martes, 11 de noviembre de 2014

Distracciones

Aviso: Los libros aquí transcriptos y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia original “Reading Breaking Dawn” a Choices HP, yo solo la traduzco, todo esto es sin ánimos de lucro, solo por mero entretenimiento.


Traducción: Maryfer Vc
"Distracciones," leyó Rosalie.
"Eddy," Emmett sacudió la cabeza con incredulidad, "No creo que alguna vez sea capaz de entenderte.”
Mi entretenimiento se convirtió en la prioridad número uno de nuestra estancia en isla Esme. Hicimos snorkel, aunque más bien fui yo quien lo hizo puesto que él alardeó de su capacidad para pasar sin oxígeno de forma indefinida.

"No es que ella este resentida por eso ni mucho menos," se burló Emmett.

Exploramos la pequeña sección de selva que rodeaba el pico rocoso. Visitamos los papagayos que vivían en el verde dosel formado por la jungla para ver qué había en el extremo sur de la isla. Contemplamos el crepúsculo desde una cueva rocosa que había en la tona occidental. Nadamos con las marsopas que jugaban en las cálidas y someras aguas. O al menos eso hice yo, porque cuando Edward estaba en el agua, las marsopas desaparecían como si hubiera un tiburón cerca.

"Peces sabios," dijo Jasper, "no es como si pudiéramos hacer mucho uso de las marsopas de todas formas,”
Yo sabía qué era lo que pretendía.

"Todos sabemos lo que pretendía," dijo Alice. "Edward está siendo un verdadero idiota."
“¿Y cómo es que esta vez es diferente de ser solo un idiota normal?”, Preguntó Emmett
"No lo sé, pero Edward parece estar superándose” dijo Alice
Estaba intentando mantenerme ocupada, distraída, de modo que no pudiera continuar fastidiándole con el asunto del sexo. En el momento en que hacía el intento de abordarle sacaba uno de los millones de DVD que tenía bajo la pantalla gigante de plasma o me atraía fuera de la casa con palabras mágicas como «arrecifes de coral», «cuevas sumergidas» y «tortugas marinas». Estábamos todo el día de un lado para otro, de modo que cuando el sol se ponía me encontraba completamente famélica y exhausta.

 "Ella no puede resistirse a hacer esas cosas," dijo Emmett.
"Obviamente, ella quiere hacerlas," replicó Edward.
"Y ella probablemente también quiere hacerte feliz,” suspiró Esme. “Estas dejando claro que quieres que haga esas cosas aunque tal vez no por las razones que debería.”
Me quedaba casi dormida sobre el plato cuando terminaba de cenar todas las noches, incluso una vez me adormecí de verdad en la mesa y mi marido tuvo que llevarme a la cama en brazos.

"Pobre, esa no es una muy buena luna de miel,” dijo  Alice.
"Si, ella debería estar totalmente exhausta por una razón diferente, si ustedes sabes a lo que me refiero,” Se burló Emmett moviendo las cejas.
Parte del asunto era que Edward hacía demasiada comida para una sola persona, pero yo tenía tanta hambre después de nadar y escalar todo el día que me lo comía casi todo. Entonces, llena y molida, apenas podía mantener los ojos abiertos. Y esto formaba parte del plan, sin duda.

"Sin duda," agregó Emmett riendo.
Mi agotamiento no ayudaba mucho a mis intentos de persuasión, pero no me rendía.

"Por supuesto que no," dijeron Edward y Emmett en completamente diferentes tonos.

Intentaba razonar con él, le suplicaba y rezongaba, todo ello en vano. Aunque la verdad es que generalmente estaba inconsciente antes de que pudiera llevar mi caso muy lejos. Y entonces mis sueños se convertían en algo tan real (en su mayoría pesadillas que se volvían más vividas, suponía yo, por los colores demasiado brillantes de la isla) que me levantaba cansada no importaba cuánto durmiera.

"Eso tiene que ser difícil," dijo  Emmett.
"Necesitas dejarla dormir un poco más," le regaño Esme, “Ella no suele hacer mucho ejercicio.”
"Lo siento," murmuró Edward.

Una semana o así después de que llegáramos a la isla, decidí intentar alcanzar un compromiso

"¿Porque no? Funcionó muy bien en el pasado," se burló Emmett.

Porque eso ya nos había funcionado en el pasado.
Ahora dormíamos en la habitación azul, porque el equipo de limpieza no llegaría hasta el día siguiente, así que la habitación blanca todavía estaba bajo una manta de plumón como la nieve.

Esme hizo un gesto a la mención del daño cometido a su habitación.
"Eres tan flojo," dijo Alice. "¿Cómo es que  nunca puedes arreglar las cosas después por ti mismo?"
"Lo siento," dijo Edward luciendo un poco divertido.

La habitación azul resultaba más pequeña, y la cama de unas proporciones más razonables. Las paredes lucían oscuras, cubiertas con paneles de madera de teca y los accesorios eran todos de una lujosa seda marina.
Me había acostumbrado a ponerme toda la colección de lencería de Alice para dormir por la noche,

Emmett y  Jasper silbaron a eso y Edward gruño poniendo los ojos en blanco
"Sabía que encontraría un uso para eso," dijo Alice con orgullo.

La cual ni siquiera era tan reveladora como los breves bikinis que, terminé por darme cuenta, me había puesto en la maleta. Me pregunté si habría tenido alguna visión en la que podría haber deducido que me iban a hacer falta cosas como ésas, y después me estremecí, avergonzada por la idea.

"Si… No creo que a mí me gustaría tener esa visión,” se carcajeo Emmett.
"Ella tendrá que darme las gracias por esto,” dijo Alice soltando risitas

Comencé poco a poco, con inocentes prendas de satén color marfil, preocupada porque al mostrar mi piel obtuviera justo el resultado contrario al que buscaba, aunque la verdad es que estaba dispuesta a probarlo todo. Edward no pareció notar nada, como si siguiera llevando los viejos pantalones de chándal raídos que solía usar en casa.

"¿Cómo pudiste hacer eso?,” preguntó Emmett más allá de lo confundido por Edward.
"Estoy seguro de que lo note todo," dijo Edward. "Solo que tengo mucha practica escondiendo cosas como esas.”
"¿Cómo pudiste hacer eso?,” preguntó Emmett nuevamente en el mismo tono, su hermano era muy raro, por no decir estupido.

