La votación


Disclaimer: Los libros aquí transcriptos y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia original “Reading New Moon” a Choices HP, yo solo la traduzco, todo esto es sin ánimos de lucro, solo por mero entretenimiento.

 

La votación leyó Rosalie.

No estaba complacido, eso saltaba a la vista sólo con mirarle a la cara, pero me tomó en brazos sin discutir más y saltó ágilmente desde mi ventana para aterrizar en el más absoluto silencio, como un gato. Había más altura de la que pensaba.
"Estoy seguro que a él no le importará cuál sea el resultado,  yo no permitiría que esto suceda", Edward de pronto sonrió.

“Eso dices tú” se rio Emmett.

—Entonces de acuerdo —dijo con una voz rabiosa que expresaba su desaprobación—. Sube.

Me ayudó a encaramarme a su espalda y echó a correr. Me pareció algo habitual incluso después de haber transcurrido tanto tiempo. Resultaba fácil. Evidentemente, era algo que nunca se olvidaba, como ir en bici.

Edward sonrió brillantemente.

Mientras él atravesaba el bosque corriendo, con la respiración lenta y acompasada, todo permaneció en calma y a oscuras, tanto que apenas veíamos los árboles cuando pasábamos como un bólido delante de ellos. Sólo el azote del viento en el rostro daba verdadera medida de la velocidad a la que íbamos. El aire era húmedo y no me quemaba los ojos como lo había hecho en la gran plaza, lo cual suponía un alivio.

 La negrura me parecía conocida y protectora,

“Parece que todo vuelve a la normalidad” dijo Esme sonriendo.

igual que el grueso edredón debajo del cual jugaba de niña.

Me acordé de cómo solían asustarme aquellas carreras por el bosque, y también de que cerraba los ojos. Ahora se me antojaba una reacción estúpida. Mantuve los ojos abiertos y apoyé el mentón en su hombro, rozando su cuello con la mejilla.

La velocidad resultaba tonificante. Cien veces mejor que la moto.
"Parece que por fin disfrutará de mi velocidad", sonrió Edward.
"Al final el asunto de las motos no fue tan malo después de todo” dijo Alice. "Deben haber ayudado con esto."
Edward hizo una mueca, pero no hizo ningún comentario, pero tampoco iba a dejar de sonreír..

Volví mi cara hacia él y apreté los labios sobre la piel —fría como la piedra— de su cuello.

—Gracias —dijo mientras dejábamos atrás las vagas siluetas oscuras de los árboles—. ¿Significa eso que has decidido que estás despierta?

Me reí. Mi risa sonaba fácil, natural, fluida. Sonaba bien.

—En realidad, no. Más bien, todo lo contrario. Voy a intentar no despertar, al menos, no esta noche.
"Tan obstinada como siempre ", se rió Edward “Aun se aferra a sus disparates.”

—No sé cómo, pero volveré a ganarme tu confianza —murmuró, en su mayor parte para él—. Aunque sea lo último que haga.

Edward asintió de acuerdo consigo mismo.

—Confío en ti —le aseguré—, pero no en mí.

—Explica eso, por favor.

Ralentizó el ritmo hasta limitarse a andar —sólo me di cuenta porque cesó el viento— y supuse que no debíamos de estar lejos de la casa. De hecho, me pareció distinguir en medio de la oscuridad el sonido del río mientras fluía en algún lugar cercano.

—Bueno... —me devané los sesos para encontrar la forma adecuada de expresarlo—. No confío en que yo, por mí misma, reúna méritos suficientes para merecerte. No hay nada en mí capaz de retenerte.
"Has demostrado una y otra vez que me mereces, no como yo", suspiró Edward.
"Ella realmente es perfecta para ti," Esme sonrió. "Y es mejor que empieces a tomarte las cosas con más calma Edward," añadió, mirándolo bruscamente

Se detuvo y se estiró para bajarme de la espalda. Sus manos suaves no me soltaron después de dejarme en el suelo y me abrazó con fuerza, apretándome contra su pecho.

—Me retendrás de forma permanente e inquebrantable —susurró—. Nunca lo dudes.

“Es lo que todos esperamos Eddy” dijo Emmett “Estoy impaciente por conocer a mi hermanita”

Ya, pero ¿cómo no iba a tener dudas?

—Al final no me lo has dicho... —musitó él.

—¿El qué?

—Cuál era tu gran problema.

—Te dejaré que lo adivines —suspiré mientras alzaba la mano para tocarle la punta de la nariz con el dedo índice.

"¿Eddy es su mayor problema...? pero si él está completamente en control de sí mismo ahora", dijo Emmett.
"Pero yo podría lastimarla con tan solo una palabra," dijo Edward en un tono amargo y agonizante.

