lunes, 10 de noviembre de 2014

El gran día

Aviso: Los libros aquí transcriptos y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia original “Reading Breaking Dawn” a Choices HP, yo solo la traduzco, todo esto es sin ánimos de lucro, solo por mero entretenimiento.

Traduccón: Jesiri Zerimar
"El Gran día," leyó Esme con una enorme sonrisa parecida a la de Edward.
Los párpados se me abrieron solos de sopetón.
Me quedé temblorosa y jadeante en mi cálida cama durante unos minutos, intentando liberarme del sueño. El cielo fuera de mi ventana se volvió gris y después pasó al rosa pálido mientras esperaba a que se calmara mi corazón.
Me sentí un poco enfadada conmigo misma cuando regresé por completo a la realidad de mi desordenada habitación. ¡Vaya sueño para tener la noche antes de mi boda!
"Bueno, al menos no era acerca de lo horrible que piensa que la boda va a ser" Emmett se rio entre dientes.
"Mi pregunta es, ¿por qué ella estaba pensando en eso?" Edward suspiró, luciendo un poco deprimido nuevamente. Estaba claro para él lo que ella quería
.Eso era lo que había conseguido obsesionándome con historias perturbadoras en mitad de la noche.
Deseosa de sacudirme de encima la pesadilla, me vestí y me dirigí hacia la cocina mucho antes de lo necesario. Primero limpié las habitaciones que ya había ordenado y luego, cuando Charlie se levantó, le hice crepés. Estaba demasiado nerviosa para comer, así que me senté en el borde del asiento mientras él desayunaba.
"¿Ella está emocionada por la boda?" Pregunto Alice, sonriendo.
"De alguna forma lo parece. Aunque definitivamente está nerviosa," Jasper dijo.
"También pienso que está emocionada," Edward sonrió.
—Debes recoger al señor Weber a las tres en punto —le recordé.
—Pues no es que tenga muchas más cosas que hacer además de traer al sacerdote, Bells. No es probable que se me olvide esa única tarea.
Charlie se había tomado todo el día libre por la boda, y se sentía ocioso. De vez en cuando sus ojos fluctuaban furtivamente hacia el armario que había debajo de las escaleras, donde guardaba el equipo de pesca.
"Ni siquiera pienses en ello Charlie Swan. No te dejaré salirte con la tuya", amenazó Alice.
—Ése no es tu único trabajo. También debes estar vestido de manera correcta y presentable.
Él miró con cara de pocos amigos su cuenco de cereales y masculló las palabras «traje de etiqueta».
Emmett rio ante esto, "De tal palo, tal astilla".
Edward tuvo que sonreír de eso también.
Se oyeron unos golpes impacientes en la puerta principal.
—Y tú crees que lo llevas mal —repuse yo, haciendo una mueca mientras me levantaba—. Alice no me va a dejar ni respirar en todo el día.
Charlie asintió pensativo, concediéndome que no le había tocado la peor parte en toda esta traumática experiencia. Me incliné para besarle en la parte superior de la cabeza mientras pasaba por su lado, él se ruborizó y refunfuñó, y luego continué hasta llegar a la puerta donde estaba mi mejor amiga y futura cuñada.
El pelo corto de Alice no tenía su habitual aspecto erizado—
"Por supuesto que no, eso no lo haría para la boda," dijo Alice, sacudiendo la cabeza.
Mostraba una apariencia suave debido a los pulcros tirabuzones alrededor de su rostro de duende, que sin embargo, por contraste, mostraba una expresión de mujer muy atareada. Me arrastró fuera de la casa con apenas un «Qué hay, Charlie» exclamado por encima del hombro.
Alice me evaluó mientras se metía en su Porsche.
— ¡Oh, demonios! ¡Mírate los ojos! —Reprochó chasqueando la lengua —¿Qué es lo que has hecho? ¿Has estado levantada toda la noche?
"¡Alice!" Edward la regañó.
"¿Qué? Todo lo que tenía que hacer era dormir y habría estado todo bien..." resopló Alice.
"Vas hacer que funcione de todas formas," dijo Rosalie.
—Casi toda.
Me miró con cara de pocos amigos.
—No es que tenga mucho tiempo para dejarte deslumbrante, Bella, la verdad es que podrías haber cuidado un poco mejor la materia prima.
"La materia prima es perfecta, muchas gracias," Edward murmuró.
—Nadie espera que esté deslumbrante. Creo que el peor problema de todos será más bien que me quede dormida durante la ceremonia, no sea capaz de decir «sí, quiero» en el momento oportuno, y entonces Edward aproveche para huir de mí.
"Eso nunca pasara," Sonrió Edward.
Ella se echó a reír.
—Te tiraré mi ramo de flores cuando se acerque el momento.
“Eso no va a pasar” repitió Edward molesto.
“Oh cálmate, solo es una broma” Alice lo miro mal.
“Lo siento, estoy nervioso” Edward parecía arrepentido.
“Dejen al chico en paz, esta por casarse” Emmett lo defendió “Tiene los pies mas frio de los normal”
