrá por siempre."
Pasé eso por alto.
— ¡Me llevas al baile de fin de curso! —grité furiosa.
Todos se rieron de eso.
Para vergüenza mía, era bastante obvio. Estaba segura de que me hubiera dado cuenta de la fecha de los carteles que decoraban los edificios del instituto de haber prestado un poco de atención, pero ni en sueños se me pasó por la imaginación que Edward pensara hacerme pasar por esto, ¿es que no me conocía de nada?
"Sí, Eddy, ella odia los bailes," rió Emmett.
No esperaba una reacción tan fuerte, eso estaba claro. Apretó los labios y estrechó los ojos.
—No te pongas difícil, Bella.
Eché un vistazo por la ventanilla. Estábamos ya a mitad de camino del instituto.
— ¿Por qué me haces esto? —pregunté horrorizada.
—Francamente, Bella, ¿qué otra cosa creías que íbamos a hacer? señaló su traje de etiqueta con un gesto de la mano.
Estaba avergonzada. Primero, por no darme cuenta de lo evidente, y luego por haberme pasado de la raya con las vagas sospechas —expectativas, más bien— que habían ido tomando forma en mi mente a lo largo del día conforme Alice y Esme intentaban transformarme en una reina de la belleza. Mis esperanzas, a medias temidas, parecían ahora estupideces.
Edward, entrecerrando los ojos cada vez más sus sospechas de a donde estarían los pensamientos de Bella
Había adivinado que se estaba cociendo algún acontecimiento, pero ¡el baile de fin de curso! Era lo último que se me hubiera ocurrido.
Recordé consternada que, contra mi costumbre, hoy llevaba puesto rimel, por lo que me restregué rápidamente debajo de los ojos para evitar los manchurrones. Sin embargo, tenía los dedos limpios cuando retiré la mano; Alice debía haber usado una máscara resistente al agua al maquillarme, seguramente porque intuía que algo así iba a suceder.
"Bueno, está en Forks, quizás ese día estaría lloviendo", dijo Alice. "Aunque, yo hubiera sabido eso también."
Esto es completamente ridículo. ¿Por qué lloras? —preguntó frustrado.
— ¡Porque estoy loca!
“Eso ya lo sabíamos” dijo Emmett restándole importancia “ quien más saldría con nuestro hermanito?” termino en risas.
“Gracias por lo que me toca” dijo Edward con dolor fingido.
—Bella...
Dirigió contra mí toda la fuerza de sus ojos dorados, llenos de reproche.
— ¿Qué? —murmuré, súbitamente distraída.
—Hazlo por mí —insistió.
Sus ojos derritieron toda mi furia. Era imposible luchar con él cuando hacía ese tipo de trampas. Me rendí a regañadientes.
"Odio cuando me hace trampas también", dijo Emmett y luego añadió, porque todos lo miraban riendo. "No porque se me quede mirando, me refiero porque es un lector de mentes."
"Claro Em, estoy seguro de que eso es lo que querías decir", bromeó Jasper.
“No, yo…” dijo Emmett abriéndola la boca como si fuera un  pescadito fuera del agua para luego enfurruñarse y cruzarse de brazos dando todo es aspecto de un niño pequeño haciendo un berrinche.
Los demás seguían riéndose.
“Mi osito” le dijo Rosalie mientras le daba un beso en la mejilla, ella también se había reído, era como darle  una probadita de su propia medicina, ya que su marido siempre se reía de todos.
—Bien —contesté con un mohín, incapaz de echar fuego por los ojos con la eficacia deseada—. Me lo tomaré con calma. Pero ya verás —advertí—. En mi caso, la mala suerte se está convirtiendo en un hábito. Seguramente me romperé la otra pierna. ¡Mira este zapato! ¡Es una trampa mortal! —levanté la pierna
“Bella no deberías hacer eso, Eddy te saltara encima” dijo Emmett riéndose, su venganza siempre seria burlarse de Edward.
“no voy a saltarle encima, soy un caballero” dijo Edward.
para reforzar la idea.
—Humm —miró atentamente mi pierna más tiempo del necesario
Edward sonreía avergonzado.
“Decías?” le dijo Emmett riéndose a carcajadas.
“Bueno, no le salte encima verdad?” dijo Edward aun avergonzado.
“Cof-cof-pervertido-cof-cof” dijo Emmett entre toses, era tan fácil ganarle a Edward cuando se refería a Bella.
— Recuérdame que le dé las gracias a Alice esta noche.
— ¿Alice va a estar allí? —eso me consoló un poco.
—Con Jasper, Emmett... y Rosalie —admitió él.
Desapareció la sensación de alivio,
"Parece que no has podido a aceptarla, bebe", suspiró Emmett.
"Lo siento", dijo Rosalie. "Tú sabes por qué le guardo rencor ..."
"Lo sé", suspiró Emmett de nuevo mientras la abrazaba acariciándole el brazo.
 ya que mi relación con Rosalie no avanzaba. Me llevaba bastante bien con su marido de quita y pon.
"Bueno, eso es bueno," Emmett sonrió.
Emmett me tenía por una persona divertidísima,
"Ella es divertida", coincidió Emmett.
pero ella actuaba como si yo no existiera.
“Pero, eso cambiara en esta realidad, verdad amor? Pregunto Emmett.
“Hare mi mejor esfuerzo” dijo Rosalie.