Asintió con la cabeza.

—Soy peor que los Vulturis —dijo en tono grave—. Supongo que me lo merezco.

“En este caso si” dijo Alice.

Puse los ojos en blanco.

—Lo peor que los Vulturis pueden hacer es matarme —esperó, tenso—. Tú puedes dejarme —le expliqué—. Los Vulturis o Victoria no pueden hacer nada en comparación con eso.

Los demás estaban de acuerdo sintiendo un estremecimiento, si alguno de ellos se alejara de su compañero sería simplemente… insoportable.

Incluso en la penumbra, atisbé la angustiada crispación de su rostro. Me recordó la expresión que adoptó cuando Jane le torturó. Me sentí mal y lamenté haberle dicho la verdad.

—No —susurré al tiempo que le acariciaba la cara—, no estés triste.

Curvó las comisuras de los labios en una sonrisa tan carente de alegría que no llegó a sus ojos.

—Sólo hay una forma de hacerte ver que no puedo dejarte —susurró—. Supongo que no hay otro modo de convencerte que el tiempo.

La idea del tiempo me agradó.

“A mí también” dijo Edward con una sonrisa.

—Vale —admití.

Su rostro seguía martirizado, así que intenté distraerle con tonterías sin importancia.

—Bueno, ahora que vas a quedarte, ¿puedo recuperar mis cosas? —le pregunté con el tono de voz más desenfadado del que fui capaz.

Edward sonrió como lo hubiera hecho el Edward del libro.
"Parece que ella realmente sabe cómo manejarte", Esme sonrió.

Mi intento funcionó en gran medida: se rió, pero el sufrimiento no desapareció de sus ojos.

—Tus cosas nunca desaparecieron —me dijo—. Sabía que obraba mal, dado que te había prometido paz sin recordatorio alguno. Era estúpido e infantil, pero quería dejar algo mío junto a ti. El CD, las fotografías, los billetes de avión... todo está debajo de las tablas del suelo.

"Ni siquiera cumpliste esa estúpida promesa de mantenerte alejado" Alice rodó los ojos.

“Puedes culparme?” dijo  Edward

“Ciertamente no, pero aun así fuiste un idiota” le contesto.

¿De verdad?

Asintió. Parecía levemente reconfortado por mi evidente alegría ante este hecho tan trivial, aunque no bastó para borrar el dolor de su rostro por completo.

—Creo —dije lentamente—, no estoy segura, pero me pregunto... Quizá lo he sabido todo el tiempo.

—¿Qué es lo que sabías?

Sólo pretendía alejar el sufrimiento de sus ojos, pero las palabras sonaron más veraces de lo que esperaba cuando las pronuncié.

—Una parte de mí, tal vez fuera mi subconsciente, jamás dejó de creer que te seguía importando que yo viviera o muriera. Ese es el motivo por el que oía las voces.

Se hizo un silencio absoluto durante un momento.

—¿Voces? —repitió con voz apagada.

Emmett empezó a reírse estruendosamente, la reacción de Edward con respecto al tema de las voces lo tomo con la guardia baja "Ella realmente debe haberte dejado sorprendido" dijo después de reírse.

—Bueno, sólo una, la tuya. Es una larga historia —la desconfianza de sus facciones me hizo desear no haber sacado el tema a colación. ¿Pensaría él, como todos los demás, que estaba loca? ¿Tenían razón en ese punto? Pero al menos desapareció de su rostro la expresión de que algo iba a arder.

—Tengo tiempo de sobra —repuso de forma forzada, pero sin alterar la voz.

“Quizás deberías hacerla revisar con Carlisle” dijo riéndose Emmett.

“Ese no es mi campo, pero podría ayudar” también rio Carlisle.

“Oh genial, lo de Emmett es contagioso, hasta Carlisle se ríe” dijo Edward rodando los ojos.

—Es bastante patético.

Esperó.

No estaba segura de cuál podía ser la mejor forma de explicárselo.

—¿Recuerdas lo que dijo Alice sobre los deportes de alto riesgo?

Pronunció las palabras sin inflexión ni énfasis de ningún tipo:

—Saltaste desde un acantilado por diversión.

—Esto... Cierto, y antes que eso, monté en moto...

—¿En moto? —inquirió. Conocía su voz lo bastante bien para detectar cuándo se cocía algo detrás de su calma aparente.

"Naturalmente", dijo Edward. "Estúpidas motocicletas".

—Supongo que no le conté a Alice esa parte.

—No.