Pasados unos días los cardenales habían mejorado mucho, amarilleando en unos sitios y desapareciendo completamente en otros, de modo que esa noche me puse una de las piezas más intimidantes mientras me preparaba en el cuarto de baño de panes. Era negro, de encaje, y daba vergüenza nada más verlo, incluso sin llevarlo puesto.

"Ves… estas empezando a estar nervioso solo por pensarlo," dijo Emmett riendo todo el tiempo.
"Cierra la boca," siseó Edward.

Tuve cuidado de no mirarme al espejo antes de salir del baño, ya que no quería perder los ánimos.
Tuve la satisfacción de ver cómo se le ponían los ojos como platos justo un segundo antes de que consiguiera controlar su expresión.

Todos los “jovenes” estaban riendo a excepción de Edward quien pinchaba su nariz luciendo bastante avergonzado.

— ¿Qué te parece? —le pregunté, haciendo posturitas para que pudiera verlo desde todos los ángulos.

Emmett y Jasper rieron aún más fuerte.
“Ve por él Bella” se carcajeo Alice, incluso Rosalie soltó una risita.

El carraspeó.
—Estás muy hermosa. Como siempre.

"Vas a herir sus sentimientos si sigues haciendo eso,” le advirtió Alice dejando de reírse.
"¿Qué otra cosa se supone que haga?" preguntó Edward.
Todos parecían tener la misma respuesta a esa pregunta, sin embargo nadie dijo una palabra en voz alta.
“Empieza con la letra S” dijo Emmett sin poder quedarse callado, pero su mirada lo decía todo.

—Gracias —contesté en un tono algo amargo.
Estaba demasiado cansada para resistir la tentación de subir con rapidez a la cama blandita. Me envolvió en sus brazos y me apretó contra su pecho, pero esto ya era una rutina, y hacía demasiado calor para dormir sin su cuerpo frío tan cerca.
—Quiero hacer un trato contigo —le dije medio dormida.
—No voy a hacer ningún trato—repuso él.
—Ni siquiera has oído lo que iba a proponerte.
—No importa.
Suspiré.
—Maldita sea. Realmente quería... Bueno, vale.
Puso los ojos en blanco.
Yo cerré los míos y dejé que el cebo actuara. Bostecé.

"Eso debe estar matándome, no saber lo que está pensando," dijo Edward.
"¿Es eso lo que te está matando?" preguntó Emmett exasperado.
"Si...con ella eso siempre está matándome, estoy seguro," dijo Edward.
"No lo dudo..." Emmett rió entre dientes.

Pasó un minuto escaso, ni siquiera el tiempo suficiente para que me quedara frita.
—De acuerdo, ¿qué es lo que quieres?
Apreté los dientes un segundo, luchando para reprimir una sonrisa. Si había algo que no podía resistir era la oportunidad de darme algo.

"Eso es tan cierto… pero no voy a darle lo que tiene en mente… alguna otra cosa tal vez…” empezó Edward
"Tu ciertamente quieres darle lo que tiene en mente,” se burló Emmett

—Bueno, estaba pensando... Sé que toda la historia está de Dartmouth se supone que es simplemente una cobertura, pero siendo sincera, creo que un semestre de facultad no me matará —le comenté, haciéndome eco de sus palabras hacía ya tanto tiempo, cuando intentaba quitarme la idea de convertirme en vampiro.

"Ahí tienes Edward… encontraste la única cosa que puede hacer aplazar el convertirse en vampiro,” dijo Alice
“Lástima que sea algo que sientes que no puedes hacer,” bromeó Jasper.
“Casi lo logras Eddy, es una pena que no puedas alargar su humanidad, ¿no?” Emmett estaba extasiado con todo el material que le estaba dando este libro.
—Y te apuesto a que Charlie se emocionará con el rollo ese de Dartmouth. Seguro que voy a pasar vergüenza si no puedo alcanzar el ritmo de todos esos cerebritos. Además... dieciocho, diecinueve... Tampoco es tanta diferencia. No es que me vaya a llenar de patas de gallo el año que viene.

“Ella sí que sabe cómo llegar a ti, ¿cierto?" Alice sonrió con orgullo.
"Si... ella es muy innovadora en la forma en que consigue lo que quiere," agregó Jasper sonriendo.

Se quedó silencioso durante un buen rato. Después, en voz muy baja, me respondió:
—Estás dispuesta a esperar, a conservar tu humanidad.

"Dilemas, dilemas... ¿Lo harás?" se burló Emmett.
"¡Cállate!" silbó Edward.
"Sabes, esto no es realmente algo inteligente… a menos que dejes de preocuparte por su transformación,” dijo Jasper.

Me sujeté la lengua, dejando que la oferta arraigara.
— ¿Por qué me haces esto? —me preguntó entre dientes, en un tono súbitamente enfadado—. ¿Es que no es ya lo bastante duro? —cogió un puñado de encaje que se había arrugado en mi muslo. Durante un momento pensé que le iba a desgarrar las costuras, pero después su mano se relajó—. Pero no importa. No voy a hacer ningún trato contigo.
—Quiero ir a la facultad.
—No, no lo harás. Y no hay nada que merezca la pena tanto como para volver a arriesgar tu vida. Nada merece que te hagan daño.
—Pero yo quiero ir. Bueno, la cuestión no es exactamente el ir a la facultad, sino el hecho de que quiero seguir siendo humana un poco más.

"Hmm...Después de los últimos dos libros donde ella quería convertirse en vampiro ¿de repente quiere permanecer humana?," se mofó Edward.
“Ella está asustada sobre lo que va a pasar cuando ella se transforme," Carlisle le recordó a Edward. "Ella no se sentirá de la misma manera que ahora porque lo menos en un años… y ella lo sabe..."
"Lo sé," suspiró Edward.

Cerró los ojos y expiró por la nariz.
—Vas a conseguir volverme loco, Bella. ¿Acaso no hemos tenido esta discusión un millón de veces y tú siempre me estabas suplicando que te convirtiera en vampiro sin demora?
—Sí, pero... bueno, ahora tengo una razón para ser humana que no tenía antes.
— ¿Cuál es?

"Oh vamos hombre, debes saberlo," dijo Emmett exasperado. “Realmente dan ganas de golpearte, Bella debería hacerlo”

—Adivina —respondí y me deslicé por las almohadas para besarle.
El me devolvió el beso, pero no de una manera que pudiera hacerme creer que había ganado. Era algo más bien destinado a tener cuidado con no lastimar mis sentimientos. Estaba completa y enloquecedoramente bajo control.