—Gracias.
—Al menos, mañana tendrás un montón de tiempo para dormir en el avión.
Alcé una ceja. «Mañana», musité para mí. Si nos íbamos esa noche después de la recepción, y todavía estaríamos en un avión al día siguiente... bueno, entonces no viajaríamos a Boise, Idaho. A Edward no se le había escapado ni una sola pista. Yo no me sentía demasiado emocionada por el misterio, pero resultaba extraño no saber dónde dormiría la noche siguiente. O era de esperar que no estuviera durmiendo...
Emmett comenzó a reír, pero se miraba molesto también. "¿Por qué tienes que mantener dónde vas a tu luna de miel en secreto?"
"Sólo para molestarte a ti" Edward sonrió.
"Pero estoy seguro que el Emmett del libro sabe", dijo Emmett con confianza.
"Hmm... tienes razón en eso," Edward se encogió de hombros. "Yo solo estoy complacido que sea un secreto."
"Idiota", murmuró Emmett.
Alice se dio cuenta de que me había dado en qué pensar y frunció el ceño.
—Bueno, ya estás lista y tu maleta preparada —me dijo, con intención de distraerme.
Y funcionó.
— ¡Alice, me hubiera gustado que me dejaras empaquetar mis propias cosas!
—Pero eso te hubiera proporcionado demasiada información.
—Y tú hubieras perdido una oportunidad para ir de compras.
—Serás mi hermana oficialmente dentro de diez cortas horas... Va siendo hora de que abandones tu aversión a la ropa nueva.
"Porque entonces nada me va a detener de obsequiártela," Alice sonrío radiante.
Fulminé con la mirada el parabrisas, aunque un tanto grogui, hasta que llegamos cerca de la casa.
— ¿Ha regresado ya? —le pregunté.
—No te preocupes, estará aquí antes de que empiece la música, pero tú no debes verle, no importa cuándo regrese. Vamos a hacer todo esto a la manera tradicional.
“Aww, ella quiere verte” se rio Emmett.
“Estoy seguro que yo también muero por verla” Edward estaba seguro.
“Aggh, debes estar insoportable” refunfuño Emmett.
Edward no pudo evitar reír, después de todo, estaba leyendo su boda.
Yo resoplé.
— ¡Tradicional!
—Vale, tradicional si dejamos a un lado a los novios.
—Ya sabes que él seguramente habrá echado una ojeada a hurtadillas.
— ¡Oh, no! Yo he sido la única que te ha visto con el vestido. He tenido mucho cuidado de no pensar en él cuando Edward andaba cerca.
"Me pregunto cuan molesta estabas con eso," Edward murmuró.
"Probablemente no fue demasiado malo estoy segura de tenía muchas otras cosas en que pensar.", Dijo Alice.
—Bueno —comenté mientras ella giraba hacia el sendero de la entrada—. Ya veo que has reutilizado la decoración de tu graduación.
Los cuatro kilómetros y medio que llevaban hasta la casa habían sido decorados con miles de luces titilantes, a las que había añadido esta vez lazos blancos de satén.
"Hm... no me gusta usar las cosas dos veces..." frunció el ceño Alice. "Pero supongo que está bien."
"Y es necesario muchos de ellos para que la gente sepa donde vivimos", agregó Jasper. "Es sólo práctico usarlas de nuevo."
—Lo que desperdicias es porque no lo sabes apreciar. Disfruta de esto, porque no te voy a dejar ver nada de la decoración del interior hasta que llegue la hora.
Entró en el cavernoso garaje situado al norte de la casa principal. El enorme Jeep de Emmett aún no estaba allí.
— ¿Y desde cuándo no se le permite ver la decoración a la novia? —protesté yo.
"Desde que lo digo yo, por supuesto," dijo Alice sonando como niña, incluso sacando la lengua.
—Desde que yo me he quedado a cargo de la boda al completo. Quiero que percibas todo el impacto cuando bajes las escaleras.
Me colocó las manos sobre los ojos antes de dejarme entrar en la cocina e inmediatamente me asaltó el aroma.
"Deberías haber tapado su nariz, también", río Emmett.
— ¿Qué es eso? —le pregunté mientras me guiaba por la casa.
— ¿Crees que me he pasado? —la voz de Alice sonó repentinamente preocupada—. Eres el primer humano que entra. Espero haberlo hecho bien.
— ¡Pero si huele de maravilla! —le aseguré. Era casi embriagador, pero no del todo abrumador, y el equilibrio de las diferentes fragancias resultaba sutil e impecable—.Azahar... lilas... y algo más, ¿estoy en lo cierto?
—Muy bien, Bella. Sólo has olvidado las fresias y las rosas.
"Ah... eso lo explica todo", sonrió Alice.
No me descubrió los ojos hasta que llegamos a su gigantesco baño. Me quedé mirando la enorme encimera cubierta con toda la parafernalia de un salón de belleza y comencé a sentir los efectos de mi noche sin sueño.
— ¿Realmente hace falta todo esto? En cualquier caso voy a parecer insignificante a su lado, no importa lo que hagas.
