miércoles, 16 de enero de 2013

La verdad


Disclaimer: Los libros aquí transcriptos y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia original “Reading New Moon” a Choices HP, yo solo la traduzco, todo esto es sin ánimos de lucro, solo por mero entretenimiento.
 

 
La verdad leyó Carlisle.
 
"Finalmente", dijo Edward. "Ahora ella puede dejar de dudar que la amo."
"Creo que aún seguirá dudado un poco", sonrió Alice haciendo reír a Emmett .
"Argh", gruñó Edward.


Me dio la sensación de haber dormido mucho tiempo. A pesar de eso, tenía el cuerpo agarrotado, como si no hubiera cambiado de postura ni una sola vez en todo ese tiempo. Me costaba pensar y estaba aturdida; dentro de mi cabeza revoloteaban aún perezosamente extraños sueños de colores —sueños y pesadillas—. Eran tan vividos... Unos horribles y otros divinos, todos entremezclados en un revoltijo estrafalario. Sentía a la vez una gran impaciencia y miedo, dos componentes fundamentales de ese tipo de sueño frustrante en el que no puedes mover los pies con suficiente rapidez... Y todo estaba lleno de monstruos y fieras de ojos rojos cuyos modales refinados les hacían aún más horrendos.

“Eso sí, los Vulturis podrán ser  lo que quieran” rio Emmett “Pero son muy educados”

El sueño permanecía nítido en mi mente, tanto, que incluso podía recordar sus nombres, pero lo más fuerte, lo que percibía con mayor precisión no era el horror. Era el ángel lo que veía con claridad.

"Ella piensa que es un sueño." Las carcajadas de Emmett no habían sido nada hasta este momento. "Esto va a ser muy divertido."

Me resultó duro dejarle ir y despertarme. Este sueño no tendría que arrojarlo a ese sótano lleno de pesadillas que me negaba a revivir. Luché con eso mientras mi mente recuperaba el estado de alerta y se concentraba en la realidad. No recordaba en qué día de la semana nos encontrábamos, pero estaba segura de que me esperaban Jacob,

Edward frunció el ceño.

“Parece que alguien tendrá competencia” lo pico Emmett.

el colegio, el trabajo o algo. Inspiré profundamente, preguntándome cómo podría enfrentarme a otro día más.

Algo frío tocó mi frente con el más suave de los roces.

Cerré los ojos con más fuerza todavía. Al parecer, pese a que lo sentía como algo anormalmente real, seguía soñando. Estaba tan cerca de despertarme... sólo un segundo más y todo habría desaparecido.

“No voy a desaparecer” murmuró Edward.

Pero en ese momento me di cuenta de que lo que palpaba parecía real, demasiado real para que fuera bueno para mí. Los imaginarios brazos pétreos que me envolvían resultaban demasiado consistentes. Me iba a arrepentir luego si dejaba que esto llegara aún más lejos. Suspiré resignada y abrí los párpados bruscamente para disipar la ilusión.

"No vas a deshacerte de mi tan fácilmente", se rió Edward.

—¡Oh! —jadeé y me froté los ojos con las manos.

Bien, sin duda había ido demasiado lejos;

Emmett no era el único que reía ahora.

había sido un error permitir que mi imaginación se me fuera tanto de las manos. Vale, quizá «permitir» no era la palabra correcta. En realidad, era yo quien la había forzado demasiado,

“Pero había sido divertido” comento Emmett.

“No era nada divertido que arriesgase su vida” le siseo Emmett.

“Pero lo hizo para verte” le recordó Alice.

con tanto ir en pos de mis alucinaciones y ahora, en consecuencia, mi mente se había colapsado.

"Eddy no eres más que una simple ilusión, que vergüenza!", se rió Emmett.

“Idiota, realmente estoy ahí y lo sabes” dijo Edward no entendiendo.

“Pero ella no” apunto Emmett sin lograr que le vea el chiste.

Me llevó menos de un segundo caer en la cuenta de que ya que ahora estaba loca de forma irremediable, al menos, podía aprovechar y disfrutar de las falsas ilusiones mientras éstas fueran agradables.

Abrí los ojos otra vez y Edward aún estaba allí, con su rostro perfecto a sólo unos cuantos centímetros del mío.

—¿Te he asustado? —preguntó con ansiedad en voz baja.

Era una maravilla cómo funcionaban estas falsas ilusiones. El rostro, la voz, el olor, todo era mucho mejor que cuando estuve a punto de ahogarme.

“Quizás sea porque en realidad estoy ahí” susurró Edward para si mismo.

El hermoso producto de mi imaginación observaba mis cambiantes expresiones con alarma. Sus pupilas eran negras como el carbón y debajo tenía sombras púrpuras. Esto me sorprendió; por lo general, los Edwards de mis alucinaciones estaban mejor alimentados.

"Eso es porque no soy una alucinación", resopló Edward en voz alta, pero Emmett se rió tan fuerte que literalmente se cayó de su silla.

“Realmente nuestra hermanita sería una gran complemento a la familia” dijo Emmett después de recobrar el sentido.

Parpadeé dos veces mientras hacía memoria con desesperación para determinar qué era lo último que podía recordar de cuya realidad estuviera segura. Alice formaba parte de mi sueño y me pregunté si, después de todo, había vuelto a Forks de verdad, o si eso sólo había sido el preámbulo de la fantasía. Luego, caí en la cuenta de que ella había regresado el día que estuve a punto de ahogarme...

—¡Oh, mierda! —grazné con voz pastosa a causa del sueño.

“Ja! Yo sabía que Bella podía maldecir” se rio Emmett.

—¿Qué pasa, Bella?

Le fruncí el ceño, con tristeza. Su rostro mostraba todavía más ansiedad que antes.

—Estoy muerta, ¿no es cierto? —gemí—. Me ahogué de verdad. ¡Mierda, mierda, mierda! El disgusto va a matar a Charlie.

Todo el mundo se reía por la conclusión de Bella.

“Awww! Quiero conocerla” se rio Emmett “Va a ser my divertido vivir con ella”

“Ella no será tu payaso” lo reto Edward.

“Aguafiestas” lo ataco Emmett.

Edward también puso mala cara.

—No estás muerta.

—Entonces, ¿por qué no me despierto? —le reté, alzando las cejas.

“Por favor no despiertes Bella” dijo Emmett “Así estamos bien”

Edward solo rodo los ojos.

Estás despierta, Bella.

Sacudí la cabeza.

—Seguro, seguro. Eso es lo que tú quieres que yo piense, y entonces, cuando despierte, todo será peor; si me despierto, cosa que no va a ocurrir, porque estoy muerta. Esto es horrible. Pobre Charlie. Y Renée y Jake... —se me apagó la voz, horrorizada por lo que había hecho.

"Me pregunto cuánto tiempo va a seguir con esto", se rió Edward.
"Conociendo lo terca que es... todavía falta", sonrió Alice.

—Ya veo que me has confundido con una pesadilla —su sonrisa fugaz fue triste—. Lo que no me puedo imaginar es qué es lo que debes de haber hecho para terminar en el infierno. ¿Te has dedicado a cometer asesinatos en mi ausencia?

"Edward" Alice dijo exasperada, rodando sus ojos.

Le hice una mueca.

—Pues claro que no. Tú no podrías estar conmigo si yo estuviera en el infierno.

Él suspiró.

Se me empezaba a despejar la cabeza. Alejé la vista de su rostro a regañadientes y contemplé la ventana abierta a la oscuridad, y después otra vez a él. Conforme iba recordando detalles, un hormigueo empezó a subirme por la piel hasta llegar a los pómulos, donde noté un ligero y desconocido rubor, mientras lentamente me iba dando cuenta de que Edward estaba realmente conmigo, que se hallaba allí de verdad y que yo estaba perdiendo el tiempo haciendo el idiota.