"Realmente desearía que dejaras de controlarte tanto," dijo Emmett.
"¿En serio?" dijo Edward fijando la mirada en su hermano quién sonreía
"No vas a hacer nada," dijo Esme antes de que cualquiera de los dos pudiera moverse. La mirada emocionada de Emmett se desvaneció.

Con dulzura, me apartó después de un momento y me acunó contra su pecho.
—Eres tan humana, Bella, siempre arrastrada por tus hormonas —se echó a reír entre dientes.

"Y tu eres tan alíen Edward... No tengo ni idea de lo que te controla," dijo Rosalie.

—Pues ése es el asunto, Edward. Me gusta este aspecto de ser humana y no quiero perderlo tan pronto. No quiero tener que esperar un montón de años convertida en un neófito enloquecido por el deseo de sangre antes de volver a vivir algo como  esto de nuevo.
Bostecé y él sonrió.
—Estás cansada. Duérmete, amor —y comenzó a tararear la nana que había compuesto para mí cuando nos conocimos.

"No la estas escuchando,” dijo  Alice. "Una vez más estás haciendo lo que crees que es correcto sin dejarla decir nada al respecto."
"Oye, es cierto," sonrió Emmett.
"¿Por qué estás sonriendo?" preguntó Rosalie mientras Edward sacudía la cabeza.
"Porque todos sabemos cómo funciono esto para Eddy en el pasado… Apuesto a que la próxima cosa que sabrás es que ustedes están teniendo…”
"Eso no va a pasar," dijo Edward.
"Apuesto a que te atacará y todo eso," dijo Emmett mientras todos reían aparentemente de acuerdo.

—Me pregunto por qué estoy tan cansada —mascullé, en plan sarcástico—. No creo que esto forme parte de un plan ni nada parecido.
Soltó una sola risita y después volvió a tararear.
—Tú crees que cuanto más cansada esté, mejor dormiré.
La canción se detuvo de repente.
—Duermes como si estuvieras muerta, Bella. No has dicho ni una sola palabra en sueños desde que llegamos aquí. Si no fuera por los ronquidos me habría dado miedo que hubieras entrado en coma.

"Eso es raro... ¿Porque dejaría de hablar en sueños?" preguntó Edward nerviosamente.
"No lo sé," dijo Carlisle pensativamente.

Ignoré esa burla respecto a los ronquidos. Yo no roncaba.
— ¿Y no te he dado patadas? Qué extraño. Generalmente me muevo por toda la cama cuando tengo pesadillas, y grito.
— ¿Tienes pesadillas?
—Unas muy vividas. Por eso me siento tan cansada —bostecé de nuevo—. No me puedo creer que no haya estado parloteando sobre eso toda la noche.
— ¿De qué van?
—Cosas distintas, pero parecidas, ya sabes, por el colorido.

"Er... ella no está teniendo mucha lógica", dijo Emmett alegremente.

— ¿Qué colorido?
Todo es tan brillante, tan real. Generalmente cuando sueño sé quién soy, pero en éstas no sé qué estoy dormida, lo que las hace más terroríficas.
Sonó algo molesto cuando volvió a hablar de nuevo.
— ¿Qué es lo que te asusta?
Me estremecí un poco.
—Principalmente... —vacilé.
— ¿Principalmente? —me urgió.
No estaba segura de por qué, pero no quería hablarle del niño que aparecía en mis pesadillas recurrentes,
 "Ella sigue soñando con eso," suspiró Edward luciendo pensativo y triste a la mención de eso.
Había algo que quería mantener en privado en ese horror en concreto. Así que en vez de darle una descripción completa, sólo le mostré uno de los elementos. Ciertamente suficiente para asustarme a mí o a cualquiera.
—Los Vulturis —murmuré.

Edward puso los ojos en blanco, "Voy a hacerme una idea completamente errónea de eso”

Él me abrazó con más fuerza.
No nos van a molestar nunca más. Pronto serás inmortal y no tendrán motivo para ello.
Le dejé que me consolara, sintiéndome un poco culpable porque él me había malinterpretado. Para ser exactos, mis pesadillas no tenían que ver con eso, porque yo no tenía miedo por mí misma, sino por el niño.

“No es algo raro... ella nunca tiene miedo de sí misma ", dijo Emmett
"Pero siempre por los demás," agrego Esme sonriendo.

No era el mismo chico que el del primer sueño, el niño vampiro con los ojos de color sangre sentado sobre una pila formada por gente a la que yo amaba, muerta. El chico con el que había soñado al menos cuatro veces en la última semana era definitivamente humano; tenía las mejillas coloradas y sus grandes ojos eran verde claro. Pero al igual que el otro niño, temblaba de miedo y desesperación cuando se nos acercaban los Vulturis.

"Oh," dijo Edward luciendo más abatido que antes. Era más que evidente que ella quería tener un hijo.
“Ojos color verde” dijo Carlisle pensando en cómo lucia Edward antes de la transformación.
Edward lo miró, su expresión estaba cerca de la que era en el libro pasado, pero una expresión nostálgica estaba ahí también.

En este sueño, que era nuevo aunque parecido al anterior, yo lo único que tenía que hacer era proteger al chico desconocido. No había ninguna otra opción, pero al mismo tiempo, sabía que terminaría fallando.

“Es un sueño horrible” dijo Rosalie frunciendo el ceño.

Él vio la desolación retratada en mi rostro.
¿Qué puedo hacer para ayudarte?
Sacudí la cabeza negando.
—Son sólo sueños, Edward.
¿Quieres que te cante? Cantaré toda la noche si eso mantiene a raya tus pesadillas.
—No son tan malas, algunas son estupendas, tan llenas de... colorido, bajo el agua con los peces y el coral. Todo tiene el aspecto de estar sucediendo en la realidad y no sé qué estoy soñando. Quizá el problema sea la isla, porque aquí todo es tan alegre...
— ¿Quieres volver a casa?
—No, no todavía. ¿Podemos quedarnos aquí un poco más?
—Podemos quedarnos aquí todo el tiempo que tú quieras, Bella —me prometió.
— ¿Cuándo comienza el semestre? No me he preocupado por ello antes.

"Nop... Ella definitivamente no se rinde," sonrió Emmett.

Él suspiró. Quizás empezó a entonar la nana otra vez, pero antes de darme cuenta, ya estaba dormida.
Más tarde, cuando me desperté en la oscuridad, estaba aturdida por completo. El sueño que había tenido era tan real, tan vivido, tan sensorial... Jadeé con fuerza, ahora desorientada en la negra habitación. Sólo un segundo antes me encontraba bajo el sol brillante.