Ella me empujó hasta que me senté en una silla baja de color rosa. —Nadie osará considerarte insignificante cuando haya acabado contigo.
"Y eso es una amenaza… Y una promesa," Emmett se río entre dientes.
—Sí claro, pero eso será sólo porque les dará miedo que les chupes la sangre — mascullé.
"No seas tonta. Ninguna de las personas que a las que yo pudiera chupar su sangre sabría que puedo," dijo Alice.
"Aunque, si supieran lo que les conviene, estarían aterrorizados de meterse contigo hoy," Emmett se río entre dientes.
"Así que, ¿tú lo sabes mejor?" Alice entrecerró los ojos.
"Por supuesto que sí," dijo Emmett. "No hay que provocar ningún disturbio porque es la primera boda", asintió con la cabeza. “Todo debe ser perfecto."
Los ojos de Alice se entrecerraron más, pero su respuesta era la mejor que iba a conseguir de él.
Me incliné hacia atrás en la silla y cerré los ojos, esperando poder echar un sueñecito mientras tanto.
Me adormilé un poco y me desperté a ratos mientras ella ponía mascarillas, pulía y sacaba brillo a cada una de las superficies de mi cuerpo.
No fue hasta después del almuerzo cuando Rosalie se deslizó a través de la puerta del cuarto de baño con una relumbrante bata plateada y el pelo dorado apilado en una suave corona en la parte superior de la cabeza. Estaba tan hermosa que me dieron ganas de llorar. ¿Qué sentido tenía arreglarse tanto teniendo por allí a Rosalie?
Rosalie sonrió al oírlo, "No te preocupes, estoy segura que Alice se asegurará de que todos los ojos estén puestos en Bella hoy."
—Ya han regresado —comentó ella, e inmediatamente se me pasó mi pequeño e infantil arranque de desesperación.
Edward estaba en casa.
— ¡Mantenlo fuera de aquí!
—No creo que se cruce hoy contigo —le aseguró Rosalie—. Le da mucho valor a su vida.
"Y el aprendió la lección de mi experiencia," Emmett agregó.
"En realidad, Em, estoy bastante seguro de que tengo el suficiente sentido común para nunca hacer algo tan estúpido como eso," Edward bromeó.
Esme les ha puesto a terminar algunas cosas en la parte de atrás. ¿Necesitas ayuda? Puedo arreglarle el pelo.
Se me descolgó la mandíbula y allí se quedó, tambaleándose, mientras intentaba recordar cómo se cerraba.
"¿Por qué ella está tan sorprendida?" Rosalie pregunto.
"Nunca has hecho nada como esto antes para mostrar abiertamente tu aceptación a ella", dijo Edward, sonriendo amablemente a su hermana.
"Pero yo le conte mi pasado," dijo Rosalie. "Aunque, supongo que todavía tienes un punto."
Nunca había sido la persona más querida del mundo para Rosalie. Además, lo que hacía la situación aún más tensa entre nosotras era que ella se sentía personalmente ofendida por la decisión que yo había tomado. A pesar de tener una belleza casi imposible, una familia que la quería, y un compañero del alma en Emmett, ella lo hubiera cambiado todo con tal de ser humana. Y allí estaba yo, arrojando por la borda todo lo que Rosalie deseaba en la vida sin ningún remordimiento, como si fuera basura. Esto no hacía que le cayera demasiado bien.
“Por lo menos me conoce bien” Rosalie sonrió un poco.
—Claro —respondió Alice con soltura—. Puedes empezar con las trenzas, quiero que estén muy bien entretejidas. El velo va aquí, justo debajo.
“Se verá hermosa” Alice estaba muy emocionada.
Sus manos comenzaron a deslizarse por mi cabello, sopesándolo, retorciéndolo e ilustrando con detalles lo que pretendía conseguir. Cuando terminó, las manos de Rosalie la reemplazaron, dándole forma a mi cabello con el tacto ligero de una pluma. Alice volvió a concentrarse en mi rostro.
Una vez que Rosalie recibió los elogios de Alice por mi peinado, la envió a traer mi vestido y después a buscar a Jasper, al que habían encomendado recoger a mi madre y su marido, Phil, en su hotel.
"Bueno, parece que soy capaz de manejarme un poco mejor entonces", dijo Jasper.
"Nah, solo te necesitaban para calmar a Renée," dijo Emmett, "por todo lo que hemos leído, estoy seguro de que está fuera de control."
“No le hagas caso” Alice miro mal a Emmett “El pasado ya quedo atrás”
Alice me puso en pie de modo que pudiera colocarme el vestido sobre el peinado y el maquillaje. Me temblaban tanto las rodillas que cuando abrochó la línea de botones de perlas a mi espalda, el satén bailaba haciendo pequeñas ondas hasta llegar al suelo.
—Respira hondo, Bella —me recomendó Alice— e intenta controlar tu pulso. Se te va a correr todo el maquillaje con el sudor.
"Tan agradable como siempre", se quejó Edward.