"Oh, ¿por qué?," suspiró Emmett.
"Ya era tiempo", sonrió Edward.
"Estoy seguro de que no ha terminado todavía", Alice sonrió y Emmett sonrió otra vez.

—Entonces, ¿todo eso ha ocurrido de verdad?

Me resultaba imposible creer que mi sueño se había transmutado en una realidad. No podía retener esa idea en mi mente.

"Para ser justos, ha sido una notable experiencia", dijo Carlisle. "Cualquiera que lo viva tardaría en creerlo."

—Eso depende —la sonrisa de Edward todavía era dura—. Si te refieres a que casi nos masacran en Italia, entonces, sí.

—¡Qué extraño! —musité—. He viajado a Italia de verdad. ¿A que no sabías que por el este nunca había pasado más allá de Alburquerque?

Puso los ojos en blanco.

—Quizá deberías dormirte otra vez. No dices más que tonterías.

—Ya no me siento cansada —todo se aclaraba por momentos—. ¿Qué hora es? ¿Cuánto tiempo he estado durmiendo?

—Es la una de la madrugada. Así que, unas catorce horas.

Me estiré mientras él hablaba. Estaba muy agarrotada.

—¿Y Charlie? —pregunté.

Edward torció el gesto.

Edward frunció el ceño haciendo reír a Emmett.

“Por fin las cosas serán como tienen que ser, el suegro odiando al yerno” rio Emmett haciendo reír a los demás, excepto a Edward.

—Duerme. Deberías saber que en este preciso momento me estoy saltando las reglas, aunque no técnicamente, claro, ya que él me dijo que no volviera a traspasar su puerta, y he entrado por la ventana... Pero bueno, al menos la intención era buena.

"Aw, me hubiera gustado leer esa parte", Emmett puso mala cara. "Alguien te hubiera puesto en tu lugar por lo que hiciste."

“¿A qué te refieres?” pregunto Edward confundido.

“Oh por favor Edward” dijo Alice “Bella no te reclamara nada”

“Eso no lo sabemos” respondió Edward preocupado.

“Como si no conociéramos a Bella” le dijo Jasper haciendo comillas en el aire con la palabra conociéramos.

“Alguien tiene que reclamarte lo que paso” le dijo Emmett serio “No puedes salir impune del asunto”

Edward solo asintió, sabía que merecía completamente los reclamos de Charlie.

—¿Charlie te ha echado de casa? —inquirí,

“Los padres siempre defenderemos a nuestros hijos” dijo Esme.

mientras la incredulidad se me iba convirtiendo en furia.

Sus ojos estaban tristes.

—¿Acaso esperabas otra cosa?

Se me puso una expresión enloquecida en la mirada. Iba a tener unas cuantas palabritas con mi padre; quizás era un buen momento para recordarle que ya era mayor de edad.

“Nosotros también somos mayores de edad y obedecemos a nuestros padres” rio Emmett “Obviamente Eddy es la excepción”

“Oye” se quejo Edward.

“Es la verdad, maleducado” lo reto Emmett “Apuesto a que Esme no quería que te fueras y aun así lo hiciste”

“Eso es cierto” corroboro Esme mirando a Edward.

“Por última vez, yo no hice nada” se defendió Edward.

“Y tampoco lo harás” asevero Esme mirándolo fijamente, a lo que Edward solamente asintió.

En realidad, eso no importaba mucho, pero era una cuestión de principios. La prohibición dejaría de tener sentido dentro de poco. Volví mis pensamientos hacia vías menos dolorosas.

—¿Cuál es la historia? —le pregunté con auténtica curiosidad, pero sin dejar de intentar desesperadamente mantener la conversación en terrenos superficiales. Así, permanecería bajo control, y no podría asustarle con la desesperada ansiedad que me atormentaba ferozmente por dentro.

—¿Qué quieres decir?

—¿Qué le voy a decir a Charlie? ¿Qué explicación le voy a dar por haber desaparecido...? Ahora que lo pienso, ¿cuánto tiempo he estado fuera? —intenté hacer un cálculo mental en horas.

"Esa es una buena pregunta", dijo Jasper.
"Una versión de la verdad sería lo mejor” Alice se encogió de hombros. "algo así como, que estaba ayudando a que Edward no cometiera algo estúpido, Charlie lo entendería, ya te considera estúpido."

—Sólo tres días —entrecerró los ojos, pero esta vez sonrió con mayor naturalidad—. En realidad, albergaba la esperanza de que se te ocurriera alguna buena explicación. Yo no tengo ninguna.

Refunfuñé.

—De fábula.

—Bueno, quizás Alice sea capaz de inventar algo —me ofreció a modo de consuelo.

"Bien, enana, usaremos tu versión de los hechos" Emmett se rió y Alice puso los ojos en blanco.

Y me sentí consolada, desde luego. ¿A quién le importaba con qué tendría que vérmelas más tarde? Cada segundo que él estaba aquí, tan cerca, con su rostro perfecto resplandeciendo a la luz tenue de los números del reloj despertador, era precioso y no debía desperdiciarse.

“Y volvemos a la adolecente deslumbrada” dijo Emmett sonriendo.

—Y bueno... —comencé mientras pensaba la pregunta menos importante con la que empezar, aunque no por eso dejara de ser de vital interés. Ya me había traído a casa de una pieza y podría decidir marcharse en cualquier momento. Debía conseguir que no dejara de hablar. Además, este paréntesis, que era como estar en el cielo, no estaría totalmente completo sin el sonido de su voz—, ¿en qué has andado hasta hace tres días?

Su rostro se tornó cauteloso al momento.

—En nada que me entusiasmara excesivamente.

"Argh... ¿por qué estas siendo cauteloso?" Alice gimió. "Sólo dile lo mal que la pasaste sin ella y acaba con esto de una vez”
"Oh..." Esme dijo luciendo como si ella realmente no quería oír nada de eso.

“Y no te olvides de pedirle perdón” dijo Rose fulminando con la mirada a Edward “No es que sea algo difícil que Bella te perdone, pero le debes unas buenas disculpas”

—Claro que no —mascullé.

—¿Por qué pones esa cara?

—Bueno... —fruncí los labios, pensativa—, si, después de todo, sólo fueras un sueño, ésa sería exactamente la clase de respuesta que darías. Mi imaginación no da para mucho, está muy claro.

"Te lo dije", se rió Alice, junto con Emmett, pero Edward negó con la cabeza mientras sonreía.

Suspiró.

—Si te lo cuento, ¿te creerás al fin que no estás viviendo una pesadilla?

"Ay", dijo Edward porque  Alice había golpeado la nuca.
“No eres una pesadilla", susurró Alice mirándolo como si quisiera grabárselo en la cabeza.

—¡Una pesadilla! —repetí con resentimiento. Él esperaba mi respuesta—. Quizá —dije después de pensarlo un momento—, si me lo cuentas.

—Estuve... cazando.

—¿Eso es todo lo que eres capaz de hacer? —le critiqué—. Eso no prueba de ninguna manera que esté despierta.

"Ella tiene razón en eso", sonrió Jasper.
"Sí, pero de seguro Eddy no estuvo haciendo nada. Debe haber estado sentado enrollado en si mismo recordando a Bella", se rió Emmett.

Vaciló y después habló lentamente, eligiendo las palabras con cuidado.

—No estuve de caza para alimentarme. En realidad, ponía a prueba mi habilidad... en el rastreo. Y no soy nada bueno.

"Rastreo... ¿por qué empezarías a rastrear?" Preguntó Jasper.

Edward llegó rápidamente a una conclusión mientras fruncía cada vez más el ceño demostrando su creciente enojo, sólo dijo una palabra: "Victoria".
"Oh," dijo Jasper, entendiendo a la perfección.

"Tienes razón... no eres nada bueno", dijo Emmett

—¿Y qué fue lo que estuviste rastreando? —le pregunté, intrigada.

—Nada de importancia —sus ojos no parecían estar en consonancia con su expresión; parecía enfadado e incómodo.