—Bueno, sobre eso... Mira, descubrí que te recordaba con mayor claridad cuando hacía algo estúpido o peligroso... —le confesé, sintiéndome completamente chiflada—. Recordaba cómo sonaba tu voz cuando te enfadabas. La escuchaba como si estuvieras a mi lado. En general, intentaba no pensar en ti, pero en momentos como aquéllos no me dolía mucho, era como si volvieras a protegerme, como si no quisieras que resultara herida.

»Y bueno, me preguntaba si la razón de que te oyera con tal nitidez no sería que, debajo de todo eso, siempre supe no habías dejado de quererme...

"Oooowww, me gusta esa explicación", dijo Edward.
"Tiene mucho sentido", coincidió Carlisle. "Pensé que tu voz era su instinto de supervivencia, pero esta razón es mas creíble..."
"Sí, y eso demuestra lo mucho que aprendió de ti  durante el tiempo que estuvieron juntos," ofreció Esme. "Ella realmente conocía tus reacciones."

Tal y como había ocurrido antes, las palabras cobraron poder de convicción a medida que las pronunciaba. Eran sinceras. Una fibra en lo más sensible de mi ser supo que yo decía la verdad.

—Tú... arriesgabas la... vida... para oírme... —dijo con voz sofocada.

Edward se rió de sus propias reacciones.
"Realmente es divertido,  me había olvidado por completo en pensar  como reaccionarías cuando te enteraras", se rió Jasper.

—Calla —le atajé—. Espera un segundo. Creo que estoy teniendo una epifanía en estos momentos...

Pensé en la noche de mi primer delirio, la que había pasado en Port Angeles. Había planteado dos opciones —locura o deseo de sentirme realizada— sin ver la tercera alternativa.

Pero ¿qué ocurriría si...?

¿Qué ocurriría si hubiera creído sinceramente que algo era cierto, aunque estuviera totalmente equivocada? ¿Qué sucedería si hubiera estado tan empecinadamente segura de que tenía razón que no me hubiera detenido a considerar la verdad? ¿Qué habría hecho la verdad? ¿Permanecer en silencio o intentar abrirse camino?

La tercera opción era que Edward me amaba.

“Me gusta la tercera opción” dijo Edward sonriendo nuevamente.

 El vínculo establecido entre nosotros dos era de los que ni la ausencia ni la distancia ni el tiempo podían romper, y no importaba que él pudiera ser más especial, guapo, brillante o perfecto que yo, él estaba tan irremediablemente atado como yo, y si yo le iba a pertenecer siempre, eso significaba que él siempre iba a ser mío.

"Por fin se dio cuenta” Edward sonrió como no lo había hecho en todo el libro.

¿Era eso lo que había estado intentado decirme a mí misma?

—¡Vaya!

—¿Bella?

—Ya, vale. Lo entiendo.

—¿En qué consiste tu epifanía...? —me preguntó con voz tensa.

—Tú me amas —dije maravillada. La sensación de convicción y certeza me invadió de nuevo.

“Claro que si” asintió Edward deseando nuevamente que el tiempo pasara y conocer a su Bella.

Aunque la ansiedad continuó presente en sus ojos, la sonrisa torcida que más me gustaba se extendió por su rostro.

—Con todo mi ser.

Mi corazón se hinchó de tal modo que estuvo a punto de romperme las costillas. Ocupó mi pecho por completo y me obstruyó la garganta dejándome sin habla.

Me quería de verdad igual que yo a él, para siempre.

“Si la votación sale bien, lo cual es obvio, tendrás tu para siempre con ella” le dijo Emmett sonriéndole a Rosalie que le devolvió la sonrisa.

Edward suspiró negando con la cabeza “Eso no pasará”

“Podrías dejar de ser tan cabezota” lo regaño Esme, “Por fin las cosas se soluciona y tu solo quieres dar más problemas.

“Yo… yo” Edward  no sabía que decir.

Era sólo el miedo a que yo perdiera mi alma y las demás cosas propias de una existencia humana, eso fue lo que le llevó a intentar con tanta desesperación que yo siguiera siendo una mortal. Comparado con el miedo a que no me quisiera, ese obstáculo —mi alma— casi parecía una menudencia.

Edward dejó caer la cabeza abatido.
"Ella realmente sabe cómo arruinar tu estado de ánimo, ¿no?"
Emmett se rió.
"Sí, pero está bien", suspiró Edward, y volvió a sonreír. "Ella es así."

Me tomó el rostro entre sus manos heladas y me besó hasta que sentí tal vértigo que el bosque empezó a dar vueltas. Entonces, inclinó su frente sobre la mía y supe que yo no era la única que respiraba más agitadamente de lo normal.

—¿Sabes? Se te da mejor que a mí —me dijo.

—¿El qué?