“¿Qué era esta vez?” pregunto Emmett sospechando.

— ¿Bella? —Murmuró Edward, con los brazos apretados a mí alrededor, sacudiéndome con amabilidad—. ¿Te sientes bien, corazón?
—Oh —exclamé de nuevo, respirando con agitación; no había sido más que un sueño, algo no real. Las lágrimas se derramaron de mis ojos sin aviso previo, para mi profundo asombro, chorreando por mi cara.

“¿Está llorando?” pregunto Emmett totalmente confundido.

“Esto es culpa de Edward” Rosalie le frunció el ceño a su hermano.

— ¡Bella! —exclamó él, en voz más alta, algo alarmada ahora—. ¿Qué es lo que va mal? —restañó las lágrimas de mis calientes mejillas con unos dedos fríos y frenéticos, pero éstas caían más y más.
—Era sólo un sueño —no podía contener el sollozo sordo que quebraba mi voz. Aquellas lágrimas sin sentido me molestaban, pero no podía controlar la pena asombrosa que se había apropiado de mí. Deseaba tanto que ese sueño fuera real...

Edward suspiró pensando en su anterior sueño con el bebé… algo que nunca iba a pasar.
"No sabes de que trata este sueño," dijo  Alice. "Ella dijo que ha soñado un montón de otras cosas también,”
—Todo va bien, cielo, estás bien, y yo estoy aquí —me acunó hacia atrás y hacia delante, quizás con demasiada rapidez como para que realmente me ayudara a calmarme—. ¿Has tenido otra pesadilla? No es real, no lo es.
—No era una pesadilla —sacudí la cabeza, frotando el dorso de mi mano contra los ojos—. Era un buen sueño —y mi  voz se quebró de nuevo.
—Entonces, ¿por qué lloras? —me preguntó, perplejo.
—Pues porque me he despertado —gemí

Emmett resopló. "Ella prefiere estar en un sueño que estar contigo Eddy."
"Si, estoy seguro de que es porque el Edward de su sueño no tiene problemas dándole lo que quiere," bromeó Jasper
"¿Que te hace pensar que el sueño tiene algo que ver con eso?” silbó Edward
Ninguno de sus hermanos respondió mientras reían a carcajadas.

Envolviendo su cuello entre mis brazos con tanta fuerza que casi lo ahogaba y sollozando contra su garganta.
Él se echó a reír ante mi lógica, pero el sonido tenía un matiz de tensión, debido a su interés por mi angustia.
—Todo va bien, Bella. Respira hondo.
—Es que era tan real —lloré yo—. Y yo quería que fuese real.

“Realmente es un poco humillante” dijo Alice negando con la cabeza mirando mal a Edward.

—Cuéntamelo —me urgió él—. Quizás eso te ayude.
—Estábamos en la playa... —la voz se me desvaneció, devolviendo la mirada de mis ojos llenos de lágrimas a su rostro de ángel lleno de ansiedad, apenas discernible en la oscuridad. Le miré con amargura mientras aquella pena irracional comenzaba a disminuir.
— ¿Y? —insistió él, finalmente.
Parpadeé para limpiarme los ojos de lágrimas, alicaída.
—Oh, Edward...
—Cuéntamelo, Bella —me suplicó él, con los ojos desencajados por la preocupación que le provocaba la pena que destilaba mi voz.

Los jóvenes sonrieron sabiendo que el Edward del libro estaba verdaderamente perdido.

Pero yo no podía. En vez de eso, colgué mis brazos de nuevo en torno a su cuello y trabé mi boca en la suya con un afán casi febril. No era deseo en absoluto, era pura necesidad, agudizada por el dolor. Su respuesta fue instantánea, pero seguida a continuación por su rechazo.

"Te lo dije... ella va a atacarte," se carcajeó Emmett.
"Argh," gruño Edward ya que todos parecían reír más fuerte que antes.

Luchó por deshacerse de mí con tanta dulzura como pudo debido a la sorpresa, apartándome mientras me sujetaba por los brazos.
—No, Bella —insistió él, mirándome como si le preocupara que hubiera perdido la cabeza.
Dejé caer los brazos, derrotados, con aquellas lágrimas derramándose por mi rostro como un fresco torrente y con un nuevo sollozo alzándose en mi garganta. Él tenía razón, debía de estar loca.

"Eso va a herirla... siempre la rechazas de esa forma," dijo Rosalie.
"Definitivamente..." empezó Esme pero se detuvo… no quería avergonzar a Edward más de lo que ya estaba

Me miró con ojos confusos, llenos de angustia.
—Lo ss... ssiento —tartamudeé.
Pero él me abrazó de nuevo, apretándome con fuerza contra su pecho marmóreo.
— ¡No puedo, Bella, no puedo! —su gemido sonaba lleno de angustia.
—Por favor —supliqué, con la voz sofocada contra su piel—, por favor, Edward...
No sé si fueron las lágrimas que temblaban en mi voz lo que le conmovió, o que no estaba preparado para resistirse a lo repentino de mi ataque, o simplemente, que su necesidad era tan insoportable en ese momento como la mía. Fuera cual fuera la razón, presionó sus labios contra los míos, rindiéndose con un gemido.

"Finalmente," dijo Emmett.
"Más vale que lo le des quejas esta vez,” dijo Alice. "Y mantén tu boca cerrada… no arruines el momento de nuevo,”

Y comenzamos allá donde había terminado mi sueño.
Me quedé muy quieta cuando me desperté por la mañana e intenté mantener mi respiración acompasada. Tenía miedo de abrir los ojos.
Estaba tumbada atravesada sobre el pecho de Edward, pero él permanecía completamente inmóvil y no me había ceñido con sus brazos. Eso era mala señal. Tenía miedo de admitir que estaba despierta y enfrentarme a su ira, sin importarme a quién la dirigiera en estos momentos.

"Porque él va a estar enojado," dijo Emmett.
"Bueno, no si esta vez fue mejor para él," dijo Jasper. "O ella, debo decir."
"Claro, si el idiota no la lastima. Estoy segura de que todo va estar bien," dijo  Alice.
“Realmente espero que te comportes” dijo Rosalie.