"¿Por qué no le dices?" Alice siseó.
"¿Cómo voy a saberlo?" Edward dijo, estaba totalmente por lo que él Edward del libro estaba haciendo y diciendo.

—No te entiendo.

Dudó; su rostro se debatía, brillando bajo la extraña luz verde del reloj.

—Yo... —inspiró hondo—. Te debo una disculpa.

“Mucho mas que eso” siseo Rosalie.

No, sin duda, te debo mucho más, muchísimo más que eso,

Las comisuras labiales de Rosalie se elevaron en una imperceptible sonrisa.

pero has de saber que yo no tenía ni idea... —sus palabras empezaron a fluir con mucha rapidez, del modo que yo recordaba que hablaba cuando se ponía nervioso, y tuve que concentrarme para captarlas todas—. No me di cuenta del desastre que dejaba a mis espaldas.

“Claramente no” le dijeron al unisonó Alice y Emmett.

Pensé que te dejaba a salvo. Totalmente a salvo. No tenía ni idea de que volvería Victoria... —sus labios se contrajeron al pronunciar ese nombre—. Debo admitir que presté más atención a los pensamientos de James que a los de ella cuando la vi aquella vez y, por consiguiente, fui incapaz de prever esa clase de reacción por su parte

“Esta vez debemos tener cuidado con ella” dijo Jasper con voz dura “James sufrirá el mismo destino que en el libro y será peor”

y de descubrir que ella tenía un lazo tan fuerte con él. Creo que me he dado cuenta ahora de que Victoria confiaba tanto en él que jamás pensó que pudiera sucumbir, ni se le pasó por la imaginación. Quizá fue ese exceso de confianza el que nubló sus sentimientos por él y lo que me impidió darme cuenta de la profundidad del lazo que los unía.

“De que sirve que seas un chismoso mental si no te das cuenta de esas cosas?” le recrimino Emmett.

“Eso demuestras que mi don no es infalible” le dijo Edward sonriendo ante un  pensamiento que se le cruzo “Así que no tienes escusas para no ganarme en las luchas”

“Pe… per…” Dijo Emmett boquiabierta “aun así eres un tramposo” dijo recuperándose.

»Pero, de cualquier modo, no tengo excusa alguna por haber permitido que te enfrentaras sola a todo eso. Cuando oí lo que le contaste a Alice, e incluso lo que ella vio por sí misma, cuando me di cuenta de que habías tenido que poner tu vida en manos de hombres lobo, esas criaturas inmaduras y volubles, lo peor que ronda por ahí fuera aparte de Victoria... —

"Ok, tengo un leve presentimiento que ese lobo va a estar entre nosotros", suspiró Edward.

“¿Leve?” pregunto Alice alzando la ceja. “Él será un problema, es un hecho”

 "Pero eso es porque en el libro no llego a comprender lo útil que fue el cachorro con Bella cuando yo no estuve." Dijo Edward cabizbajo.

se estremeció y el torrente de palabras se detuvo por un momento—. Por favor, créeme cuando te digo que no tenía ni idea de todo esto. Se me revuelven las tripas hasta lo más profundo, incluso ahora, cuando puedo verte segura en mis brazos. No tengo ni la más remota disculpa en...

—Para, para —le interrumpí.

Edward se estremeció pensando en lo peor, ella no aceptaría sus disculpas.

Los cuatro jóvenes rodaron sus ojos.

“Deja el dramatismo romeo” dijo Emmett riendo fuertemente “Ella solo quiere lo que los demás queremos, que dejes tanta palabrería”

“En realidad lo que ella quiere es que dejes de culparte” dijo Alice.

Me miró con ojos llenos de sufrimiento y yo procuré elegir las palabras adecuadas, aquellas que le liberaran de la obligación que se había creado y que le estaba causando tanto dolor. Eran palabras muy difíciles de pronunciar. No sabía si sería capaz de decirlas sin romperme en pedazos, pero yo quería hacerlo bien. No deseaba convertirme en una fuente de culpa y angustia en su vida. El tenía que ser feliz, y no me importaba qué precio hubiera de pagar yo.

"Aww, Eddy,  parece que ella va a dejarte ir", se rió Emmett.
"Yo no quiero eso," Edward parecía un poco nervioso.
"Pero ella te ama, ella tiene que dejarte ir", Emmett se encogió de hombros, aún sonriendo. “Ya sabes, si amas a alguien, debes dejarlo ir”
"Pero yo no quiero que me deje ir", repitió Edward.

En realidad, había albergado la esperanza de no verme en la obligación de sacar a colación esto en nuestra última conversación. Sólo iba a conseguir que todo terminara mucho antes.

Recurriendo a todos los meses de práctica que había pasado intentando comportarme de un modo normal con Charlie, mantuve mi rostro tranquilo.

—Edward —comencé. Su nombre me quemó la garganta un poco mientras lo pronunciaba. Podía sentir aún el espectro de mi agujero en el pecho, a la espera de reabrirse en toda su extensión en cuanto él se marchara.

“Pero no me voy a ir” dijo Edward apesumbrado “Solo me iría, si ella así lo deseará”

“Eso no va a pasar, métetelo en tu dura cabeza” gruño Alice.

 

No tenía nada claro cómo iba a conseguir sobrevivir esta vez—, esto tiene que terminar ya. No puedes ver las cosas de esa manera. No puedes permitir que esa... culpa... gobierne tu vida. No tienes por qué asumir la responsabilidad de las cosas que me han ocurrido aquí. Nada de esto ha sucedido por tu causa, sólo es parte de las cosas que me suelen pasar a mí en la vida. Así que si tropiezo delante de un autobús o lo que sea que me ocurra la próxima vez, has de ser consciente de que no es cosa tuya asumir la culpa.

“Sera mi culpa si no estoy ahí para ella” dijo Edward.

No tienes por qué salir corriendo hacia Italia porque te sientas mal por no haberme salvado.

“No podría haberlo dicho mejor hermana” rio Emmett.

“Tú qué harías en mi lugar?” le pregunto Edward enojado.

“Ese es otro contexto, mi Rose no tiene nada frágil, ni siquiera las uñas” se rio Emmett.

“Exacto, ella es humana” dijo Edward como si lo explicara todo.

“Exacto” dijo Emmett lo explicara todo, aunque en realidad Edward no lo entendió “Quiero decir, que mientras ella sea humana, correrá muchos peligros, quieres eso Eddy?” pregunto inocentemente.

“No” susurró.

“Ves? Con la suerte de Bella, lo mejor sería que fuera una de las nuestros” Emmett sonreía triunfalmente “Incluso hasta se salvaría de que Alice le limará las uñas”

“Oye” Alice le golpeo la nuca juguetonamente.

“Es verdad enana, tendría las uñas tan duras que las limas se romperían” se carcajeo Emmett.

Edward negó sonriendo por las ocurrencias de Emmett, como pasaba de un tema serio hasta desgranarlo a una conversación banal.

Incluso si yo hubiera saltado de ese acantilado para matarme, ésa habría sido mi elección y, desde luego, no tu responsabilidad. Sé que está en tu... naturaleza el cargar con las culpas de todo, pero de verdad... ¡no tienes por qué llevarlo hasta ese extremo! Es de lo más irresponsable por tu parte no haber pensado en Carlisle, Esme y...

"Ella realmente piensa que lo hice por simple culpa", se quejó Edward.

“Bueno, deberías trabajar más en la confianza entre ustedes” le dijo alice.               

Estaba a punto de perderlo. Hice una pausa para respirar profundamente con la esperanza de que eso me calmara. Tenía que liberarle. Debía asegurarme de que esto no volviera a ocurrir otra vez.

—Isabella Marie Swan —susurró él, mientras le cruzaba por el rostro la más extraña de las expresiones. Parecía haberse vuelto loco—, pero ¿tú te crees que le pedí a los Vulturis que me mataran porque me sentía culpable?

“Si... Eddy ya dejamos eso en claro," Emmett se rió.