 Mientras sacudía la cabeza para modificar el curso de mis pensamientos, me acordé de otra cosa.
— ¿Estaba Charlie al tanto de esto? —pregunté, repentinamente recelosa.
—Claro —esbozó una amplia sonrisa;
“No le debes caer tan mal, si te ayudo a embaucar a Bella” dijo Jasper riéndose.
 luego empezó a reírse entre dientes—. Aunque Tyler, al parecer, no.
Los más jóvenes volvieron a reírse.
“Bueno, ya está bien, dejen al pobre chico, quizás el no sabía de tu relación con Bella” le dijo Esme a Edward.
Me rechinaron los dientes. No entendía cómo Tyler se había creado esas falsas expectativas. Excepto en los pocos días soleados, Edward y yo éramos inseparables en el instituto,
“Ves mamá el chico es un idiota” dijo Emmett.
Esme solo sonrió, Emmett tenia razón.
donde Charlie no podía interferir.
Para entonces ya habíamos llegado al instituto. Un coche destacaba entre todos los demás del aparcamiento, el descapotable rojo de Rosalie. Hoy, las nubes eran finas y algunos rayos de sol se filtraban lejos, al oeste.
Se bajó del coche y lo rodeó para abrirme la puerta. Luego, me tendió la mano.
Me quedé sentada en mi asiento, obstinada, con los brazos cruzados. Sentía una secreta punzada de satisfacción, ya que el aparcamiento estaba atestado de gente vestida de etiqueta: posibles testigos. No podría sacarme a la fuerza del coche como habría hecho de estar solos.
"No voy a dejar que eso me detenga", sonrió Edward.
Suspiró.
—Hay que ver, eres valiente como un león cuando alguien quiere matarte, pero cuando se menciona el baile... —sacudió la cabeza.
Tragué saliva. Baile.
"Ella es tan rara", dijo Rosalie con una sonrisa, a ella le encantaban los bailes.
—Bella, no voy a dejar que nada te haga daño, ni siquiera tú misma. Te prometo que voy a estar contigo todo el tiempo.
Lo pensé un poco, y de repente me sentí mucho mejor.
Edward sonrió, sabía que a Bella le gustaría.
 Edward lo notó en mi semblante.
—Así que ahora... —dijo con dulzura—. No puede ser tan malo.
Se inclinó y me pasó un brazo por la cintura, me apoyé en su otra mano y dejé que me sacara del coche.
En Phoenix celebran los bailes de fin de curso en el salón de recepciones de los hoteles; sin embargo, aquí, el baile se hace en el gimnasio, por supuesto. Seguro que debía de ser la única sala lo bastante amplia en la ciudad para poder organizar un baile. Cuando entramos, me dio la risa tonta. Había por todos lados arcos con globos y las paredes estaban festoneadas con guirnaldas de papel de seda.
—Parece un escenario listo para rodar una película de terror —me reí por lo bajo.
"Ella tiene razón, es una película de terror si hay  vampiros cerca", señaló Emmett riéndose..
—Bueno —murmuró él mientras nos acercábamos lentamente hacia la mesa de las entradas. Edward soportaba la mayor parte de mi peso, pero aun así yo debía caminar arrastrando los pies y cojeando—, desde luego hay vampiros presentes más que de sobra.
Contemplé la pista de baile; se había abierto un espacio vacío en el centro, donde dos parejas daban vueltas con gracia. Los otros bailarines se habían apartado hacia los lados de la habitación para concederles espacio, ya que nadie se sentía capaz de competir ante tal exhibición. Nadie podía igualar la elegancia de Emmett y Jasper, que vestían trajes de etiqueta clásicos. Alice lucía un llamativo vestido de satén negro con cortes geométricos que dejaba al aire grandes triángulos de nívea piel pálida.
"Eso suena perfecto," sonrió Alice, lástima que si ya lo había utilizado en el libro, no podía utilizarlo en esta realidad, era como ponerse dos veces el mismo vestido para ir a un baile, y ella jamás haría eso.
Edward solo rodo los ojos ante los pensamientos de Alice.
Y Rosalie era... bueno, era Rosalie. Estaba increíble. Su ceñido vestido de vivido color púrpura mostraba un gran escote que llegaba hasta la cintura y dejaba la espalda totalmente al descubierto, y a la altura de las rodillas se ensanchaba en una amplia cola rizada. Me dieron pena todas las chicas de la habitación, incluyéndome yo.
"Parece adecuado", dijo Rosalie sonriendo con orgullo.
“Debemos buscarte otro vestido Rose, si ya lo usaste en el libro, no puedes volver a ponértelo” dijo Alice con impaciencia.
“Tienes razón debemos ir de compras” dijo Rose.
“yo no quiero iiiiiiiiir” dijo Emmett.
“Iran los tres, si saben lo que les conviene, nadie vestido por Mary Alice Cullen de Hale vestirá lo mismo dos veces y no importa si eso paso en otra dimensión, entendieron” dijo Alice fulminándolos con la mirada.
Tanto Jasper, como Edward y Emmett asintieron rápidamente.
— ¿Quieres que eche el cerrojo a las puertas mientras masacras a todos estos incautos pueblerinos? —susurré como si urdiéramos alguna conspiración.
Edward me miró.
— ¿Y de parte de quién te pondrías tú?
"Con nosotros, por supuesto", dijeron Alice y Emmett.