—Sobrevivir. Al menos, tú lo intentaste. Te levantabas por las mañanas, procurabas llevar una vida normal por el bien de Charlie, y seguiste tu camino. Yo era un completo inútil cuando no estaba rastreando. No podía estar cerca de mi familia ni de nadie más. Me avergüenza admitir que me acurrucaba y dejaba que el sufrimiento se apoderara de mí —esbozó una sonrisa turbada—. Fue mucho más patético que oír voces.

"Oh, cariño" suspiró Esme, luciendo como si estuviera a punto de llorar aunque no pudiera hacerlo.
"Ella lo manejo mejor, porque Bella no es egoísta y es capaz de hacer un esfuerzo por  las personas que ama... y no los dañaría preocupándose", dijo Alice. "Estoy seguro que si fuera por ella , se habría acurrucado en una bola también."

Me sentía profundamente aliviada de que pareciera comprenderlo, me reconfortaba que todo aquello tuviera sentido para él. En todo caso, no me miraba como si estuviera loca. Me miraba como... si me amara.

—Sólo una voz —le corregí.

Emmett resopló ante eso.

Se echó a reír y me apretó con fuerza a su costado derecho antes de guiarme hacia delante.

—Por cierto, que en este asunto tan sólo te estoy siguiendo la corriente —hizo un amplio movimiento de mano que abarcaba la negrura de delante, donde se alzaba algo pálido e inmenso; entonces comprendí que se refería a la casa—. Lo que ellos digan no me importa lo más mínimo.

—Ahora, esto también les afecta a ellos.

Se encogió de hombros con indiferencia.

"Ves lo que quiero decir sobre lo egoísta", sonrió Alice.

Me guió al interior de la casa a oscuras por la puerta del porche —que estaba abierta— y encendió las luces. La estancia estaba tal y como la recordaba: el piano, los sofás tapizados de blanco y la imponente escalera de color claro. No había polvo ni sábanas blancas.

"Naturalmente... hemos tenido horas para limpiar", se burló Alice. "¿Acaso ella pensaba que dejaría que la casa siguiera hecha un desastre?"

Edward los llamó por sus nombres sin hablar más alto que en una conversación normal:

—¿Carlisle? ¿Esme? ¿Rosalie? ¿Emmett? ¿Jasper? ¿Alice?

Le oirían.

De pronto, Carlisle estaba junto a mí. Parecía que llevara allí un buen rato.

—Bienvenida otra vez, Bella —sonrió—. ¿Qué podemos hacer por ti en plena madrugada? A juzgar por la hora, supongo que no se trata de una simple visita de cortesía, ¿verdad?

“No, se trata de algo muy importante” se rio Emmett.

Asentí.

—Me gustaría hablar con todos vosotros enseguida si os parece bien. Se trata de algo importante.

No pude evitar alzar los ojos para ver el rostro de Edward mientras hablaba. Su expresión era crítica, pero resignada. Al volver los ojos hacia Carlisle, vi que también él observaba a Edward.

—Por supuesto —dijo Carlisle—. ¿Por qué no hablamos en la otra habitación?

Carlisle abrió la marcha por el luminoso cuarto de estar y dobló la esquina hacia el comedor al tiempo que encendía las luces. Las paredes eran blancas y los techos altos, igual que el cuarto de estar. En el centro de la habitación, debajo de una araña que pendía a baja altura, había una gran mesa oval de madera lustrada con ocho sillas a su alrededor. Carlisle me ofreció una en la cabecera de la mesa.

"Bueno, es su reunión después de todo", sonrió Carlisle.

Jamás había visto a los Cullen usar la mesa del comedor, era... puro atrezo. Nunca comían en casa.

"Pero es nuestra mesa de negociaciones", dijo Emmett. "La usamos cuando algo importante sucede."
"Como por ejemplo leer una caja llena de libros", sonrió Edward. "Sí, yo diría que es para cosas muy importantes".

Vi que no estaba sola en cuanto me di la vuelta para sentarme en la silla. Esme había seguido a Edward, y detrás de ella entró en fila india toda la familia.

Carlisle se sentó a mi derecha y Edward a la izquierda. Todos tomaron asiento en silencio. Alice, que ya estaba en el ajo, me sonreía. Emmett y Jasper parecían curiosos y Rosalie me dirigió una sonrisa disimulada para tantear el terreno.

Rosalie se interrumpió a si misma diciendo “Supongo que esto será una gran avance en nuestra relación”

“Es un avance, y es lo que importa” le sonrió Esme en respuesta

Le respondí con otra igualmente tímida. Me iba a llevar algún tiempo acostumbrarme.

Carlisle hizo un gesto con la cabeza en mi dirección y dijo:

—Tienes el uso de la palabra.