Con cuidado, espié entre las pestañas. Tenía la mirada clavada en el techo oscuro. Con los brazos detrás de la cabeza. Me alcé apoyándome sobre un codo de modo que pudiera ver mejor su cara. Su expresión era tranquila, impasible.
— ¿Estoy metida en un buen lío? —le pregunté en voz baja.
—En uno muy grande —me respondió, pero volvió la cabeza y dejó ver una sonrisita de suficiencia.
Suspiré algo aliviada.
—Lo siento —confesé—, yo no quería... Bueno, no sé exactamente cómo fue la cosa anoche —sacudí la cabeza ante el recuerdo de mis lágrimas irracionales y aquella pena apabullante.

"Hmm," dijo Carlisle pensativo.
"¿Qué pasa?" preguntó Edward.
"Aún no estoy seguro, pero ella parece estar un poco diferente en la isla," dijo Carlisle.
"No piensas que está enferma, ¿O sí?" pregunto Edward.
"No, estoy seguro que está bien," le aseguró Carlisle.

—Al final, no me dijiste de qué iba tu sueño.
—Supongo que no, pero creo que te he mostrado más o menos de lo que iba —comenté y luego me eché a reír con nerviosismo.
—Oh —respondió él y después pestañeó—. Qué interesante.
—Era un sueño muy, muy bueno —murmuré yo. Él no hizo ningún comentario, así que unos cuantos segundos más tarde yo pregunté a mi vez—. ¿Me has perdonado?
—Me lo estoy pensando.

"Oh vamos Eddy," dijo Emmett. "Es obvio que no la lastimaste esta vez o de nuevo estarías como…’Soy la peor criatura del planeta’. Deberías disfrutar el momento.”

Me senté, planeando examinarme el cuerpo, aunque al menos esta vez no parecía estar llena de plumas. Pero cuando me moví, me asaltó un extraño mareo repentino. Me tambaleé y caí de nuevo contra las almohadas.

"Eso es raro," dijo Carlisle.
"¿Qué fue lo que le hice?" preguntó Edward nerviosamente.
"No está claro que tú le hayas hecho algo," dijo Carlisle.
"Solo debe estar hambrienta o algo," dijo Alice luciendo un poco preocupada.

—Guau., Se me va la cabeza.
Sus brazos me envolvieron de nuevo.
—Has dormido un montón de horas. Doce.
— ¿Doce? —qué raro.
Me eché una rápida ojeada mientras hablaba, intentando que no se notase el examen.

"Eso no es posible con Eddy estando ahí," bromeó Emmett.
"Especialmente si tu estas tan preocupado y todo eso,” se burló también Jasper

Tenía buen aspecto. Los cardenales de mis brazos amarilleaban ya porque tenían una semana de antigüedad. Me estiré para probar y seguía sintiéndome bien. En realidad, mejor que bien.
— ¿Está completo el inventario?
Asentí algo avergonzada.
—Y las almohadas parece que han sobrevivido también.
—Desafortunadamente, no podemos decir lo mismo de tu, esto, camisón

Alice frunció el ceño por un segundo antes de asentir con la cabeza, “Cumplió su propósito.”
“Eso no es como si pensaras que usaría un camisón de nuevo de todas formas,” dijo Jasper.
"Cierto," acordó Alice.

Señaló con un asentimiento hacia los pies de la cama, donde se encontraban los restos de encaje negro destrozados sobre las sábanas de seda.
—Qué mal —repliqué—, ése me gustaba de verdad.
—A mí también,

"Obviamente," Emmett rió ente dientes.

— ¿Hay alguna otra baja? —le pregunté con timidez.
—Tendré que comprarle a Esme un cabecero nuevo —confesó, echando una ojeada sobre su hombro.

Esme frunció el ceño.
"Lo siento," Edward hizo una mueca.
"No, está bien," dijo Esme. Mejor el cabecero que Bella.

Seguí la dirección de su mirada y me quedé atónita cuando vi que faltaban unos trozos grandes de madera de la parte izquierda del cabecero, que parecían haber sido arrancados.
—Mmm —fruncí el ceño—, supongo que debería haber oído esto.

"Wow... debiste ser realmente bueno para que ella no lo notara” rió Emmett.
"Eso es todo lo que vas a decir sobre eso," dijo Esme fuertemente, ya que era obvio que Emmett solamente estaba empezando.
"Ay por favor," Emmett hizo un mohín.
"No," dijo Esme. "Este es un momento privado y debes respetar más a Bella."
"Yo solo estaba burlándome de Eddy," murmuró Emmett. “No quería ofender a Bella”
"Sí, claro," Rosalie fue la única que dijo lo que todos estaban pensando.
—Creo que, en gran medida, pierdes la capacidad de observar cuando tienes la atención fija en alguna otra cosa.
—Sí, puede que estuviera algo absorta —admití, enrojeciendo hasta alcanzar un rojo profundo.

Emmett trataba de no reír mientras Esme lo miraba.

Él acarició mis mejillas que parecían arder y suspiró.
—De verdad que voy a echar esto de menos.
Me quedé mirando su rostro, esperando encontrar los signos de ira o de remordimiento que tanto temía. Me devolvió la mirada tranquilamente, con la expresión serena pero a pesar de todo ilegible.
— ¿Qué tal te sientes?
Él se echó a reír.
— ¿Qué? —le exigí.
—Tienes un aspecto tan culpable... como si hubieras cometido un crimen.

"Bueno, ¿puedes culparla después de la última vez?” Pregunto Alice chillando. "Nadie puede seguir tus cambios de humor”

—Es que me siento culpable —mascullé entre dientes.
—Sólo porque has seducido a un marido que por otro lado lo estaba deseando. Pues eso no parece un crimen capital.

"Apuesto a que estarías cantando una melodía diferente si algo malo hubiera sucedido” señalo Jasper
“Cierto… pero es bueno escuchar que puedo controlarme” dijo Edward con una sonrisa en el rostro
"Así que...’’ ¿En qué estás pensando Eddy?" se burló Emmett. " Apuesto a que quieres conocerla aún más ahora.”
"Cállate,” siseo Edward.

Me dio la sensación de que estaba de broma.
Se me enrojecieron aún más las mejillas.
—La palabra «seducir» implica una cierta cantidad de premeditación.
—Quizás sea una palabra equivocada —concedió él.
— ¿No estás enfadado?
Él sonrió con arrepentimiento.
—No estoy enfadado.
— ¿Por qué no?
—Bueno... —de pronto, enmudeció—. No te he hecho daño, para empezar. Me ha resultado más fácil esta vez controlarme, canalizar los excesos —sus ojos regresaron de nuevo al cabecero dañado—. Quizá porque tenía una idea más exacta de lo que podía esperar.
Una sonrisa esperanzada comenzó a extenderse por mi rostro.
—Ya te dije que todo era cuestión de práctica.