—Oh, me pondría de parte de los vampiros, por supuesto.
Sonrió con renuencia.
—Cualquier cosa con tal de no bailar.
—Lo que sea.
Compró las entradas y nos dirigimos hacia la pista de baile. Me apreté asustada contra su brazo y empecé a arrastrar los pies.
—Tengo toda la noche —me advirtió.
Al final, me llevó hasta el lugar donde su familia bailaba con elegancia, por cierto, en un estilo totalmente inapropiado para esta música y esta época. Los miré espantada.
—Edward —tenía la garganta tan seca que sólo conseguía hablar en susurros—. De verdad, no puedo bailar.
Sentí que el pánico rebullía en mi interior.
"Como si ella necesitara saber bailar conmigo", sonrió Edward con suficiencia.
—No te preocupes, tonta —me contestó con un hilo de voz—. Yo sí puedo —colocó mis brazos alrededor de su cuello, me levantó en vilo y deslizó sus pies debajo de los míos.
Y de repente, nosotros también estuvimos dando vueltas en la pista de baile.
—Me siento como si tuviera cinco años —me reí después de bailar el vals sin esfuerzo alguno durante varios minutos.
—No los aparentas —murmuró Edward al tiempo que me acercaba a él hasta tener la sensación de que mis pies habían despegado del suelo y flotaban a más de medio metro.
Alice atrajo mi atención en una de las vueltas y me sonrió para infundirme valor. Le devolví la sonrisa. Me sorprendió darme cuenta de que realmente estaba disfrutando, aunque fuera sólo un poco.
"Bien", dijo Edward. "Estuvo bien que la llevara... incluso con sus protestas”
—De acuerdo, esto no es ni la mitad de malo de lo que pensaba —admití.
Pero Edward miraba hacia las puertas con rostro enojado.
— ¿Qué pasa? —pregunté en voz alta.
Aunque estaba desorientada después de dar tantas vueltas, seguí la dirección de su mirada hasta ver lo que le perturbaba. Jacob Black,
"¿Por qué tuvo que ir?" Edward gruñó.
"Celoso", bromeó Emmett.
"Por supuesto que no", dijo Edward totalmente tenso. "Tal vez un poco..." admitió.
“El es solo un conocido, ni siquiera es su amigo en el sentido estricto de la palabra” dijo Alice
sin traje de etiqueta, pero con una camisa blanca de manga larga y corbata, y el pelo recogido en su sempiterna coleta, cruzaba la pista de baile hacia nosotros.
Después de que pasara la primera sorpresa al reconocerlo, no pude evitar sentirme mal por el pobre Jacob. Parecía realmente incómodo, casi de una forma insoportable. Tenía una expresión de culpabilidad cuando se encontraron nuestras miradas.
"Otra advertencia de los lobos", gruñó Edward.
Edward gruñó muy bajito.
¡Compórtate! —susurré.
La voz de Edward sonó cáustica.
—Quiere hablar contigo.
En ese momento, Jacob llegó a nuestra posición. La vergüenza y la disculpa se evidenciaron más en su rostro.
—Hola, Bella, esperaba encontrarte aquí —parecía como si realmente hubiera esperado justo lo contrario, aunque su sonrisa era tan cálida como siempre.
—Hola, Jacob —sonreí a mi vez—. ¿Qué quieres?
— ¿Puedo interrumpir? —preguntó indeciso mientras observaba a Edward por primera vez.
Me sorprendió descubrir que Jacob no necesitaba alzar los ojos para mirar a Edward. Debía de haber crecido más de diez centímetros desde que le vi por vez primera.
"Eso es algo peculiar", dijo Carlisle.
"Él es un adolescente", Edward se encogió de hombros, no realmente interesado. "Él debe estar en su etapa de crecimiento."
“puede ser” dijo Carlisle, pero mantendría el dato.
El rostro de Edward, de expresión ausente, aparentaba serenidad. En respuesta se limitó a depositarme con cuidado en el suelo y retroceder un paso.
—Gracias —dijo Jacob amablemente.
Edward se limitó a asentir mientras me miraba atentamente antes de darme la espalda y marcharse.
Jacob me rodeó la cintura con las manos y yo apoyé mis brazos en sus hombros.
— ¡Hala, Jacob! ¿Cuánto mides ahora?
—Metro ochenta y ocho —contestó pagado de sí mismo.
No bailábamos de verdad, ya que mi pierna lo impedía. Nos balanceamos desmañadamente de un lado a otro sin mover los pies. Menos mal, porque el reciente estirón le había dejado un aspecto desgarbado y de miembros descoordinados, y probablemente era un bailarín tan malo como yo.
—Bueno, ¿y cómo es que has terminado viniendo por aquí esta noche? —pregunté sin verdadera curiosidad.
Me hacía una idea aproximada si tenía en cuenta cuál había sido la reacción de Edward.
— ¿Puedes creerte que mi padre me ha pagado veinte pavos por venir a tu baile de fin de curso? —admitió un poco avergonzado.
Vendido", murmuró Edward.
Emmett solo se reía de Edward al verlo celoso cuando sabia que Bella solo tenía ojos para el.
—Claro que sí —musité—. Bueno, espero que al menos lo estés pasando bien. ¿Has visto algo que te haya gustado? —bromeé mientras dirigía una mirada cargada de intención a un grupo de chicas alineadas contra la pared como tartas en una pastelería.