Tragué saliva. Sus intensas miradas me pusieron nerviosa. Edward me tomó de la mano por debajo de la mesa. Le miré de soslayo, pero él observaba a los demás con rostro repentinamente fiero.

“No intentes intimidarnos Eddy, votaremos a favor de Bella de igual modo” se burlo Emmett.

—Bueno, espero que Alice os haya contado cuanto sucedió en Volterra —hice una pausa.

—Todo —me aseguró Alice.

Le dirigí una mirada elocuente.

—¿Y lo que está a punto de ocurrir?

—Eso también.

“No hay secretos en la familia, eso sería… raro” dijo Alice.

Asintió con la cabeza y yo suspiré aliviada.

—Perfecto; entonces, estamos todos al corriente.

Esperaron pacientemente mientras intentaba ordenar mis ideas.

—Bueno, tengo un problema —comencé—. Alice prometió a los Vulturis que me convertiría en uno de vosotros. Van a enviar a alguien a comprobarlo y estoy segura de que eso es malo, algo que debemos evitar.

"Definitivamente", fue Jasper el primero en decir lo que todos pensaban.

»Ahora, esto os afecta a todos —

contemplé sus hermosos rostros, dejando el más bello de todos para el final. Una mueca curvaba los labios de Edward—. No voy a imponerme por la fuerza si no me aceptáis, con independencia de que Alice esté o no dispuesta a convertirme.

"Porque no la querríamos?" Emmett fue el primero en decirlo. "Por supuesto que te queremos, incluso Eddy, solo que aun no lo sabe”

“Emmett” siseo Edward.

“Chsstt Edward, es tema cerrado, recuerdas?” le dijo sonriendo.

Esme abrió la boca para intervenir, pero alcé un dedo para detenerla.

—Dejadme terminar, por favor. Todos vosotros sabéis lo que quiero y estoy segura de que también conocéis la opinión de Edward al respecto. Creo que la única forma justa de decidir esto es que todo el mundo vote. Si decidís no aceptarme, bueno, en tal caso, supongo que tendré que volver sola a Italia.

"¡Bella!" Edward dijo, exasperado. "Deja de ser absurda".

“Es un buen argumento” le dijo Alice.

No puedo permitir que vengan aquí.

Arrugué la frente al considerar dicha expectativa. Oí el ruido sordo de un gruñido en el pecho de Edward, pero le ignoré.

“Eso, ignora a Edward, será más fácil seguir con la votacion” volvió a reírse Emmett.

—Así pues, tened en cuenta que en modo alguno os voy a poner en peligro. Quiero que votéis sí o no sólo al asunto de convertirme en vampira.

Esbocé un atisbo de sonrisa al pronunciar la palabra e hice un gesto a Carlisle para que empezara,

Edward se tensó un poco, sabiendo que el voto de su padre sería el más importante.
pero Edward me interrumpió.

—Un momento.

"Aquí vamos", se quejó Alice, rodando sus ojos.

“Oh, yo quería votar” también se quejo Emmett “No puedes simplemente callarte?”

Le miré con los ojos entrecerrados. Alzó las cejas mientras me estrechaba la mano.

—Tengo algo que añadir antes de que votemos.

Suspiré.

—No creo que debamos ponernos demasiado nerviosos —prosiguió— por el peligro al que se refiere Bella.

“Y lo dice el señor sobreprotector?” se burlo Rosalie interrumpiéndose otra vez.

Su expresión se animó más. Apoyó la mano libre sobre la mesa reluciente y se inclinó hacia delante.

—Veréis —explicó sin dejar de recorrer la mesa con la mirada mientras hablaba—, había más de una razón por la que no quería estrechar la mano de Aro al final del todo. Se les pasó una cosa por alto y no quería ponerles sobre la pista.

Esbozó una gran sonrisa.

—¿Y qué es? —le instó Alice. Estaba segura de que mi expresión era tan escéptica como la suya.

—Los Vulturis están demasiado seguros de sí mismos, y por un buen motivo. En realidad, no tienen ningún problema para encontrar a alguien cuando así lo deciden —bajó los ojos para mirarme—. ¿Os acordáis de Demetri?

"Parece que tenías razón, Carlisle," dijo Edward.

Me estremecí. Él lo tomó como una afirmación.

—Encuentra a la gente, ése es su talento, la razón por la que le mantienen a su lado.

—Ahora bien, estuve hurgando en sus mentes para obtener la máxima información posible todo el tiempo que estuvimos con ellos. Buscaba algo, cualquier cosa que pudiera salvarnos. Así fue cómo me enteré de la forma en que funciona el don de Demetri. Es un rastreador, un rastreador mil veces más dotado que James. Su habilidad guarda una cierta relación con lo que Aro o yo hacemos. Capta el... gusto... No sé cómo describirlo. .. La clave, la esencia de la mente de una persona y entonces la sigue. Funciona incluso a enormes distancias.