"Bueno, yo trabaje un montón en ella”  Alice resopló devolviéndole la mirada. "Y cállate, porque, estoy haciendo esto por ti."
"Correcto " dijo Edward poniendo los ojos en blanco.
Le dediqué la expresión más sarcástica que pude improvisar.
—Lo intentaré.
—Yo tengo que vestirme ahora. ¿Puedes apañártelas sola un par de minutos?
—Mmm... ¡A lo mejor sí!
Puso los ojos en blanco y salió disparada por la puerta.
Me concentré en la respiración, contando cada uno de los movimientos de mis pulmones y me quedé mirando fijamente los diseños que la luz del baño dibujaba en la tela brillante de mi falda. Me daba miedo mirarme al espejo, miedo de ver mi imagen vestida de novia porque ello podría provocarme un ataque de pánico a gran escala.
"Extraña", Alice y Rosalie dijeron juntas, Edward sonrió, sacudiendo la cabeza.
Alice regresó antes de que contara doscientas respiraciones con un vestido que flotaba alrededor de su cuerpo esbelto como una cascada plateada.
—Alice... ¡guau!
—Nada de nada. Nadie se me va a quedar mirando hoy, al menos no mientras tú estés en la habitación.
—Ja, ja.
—Y ahora dime, ¿estás bajo control o tengo que llamar a Jasper?
“¿Todos van a verla antes         que yo?” se quejo Edward.
La familia al entero lo miro raro “Sí”
— ¿Ya han vuelto? ¿Ha llegado mi madre?
—Acaba de entrar por la puerta y viene de camino hacia aquí.
Renée había realizado el vuelo hacía dos días y yo había pasado todos y cada uno de los minutos que había podido con ella, claro, cada minuto que pude escatimarle a Esme y la decoración. Creo que se lo estaba pasando tan bien como un chaval que se hubiera quedado encerrado en Disneylandia toda una noche. De algún modo, yo también me sentía igual de decepcionada que Charlie. Había pasado tanto miedo esperando su reacción...
"Sí," dijo Edward. "Me siento un poco engañado.”
"Sin duda habría sido más fácil si su mamá no le hubiera implantado ese miedo", agregó Alice.
"¿De qué están hablando chicos? Esa es una de las mejores partes de estos libros", se río Emmett.
— ¡Oh, Bella! —chilló, demasiado efusiva incluso antes de haber entrado en la habitación—, ¡oh, cariño, qué hermosa estás! ¡Creo que me voy a echar a llorar! ¡Alice, eres increíble! Tanto Esme como tú deberíais montar un negocio para organizar bodas.
"Hm... esa no es una mala idea," dijo Alice. "¿Crees que podríamos intentarlo en nuestro próximo hogar?"
"Ya veremos", dijo Esme. "Podría ser interesante por un tiempo, pero ya sabes que eso significa que sólo seremos capaces de permanecer en ese lugar por un par de años."
"Lo sé," Alice hizo una mueca. "Podría haber sido mejor si no me hubiera estancado en una edad tan joven."
¿Dónde has encontrado ese vestido? ¡Es divino! Tan gracioso, tan elegante. Bella, parece tomo si acabaras de salir de una película de Austen —la voz de mi madre sonaba ahora algo lejana y todo en la habitación se volvió ligeramente borroso—. Qué idea tan original, diseñar todo el tema de la decoración a partir del anillo de Bella, ¡es tan romántico! ¡Y pensar que ha pertenecido a la familia de Edward desde el siglo XVIII!
"Bueno, ella no es tan observadora como lo es Bella," dijo Alice.
Alice y yo intercambiamos una mirada conspirativa. Mi madre había metido la pata respecto al estilo de mi vestido en más de cien años. La boda realmente no se había centrado en el anillo, sino en el mismo Edward.
"Ya sabes, Eddy, en ese sentido, tienes suerte de que Bella sea alérgica a las bodas," dijo Emmett. "Tienes la oportunidad de que sea a tu modo."
"No me importa como sea la boda... Sólo me importa que Bella este feliz con ella ", dijo Edward.
"Vamos, Edward, apuesto a que soñaste con tu boda perfecta todo el tiempo," Emmett se río entre dientes, pero Edward no respondió.
Hubo un alto y brusco aclararse de una garganta en la entrada.
—Renée, Esme dice que es hora de que te instales allí abajo —comentó Charlie.
—Bueno, Charlie, pero ¡qué aspecto tan gallardo! —replicó Renée en un tono que sonaba algo sorprendido.
Eso quizás explicó el malhumor de la respuesta de Charlie.
—Es cosa de Alice.
"Y nadie se puede resistir a Alice" Jasper sonrió.
—Pero ¿ya es la hora? —dijo Renée como para sí misma, sonando casi tan nerviosa como yo—. Ha ido todo tan rápido. Me siento un poco mareada.
Ya éramos dos.
¡“Oh por dios!” Alice parecía rebotar en su silla “Reamente está pasando, Edward va a casarse”
“Bueno, técnicamente no está pasando” se rio Emmett “Ni siquiera conoce a la novia”
“Cállate” le advirtió Jasper, Alice estaba feliz con la lectura, no dejaría que Emmett la bajara de su linda nube de emociones.