—Sí —admitió—, pero está comprometida.
"Más que un poco celoso ahora," rió Emmett cuando Edward gruñó.
Miró hacia bajo para encontrarse con mis ojos llenos de curiosidad durante un segundo. Luego, avergonzados, los dos miramos hacia otro lado.
Edward parecía aún más frustrado por eso.
—A propósito, estás realmente guapa —añadió con timidez.
—Vaya, gracias. ¿Y por qué te pagó Billy para que vinieras? —pregunté rápidamente, aunque conocía la respuesta.
A Jacob no pareció hacerle mucha gracia el cambio de tema. Siguió mirando a otro lado, incómodo otra vez.
—Dijo que era un lugar «seguro» para hablar contigo. Te prometo que al viejo se le está yendo la cabeza.
“Yo no le haría nada la chico” dijo Edward enojado.
Me uní a su risa con desgana.
—De todos modos, me prometió conseguirme el cilindro maestro que necesito si te daba un mensaje —confesó con una sonrisa avergonzada.
—En ese caso, dámelo. Me gustaría que lograras terminar tu coche —le devolví la sonrisa.
Al menos, Jacob no creía ni una palabra de las viejas leyendas, lo que facilitaba la situación. Apoyado contra la pared, Edward vigilaba mi rostro, pero mantenía el suyo inexpresivo. Vi cómo una chica de segundo con un traje rosa le miraba con interés y timidez, pero él no pareció percatarse.
—No te enfades, ¿vale? —Jacob miró a otro lado, con aspecto culpable.
—No es posible que me enfade contigo, Jacob —le aseguré—. Ni siquiera voy a enfadarme con Billy. Di lo que tengas que decir.
"Ella puede que se enoje", dijo Edward. "Ella se enoja todo el tiempo... aunque no se enoje en el momeno"
—Bueno, es un tanto estúpido... Lo siento, Bella, pero quiere que dejes a tu novio. Me dijo que te lo pidiera «por favor».
Sacudió la cabeza con ademán disgustado.
—Sigue con sus supersticiones, ¿verdad?
—Sí. Se vio abrumado cuando te hiciste daño en Phoenix. No se creyó que... —Jacob no terminó la frase, sin ser consciente de ello.
Edward gruñó al igual que todos los demás.
—Me caí —le atajé mientras entrecerraba los ojos.
—Lo sé —contestó Jacob con rapidez.
—Billy cree que Edward tuvo algo que ver con el hecho de que me hiriera —no era una pregunta, y me enfadé a pesar de mi promesa.
Jacob rehuyó mi mirada. Ni siquiera nos molestábamos ya en seguir el compás de la música, aunque sus manos seguían en mi cintura y yo tenía las mías en sus hombros.
"Y los celos siguen subiendo", comentó Emmett al ver el estado de Edward.
“no tienes ni idea” dijo Jasper sonriendo, el mas que nadie sabia como Edward estaba.
—Mira, Jacob, sé que probablemente Billy no se lo va a creer, pero quiero que al menos tú lo sepas —me miró ahora, notando la nueva seriedad que destilaba mi voz—. En realidad, Edward me salvó la vida. Hubiera muerto de no ser por él y por su padre.
—Lo sé —aseguró.
Parecía que la sinceridad de mis palabras le había convencido en parte y, después de todo, tal vez Jacob consiguiera convencer a su padre, al menos en ese punto.
—Jake, escucha, lamento que hayas tenido que hacer esto —me disculpé.
"Siempre pide disculpas", dijo Edward, sacudiendo la cabeza. "Y por cosas que ni siquiera son culpa de ella."
—En cualquier caso, ya has cumplido con tu tarea, ¿de acuerdo?
—Sí —musitó. Seguía teniendo un aspecto incómodo y enfadado.
— ¿Hay más? —pregunté con incredulidad.
—Olvídalo —masculló—. Conseguiré un trabajo y ahorraré el dinero por mis propios medios.
“Bien, ahora vete” gruño Edward enojado.
“Edward, por favor” le dijo Esme calmándolo.
“ni que te la fuera a robar” dijo Emmett riéndose recordando a Tyler también.
“No es gracioso” dijo Edward.
Clavé los ojos en él hasta que nuestras miradas se encontraron. —Suéltalo y ya está, Jacob.
—Es bastante desagradable.
—No te preocupes. Dímelo —insistí.
—Vale... Pero, Dios, es que suena tan mal... —movió la cabeza—. Me pidió que te dijera, pero no que te advirtiera... —levantó una mano de mi cintura y dibujó en el aire unas comillas—: «Estaremos vigilando».
"Eso es molesto," dijo Edward
—El plural es suyo, no mío.
Aguardó mi reacción con aspecto circunspecto.
Se parecía tanto a la frase de una película de mafiosos que me eché a reír.
—Siento que hayas tenido que hacer esto, Jake.
Me reí con disimulo.
—No me ha importado demasiado —sonrió aliviado mientras evaluaba con la mirada mi vestido—. Entonces, ¿le puedo decir que me has contestado que deje de meterse en tus asuntos de una vez? —preguntó esperanzado.
—No —suspiré—. Agradéceselo de mi parte. Sé que lo hace por mi bien.
"La única razón por la que voy a ver esto como algo positivo," dijo Edward.