Emmett y Jasper se rieron pero no dijeron nada, Edward solo le rodo los ojos pero se río.

Él puso los ojos en blanco.
Mi estómago rugió y él se echó a reír.
— ¿Hora de desayunar para los humanos?
—Por favor —rogué yo, saltando de la cama. Pero me moví con demasiada rapidez y tuve que trastabillar como una borracha hasta recuperar el equilibrio. El me cogió antes de que me tropezara con el tocador.

"Ya veo, torpe como siempre," Emmett rió entre dientes.
"Tal vez aún más," murmuró Carlisle, contando cada síntoma que parecía estar teniendo.
Edward por supuesto lo miraba pensando nerviosamente mientras él estaba pensando en eso, pero no dijo nada.

— ¿Te encuentras bien?
—Si no adquiero mejor sentido del equilibrio en mi próxima vida, plantearé un reclamo.

Emmett empezó a reír. "Imagínala... seguir tropezando todo el tiempo siendo vampiro.”
Todos estaban riendo ahora.
"Bien, si alguien puede manejar eso estoy seguro que sería Bella,” Sonrió Edward
"Oh, apuesto que estará bien," dijo Alice.

Esa mañana fui yo quien cocinó, y me freí unos huevos, ya que estaba demasiado hambrienta para hacer algo más elaborado. Con impaciencia, los puse en un plato apenas unos minutos después.
— ¿Desde cuándo te gustan los huevos fritos sólo por un lado? —me preguntó.

"Desde que ella se volvió demasiado impaciente como para esperar… ¿No estas escuchando Eddy?" se burló Emmett.
Edward frunció el ceño, obviamente molesto por el comentario.

—Desde hoy.
— ¿Sabes cuántos huevos te has comido durante la semana pasada? —sacó el basurero de debajo del fregadero que estaba lleno de contenedores azules vacíos.

"¿Que tanto ha comido?" preguntó Carlisle.
"No lo dice," respondió Rosalie.

—Qué extraño —repliqué después de tragarme un bocado que quemaba—, este sitio parece que me desarregla el apetito —y también parecía alterar mis sueños y mi ya dudoso equilibrio—.

Algunos vampiros en la habitación entrecerraron los ojos pero nadie estaba seguro de que significaba todo eso.

Pero me gusta estar aquí. Probablemente tendremos que irnos pronto, supongo, ¿no?, si queremos llegar a Dartmouth con tiempo. Guau, y también es de suponer que tendremos que buscar un sitio para vivir y todo eso.

"Ella sigue queriendo ir a la universidad," sonrió Edward.
"Claro Eddy, ella..." empezó Emmett con una sonrisa maligna pero Esme lo miro nuevamente así que adoptó un gesto inocente y pensativo sobre lo que iba a decir.
La  cara de Edward probó que Emmett no estaba siendo tan inocente pero nadie más podía saber lo que él pensaba.

Él se sentó justo a mi lado.
—Ya puedes dejar de fingir que quieres ir a la facultad, porque te has salido con la tuya. Y no llegamos a ningún tipo de trato al que tengas ahora que plegarte.

"No está fingiendo tonto," gruñó Alice.
"Bueno... ¿Cómo se supone que voy a saberlo?" preguntó Edward.
"Escuchándola," dijo lentamente Alice.
"Hm... Eso es tan loco, pero podría funcionar,” bromeó Emmett. "Eddy deberías intentarlo."

Resoplé. —No estaba simulando nada, Edward. No me paso mi tiempo libre conspirando como hacen algunos.

Todos rieron entre dientes.

¿Qué es lo que podemos hacer hoy para dejar rendida a Bella? —inquirí haciendo una pobre imitación de su voz. Él se echó a reír, sin rastro de culpabilidad—. Realmente me apetece seguir siendo humana un poco más —me incliné para recorrer con la mano su pecho desnudo—. Todavía no he terminado contigo.

El me dedicó una mirada cargada de suspicacia.
— ¿Por esto? —Preguntó, cogiéndome la mano que ahora se deslizaba hacia abajo por su estómago—. ¿El sexo ha sido siempre la clave de todo? —Puso los ojos en blanco—.
"Y ahora lo sabes," dijo Emmett. "Puedes mantenerla fuera de esa idea por un largo tiempo… en ambas realidades.”
¿Cómo no se me ocurrió? —masculló en tono sarcástico—. Me hubiera ahorrado una gran cantidad de discusiones.
Me eché a reír.
—Ah, sí, ya lo creo, casi seguro.
—Eres tan humana —insistió de nuevo.
—Ya lo sé.
Una sonrisa casi inexistente elevó ligeramente las comisuras de sus labios.
— ¿Quieres que vayamos a Dartmouth? ¿De verdad?
—Es probable que me carguen en el primer semestre.

"No tiene esperanza," Edward sacudió la cabeza con tristeza.

—Yo te daré clase —su sonrisa se amplió ahora—. Te va a encantar la facultad.
— ¿Y crees que se podrá encontrar un apartamento a estas alturas?

Edward sonrió a eso al igual que Alice. Ambos estaban seguros de que ya habrían adquirido por lo menos un apartamento, probablemente una casa esperando que él pudiera necesitarla.

Él hizo una mueca, con aspecto culpable.
—Bueno, ya tenemos una especie de casa allí. Ya sabes, sólo por si acaso.

"Por supuesto que la tienes," Emmett rodó los ojos.

— ¿Has comprado una casa?
—La propiedad inmobiliaria es una buena inversión.

"Muy buen argumento Eddy," se burló Emmett.

Alcé una ceja pero decidí dejarlo estar.
—Así que estamos preparados, entonces.
—Tendré que ver si podemos mantener tu coche «de antes» un poco más de tiempo...
—Sí, no quiera el cielo que tenga un vehículo sin protección antitanque.

Todos se rieron de eso.

Sonrió con todas sus ganas.
— ¿Cuántos días podemos quedarnos aquí? —le pregunté.
—Vamos bien de tiempo. Si quieres, unas cuantas semanas más. Y después, ir a visitar a Charlie antes de irnos a New Hampshire. Podríamos pasar las Navidades con Renée...
Sus palabras me pintaron un futuro inmediato muy feliz, uno libre de dolor para todos los implicados. El cajón donde estaba encerrado Jacob, aunque no lo había olvidado de ninguna manera, se agitó en mi memoria, así que corregí la idea, al menos para casi todos.