—Pero después de los pequeños experimentos de Aro, bueno...

Edward se encogió de hombros.

—Crees que no va a ser capaz de localizarme —concluí con voz apagada.

—Estoy convencido. El confía ciegamente en ese don —Edward se mostraba muy pagado de sí mismo—. Si eso no funciona contigo, en lo que a ti respecta, se han quedado ciegos.

—¿Y qué resuelve eso?

—Casi todo, obviamente. Alice será capaz de revelarnos cuando planean hacernos una visita. Te esconderemos. Quedarán impotentes —dijo con fiero entusiasmo—. Será como buscar una aguja en un pajar.

"Van a buscar a ti primero. Tan pronto como se den cuenta que no pueden percibir a Bella, después de todo lo que sucedió, saben que ustedes dos no se separaran", dijo Carlisle y todos parecían estar de acuerdo con eso.

Él y Emmett intercambiaron una mirada y una sonrisita de complicidad.

Aquello no tenía ni pies ni cabeza.

—Te pueden encontrar a ti —le recordé.

Emmett se rió, extendió el brazo sobre la mesa y le tendió el puño a su hermano.

—Un plan estupendo, hermano —dijo con entusiasmo.

"Idiota", Rosalie sacudió su cabeza.
"Tengo que admitir que sería divertido", se rió Emmett.
"Tal vez incluso podríamos atraerlo a una trampa", sonrió Jasper.
"Eso suena bien", sonrió Emmett.

—No —masculló Rosalie.

—En absoluto —coincidí.

—Estupendo —comentó Jasper, elogioso.

—Idiotas —murmuró Alice.

“Idiotas” dijeron Rosalie y Alice a dúo también enojadas.

Esme se limitó a mirar a Edward.

Me erguí en la silla para atraer la atención de todos. Aquélla era mi reunión.

—En tal caso, de acuerdo. Edward ha sometido una alternativa a vuestra consideración —dije con frialdad—. Votemos.

En este segundo intento empecé por Edward. Sería mejor descartar cuanto antes su opinión.

—¿Quieres que me una a tu familia?

"Es una manera inteligente de preguntar", dijo Carlisle sonriendo, al igual que Esme y Alice. Jasper y Rosalie y Emmett en cambio se echaron a reír. "¿Cómo puedes decirle que no?"
Edward gruñó y se tomó del puente de la nariz, aunque él también estaba sonriendo.

—No de esa forma —me miró con ojos duros

“Edward” suspiro Esme triste, ella aun confiaba en que el cambiaria de opinión.

y negros como el pedernal—. Quiero que sigas siendo humana.

Asentí una vez con cara de no sentirme afectada por su actitud, y luego continué:

—¿Alice?

—Sí.

“Mi voto obvio” sonrió Alice.

—Jasper?

—Sí —respondió con voz grave. Me sorprendió un poco. No estaba muy segura de cuál iba a ser el sentido de su voto, pero contuve mi reacción y proseguí.

Jasper bajó la cabeza.
"Ella no te conoce todavía", lo tranquilizó Alice.
—¿Rosalie?

Ella vaciló mientras se mordía la parte inferior de su labio carnoso.

—No —

"Yo nunca querría esto para nadie", suspiró Rosalie, "Solo si no tuviera otra opción."
mantuve el rostro impertérrito y volví levemente la cabeza para seguir, pero ella alzó las manos con las palmas por delante—. Déjame explicarme —rogó—. Quiero decir que no tengo ninguna aversión hacia ti como posible hermana, es sólo que... Esta no es la clase de vida que hubiera elegido para mí misma. Me hubiera gustado que en ese momento alguien hubiera votado «no» por mí.

Carlisle frunció el ceño ante eso, pero antes de que pudiera decir algo, Rosalie habló. "Eso no quiere decir que no sea feliz." Le dijo sonriendo mientras tomaba la mano de Emmett.

Asentí lentamente y me volví hacia Emmett.

—¡Rayos, sí! —esbozó una sonrisa ancha.

“Ja!” se rio Emmett “Sabía que iba a votar a favor”

“Nadie te lo discutió” le contesto Jasper.

— Ya encontraremos otra forma de provocar una lucha con ese Demetri.

"¡Idiota!" Rosalie lo regañó.
"Eso debería ser divertido, aunque..." Emmett dijo.
"No", fue Edward el primero en decir. "No quiero a ninguno de los Vulturis cerca de aquí!"
"Tienes razón", suspiró Emmett.

No había borrado la mueca de mi cara cuando miré a Esme.

—Sí, por supuesto, Bella. Ya te considero parte de mi familia.