—Dame un abrazo antes de que baje —insistió Renée—, con mucho cuidado, a ver si voy a estropear algo.
Mi madre me apretó cariñosamente la cintura y después se precipitó hacia la puerta, dándose allí una vuelta para mirarme de nuevo.
"Realmente amo a esta familia," Emmett río.
—¡Oh, cielos, casi se me olvida! Charlie, ¿dónde está la caja?
Mi padre rebuscó en sus bolsillos un minuto y después sacó de allí una pequeña caja blanca que ofreció a Renée, quien abrió la tapa y me la alargó.
—Algo azul —comentó.
"Ah... por supuesto," dijo Alice. "No podemos prescindir de eso."
—Y algo viejo también.
“Para eso ya tiene a Edward” se rio Emmett.
“Cállate” gritaron a coro todos, quería terminar de leer este gran momento.
Pertenecieron a tu abuela Swan —añadió Charlie—, hemos hecho que un joyero reemplazara los esmaltes con zafiros.
Dentro de la caja había dos pesadas peinetas de plata. Sobre los dientes, iban empotrados entre los intrincados diseños florales unos oscuros zafiros azules.
Se me hizo un nudo en la garganta.
—Mamá, papá... No deberíais...
—Alice no nos ha dejado hacer nada más —replicó Renée—, cada vez que lo intentábamos estaba a punto de cortarnos el cuello.
"¡Alice!" Le reprendió Esme.
"Lo siento," Alice se encogió de hombros, "pero ya sabes cómo me pongo."
Se me escapó de entre los dientes una risita histérica.
Alice apareció de pronto e insertó con rapidez las peinetas en el pelo sobre el borde de mis gruesas trenzas.
—Ya tenemos algo viejo y algo azul —reflexionó Alice, dando unos pasos hacia atrás para admirarme—, y tu vestido es nuevo. De modo que aquí...
Me lanzó algo y yo alcé las manos de forma automática para cogerlo; así es como aterrizó en mis palmas una vaporosa liga blanca.
Emmett aulló de risa al ver la cara de Edward. “Si Edward, tienes que bajar la liga de su pierna en frente de todos”
—Es mía y la quiero de vuelta —me comentó Alice.
Yo me ruboricé.
—Ah, qué bien —afirmó Alice satisfecha—. Un poco de color... justo lo que necesitabas. Ya estás oficialmente perfecta. Se volvió hacia mis padres con una pequeña sonrisa orgullosa—. Renée, tienes que bajar ya.
—Sí, señora.
“Estas hecha toda una generala” se rio Jasper besándole la mejilla, causando que se riera feliz.
Renée me envió un beso y se apresuró a salir.
—Charlie, ¿te importaría ir en busca de las flores, por favor?
Mientras Charlie se ausentaba, Alice me quitó la liga de las manos y entonces se inclinó bajo mi falda. Yo jadeé y me estremecí cuando su mano fría me cogió el tobillo para poner la liga en su sitio.
Ya estaba de nuevo en pie antes de que Charlie regresara con dos espumosos ramos de flores blancas. El aroma de las rosas, el azahar y las fresias me envolvió en una suave neblina.
Rosalie, la mejor música de la familia después de Edward, comenzó a tocar el piano en el piso de abajo. El canon de Pachelbel.
Empecé a hiperventilar.
"Está realmente nerviosa" Esme sonrió. "Una buena dosis de nervios siempre es mejor en días como este."
“Los nervios no son buenos” dijo Edward que podía sentir como le sudaban las manos, aunque era imposible.
“Cálmate, en unos minutos serás Edward Swan” Emmett le sonrió con verdadero cariño a Edward, no había burla en su tono de voz.
—Cálmate, Bells —dijo Charlie. Se volvió a Alice con nerviosismo—. Parece un poco mareada, ¿crees que será capaz de hacerlo?
“Como todo buen padre, estoy seguro que estaba dispuesto a ayudarla a escapar si Bella quisiera” se rio Emmett dejando de lado la seriedad de hace un momento.
Su voz me sonó muy lejana y apenas sentía las piernas.
—Se pondrá mejor.
"Alice," Esme dijo, pero ella solo se encogió de hombros rebotando mas rápido, quería que leyeran el ‘sí acepto’ de una vez, eso conseguiría que Edward aplacara un poco su estado.
Alice se colocó de pie delante de mí, irguiéndose sobre las puntas de los pies para mirarme mejor a los ojos y me cogió las muñecas con sus manos duras.
—Concéntrate, Bella. Edward te espera allí abajo.
"Eso debería funcionar," Jasper sonrió.
“Claro que sí” Esme estaba igual de emocionada que Alice.
En realidad toda la sala estaba en un ambiente de emoción, por fin él último de los suyos estaba consiguiendo la felicidad.
Inhalé un gran trago de aire, deseando recuperar pronto la compostura.
La música se transformó lentamente en una nueva canción. Charlie me dio un codazo.
—Venga, Bells, es nuestro turno para batear.
— ¿Bella? —preguntó Alice, aún pendiente de mi mirada.
—Sí —chillé—. Edward, vale —y dejé que me sacara de la habitación con Charlie pegado a mi codo.