"Ah, olvida ese cajón ya," dijo  Rosalie.
"Era solo un pensamiento extraviado," dijo Alice.

Pero esto no iba a ser nada fácil. Una vez que había descubierto lo bien que me podía ir siendo humana, tenía la tentación de posponer indefinidamente mis planes: hasta los diecinueve o los veinte o... ¿es que tenía alguna importancia en realidad?
                                                                                  
Edward sonrió sacudiendo la cabeza. "Esa es realmente la clave, Si eso se necesita me aseguraré de utilizarla.

 Y continuar siendo humana con Edward a mi lado... era algo que cada día se volvía más tentador.
—Unas cuantas semanas —accedí, y después como nunca parecía bastante, añadí—. Así que estaba pensando... ¿te acuerdas de lo que acabo de decirte acerca de la práctica?

"Estoy seguro que es en lo único que Eddy está pensando” dijo Emmett moviendo las cejas.

Él se echó a reír. —No creo que vayas a dejar que se me olvide pero…

"¿Que pasa esta vez?" preguntó Emmett exasperado.
"No lo sé," dijo Edward realmente confuso también.

Oigo una lancha. El equipo de limpieza debe de estar viniendo hacia aquí.

"Oh, está bien entonces," Emmett se encogió de hombros.

Él tampoco quería que le dejara olvidarse, o sea, ¿que no me iba a dar más problemas en cuanto a la práctica? La idea me hizo sonreír.

"Solo piensa en eso, lo juro," Edward rió entre dientes.
"Así es como debe ser," dijo Emmett.

—Déjame que le explique el desastre de la habitación blanca a Gustavo, y después podemos salir. Hay un sitio en la selva, al sur...
—No quiero salir, no me voy a pasar todo el día de excursión por la isla. Deseo quedarme aquí y ver una película.
El apretó los labios, intentando contener la risa ante mi tono contrariado.
—De acuerdo, lo que tú quieras. ¿Por qué no vas escogiendo una mientras abro la puerta?
—No he oído llamar.
Él inclinó la cabeza hacia un lado, atento. Medio segundo más tarde, se escuchó un golpe ligero, tímido, en la puerta. Sonrió y se volvió hacia el vestíbulo.

"Tonto," dijo Alice.

Me entretuve revolviendo en las estanterías que había debajo de la gran televisión y comencé a leer los títulos. Era difícil decidir por dónde empezar, ya que había más DVD que en un videoclub.
Escuché la baja voz aterciopelada de Edward mientras se acercaba por el vestíbulo, conversando de forma fluida en lo que supuse sería un perfecto portugués. Otra voz humana, más áspera, le contestaba en la misma lengua.
Edward los hizo entrar en la habitación, señalando hacia la cocina. Los dos brasileños parecían muy bajitos y de piel muy oscura a su lado. Uno era grueso y la otra una mujer delgada, ambos con los rostros arrugados. Edward hizo un gesto señalándome con una sonrisa orgullosa y percibí mi nombre mezclado con un chorro de palabras poco familiares. Me ruboricé un poco cuando pensé en el desastre lleno de plumas de la habitación blanca, con el que se encontrarían pronto.

Emmett por supuesto comenzó a burlarse de eso.

El hombre bajito me sonrió educadamente.
Pero la pequeña mujer de piel color café no sonrió en absoluto. Se me quedó mirando con una mezcla de sorpresa, preocupación y sobre todo, con ojos dilatados por el espanto.

"¿Porque?" preguntó Emmett.

Antes de que pudiera reaccionar, Edward les pidió que le siguieran hacia aquel gallinero lleno de plumas y se fueron.
Cuando regresó, venía solo. Caminó con rapidez hasta mi lado y me envolvió en sus brazos.
— ¿Qué le pasa a la mujer? —le susurré alarmada, recordando su expresión llena de pánico.
Él se encogió de hombros, imperturbable.
—Kaure es en parte una india ticuna.
"Si, Pienso que eso es el porqué," dijo Carlisle.
"Entonces, ella ha oído de nosotros… o alguna leyenda al menos,” asumió Emmett,
"Si, existen algunas leyendas allá,” dijo Carlisle.” Y una en particular parece ser apropiada.”
"¿Cuál?" pregunto Emmett al mismo tiempo que Edward ponía los ojos en blanco.
"Podía haber esa clase de rumor ahí," suspiró Edward.
"¿Cuál?" preguntó Emmett esta vez impaciente.
"Estoy seguro de que pronto saldrá a colación en el libro," le aseguró Carlisle.

Se ha criado de modo que es más supersticiosa, o quizás sería más apropiado decir más consciente de lo sobrenatural, que el resto de la gente que vive en el mundo moderno. Sospecha lo que soy o anda bastante cerca —sin embargo no sonaba preocupado—. Aquí también tienen sus propias leyendas, el libishomen, un demonio bebedor de sangre cuyas presas son exclusivamente mujeres hermosas —me dirigió una mirada procaz.

"Oh," dijo Emmett.
"Es típico de ella estar inquieta," dijo Esme apreciando la preocupación de Kaure.

¿Sólo mujeres hermosas? Bueno, eso sin duda era adulación pura y dura.

Rosalie y Alice sonrieron mientras Emmett empezaba a carcajearse.
"Si, hermosas," dijo Edward rodando los ojos.

—Parecía aterrorizada —repuse.
—Y lo está, pero sobre todo preocupada por ti.
— ¿Por mí?
—Tiene miedo del motivo que tengo para retenerte aquí, sola —se echó a reír entre dientes con aspecto misterioso y después se dirigió hacia la pared llena de películas—. Oh, vale, ¿por qué no escoges una? Es algo que podemos hacer y es propio de humanos.
—Sí, seguro que una película la convencerá de que tú eres humano

"Si eso seguro lo hará," Emmett rió entre dientes.
—me eché a reír y junté las manos con firmeza alrededor de su cuello, estirándome sobre las puntas de mis pies. Él se inclinó para que pudiera besarle y entonces sus brazos se tensaron a mí alrededor, alzándome del suelo de modo que no tuviera que inclinarse.
—La película, calla, la película —murmuré cuando sus labios se deslizaron por mi garganta abajo, y yo retorcía los dedos entrelazados en su pelo de color bronce.
Se oyó un jadeo violento y él me puso en el suelo con brusquedad. Kaure estaba paralizada en el pasillo, con unas cuantas plumas enredadas en su pelo negro, un saco grande lleno en los brazos, y una expresión de horror pintada en el rostro. Se me quedó mirando con fijeza, con los ojos saliéndosele de las órbitas, mientras yo me ruborizaba y bajaba la mirada.