“Por supuesto” sonrió Esme.

—Gracias, Esme —murmuré, y me volví hacia Carlisle.

De pronto, me puse nerviosa y me arrepentí de no haberle pedido que votara el primero. Estaba segura de que su voto era el de mayor valía, el que importaba más que cualquier posible mayoría.

"Es cierto," dijo Edward, tenso de nuevo.

Carlisle no me miraba a mí.

—Edward —dijo él.

Edward miró a Carlisle, que sólo bajó la cabeza.

—No —refunfuñó Edward con los dientes apretados y retrajo los labios hasta enseñar los dientes.

—Es la única vía que tiene sentido —insistió Carlisle—. Has elegido no vivir sin ella, y eso no me deja alternativa.

"¿Cómo puedes arriesgar su alma así... por mí?" Edward gruñó.
"Todos saben que yo no creo que su alma esté en riesgo", dijo Carlisle calmadamente. "Por supuesto que respeto tu perspectiva, y es por eso que nunca voy a tratar de cambiar tus ideas sobre esto. Pero no te podemos perder hijo."

Edward me soltó la mano y se apartó de la mesa. Se marchó del comedor muy indignado sin decir palabra, refunfuñando para sí mismo.

—Supongo que ya conoces el sentido de mi voto —concluyó Carlisle con un suspiro.

Mi mirada aún seguía detrás de Edward.

—Gracias —murmuré.

Un estrépito ensordecedor resonó en la habitación contigua.

"¿Qué rompiste Eddy?" Emmett se rió entre dientes.
"¿Cómo voy a saberlo?" Edward susurró, todavía molesto por el voto de Carlisle.
"Solo imagínate que quieres romper ahora.. Apuesto a que te sientes de igual manera, y básicamente son la misma persona", se rió Emmett.
Edward no dijo nada durante unos segundos, con la mandíbula apretada hasta que finalmente dijo: ". Me gustaría lanzar la TV a través de la ventana"
"¡Dios mío," dijo Esme, no le gustaba el sonido de eso, pero a sabiendas de que podría haber sido peor, como tal vez romper el piano...

“Y porque la TV?” le gruño Emmett  enojado“Ella no te hizo nada, ni siquiera voto”

Me estremecí y añadí rápidamente.

—Es todo lo que necesitaba. Gracias por querer que me quede. Yo también siento lo mismo por todos vosotros.

Al final de la frase, la voz se me quebró a causa de la emoción. Esme estuvo a mi lado en un abrir y cerrar de ojos y me abrazó con sus fríos brazos.

—Me querida Bella —musitó.

Le devolví el abrazo. Con el rabillo del ojo me percaté de que Rosalie mantenía la vista clavada en la mesa al comprender que mis palabras admitían una doble interpretación.

—Bueno, Alice —dije cuando Esme me soltó—. ¿Dónde quieres que lo hagamos?

"De ninguna manera!" Alice dijo, sacudiendo la cabeza. "No tengo el suficiente control para hacerlo… por lo menos no ahora."
La cabeza de Edward se giro rápidamente hacia ella
“Oh cálmate!” Alice rodo sus ojos “No va a suceder aún”
"Creo que Carlisle será la mejor opción", dijo Emmett. "Está demostrado que él podría hacerlo".

“Solo… basta” dijo Edward luciendo enojado que deliberaran sobre un tema tan importante.

Ella me miró fijamente con los ojos dilatados de pánico.

—¡No! ¡No! ¡NO! —bramó Edward que entró como un ciclón en la estancia. Lo tenía en mi cara antes de hubiera tenido tiempo de pestañear, inclinado sobre mí, con el rostro distorsionado por la cólera—. ¿Estás loca? ¿Has perdido el juicio?

“Bueno, casi… recuerda que ella escucha voces” se rio Emmett.

Retrocedí con las manos en los oídos.

“Y ahora acta como niña pequeña” se quejo Edward.

—Eh... Bella, no me parece que yo esté lista para esto —terció Alice con una nota de ansiedad en la voz—. Necesito prepararme...

Edward fulmino a Alice con la mirada.

“Vas a mirarme así cada ves que se toque el tema?” Alice le devolvió la mirada.

“Edward solo le gruño en respuesta.

—Lo prometiste —le recordé ante la mirada de Edward.

—Lo sé, pero... Bella, de verdad, no sé cómo hacerlo sin matarte.

—Puedes hacerlo —le alenté—. Confío en ti.

"Argh", gruñó Edward.
"En realidad, Alice también la quiere", dijo Carlisle. "Eso probablemente sería suficiente para que no se dejara llevar  por su instinto..."
"¡NO!" Edward gritó.
"Relájate, no lo sugeriré," Carlisle dio marcha atrás. "Sólo estaba diciendo que ella probablemente podría hacerlo".
Edward gruñó con furia.