Sentí cómo afloraba a mi rostro la más absoluta incomprensión.

—¿Ah, no?

“¡¡¡¡NO!!!!” Dijeron todos algunos exasperados y otros riéndose.

—Me sentía culpable, de una forma muy intensa. Más de lo que tú podrías llegar a comprender.

"Aun así, no se acerca a la verdadera razón", sonrió Edward.

—Entonces, ¿qué estás diciendo? No te entiendo.

—Bella, me marché con los Vulturis porque pensé que habías muerto —dijo con miel en la voz pero con rabia en los ojos—. Incluso aunque yo no hubiera tenido nada que ver con tu muerte... —se estremeció al pronunciar la última palabra—. Me hubiera ido a Italia aunque no hubiera ocurrido por culpa mía. Es obvio que debería haber sido más cuidadoso, tendría que haberle preguntado a Alice directamente, en lugar de aceptarlo de labios de Rosalie, de segundas. Pero vamos a ver... ¿Qué se suponía que debía pensar cuando el chico dijo que Charlie estaba en el funeral? ¿Cuáles eran las probabilidades?

"Muy, muy bajas", dijo Emmett. "Pero siempre ha sido así para ustedes.

»Las probabilidades... —murmuró entonces, distraído. Su voz sonaba tan baja que no estaba segura de haberle oído bien—. Las probabilidades siempre están amañadas en contra nuestra. Error tras error. No creo que vuelva a criticar nunca más a Romeo.

"Sí, eres cien veces más estúpido que ese tonto", se rió Emmett.

—Pero hay algo que aún no entiendo —dije—, y ése es el punto más importante de la cuestión: ¿y qué?

—¿Perdona?

—¿Y qué pasaba si yo había muerto?

"No vuelvas a decir eso", suspiró Edward, luciendo nuevamente deprimido. "Siempre me vas a importar".

Me miró dudando durante un momento muy largo antes de contestar.

—¿No recuerdas nada de lo que te he dicho desde que nos conocimos?

—Recuerdo todo lo que me has dicho.

"Argh", gruñó Edward.

“Idiota” le dijo Alice.

Claro que me acordaba... incluyendo las palabras que negaban todo lo anterior.

“¿Por qué sigue creyendo en esa vil mentira?” dijo Edward a nadie particularmente.

Rozó con la yema de su frío dedo mi labio inferior.

—Bella, creo que ha habido un malentendido —cerró los ojos mientras movía la cabeza de un lado a otro con media sonrisa en su rostro hermoso, y no era una sonrisa feliz—. Pensé que ya te lo había explicado antes con claridad. Bella, yo no puedo vivir en un mundo donde tú no existas.

“Al fin” dijeron los adolescentes Cullen.

“Tenias que empezar diciendo eso” le dijo Alice.

“Lo sé, lo sé” se rio Edward.

—Estoy... —la cabeza me dio vueltas mientras buscaba la expresión adecuada—. Estoy hecha un lío —

“Es lógico” dijo Jasper “La has estado mareando”

ésa iba bien, ya que no le encontraba sentido a sus palabras.

"Es más fácil para ella creer que soy una ilusión, que creer que yo la amo", suspiró Edward.

“Bueno, has hecho un gran trabajo demostrándoselo” le dijo Rosalie, ya cansada que su hermano se quejara, el había iniciado todo esto.

Me miró profundamente a los ojos con una mirada seria y honesta.

—Soy un buen mentiroso, Bella, tuve que serlo.

“Oh genial” le aseveró Alice “Si sigues así, vas a lograr que interfiera y te de una patada para que te expreses bien”

“Ella tiene razón Eddy” le dijo Emmett serio “Ya deja de liarla”

Me quedé helada, y los músculos se me contrajeron como si hubiera sufrido un golpe. La línea que marcaba el agujero de mi pecho se estremeció y el dolor que me produjo me dejó sin aliento.

“Soy un idiota” dijo Edward negando con la cabeza.

“Por lo menos lo admites” le dijo Rosalie.

Me sacudió por los hombros, intentando relajar mi rígida postura.

—¡Déjame acabar! Soy un buen mentiroso, pero desde luego, tú tienes tu parte de culpa por haberme creído con tanta rapidez—hizo un gesto de dolor—. Eso fue... insoportable.

Edward hizo un gesto de dolor imaginándose como sería saber que Bella no creía más en su amor, era como decía el Edward del libro… insoportable.

Esperé, todavía paralizada.

“Ella siempre reacciona de esa manera ante algunas cosas, tal como lo hacemos nosotros" Jasper musitó pensativo, ya que le recodaba como se comportaban los vampiros,  “¿siempre habrá sido así, o se le habrá pegado la costumbre al estar contigo?”

“Eso es verdad, quizás no es casualidad que te hayas enamorado de ella” le dijo Carlisle a Edward “Es diferente a los demás humanos, ve y analiza diferente, siente diferente, se comporta diferente, sin contar que al parecer ya tiene un don sin siquiera haberse convertido aun”

“¿Qué quieres decir?” le dijo Esme.

“A lo mejor, ya estaban destinados desde un principio” dijo Carlisle.

“Vaya papá, no sabía que tenias un lado romántico” se rio Emmett.

“Solo veo los hechos” se rio también Carlisle.

La sonrisa de Edward iba creciendo a medida que escuchaba la charla de su familia.

—Te refieres a cuando estuvimos en el bosque, cuando me dijiste adiós...

No podía permitirme el recordarlo. Luché por mantenerme en el momento presente. Edward susurró:

—No ibas a dejar que lo hiciera por las buenas. Me daba cuenta. Yo no deseaba hacerlo, creía que me moriría si lo hacía, pero sabía que si no te convencía de que ya no te amaba, habrías tardado muy poco en querer acabar con tu vida humana. Tenía la esperanza de que la retomarías si pensabas que me había marchado.

"¡Ay!" Edward soltó un grito. Alice le había golpeado de nuevo.
"¡Idiota!" Alice gruñó.

“Esa ya lo sabemos Alice” se rio Emmett “Pero puedes seguirlo golpeando, a lo mejor se cura”

—Una ruptura limpia —susurré a través de los labios inmóviles.

—Exactamente. Pero ¡nunca imaginé que hacerlo resultaría tan sencillo!

”Fue demasiado sencillo” repitió Edward.

“Y por eso debes demostrarle cuanto la quieres todos los días” más que decir parecía que Alice lo estaba amenazando.

“Ese no será ningún problema” dijo este sonriendo.

Pensaba que sería casi imposible, que te darías cuenta tan fácilmente de la verdad que yo tendría que soltar una mentira tras otra durante horas para apenas plantar la semilla de una duda en tu cabeza. Mentí y lo siento mucho, muchísimo, porque te hice daño, y lo siento también porque fue un esfuerzo que no mereció la pena. Siento que a pesar de todo no pudiera protegerte de lo que yo soy. Mentí para salvarte, pero no funcionó. Lo siento.

»Pero ¿cómo pudiste creerme? Después de las miles de veces que te dije lo mucho que te amaba, ¿cómo pudo una simple palabra romper tu fe en mí?

Edward frunció el ceño ahora, parecía que estaba totalmente de acuerdo con el Edward del libro.

Yo no contesté. Estaba demasiado paralizada para darle forma a una respuesta racional.

—Vi en tus ojos que de verdad creías que ya no te quería. La idea más absurda, más ridícula, ¡como si hubiera alguna manera de que yo pudiera existir sin necesitarte!

Seguía helada. Sus palabras me parecían incomprensibles, porque eran imposibles.

"Argh", dijo Edward.
"Tienes que tratar de explicarle, como una vez que nos enamoramos, es para siempre” Esme ofreció. "No dejes que siga dudando".
"Y trata de no ser tan conflictivo como en el primer libro y ahora", agregó Alice. “Te quiero por eso me voy, eso hace dudar a cualquiera”.