"No habrías hecho nada de todos modos", dijo Carlisle “Tu mismo lo dijiste antes”
"No, no le haría nada, aunque ellos han roto el trat...", admitió Edward. "Más bien estoy molesto porque me di cuenta de que están tratando de proteger a Bella de mi."
La canción terminó y bajé los brazos.
Sus manos dudaron un momento en mi cintura y luego miró a mi pierna inútil.
— ¿Quieres bailar otra vez, o te llevo a algún lado?
—No es necesario, Jacob —respondió Edward por mí—. Yo me hago cargo.
Jacob se sobresaltó y miró con los ojos como platos a Edward, que estaba justo a nuestro lado.
—Eh, no te he oído llegar —masculló—. Espero verte por ahí, Bella —dio un paso atrás y saludó con la mano de mala gana.
Sonreí.
—Claro, nos vemos luego.
—Lo siento —añadió antes de darse la vuelta y encaminarse hacia la puerta.
Los brazos de Edward me tomaron por la cintura en cuanto empezó la siguiente canción. Parecía de un ritmo algo rápido para bailar lento, pero a él no pareció importarle. Descansé la cabeza sobre su pecho, satisfecha.
— ¿Te sientes mejor? —le tomé el pelo.
—No del todo —comentó con parquedad.
—No te enfades con Billy —suspiré—. Se preocupa por mí sólo por el bien de Charlie. No es nada personal.
—No estoy enfadado con Billy —me corrigió con voz cortante—, pero su hijo me irrita.
"Celoso", repitió Emmett con aire de suficiencia más que nunca.
“Si, estoy celoso, y que?” dijo Edward ya exasperado por su hermano y por la lectura de ese cachorro, si él Edward del libro estaba irritado es porque había leído algo en su mente con respecto a Bella.
Eché la cabeza hacia atrás para mirarle. Estaba muy serio.
— ¿Por qué?
—En primer lugar, me ha hecho romper mi promesa.
Le miré confundida, y él esbozó una media sonrisa cuando me explicó:
—Te prometí que esta noche estaría contigo en todo momento.
—Ah. Bueno, quedas perdonado.
—Gracias —Edward frunció el ceño—. Pero hay algo más.
Esperé pacientemente.
—Te llamó guapa —prosiguió al fin, acentuando más el ceño fruncido—. Y eso es prácticamente un insulto con el aspecto que tienes hoy. Eres mucho más que hermosa.
Me reí.
—Tu punto de vista es un poco parcial.
—No lo creo. Además, tengo una vista excelente.
"A veces eres un idiota", se rió Alice.
Continuamos dando vueltas en la pista. Llevaba mis pies con los suyos y me estrechaba cerca de él.
— ¿Vas a explicarme ya el motivo de todo esto? —le pregunté.
Me buscó con la mirada y me contempló confundido. Yo lancé una significativa mirada hacia las guirnaldas de papel.
Se detuvo a considerarlo durante un instante y luego cambió de dirección. Me condujo a través del gentío hacia la puerta trasera del gimnasio. De soslayo, vi bailar a Mike y Jessica, que me miraban con curiosidad. Jessica me saludó con la mano y de inmediato le respondí con una sonrisa. Ángela también se encontraba allí, en los brazos del pequeño Ben Cheney; parecía dichosa y feliz sin levantar la vista de los ojos de él, era una cabeza más bajo que ella.
"Ben es un buen tipo", dijo Edward.
"¿Por qué lo destacas” Emmett dijo curioso.
"Bueno, Angela ha sido una buena amiga para Bella, es bueno saber que es feliz con este chico Ben", Edward se encogió de hombros.
"Tú has cambiado por completo, hermano", dijo Emmett sonriendo y luego sonrió con malicia. "Y eso que ni siquiera conoces a Bella todavía, dentro de poco serás un blandengue"
Lee y Samantha, Lauren, acompañada por Conner, también nos miraron. Era capaz de recordar los nombres de todos aquellos que pasaban delante de mí a una velocidad de vértigo. De pronto, nos encontramos fuera del gimnasio, a la suave y fresca luz de un crepúsculo mortecino.
Me tomó en brazos en cuanto estuvimos a solas. Atravesamos el umbrío jardín sin detenernos hasta llegar a un banco debajo de los madroños. Se sentó allí, acunándome contra su pecho. Visible a través de las vaporosas nubes, la luna lucía ya en lo alto e iluminaba con su nívea luz el rostro de Edward. Sus facciones eran severas y tenía los ojos turbados.
— ¿Qué te preocupa? —le interrumpí con suavidad.
Me ignoró sin apartar los ojos de la luna.
—El crepúsculo, otra vez —murmuró—. Otro final. No importa lo perfecto que sea el día, siempre ha de acabar.
"Genial, volvemos a las discusiones sombrías", se quejó Alice.
—Algunas cosas no tienen por qué terminar —musité entre dientes, de repente tensa.
“Hijo, deberías escucharla, ella te ama, y las personas que aman siempre tiene la razón, pero algunas veces pueden equivocarse, no dejes que eso te pase a ti.” Dijo Esme.
Suspiró.
—Te he traído al baile —dijo arrastrando las palabras y contestando finalmente a mi pregunta—, porque no deseo que te pierdas nada, ni que mi presencia te prive de nada si está en mi mano. Quiero que seas humana, que tu vida continúe como lo habría hecho si yo hubiera muerto en 1918, tal y como debería haber sucedido.