La música sonaba muy fuerte y subía flotando por las escaleras junto con la fragancia de un millón de flores. Me concentré en la idea de Edward esperando abajo para conseguir poner los pies en movimiento.
La música me resultaba familiar, la marcha tradicional de Wagner rodeada de un flujo de florituras.
—Es mi turno —replicó Alice—. Cuenta hasta cinco y sígueme.
Ella comenzó una lenta danza llena de gracia mientras bajaba la escalera. Debería haberme dado cuenta de que tener a Alice como mi única dama de honor era un error. Sin duda, iba a parecer mucho más descoordinada andando detrás de ella.
"Deja de preocuparte de eso" Dijo Edward. "A nadie le importa."
"Eddy... A todas las chicas les importa eso," Emmett dijo, pero no agrego nada más, quería escuchar lo que seguía.
Una repentina fanfarria vibró a través de la música que sobrevolaba el lugar y reconocí mi entrada.
—No dejes que me caiga, papá —susurré y Charlie me colocó la mano sobre su brazo y la sujetó allí con firmeza.
«Un paso por vez», me dije a mí misma cuando comencé a descender al ritmo lento de la marcha. No levanté los ojos hasta que vi mis pies a salvo en el piso de abajo, aunque pude escuchar los murmullos y el susurro de la audiencia cuando aparecí a la vista de todos. La sangre se me subió a las mejillas con el sonido; claro que todo el mundo cuenta siempre con la ruborosa novia.
"Por supuesto," Jasper se río y todos los demás sonrieron.
Tan pronto como mis pies pasaron las traicioneras escaleras le busqué con la mirada. Durante un segundo escaso, me distrajo la profusión de flores blancas que colgaban en guirnaldas desde cualquier cosa que hubiera en la habitación que no estuviera viva, pendiendo en largas líneas de vaporosos lazos, pero arranqué los ojos del dosel en forma de enramada y busqué a través de las filas de sillas envueltas en raso, ruborizándome más profundamente mientras caía en la cuenta de aquella multitud de rostros, todos pendientes de mí. Hasta que le encontré al final del todo, de pie, delante de un arco rebosante de más flores y más lazos.
Apenas era consciente de que estuviera Carlisle a su lado,
Carlisle sonrió ante eso.
"Él no quería escoger entre sus hermanos," Alice bromeó, "ya que sólo podía elegir a uno."
"Elegí a Carlisle porque me ha dado todo lo que soy," dijo Edward, sonriendo a su padre.
"Gracias", dijo Carlisle, todavía sonriendo.
“En mi próxima boda, Jasper será mi padrino, te jodes Eddy” Emmett lo dijo medio en broma, medio en serio.
y el padre de Ángela detrás de los dos. No veía a mi madre donde debía de estar sentada, en la fila delantera, ni a mi nueva familia ni a ninguno de los invitados. Todos ellos tendrían que esperar.
Ahora sólo podía distinguir el rostro de Edward, que llenó mi visión e inundó mi mente.
Esme quería llorar, todo esto era tan perfecto.
Edward leía los pensamientos de su madre y parecía querer llorar igual.
Sus ojos brillaban como la mantequilla derretida, en todo su esplendor dorado, y su rostro perfecto parecía casi severo con la profundidad de la emoción. Y entonces, cuando su mirada se encontró con la mía, turbada, rompió en una sonrisa de júbilo que quitaba el aliento.
Esme se veía aún mas radiante si era posible mientras se inclinaba a Edward y apretaba su mano.
Edward le devolvió el apretón agradecido.
De repente, fue sólo la presión de la mano de Charlie en la mía la que me impidió echar a correr hacia delante atravesando todo el pasillo.
Todas las mujeres estaban sonriendo sin lágrimas en sus ojos, mirando a Edward que realmente brillaba al escuchar esta parte.
La marcha era tan lenta que luché para acompasar los pasos a su ritmo. Menos mal que el pasillo era muy corto. Hasta que por último, al fin, llegué allí. Edward extendió su mano y Charlie tomó la mía y en un símbolo tan antiguo como el mundo, la colocó sobre la de Edward. Yo rocé el frío milagro de su piel y me sentí en casa.
“Ella realmente en el fondo es cursi ¿cierto?” Emmett también estaba feliz por su hermano, y quería acotar sin que sonara a broma.
Hicimos los votos sencillos con las palabras tradicionales que se habían dicho millones de veces, aunque jamás por una pareja como nosotros. Sólo le habíamos pedido al señor Weber que hiciera un cambio pequeño y él amablemente sustituyó la frase «hasta que la muerte nos separe» por una más apropiada que rezaba: «tanto como duren nuestras vidas».
"Sí, eso les viene mejor," Esme sonrió y miro a Carlisle, comunicándole sin palabras cuanto lo amaba, y no era para menos, este era un momento que marcaría a su familia, a sus hijos.