Me sacudió el hombro otra vez, sin fuerza, pero lo suficiente para que me castañetearan un poco los dientes.

—Bella —suspiró—. ¡Dime de una vez qué es lo que estás pensando!

"Argh, eso está bien", gruñó Edward.
“Habíamos olvidado que el Edward del libro no sabe lo que Bella está pensando", se rió Emmett.
"Eso debe estarlo volviendo loco", dijo Edward.

"Bueno deberías irte acostumbrando." se rio Alice de la cara que había puesto Edward.

En ese momento rompí a llorar. Las lágrimas me anegaron los ojos, los desbordaron y me inundaron las mejillas.

—Lo sabía —sollocé—. Sabía que estaba soñando...

"Y vamos de nuevo” Edward gimió.

“Esto ya no es divertido” dijo Emmett.

—Eres imposible —comentó y soltó una carcajada breve, seca y frustrada—. ¿De qué manera te puedo explicar esto para que me creas? No estás dormida ni muerta. Estoy aquí y te quiero. Siempre te he querido y siempre te querré. Cada segundo de los que estuve lejos estuve pensando en ti, viendo tu rostro en mi mente.

“Bueno, eso debería bastar” dijo Emmett asintiendo “Nuestro Eddy es romántico cuando quiere”

“Me retracto, deberías haber empezado diciendo eso, y si es posible en Italia” dijo Alice “No deberías haberlo alargado tanto.

“Me siento como si estuviera en el psicólogo” refunfuño Edward.

“Nah, esa es la especialidad de Jasper” se rio Emmett. “¿Algún consejo?”

Después de pensarlo un momento Jasper contesto “Lo mismo de siempre, que deje de ser un idiota y su relación progresará.

 

Cuando te dije que no te quería… ésa fue la más negra de las blasfemias.

Sacudí la cabeza mientras las lágrimas continuaban cayendo desde las comisuras de mis ojos.

—No me crees, ¿verdad? —susurró, con el rostro aún más pálido de lo habitual—. Puedo verlo incluso con esta luz. ¿Por qué te crees la mentira y no puedes aceptar la verdad?

—Nunca ha tenido sentido que me quisieras —le expliqué, y la voz se me quebró dos veces—. Siempre lo he sabido.

"En cierto modo, ella tiene razón", dijo Carlisle. "Un vampiro nunca debería haberse enamorado de una humana... incluso uno de nosotros".
"No creo que estés diciendo eso", dijo Edward fríamente.
"Yo tampoco", se rió Carlisle. “Lo que quiero decir, es que es difícil de creer”

Sus ojos se entrecerraron y se le endureció la mandíbula.

—Te probaré que estás despierta —me prometió.

Me sujetó la cabeza entre sus dos manos de hierro, ignorando mis esfuerzos cuando intenté volver la cabeza hacia otro lado.

—Por favor, no lo hagas —susurré.

“¿Por qué no?” dijo Edward sintiendo que ya todo estaba perdido.

Se detuvo con los labios a unos centímetros de los míos.

—¿Por qué no? —inquirió. Su aliento acariciaba mi rostro, haciendo que la cabeza me diera vueltas.

—Cuando me despierte... —él abrió la boca para protestar, de modo que me corregí—. ¡Vale, olvídalo! Rectifico: cuando te vayas otra vez, ya va a ser suficientemente duro sin esto.

Retrocedió unos centímetros para examinar mi rostro.

—Ayer, cuando te toqué, estabas tan... vacilante, tan cautelosa. Y todo sigue igual. Necesito saber por qué. ¿Acaso ya es demasiado tarde? ¿Quizá te he hecho demasiado daño? ¿Es porque has cambiado, como yo te pedí que hicieras? Eso sería... bastante justo. No protestaré contra tu decisión. Así que no intentes no herir mis sentimientos, por favor; sólo dime ahora si todavía puedes quererme o no, después de todo lo que te he hecho. ¿Puedes? —murmuró.

"Argh", dijo Alice. "Es por eso que estás actuando de manera tan extraña... crees que ella te ha superado... que no te aceptará con los brazos abiertos".
"Es parece", se rió Edward. "Qué idiota".
"Mi sentimiento exactamente", coincidió Alice.

“Creo que este capítulo ha sido muy beneficioso” rio Emmett “Edward ha aceptado más veces que es un idiota que todos estos años”

—¿Qué clase de pregunta idiota es ésa?

—Limítate a contestarla, por favor.

Le miré con aspecto enigmático durante un rato.

—Lo que siento por ti no cambiará nunca. Claro que te amo y ¡no hay nada que puedas hacer contra eso!

Los hermanos Cullen aplaudieron, excepto Rosalie que solo sonreía.

“Asi se habla hermanita” dijo Emmett riéndose “mantelo atado si es posible”

—Es todo lo que necesitaba escuchar.

En ese momento, su boca estuvo sobre la mía y no pude evitarle. No sólo porque era miles de veces más fuerte que yo, sino porque mi voluntad quedó reducida a polvo en cuanto se encontraron nuestros labios. Este beso no fue tan cuidadoso como los otros que yo recordaba, lo cual me venía la mar de bien. Si luego iba a tener que pagar un precio por él, lo menos que podía hacer era sacarle todo el jugo posible.

Así que le devolví el beso con el corazón latiéndome a un ritmo irregular, desbocado, mientras mi respiración se transformaba en un jadeo frenético y mis manos se movían avariciosas por su rostro. Noté su cuerpo de mármol contra cada curva del mío y me sentí muy contenta de que no me hubiera escuchado, porque no había pena en el mundo que justificara que me perdiera esto. Sus manos memorizaron mi cara, tal como lo estaban haciendo las mías y durante los segundos escasos que sus labios estuvieron libres, murmuró mi nombre.

“Hmm” dijo Edward avergonzado “supongo que es razonable comportarme… así”

“Oh por favor” se carcajeo Emmett “Fue solo un besito inocente, deberías ver lo que rose y yo haríamos si no nos viéramos por meses”

“Emmett” siseo Rosalie.

“¿Qué?” dijo Emmett “Se avergüenza por un simple beso, imagínate cuando pasen a mayores” termino diciendo meneando las cejas.

“Eso no va a pasar Emmett” dijo Edward todavía atolondrado.

Se apartó cuando empecé a marearme, sólo para poner su oído contra mi corazón.

Yo me quedé quieta allí, aturdida, esperando a que los jadeos se ralentizaran y desaparecieran.

—A propósito —dijo como quien no quiere la cosa—. No voy a dejarte.

"Se lo podrías haber dicho desde un principio," Esme lo reprendió, pero aun así con una sonrisa.

No le respondí, y él pareció percibir el escepticismo en mi silencio.

Alzó su rostro hasta trabar su mirada en la mía.

—No me voy a ir a ninguna parte. Al menos no sin ti —añadió con más seriedad—. Sólo te dejé porque quería que tuvieras la oportunidad de llevar una vida feliz como una mujer normal. Me daba cuenta de lo que te estaba haciendo al mantenerte siempre al borde del peligro, apartándote del mundo al que perteneces, arriesgando tu vida cada minuto que estaba contigo.

"Sin importarte en absoluto que es lo que ella quería", dijo Alice. "¿Por qué demonios tienes que pensar en lo que supuestamente es mejor para ella?"
Edward no tenía respuesta a eso.
Así que tuve que intentarlo. Debía hacer algo, y me pareció que marcharme era lo mejor. Jamás hubiera sido capaz de irme de no haber creído que estarías mejor sin mí. Soy demasiado egoísta. Sólo tú eres más importante que cualquier cosa que yo quiera... o necesite. Todo lo que yo quiero o necesito es estar contigo y sé que nunca volveré a tener fuerzas suficientes para marcharme otra vez. Tengo demasiadas excusas para quedarme, ¡y gracias al cielo por eso! Parece que es imposible que estés a salvo, no importa cuántos kilómetros ponga entre los dos.