Me estremecí al oír sus palabras y luego sacudí la cabeza con enojo.
— ¿Y en qué extraña dimensión paralela habría asistido al baile alguna vez por mi propia voluntad?
Todos se rieron de eso.
— Si no fueras cien veces más fuerte que yo, nunca habrías conseguido traerme.
Esbozó una amplia sonrisa, pero la alegría de esa sonrisa no llegó a los ojos.
“Bro, realmente a veces eres un amargado” dijo Emmett.
—Tú misma has reconocido que no ha sido tan malo.
—Porque estaba contigo.
Permanecimos inmóviles durante un minuto. Edward contemplaba la luna, y yo a él. Deseaba encontrar la forma de explicarle qué poco interés tenía yo en llevar un vida humana normal.
— ¿Me contestarás si te pregunto algo? —inquirió, mirándome con una sonrisa suave.
— ¿No lo hago siempre?
—Prométeme que lo harás —insistió, sonriente.
—De acuerdo —supe que iba a arrepentirme muy pronto.
“Estoy segura que se arrepentirá” dijo Alice.
—Parecías realmente sorprendida cuando te diste cuenta de que te traía aquí —comenzó.
—Lo estaba —le interrumpí.
—Exacto —admitió—, pero algo tendrías que suponer. Siento curiosidad... ¿Para qué pensaste que nos vestíamos de esta forma?
Sí, me arrepentí de inmediato. Fruncí los labios, dubitativa.
—No quiero decírtelo.
—Lo has prometido —objetó.
—Lo sé.
— ¿Cuál es el problema?
Me di cuenta de que él creía que lo que me impedía hablar era simplemente la vergüenza.
—Creo que te vas a enfadar o entristecer.
"Tiene razón", dijo Edward.
"Ella va a traer de nuevo el tema de la conversión ¿no?" Alice dijo.
"Yo creo que sí", suspiró Edward.
Enarcó las cejas mientras lo consideraba.
—De todos modos, quiero saberlo. Por favor.
Suspiré. Él aguardaba mi contestación.
—Bueno, supuse que iba a ser una especie de... ocasión especial. Ni se me pasó por la cabeza que fuera algo tan humano y común como... ¡un baile de fin de curso! —me burlé.
— ¿Humano? —preguntó cansinamente.
“Rosalie frunció el ceño ella también se había dado cuenta de lo que venia, y no le gustaba para nada, en esos momentos es cuando Bella le caía extremadamente mal.
Había captado la palabra clave a la primera. Observé mi vestido mientras jugueteaba nerviosamente con un hilo suelto de gasa. Edward esperó en silencio mi respuesta.
—De acuerdo —confesé atropelladamente—, albergaba la esperanza de que tal vez hubieras cambiado de idea y que, después de todo, me transformaras.
“Ella ni siquiera ha pensado lo que perdería, solo esta encaprichada” dijo Rosalie enojada.
“Calma Rose, cuando llegue el momento, ella pondrá en orden sus ideas y veremos que pasa” dijo Jasper calmándola.
“Ese momento no llegará” dijo Edward aunque nadie le respondió.
Una decena de sentimientos encontrados recorrieron su rostro. Reconocí algunos, como la ira y el dolor, y, después de que se hubo serenado, la expresión de sus facciones pareció divertida.
"No veo nada divertido en estos momentos", Edward frunció el ceño.
—Pensaste que sería una ocasión para vestirse de tiros largos, ¿a que sí? —se burló, tocando la solapa de la chaqueta de su traje de etiqueta.
"Bueno, el pensamiento es divertido", admitió Edward sonriendo.
Torcí el gesto para ocultar mi vergüenza.
—No sé cómo van esas cosas; al menos, a mí me parecía más racional que un baile de fin de curso —Edward seguía sonriendo—. No es divertido —le aseguré.
—No, tienes razón, no lo es —admitió mientras se desvanecía su sonrisa—. De todos modos, prefiero tomármelo como una broma antes que pensar que lo dices en serio.
—Lo digo en serio.
Suspiró profundamente.
—Lo sé. ¿Y eso es lo que deseas de verdad?
La pena había vuelto a sus ojos. Me mordí el labio y asentí.
—De modo que estás preparada para que esto sea el final, el crepúsculo de tu existencia aunque apenas si has comenzado a vivir —musitó, hablando casi para sí mismo—. Estás dispuesta a abandonarlo todo.
—No es el final, sino el comienzo —le contradije casi sin aliento.
“Tu lo has dicho Bella” dijo Emmett.
No lo merezco —dijo con tristeza.
“Por supuesto que si” dijo Esme,
— ¿Recuerdas cuando me dijiste que no me percibía a mí misma de forma realista? —le pregunté, arqueando las cejas—. Obviamente, tú padeces de la misma ceguera.
"Estoy de acuerdo," dijo Esme, ella estaba constantemente diciéndole lo bueno que era, pero él siempre se burlaba y se centraba sólo en lo negativo.
—Lo sé.
Suspiré.
De repente, su voluble estado de ánimo cambió. Frunció los labios y me estudió con la mirada. Examinó mi rostro durante mucho tiempo.
— ¿Estás preparada, entonces? —me preguntó.
—Esto... —tragué saliva—. ¿Ya?
"Edward, no te burles de ella," Alice lo reprendió, sabiendo que nunca iba a ceder tan fácilmente.