“Todo parece estar destinado a interrumpirlos” Emmett se quejo.

Entonces ella se recobró de la impresión y murmuró algo que sonaba claramente a disculpa, incluso en aquel idioma que me era tan poco familiar. Edward sonrió y le contestó en un tono amigable. Ella apartó los ojos oscuros y continuó avanzando por el vestíbulo.
—Está pensando lo que creo que está pensando, ¿no? —mascullé.
Él se echó a reír ante mi frase retorcida.
—Sí.
—Ésta —comenté, rebuscando con la mano al azar y cogiendo una película cualquiera—. Pon ésta y hagamos como que la vemos.

"De nuevo, eso definitivamente hará que Eddy luzca más humano,” dijo Emmett

La portadilla mostraba un viejo musical lleno de rostros sonrientes y trajes de faldas ahuecadas.
—Muy típico de una luna de miel —aprobó Edward.
Mientras en la pantalla los actores bailaban al son de una animada canción introductoria, yo me apoltroné en el sofá acurrucada en los brazos de Edward.
— ¿Nos vamos a mudar ahora a la habitación blanca? —le pregunté perezosamente.
—No lo sé... Ya he destrozado un cabecero sin remedio en la otra habitación... así que será mejor que limitemos los destrozos a una sola área de la casa, de modo que a Esme no le importe volver a invitarnos en otro momento.

"Tendría que pensarlo," dijo Esme.
“Así que, ¿significa que si todo esto sucede en nuestra realidad, me dejaras ir?” Preguntó Edward pensando que realmente sería un buen lugar para llevar a Bella, además de que a ella parecía gustarle.
"Probablemente," dijo Esme, "pero tienes que comportarte."
"Lo intentaré," sonrió Edward.

Sonreí con todas mis ganas. — ¿Así que habrá más destrozos, eh?

Él se echó a reír al ver mi expresión. —Creo que será más seguro si es premeditado que si dejamos que me tomes por asalto otra vez.

"En realidad, en mi vasta experiencia en este tema” Emmett miro a Rosalie sonriente, ella solo pudo negar sonriendo y poniendo los ojos en blanco “Es bueno ser asaltado de vez en cuando ", dijo Emmett.
"Cállate," siseo Edward.

—Sería sólo cuestión de tiempo —admití como quien no quiere la cosa, pero el pulso se aceleraba en mis venas.
— ¿Le pasa algo a tu corazón?

"Idiota, tu sabes porque late tan fuerte," le replicó Alice

—No. Está sano como un caballo —hice una pausa—. ¿Quieres que vayamos ahora a explorar la zona en estado de demolición?
—Quizá sea más considerado si esperamos hasta que estemos solos. Puede que tú no te des cuenta de cuándo me pongo a destrozar muebles, pero probablemente a ellos les asustaría.
Siendo sincera, ya había olvidado a la gente que había en la otra habitación.

"Ella en serio solo piensa en eso," sonrió Edward orgullosamente pero luego se avergonzó al recibir las miradas de sus hermanos.

— ¡Vale, vale!
Gustavo y Kaure se movían por toda la casa de modo silencioso mientras yo esperaba impaciente a que terminaran e intentaba prestar atención al final de la película en plan «vivieron felices y comieron perdices». Empecé a sentirme amodorrada, aunque según decía Edward, había dormido casi la mitad del día, pero me espabiló una voz brusca. Él se sentó, acunándome aún contra su pecho, y le contestó a Gustavo en un portugués fluido. El hombre asintió y caminó calladamente hacia la puerta principal.
—Han terminado —me dijo Edward.
— ¿Y eso quiere decir que ya estamos solos?
— ¿Qué te parece si almuerzas primero? —me sugirió él.
Me mordí el labio, ante el dilema. Tenía muchísima hambre.

"Ah, pobre Bella," se rió Emmett.

Con una sonrisa, me cogió la mano y me llevó a la cocina. Conocía mi rostro tan bien, que no me importaba que no pudiera leerme la mente.

"Oh, importa," dijo Edward. "Siempre importará."

—Esto se me está yendo de las manos —me quejé cuando me quedé llena por fin.
— ¿Quieres que vayamos a nadar con los delfines esta tarde para quemar las calorías? —me preguntó.
—Quizá más tarde, porque ahora tengo otra idea para quemar esas calorías.

"Apuesto a que la tiene," Emmett movió las cejas.

— ¿Y cuál es?
—Bueno, nos queda un montón de cabecero todavía...
Pero no pude terminar. Ya me había cogido en brazos y sus labios silenciaron los míos mientras me llevaba a una velocidad muy poco humana hacia la habitación azul.

"Ese es el final del capítulo," dijo Rosalie mientras Alice tomaba el libro.


 Yyyy, un capitulo más!!! Queda uno para terminar esta tanda de actualizacion!
¿Que les parecio?

Este capitulo me hizo reír mucho cuando lo lei por primera vez, era como volver a crepusculo, Bella queriendo estar con Edward y el siempre virgen alejandose.

Gracias a Maryfer por este capitulo, aplausos para ti ;)


Capitulo Siguiente

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Al menos se puede decir que Bella logró su cometido y siguió con sus tácticas de seducción a su marido jejeje!!!, pero con todos esos detalles en el cambio de comportamiento de Bella, de seguro cuando se presente la gran sorpresa .... se van a dar cuenta de que Edward le atinó a la primera vez jejeje!!!, además podrían comprender un poco más sobre los extraños sueños que Bella está teniendo ya que es algo como que su subconciente le manda la información a través de sueños, sípi los sueños en los libros han sido parte importante para que Bella vaya descubriendo cosas a su alrededor y ese es un detalle que espero se den cuenta los Cullen's.

Al menos ya saben que Edward con práctica podrá hacer muy feliz a Bella jejeje!!! además de cumplirle todas las espectativas que se había trazado y otras tantas que ya ni tomaba en cuenta en el futuro.

Nos estamos leyendo, besos y abrazos

SALESIA

Paulina dijo...

Muy buen capitulo, a leer el siguiente....