—No me prometas nada —mascullé. Si me permitía concebir esperanzas y luego terminaban en nada... eso me mataría. Todos esos vampiros sin piedad no habían sido capaces de acabar conmigo, pero la esperanza haría el trabajo mucho mejor.

Edward suspiró “Ella ya no confía en mí”

La ira brilló metálica en sus ojos negros.

—¿Crees que te estoy mintiendo ahora?

—No. No me estás mintiendo —sacudí la cabeza, intentando pensar en el asunto de forma coherente. Quería examinar la hipótesis de que él me quería, pero sin dejar de ser objetiva, casi de modo clínico, para no caer en la trampa de la esperanza—. Realmente lo crees... ahora, pero ¿qué pasará mañana cuando pienses en todas esas razones que has mencionado en primer lugar? ¿O el próximo mes, cuando Jasper intente atacarme?

Tanto Edward como Jasper se estremecieron al oír sus palabras.
"No va a suceder", dijo Jasper con confianza.
"Lo sé", suspiró Edward. "Aunque  es difícil de escuchar."
"Lo sé", coincidió Jasper.

Se estremeció.

Recordé otra vez aquellos últimos días antes de que él me dejara, intentando mirarlos desde el punto de vista de lo que me estaba contando ahora. Con esta nueva perspectiva, sus inquietantes y fríos silencios de entonces adquirían un significado diferente si me hacía a la idea de que me había dejado amándome, que me había dejado por mi bien.

—No es como si hubieras cambiado de idea al respecto, ¿a que no? —adiviné—. Terminarás haciendo lo que crees que es correcto.

"Y volverías a estar equivocado", murmuró Alice.

—No soy tan fuerte como tú pareces creer —comentó él—. Lo que estaba bien o mal había dejado de tener importancia para mí; pensaba regresar de todas maneras. Antes de que Rosalie me comunicara la noticia, yo ya intentaba sobrevivir como podía de una semana a otra, a veces sólo de un día para otro. Luchaba por pasar como pudiera cada hora. Nada más era cuestión de tiempo, y no quedaba ya mucho, que apareciera en tu ventana y te suplicara que me dejaras volver. Estaré encantado de suplicártelo si así lo quieres.

"Tú no le regarías", dijo Alice. "Estoy segura, no harías nada para que ella cambiara su decisión si quisiera dejarte."
“Si lo haría, con todo lo que paso," Edward contradijo. "Una sola mirada de ella bastaría para que yo hiciera lo que quisiera."

Hice una mueca.

—Habla en serio, por favor.

—Lo estoy haciendo —insistió con la mirada resplandeciente ahora—. ¿Querrás hacerme el favor de escuchar mis palabras? ¿Me dejarás que intente explicarte cuánto significas para mí?

Esperó, estudiando mi rostro mientras hablaba para asegurarse de que le estaba escuchando de verdad.

—Bella, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones... Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido.

Esme sonrió a Edward con lo que habrían sido lágrimas de felicidad en los ojos, si ella pudiera llorar y dijo: "Edward, eso fue precioso."

Quería creerle, pero lo que estaba describiendo era mi vida sin él y no al revés.

"Ustedes dos se parecen tanto", sonrió Esme.
"Sí, y es por eso que siempre chocamos al ser testarudos", suspiró Edward y sonrió al mismo tiempo.

—Se te acostumbrarán los ojos —farfullé.

—Ése es justo el problema, no pueden.

—¿Y qué pasa con tus distracciones?

Se rió sin traza de alegría.

—Eso fue parte de la mentira, mi amor. No había distracción posible ante la... agonía. Mi corazón no ha latido durante casi noventa años, pero esto era diferente. Era como si hubiera desaparecido, como si hubiera dejado un vacío en su lugar, como si hubiera dejado todo lo que tengo dentro aquí, contigo.

"Wow," Edward lucía apenado y feliz al mismo tiempo.
"De verdad son iguales" confirmó Carlisle.

—Qué divertido —murmuré.

“¿Divertido?” pregunto Esme.

Enarcó una ceja perfecta.

—¿Divertido?

—En realidad debería decir extraño, porque parece que describieras cómo me he sentido yo. También notaba que me faltaban piezas por dentro. No he sido capaz de respirar a fondo desde hace mucho tiempo —llené los pulmones, disfrutando casi lujuriosamente de la sensación—. Y el corazón... Creí que lo había perdido definitivamente.

“Ya no más” dijo Edward.

Cerró los ojos y apoyó el oído otra vez sobre mi corazón. Apreté la mejilla contra su pelo, sentí su textura en mi piel y aspiré su delicioso perfume.

—¿No encontraste el rastreo entretenido, entonces? —le pregunté, curiosa y quizás necesitada de distraerme yo. Me encontraba en serio peligro de que mis esperanzas volvieran. No las iba a poder contener mucho más. Mi corazón latía fuerte, cantando en mi pecho.

Y así es como debe ser pensó Edward un poco mas animado.

—No —suspiró él—. Eso no fue una distracción nunca. Era una obligación.

—¿Y eso qué quiere decir?

—Quiere decir que aunque nunca esperé ningún peligro procedente de Victoria, no la iba a dejar escaparse con... Bueno, como te dije, se me da fatal. La rastreé hasta Texas, pero después seguí una pista falsa hasta Brasil, y en realidad ella lo que hizo fue venir aquí —gruñó—. ¡Ni siquiera estaba en el continente correcto! Y mientras tanto, el peor de mis peores temores...

—¿Estuviste dando caza a Victoria? —casi pegué un grito en el momento en que encontré mi voz, que se alzó lo menos dos octavas.

Los ronquidos lejanos de Charlie se interrumpieron un momento y luego recuperaron de nuevo su cadencia regular.

—No lo hice bien —contestó al tiempo que estudiaba mi expresión indignada con una mirada confusa—, pero esta vez me saldrá mejor. Ella no va disfrutar del placer de respirar tranquila durante mucho tiempo.

"No acabas de prometerle que nunca la dejaras?" Esme preguntó.
"Sí, no te preocupes Eddy, yo me encargare de ella por ti", sonrió Emmett.

“Ese es mi trabajo” dijo Edward refunfuñando.

“No, tú debes quedarte con Bella” se rio Emmett.

—Eso... eso queda fuera de consideración —conseguí controlarme y recuperar la respiración. Qué locura. Incluso si Jasper o Emmett le ayudaran. Bueno, incluso aunque Jasper y Emmett le ayudaran.

"¿Ella honestamente cree que uno de nosotros no podrá manejarlo?" Emmett rodó sus ojos.
"Aparentemente", dijo Jasper. "Yo pienso Victoria es muy buena para huir, pero no debe ser difícil en una pelea."
"Pero intenten verlo desde el punto de vista de Bella, sabiendo que la vida de Edward corre un mínimo de riesgo", dijo Alice con total naturalidad.
Nadie tenía nada que decir a eso.

Esto era peor que cualquier otra cosa que yo pudiera imaginar; como por ejemplo, a Jacob Black de pie, a corta distancia de la pérfida figura felina de Victoria. No soportaba la idea de imaginar a Edward allí, incluso aunque él pareciera mucho más resistente que mi mejor amigo medio humano.

—Es demasiado tarde para ella. No debí dejar que se me escapara la otra vez, pero ahora no, no después de...

Le interrumpí otra vez, intentando sonar tranquila.

—¿No me acabas de prometer ahora mismo que no me ibas a dejar? —le pregunté, luchando contra las palabras mientras las decía, intentando no dejarlas enraizar en mi corazón—. Eso no es precisamente algo compatible con una larga expedición de rastreo, ¿no?

"Buena chica", sonrió Esme,  ella realmente no quería que ninguno de sus hijos cazara a nadie.

Él frunció el ceño. Un gruñido lento se le escapó del pecho.

—Mantendré mi promesa, Bella, pero Victoria va a morir —el gruñido se acentuó—. Pronto.