Sonrió e inclinó despacio la cabeza hasta rozar mi piel debajo de la mandíbula con sus fríos labios.
— ¿Ahora, ya? —susurró al tiempo que exhalaba su aliento frío sobre mi cuello. Me estremecí de forma involuntaria.
—Sí —contesté en un susurro para que no se me quebrara la voz.
Edward se iba a llevar un chasco si pensaba que me estaba tirando un farol. Ya había tomado mi decisión, estaba segura. No me importaba que mi cuerpo fuera tan rígido como una tabla, que mis manos se transformaran en puños y mi respiración se volviera irregular...
"Ella no está lista", suspiró Alice.
"Te lo dije", dijo Edward con aire de suficiencia.
“Ella no esta lista todavía” dijo Alice otra vez.
Se rió de forma enigmática y se irguió con gesto de verdadera desaprobación.
—No te puedes haber creído de verdad que me iba a rendir tan fácilmente —dijo con un punto de amargura en su tono burlón.
—Una chica tiene derecho a soñar.
Rosalie resoplo.
Enarcó las cejas.
— ¿Sueñas con convertirte en un monstruo?
—No exactamente —repliqué. Fruncí el ceño ante la palabra que había escogido. En verdad, era eso, un monstruo—. Más bien sueño con poder estar contigo para siempre.
Su expresión se alteró, más suave y triste a causa del sutil dolor que impregnaba mi voz.
"Para siempre", dijo Edward sin darse cuenta que lo había dicho en voz alta
"Ese para siempre no existirá si no la cambias", dijo Alice “Sabes por lo menos que una parte de ti quiere esto”.
Edward frunció el ceño, pero no dijo nada.
—Bella —sus dedos recorrieron con ligereza el contorno de mis labios—. Yo voy a estar contigo..., ¿no basta con eso?
Edward puso las yemas de los dedos sobre mis labios, que esbozaron una sonrisa.
—Basta por ahora.
Torció el gesto ante mi tenacidad. Esta noche ninguno de los dos parecía darse por vencido. Espiró con tal fuerza que casi pareció un gruñido.
Le acaricié el rostro y le dije:
—Mira, te quiero más que a nada en el mundo. ¿No te basta eso?
—Sí, es suficiente —contestó, sonriendo—. Suficiente para siempre.
Y se inclinó para presionar una vez más sus labios fríos contra mi garganta.
"Ese es el final del libro," dijo Esme.
"Así que Edward, ¿qué vas a hacer?" Alice volvió a preguntarle como en el capitulo pasado.
Edward gruñó, Alice tomó esto como una mala señal, sabiendo que lo que fuera que iba a decir, no iba a ser algo que a ella le gustara.
"Yo no creo que no debo conocerla", dijo Edward, deliberadamente sin mirar a Esme... en realidad estaba mirando a Rosalie , sabía que ella lo entendería aunque sea un poco.
"¿Qué?" varias voces exclamaron.
"Pero Edward, tu la amas," dijo Esme suplicante.
"Lo sé", dijo Edward. "Ella me fascina y ni siquiera la he conocido y sé que la amo. Y sé también que no quiero que le pase nada a ella."
"Edward, en libro todo salió bien", gimió Esme. "Y después de haberlos leído... nadie permitirá que las cosas malas sucedan."
"Esas cosas, no," dijo Edward. "Pero si sigo con ella, todo será peligroso, y si esto no pasa, nuevas cosas pasaran y quizás peores.
"Edward", dijo Carlisle. "¿Qué pasaría si lo del aquelarre de James nunca sucediera ahora que sabemos al respecto?".
"Pero si ella me ama, va a querer convertirse en un vampiro", dijo Edward. "No puedo dejar que eso pase... no importa los argumentos que propongan, no habrá nada que me haga cambiar de opinión.."
"Sin el detonador de estar en peligro, ella nunca  sentiría curiosidad acerca de ser un vampiro", dijo Alice, ella era la que mas quería la conversión de Bella por el bien de su hermano, pero si tuviera que renunciar a eso para conocer a Bella, ella lo haría. "Y prometo no decirle... ni convertirla como ya lo había pensado, ni nada".
"Pensé que querías eso", dijo Edward mirándola fijamente para detectar cualquier signo de mentira, pero ya había oído sus pensamientos sinceros así que sabía que estaba resuelto.
"Quiero conocerla más", dijo Alice firmemente. "Edward, no eres el único que quiere conocerla. Por favor, ella será mi amiga"
"¿De verdad crees que es correcto arruinar su vida de esta manera?" Edward dijo, cerrando los ojos.
"No sé si estabas leyendo el mismo libro que el resto de nosotros, su vida no parecía arruinada", dijo Alice. "Ella era feliz contigo."
"Pero no hay futuro en nuestra relación", dijo Edward. "Todo lo que puedo ofrecerle es a mí mismo."
"Eso es suficiente para ella", sostuvo Alice.
"Por ahora", dijo Rosalie.
"Mantente fuera de esto", le gruñó Alice.
"Mira, no tengo nada en contra de Bella," dijo Rosalie. "Tal vez podría incluso llevarme bien con ella en el futuro, pero ella no sabe a lo que está renunciando a..."
"Y si Edward nunca se encuentra con ella, ella nunca sabrá lo que se suponía que debía tener", dijo Alice. "Nunca van a encontrar un amor verdadero, porque ha quedado demostrado que los dos están hechos el uno para el otro”
"¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?" Edward dijo. "ella puede encontrar a alguien mas." No podía decir las palabras sin pestañear, dolían tanto.