En ese momento, cuando el sacerdote recitó esta parte, mi mundo, que había estado boca abajo durante tanto tiempo, pareció estabilizarse en la posición correcta.
Comprendí qué tonta había sido temiendo este momento, como si fuera un regalo de cumpleaños que no deseaba o una exhibición embarazosa como la del baile de promoción.
"¡Te lo dije!" Alice sonrío brillantemente. "¡Ella realmente ama la boda!"
Y en ese momento todos sonrieron.
Miré a los ojos brillantes de Edward que reflejaban una mirada de triunfo y supe que yo también había ganado, porque nada importaba salvo que me quedaría con él.
No me di cuenta de que estaba llorando hasta que llegó el momento de las palabras que nos unirían para siempre.
“No llores” dijo Edward sin poder evitar sonreír, sentía una inmensa paz en su interior, Bella era suya, y él era de ella, ambos se pertenecían.
—Sí, quiero —me las arreglé para pronunciar con voz ahogada, en un susurro casi ininteligible, pestañeando para aclararme los ojos de modo que pudiera verle el semblante.
Cuando llegó su turno las palabras sonaron claras y victoriosas.
—Sí, quiero —juró.
Esme no pudo soportarlo más, se levantó y abrazó a Edward, Alice y Rosalie siguieron su ejemplo poco después.
Emmett se echó a reír, murmurando algo así como "ya era hora", y le dio unas palmaditas en la espalda a Edward.
“Me alegro por ti hijo” Carlisle le sonrió con alegría.
“Espero que con esto, tus emociones dejen de volverme loco” Jasper le dio un puñetazo leve “Felicidades hermano”.
Esme tomó el libro, sin soltar a Edward mientras terminaba de leer sobre su boda.
El señor Weber nos declaró marido y mujer, y entonces las manos de Edward se alzaron para acunar mi rostro cuidadosamente, como si fuera tan delicada como los pétalos blancos que se balanceaban sobre nuestras cabezas. Intenté comprender, a través de la película de lágrimas que me cegaba, el hecho surrealista de que esa persona asombrosa fuera mía. Sus ojos dorados también parecían llenos de lágrimas, a pesar de que eso era imposible. Inclinó su cabeza hacia la mía y yo me alcé sobre las puntas de los pies arrojando mis brazos, con el ramo y todo, alrededor de su cuello.
Edward sonrió y Emmett rio de esa reacción. Era tan Bella.
Edward no dejaba de repetir en su mente debo conocerla, debo conocerla,después de todo, leer su boda lo había afectado llenado su corazón con el más puro amor que podía sentir hacia una desconocida que pronto debería conocer.
Me besó con ternura, con adoración y yo olvidé a la gente, el lugar, el momento y la razón... recordando sólo que él me amaba, que me quería y que yo era suya.
“Por supuesto” Edward le sonrió al libro con cariño, mientras Esme le acariciaba la mejilla como solo una madre puede hacerlo.
Él comenzó el beso y él mismo tuvo que terminarlo, porque yo me colgué de él, ignorando las risitas disimuladas y las gargantas que se aclaraban ruidosamente entre la audiencia. Al final, apartó mi cara con sus manos y se retiró, demasiado pronto, para mirarme. En la superficie su fugaz sonrisa parecía divertida, casi una sonrisita de suficiencia, pero debajo de su momentánea diversión por mi exhibición pública de afecto había una profunda alegría que era un eco de la mía.
“¡Que vivan los novios!” Grito Emmett haciendo retumbar las ventanas, pero nadie se lo reprocho, la alegría inundaba el lugar.
El gentío estalló en un aplauso y él movió nuestros cuerpos para ponernos de cara a nuestros amigos y familiares, pero yo no pude apartar el rostro del suyo para mirarlos a ellos.
Alice soltó una risita “Tan Bella”
Los brazos de mi madre fueron los primeros que me encontraron con la cara surcada de lágrimas, cuando al fin retiré con desgana los ojos de Edward. Y entonces me pasaron de mano en mano por toda la multitud, de abrazo en abrazo, y apenas fui consciente de a quién pertenecían los brazos de cada uno de ellos, con la atención prendida de la mano de Edward que aferraba firmemente la mía.
“No veo a Edward soltándola en un buen tiempo” se rio Emmett codeando a su hermano  ya que no quitaba esa sonrisa bobalicona de su rostro.
Reconocí con claridad la diferencia entre los blandos y cálidos abrazos de mis amigos humanos y los cariñosos y fríos de mi nueva familia.
Pero un abrazo abrasador destacó entre todos los demás, el de Seth Clearwater, que había afrontado una muchedumbre de vampiros para estar allí ocupando el lugar de mi amigo licántropo perdido.
"Ese es el final del capítulo," dijo Esme, entregando el libro a Jasper. Estaba claro que ella quería oír hablar de la siguiente parte tan pronto como fuera posible.