—No te precipites —le contesté mientras intentaba ocultar mi pánico—. Quizás ella no vuelva. Quizás la haya asustado la manada de Jake. En realidad, no hay razón ninguna para ir tras ella. Además, tengo un problema mayor que Victoria.

Los ojos de Edward se entrecerraron, pero asintió.

—Es verdad. Los licántropos son una complicación.

Edward resopló ante eso y Emmett se rió.
"No creo que se refiera a eso hermano", se rió Jasper también.

Bufé.

—No estaba hablando de Jacob. Mi problema es bastante más grande que un puñado de lobos adolescentes en busca de líos.

Emmett se rio profundamente por eso.

Edward me miró como si fuera a decir algo y luego se lo pensó mejor. Sus dientes sonaron cuando los cerró y habló a través de ellos.

—¿De verdad? —me preguntó—. Entonces, ¿cuál es tu mayor problema? Si el hecho de que Victoria vuelva a buscarte te parece algo irrelevante en comparación, ¿qué puede ser?

—Digamos que es el segundo de mis peores problemas —intenté evadir la cuestión.

—De acuerdo —asintió él, suspicaz.

Hice una pausa. No estaba segura de si podría mencionarlos.

—Hay otros que vendrán a por mí —le recordé con un susurro sofocado.

"Ella tiene razón, eso es un problema, pero no es algo tan urgente como lo de Victoria", dijo Carlisle.
"¿Cuál es su mayor problema, entonces?" Esme preguntó, preocupada.
"Creo que todos pueden darse cuenta de eso..." Edward dijo con tristeza-

Él suspiró, pero su reacción no fue todo lo fuerte que yo habría supuesto después de haber visto cómo se tomaba lo de Victoria.

—¿Los Vulturis son sólo el segundo de esos problemas?

—No parece que te preocupen mucho —le hice notar.

—Bueno, tenemos bastante tiempo para pensarlo. El tiempo tiene un significado muy distinto para ellos y para ti, o incluso para mí. Ellos cuentan los años como tú los días. No me sorprendería que hubieras cumplido los treinta antes de que volvieran a acordarse de ti —añadió en tono ligero.

"Hmmm... realmente depende de qué tan interesado esté Aro en ella," dijo Carlisle. "El tiempo no significa mucho para él, pero también puede ser muy impaciente cuando quiere algo."

El horror me invadió.

Treinta.

Así que al final, sus promesas no significaban nada en realidad... Si él pensaba que yo llegaría algún día a cumplir los treinta era porque no podía estar planeando quedarse demasiado tiempo.

"Bella," suspiró Edward. "Ella sabe que quiero que siga siendo humana"
El dolor hondo que me causó esta idea me hizo comprender que ya había comenzado a concebir esperanzas a pesar de no habérmelas permitido.

—No tienes por qué temer —me dijo, lleno de ansiedad conforme vio que las lágrimas volvían a brotar del borde de mis párpados—. No les dejaré que te hagan daño.

—Mientras estés aquí —y no es que me preocupara mucho lo que ocurriera cuando él se hubiera marchado.

Edward gruño enojado por eso.

Me tomó el rostro entre sus dos manos pétreas, sujetándolo con fuerza mientras sus ojos de medianoche se zambullían en los míos con la fuerza gravitacional de un agujero negro.

—Nunca te dejaré de nuevo.

—Pero has dicho treinta —farfullé, mientras las lágrimas se asomaban al borde de mis párpados—. ¿Y qué? Te quedarás, pero me dejarás envejecer de todos modos. Muy bonito.

"Sí... ese es el plan", sonrió Edward.

“Recuerda que estás hablando con Bella” rio Emmett “No se quedara con los brazos cruzados”

Sus ojos se dulcificaron aunque su boca endureció el gesto.

—Eso es exactamente lo que voy a hacer. ¿Qué otra elección tengo? No puedo estar sin ti, pero no voy a destruir tu alma.

—Y eso es porque... —intenté mantener la voz calmada, pero esta cuestión era demasiado dura para mí. Recordé su rostro cuando Aro casi le suplicó que considerara la idea de hacerme inmortal. La mirada de repulsión que le dirigió. ¿Tenía que ver esa fijación de mantenerme humana realmente sólo con mi alma, o era porque no estaba seguro de que querría tenerme a su lado todo el tiempo?

"Es todo sobre tu alma... No puedo soportar la idea de que la pierda... en especial que lo haga solo por mí", suspiró Edward.

“Pero ella te ama más que a nada en el mundo” dijo Esme con voz dulce “Haría todo por ti y lo ha demostrado”

—¿Sí? —inquirió, esperando mi pregunta.

Sin embargo, le pregunté otra cosa distinta. Casi igual de difícil para mí.

—Pero ¿qué pasará cuando me haga tan vieja que la gente piense que soy tu madre? ¿O tu abuela?

"No te preocupes tanto por lo que otros piensen," suspiró Edward.
"Ella es humana...  todavía tiene que vivir en este mundo," Alice le recordó.

Mi voz temblaba por el espanto, todavía podía ver el rostro de la abuelita en el espejo del sueño. Todo su rostro se había suavizado ahora. Me limpió las lágrimas de las mejillas con los labios.

—Eso no me importa —musitó contra mi piel—. Siempre serás la cosa más hermosa que haya en mi mundo. Claro que... —él dudó, estremeciéndose ligeramente—, si te haces mayor que yo y necesitas algo más... lo comprenderé, Bella. Te prometo que no me cruzaré en tu camino si alguna vez quieres dejarme.

Sus ojos brillaban como el ónice líquido y eran completamente sinceros. Hablaba como si hubiera pasado montones de tiempo reflexionando para trazar ese plan tan necio.

—Supongo que te das cuenta de que al final también me moriré —le exigí.

También parecía haber pensado en eso.

—Te seguiré tan pronto como pueda.

"Eso está muy mal", dijo Alice.
"Es la única manera que se me ocurre", dijo Edward.
"Pero no así," dijo Esme, mirándolo con esperanzas. “Realmente sería tan malo para ti que viviera eternamente contigo”
“Sería maravilloso” suspiro Edward “Pero no puedo…”

—Ese plan es totalmente... —busqué la palabra correcta— enfermizo.

—Bella, es el único camino correcto que nos queda...

Hay otro y lo sabes le recrimino Alice enojada.

—Retrocedamos un minuto —le dije; enfadarme hacía que me resultara mucho más fácil ser clara, contundente—. Recuerdas a los Vulturis, ¿verdad? No puedo permanecer humana para siempre. Ellos me matarán. Incluso si no piensan en mí hasta que cumpla los treinta —mascullé la cifra—, ¿crees sinceramente que se olvidarán?

—No —respondió despacio, sacudiendo la cabeza—. No olvidarán. Pero...

—¿Pero?

Sonrió ampliamente mientras le miraba con tristeza. Quizá yo no era la única que estaba loca.

"Estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación", dijo Alice mientras Emmett asintió con la cabeza.

—Tengo unos cuantos planes.

"No puedes huir de ellos... especialmente no con Demetri allí. Él es el mejor rastreador del mundo", dijo Jasper.
"Hmm... Creo que sé a lo que te refieres", dijo Carlisle.
"¿Qué?" Edward preguntó.
"Demetri no es un rastreador normal", dijo Carlisle. "No hay distancia que le sea imposible, lo único que tiene que hacer es pensar en alguien y sabrá donde esta"
"Pero él no puede entrar en la mente de Bella... no sería capaz de sentirla", sonrió Jasper.
"Eso no soluciona nada”  dijo Alice.
"Bella siempre estará en presencia de alguien, y más de Edward, a Demetri le bastaría rastrear a Edward y listo."
"Todavía es algo", Edward se encogió de hombros.

—Y esos planes —comenté mientras mi voz se volvía cada vez más ácida con cada palabra—, esos planes se centran todos en mantenerme humana.

Mi actitud hizo que su expresión se endureciera.

—Naturalmente.