"Ella podría ser capaz de encontrar a alguien más y quererlo, Edward," Alice suspiró. "Pero no lo amaría como a tí"
"Ella estaría a salvo", dijo Edward.
"Usted son el uno para el otro", dijo Esme.
"Y puede realmente dejarla ir?" Emmett dijo gruñendo. "Dejarías que ella este con otra persona, sabiendo lo que pudo ser, lo que pudieron ser?
"Creo que puedo," dijo Edward, sin ninguna convicción. "Si eso es lo que ella  quiere", añadió un poco más convencido.
"¿Cómo podría ella realmente saber lo que quiere si nunca le diste todas sus opciones?" Alice preguntó.
"No sé", suspiró Edward. "Yo solo quiero que ella este segur, si eso significa lejos de mí, así será".
"Si cambiamos el futuro", dijo Alice. "Al igual a lo que Carlisle dijo, si ella no hubiera estado  en el partido, ella nunca habría estado en peligro, ¿verdad?"
"Supongo," dijo Edward, luciendo como si se estuviera rindiendo a su encuentro.
"Entonces, no la llevaras allí", dijo Alice. "Problema resuelto".
"Debo hacer exactamente lo mismo hasta antes del partido", dijo Edward, ansioso ahora. Después de todo, renuncia a encontrase con Bella era una idea totalmente ridícula, él la amaba, él debía conocerla.
"Eso depende de ti." Alice se encogió de hombros primero, luego frunció el ceño. "No, si haces todo exactamente igual, entonces voy a tener que esperar meses para hablar con ella y ser amigas. Me niego a esperar tanto”
"Oficialmente... me está gustando este plan aún más", sonrió Edward.
"Bueno a mi no", Emmett frunció el ceño también.
"No te preocupes Em", sonrió Edward. "Vas a tener la oportunidad de escuchar la mayor parte de nuestras discusiones. Y esta vez verás sus reacciones... Apuesto a que vas a aumentar el efecto."
"Eso todavía no parece lo suficientemente bueno", dijo Emmett, riendo un poco. "Pero debe ser divertido de todos modos."
"Creo que voy a ir a hacer las compras a Thriftway más a menudo", reflexionó Esme. "Si vas a esperar tanto tiempo para traerla, voy a tener que encontrarme con ella de otra manera."
"Pero eso va a cambiar las cosas", dijo Edward sonriendo por los intentos de su madre por conocer a bella lo mas antes posible.
"Entonces tendré que asegurarme de que no me vea", dijo sonriendo Esme.
“Bueno, yo no voy a planear ningún encuentro, no importa cuantos accidentes evite Edward, por lo visto Bella siempre encontrara la manera de llegar al hospital” dijo Carlisle sonriendo, estaba aliviado que su hijo no se negara a las puertas del amor.
"Tal vez voy a cambiar las cosas después de todo," sonrió Edward."Tendremos que ver qué pasa cuando llegue el momento."
"No puedes hacer nada hasta que ella llegue", dijo Alice. "Estás haciendo que ver el futuro me sea imposible."
"Lo sé", sonrió Edward.
"¿Hay que leer los otros libros que fueron enviados?", preguntó Alice, tratando de ignorar a su hermano.
"¿Cuál es el punto? No va a pasar ahora", dijo Edward.
"Sin embargo, todavía deben contener partes divertidas de ella, no quiero perderme eso", se rió Emmett.
"Además Edward," dijo Jasper a sabiendas. "Podrías aprender más acerca de Bella ... y sus reacciones ... y sus pensamientos ..."
"Está bien, entonces, vamos a leer", dijo Edward rápidamente, el no necesitaba más que las palabras "sus pensamientos" para persuadirlo.
"Ya vuelvo", dijo Alice, estaba subiendo las escaleras cuando se dio vuelta y dijo “ Edward, ya que tu rompiste la mesa ve al deposito ahora” antes de salir corriendo a donde  ella había escondidos los otros libros.
“Ya vuelvo” dijo Edward, había leído la mente de su hermana y supo a lo que se refería.
Momentos después acomodo la nueva mesa en el “comedor” que ya había sido limpiado por Em y Jazz, los demás se acomodaron en sus antiguos puestos.
Edward también tomo asiento pensando en lo que había visto en la mente de Alice, hace semanas ella había tenido una visión, mas bien un destello de visión, donde el rompía la mesa en un acto de furia, la pregunta era ¿Qué otra visiones había tenido y él no se había dado cuenta?




YYYYYY???? Que tal quedo??? Se supone que debo ser imparcial, pero a mi me encanto, será porque me gusta demasiado el epilogo, jajajajajaja pero lo que importa es su opinión, merezco reviews????


*Hemos terminado "Leyendo crepúsculo", traté de no tardar tanto, pero ya ven, no es tan fácil escapar de la universidad...



2 comentarios:

marissa dijo...

te agradesco esta idea de leer lo que piensan cuando aun no se conocen,voy a seguir con los demas de nuevo gracias por tu tiempo y esfuerzo.

tenebrae_cullen dijo...

“Eso hermano, pelea, demuestra que Bellita es nuestra” dijo Emmett dando puñetazos al aire.


jahahahahahahaha amee esoo!