 Lamento la tardanza, pero para las que viven en Argentina, sabrán el problema que estamos teniendo a nivel nacional, los cortes de luz son frecuentes desde que empezaron los calores de primavera, y no hay una pronta solucion, desde el año pasado que estamos así, en Corrientes (la ciudad donde vivo) no se caracteriza por ser tan calurosa, pero mamá mía que se estan rompiendo las reglas con el calor, el caso es que me cortaron la luz unas cuantas horas, pero ya tengo de nuevo, espero no corten el resto de la noche.

Dejando ese horrible tema de lado.

¡Edward se nos caso!
Debo confesar que llore un poquito mientras releía el capitulo escuchando A thousand years (será el tema de mi boda en un futuro lejano) que, es hermoso, nada mas que decir :')
Muchas gracias a Jesiri por este capitulo.




5 comentarios:

Anónimo dijo...

HERMOSO BELLISIMO LO AME LLORE AHHHH QUIERO DECIR QUE SIN DUDA ESTE ES MI CAPÍTULO FAVORITO DE TODO EL LIBRO POR QUE ES DONDE BELLA DEMUESTRA QUE A QUIEN AMA ES A EDWARD Y NO A EL CHUCHO Y SALUDOS :) ♡♥

Jesiri Beaitaly Zerimar dijo...

De nada Cary!! yo ame traducir este capi... uno de mis favoritos por cierto... creeme el sentimiento solo de volver a releer es demasiado grande.... súmale leer los posibles pensamientos y reacciones de los cullen... me deja grogi...
Una vez mas se te agradece tu esfuerzo por subir los capis y no dejarnos colgadas... Gracias!!!!!

Isabella K. Rivas G. dijo...

Lo ameeee. Quiero mas.

Paulina dijo...

Me encanto, eperando los proximos capitulos

Anónimo dijo...

Al menos con éste capi la depresión que Edward había tenido desde el final de Eclipse y el prefacio de éste libro haya desaparecido por completo (o de momento jejeje) por fin se nos casó el último soltero del clan Cullen!!!! y lo mejor de todo es que ha leído de que Bella ama su boda que todo el temor que ha sentido con respecto al matrimonio era infundado y más cuando decide unir su vida mortal y pasarla a inmortal, qué más ìmportante e irrompible es el convertirse en vampiro en comparación a una boda???

SALESIA