Su tono era brusco y su rostro divino mostraba arrogancia. Nos fulminamos con la mirada el uno al otro durante un minuto largo.

Entonces, respiré hondo y cuadré los hombros. Le empujé los brazos para poder sentarme.

Edward se estremeció, eso solo demostraba cuan hondo Bella había caldo en su corazón.

—¿Quieres que me vaya? —me preguntó y mi corazón palpitó con fuerza al ver que esa idea le hería, aunque intentaba no demostrarlo.

—No —le contesté—. Soy yo la que se va.

"Eh ... ¿dónde va?" Emmett sonrió.

Me miró con suspicacia mientras salía de la cama y deambulaba de un lado para otro de la habitación en busca de mis zapatos.

—¿Puedo preguntarte adónde vas? —inquirió.

—Voy a tu casa —le dije,

"Esto debería ser bueno", sonrió Emmett.

“No lo creo” dijo Edward negando con la cabeza “Debe tener algún plan en mente”
todavía andando de un sitio para otro a ciegas.

Él se levantó y se acercó a mí.

—Aquí están tus zapatos. ¿Y cómo planeas llegar hasta allí?

—En mi coche.

—Eso probablemente despertará a Charlie —me ofreció la idea como un elemento disuasorio.

Suspiré.

—Ya lo sé, pero para serte sincera, tal como están las cosas, estaré encerrada durante semanas. ¿Cuántos problemas más me puedo acarrear?

—Ninguno. Me echará la culpa a mí, no a ti.

—Si tienes una idea mejor, soy toda oídos.

—Quédate aquí —sugirió, aunque su expresión no mostraba mucha esperanza al respecto.

—Mala suerte, pero ¡adelante! Quédate y siéntete como en tu casa —le animé, sorprendida de lo natural que sonaba mi broma y me dirigí a la puerta.

Él ya estaba allí, delante de mí, bloqueándome el camino.

Fruncí el ceño y me volví hacia la ventana. No estaba tan lejos del suelo y había bastante hierba justo debajo...

—Bien —suspiró—. Te llevaré.

"Wow, ella está realmente decidido a ir, ¿no?" Emmett se rió.

“Y Edward no le prohibirá nada en estos momentos” se rio también Jasper

Me encogí de hombros.

—Como quieras. De todas maneras, probablemente tú también deberías estar presente.

—¿Y eso por qué?

—Porque tienes opiniones para todo y estoy segura de que querrás una oportunidad para hacer alarde de unas cuantas.

Edward comenzó a fruncir el ceño ante esto.

—¿Opiniones respecto a qué...? —preguntó entre dientes.

—Esto no es algo que tenga ya sólo que ver contigo. No eres el centro del universo, ¿sabes? —en lo que se refería a mi propio universo, quizás, fuera otra cuestión—. Tal vez tu familia tenga algo que decir si vas a conseguir que se nos echen encima los Vulturis por algo tan estúpido como que yo continúe siendo humana.

—¿Decir... sobre... qué? —preguntó, separando cuidadosamente las palabras.

—Sobre mi mortalidad. La voy a someter a votación.

"Argh", gruñó Edward.
"Brillante! Ella realmente va a ser parte de la familia en muy poco tiempo", se rió Emmett y Esme sonrió ante sus palabras.
"No, si yo tengo algo que decir al respecto", dijo Edward.
"Eso es cierto", dijo Alice y Edward la miró con escepticismo.
"¿Qué? Eres muy inteligente cuando quieres algo... no creo que puedas impedir esto, pero si te dará mas tiempo."
"Argh", gruñó Edward y Emmett se rió.
"Ese fue el final del capítulo," dijo Carlisle y Rosalie tomó el libro

 

Hola, como están? Lamento la tardanza, créanme que estuvo lejos de mis manos trabajar en los capítulos como lo había prometido, no haré mas promesas por que parece que tardo más, así que dejaremos que solo ocurra, okey?

Espero que el capitulo les haya gustado, lo trabaje de a pedazos, lo reescribí cientos de veces por que siempre se borraba o lo perdía o algo ocurría a la hora de guardarlo, jajajajaj así que si hay errores sepan disculparme.

Y también agradezco todo los comentarios que recibí, adoro leerlos, y lamento no poder contestarlos, pero creo que estarán impacientes por el capitulo, no? Y pues tardarías hoy si los contesto n.n

Y eso es todo, nos leemos dentro de un rato xD

Los quiere mucho!

Cary0605

 

 

9 comentarios:

YoaBoaa dijo...

Hey! Eso fue rápido (No para las chicas que leyeron el cap anterior cuando lo publicaste, pero para mí que lo leí ayer, fue bastante bien :3 hahaha XD Este es mi capitulo favorito de Luna nueva :') Lo amo un montón. Gracias por haberlo subido. BESOTES y nos leemos pronto :3


XOXO

YoaBoaa dijo...

Oh si, fui la primera y ahora la segunda. OH SI! *baila la macarena* hahahaha Ok ahora si después de mi desfiguro cibernético, bye bye :3

Anónimo dijo...

Holaaa.... Me quedé esperando ilusionada, pero de verdad no importa porque a la larga no tuve tiempo, de hecho... estoy de descanso en el trabajo.

Muy buen trabajo.

Carol Rosalie Cullen

Nohemi dijo...

Jeje me encanto el capi yujuuuu me quedan otros dos x leer y eatoy loca x leer el sig libro

Anónimo dijo...

hoooolaaaa

estoy en inicio de clases y me castigaron dos veces haciendo que odtuviera un espectacular bronceado por el sol pero las marcas son muy feas.

sssssiiiiii eddddy volvio con bella

emmet debe estar ansioso
me pregunto como reaccionara rosi o edward

ademas del trato estoy muy ansiosa
nos vemos
angel-demoniaca

Anónimo dijo...

Hola Cary, lamento recien leer y comentar, al parecer me perdí estos dos últimos capis, pero igual ya me tienes por acá, pero antes que me olvide espero que hayas tenido un buen comienzo de año y que hayas movido bastante el esqueleto jejeje!!!! ten por seguro que en año nuevo ya me hubiera encantado ser una vampireza para poder bailar todo lo que quiera sin cansarme por culpa de los tacos y al día siguiente (o mejor dicho a las horas posteriores) poder limpiar bien la casa que quedó patas arriba jejeje!!!.

Bueno ya Edward sabe el porqué Bella aceptó tan rápido el que le dijera que había dejado de amarla, incluso Carlisle le corroboró que sí era una relación bastante difícil de creer a pesar de que ellos fueran "vegetarianos" y se relacionaran todo el tiempo con los humanos a diferencia de la mayoría de los vampis que sólo se relacionaban a la hora de alimentarse jejeje!!!! pero lo que siempre pensé es que más que nada era la poca autoestima de Bella ante el maravilloso adonis que se ganaba como su novio.

Y como siempre los comentarios de Emmett son los que me sacan más carcajadas y dolores de quijada de tanto reir, ahora todos los Cullen's estarán esperando poder votar sobre la mortalidad de Bella, supongo que Rosalie no se sorprenderá de su propia respuesta al negarle ser convertida pero algo me dice que en el fondo de ella comenzará a dudar de su negativa y si llegaran a pasar al momento de la votación su respuesta sería otra

Muero por seguir leyendo así que me paso al siguiente capi

SALESIA

Lorria dijo...

que te puedo decir sabes lo que esperaba estos capitulos, esta parte "Estoy aquí y te quiero. Siempre te he querido y siempre te querré" me recuerda a una cancion un dia de estas te muestro de cual hablo =D

Anónimo dijo...

Caryyyyyyyyyyyyyyyy, jamas me doy cuenta de cuando actualizas pero mejor ya que tengo varios capis para leer!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, bueno yo sigo con la lectura, cuidate.
besos
vcullen

Anónimo dijo...

por fin el besooo, ya estaba bien con estos dos...
queda poquito, muy poquito!!!

Angie