Edward gruñó furioso.

“Tal parece que estamos viendo la escena en vivo” le dijo Emmett a Jasper.

“Si, aunque solo lo estamos leyendo Edward se comporta como si estuviera pasando realmente” negó Jasper divertido.

Alice negó de inmediato con la cabeza. Parecía atemorizada.

—¿Carlisle?

Me volví para mirarle.

Edward me agarró el rostro con una mano y me obligó a mirarle mientras alargaba la otra mano, extendida hacia Carlisle para detenerle, pero éste hizo caso omiso del gesto y respondió a mi pregunta.

—Soy capaz de hacerlo —me hubiera gustado poder ver su expresión—. No corres peligro de que yo pierda el control.

"Espero que esto no nos distancie Edward, tu sabes en el fondo que es lo mejor", suspiró Carlisle.

Edward no contesto.

—Suena bien.

Esperaba que Carlisle hubiera podido entenderme. Resultaba difícil hablar con claridad dada la fuerza con que Edward me sujetaba la mandíbula.

—Espera —me pidió entre dientes—. No tiene por qué ser ahora.

—No hay razón alguna para que no pueda ser ahora —repuse, aunque las palabras resultaron incomprensibles.

“Eso Bella, no te dejes” la animo Emmett.

—Se me ocurren unas cuantas.

—Naturalmente que sí —contesté con acritud—. Ahora, aléjate de mí.

Me soltó la cara y se cruzó de brazos.

—Charlie va a venir a buscarte aquí dentro de tres horas. No me extrañaría que trajera a sus ayudantes.

"Bueno, parece que si la vas a detener por un tiempo", Emmett hizo un mohín.

—Vendrá con los tres.

Fruncí el ceño.

Ésa era siempre la parte más dura. Charlie, Renée y ahora también Jacob. La gente que iba a perder, las personas a quienes iba a hacer daño. Deseaba que hubiera alguna forma de ser yo la única que sufriera, pero sabía que era del todo imposible.

Por otra parte, les iba a causar más daño permaneciendo humana: al poner en peligro constante a Charlie a causa de nuestra proximidad, a Jacob, ya que iba a arrastrar a sus enemigos a la tierra que él se sentía llamado a proteger, y a Renée... Ni siquiera podía arriesgarme a visitar a mi propia madre por miedo a llevar conmigo mis mortíferos problemas.

“En eso, ella tiene razón” dijo Jasper “Ella ya pertenece a nuestro mundo, y lamentablemente sería peligroso para sus seres queridos cercanos”

Sin duda yo era un imán para el peligro. Lo tenía más que asumido.

Una vez aceptado esto, era consciente de mi necesidad de ser capaz de cuidarme por mí misma y proteger a quienes amaba, incluso aunque eso supusiera no estar con ellos. Debía ser fuerte.

“Nosotros la ayudaremos a superarlo” dijo Esme.

—Sugiero que pospongamos esta conversación en aras de seguir pasando desapercibidos —dijo Edward, que seguía hablando con los dientes apretados, pero ahora se dirigía a Carlisle—. Al menos, hasta que Bella termine el instituto y se marche de casa de Charlie.

—Es una petición razonable, Bella —señaló Carlisle.

Pensé en la reacción de mi padre al despertarse por la mañana, después de lo que había sufrido con la pérdida de Harry, cuando también yo se las había hecho pasar canutas al desaparecer sin dar explicaciones. Encontraría mi cama vacía... Charlie se merecía algo mejor y sólo se trataba de retrasarlo un poco más, ya que la graduación no estaba lejana...

“Parece que tendremos que esperar” suspiro Emmett “Quizás en el próximo libro leamos su conversión”

Fruncí los labios.

—Lo consideraré.

Edward se relajó y dejó de apretar los dientes.

—Lo mejor sería que te llevara a casa —dijo, ahora más sereno, pero se veía claro que tenía prisa por sacarme de allí—. Sólo por si Charlie se despierta pronto.

Miré a Carlisle.

—¿Después de la graduación?

—Tienes mi palabra.

"La graduación no está muy lejos", dijo Emmett retomando su sonrisa "No puedo esperar para ver a Bella como un vampiro."

Respiré hondo, sonreí y me volví hacia Edward.

—Vale, puedes llevarme a casa.

Edward me sacó de la casa antes de que Carlisle pudiera prometerme nada más. Me sacó de espaldas, por lo que no conseguí ver qué se había roto en el comedor.

"Oh, vamos... Eddy quería ver lo que estaba roto", Emmett hizo un mohín.
"Idiota", dijo Edward, con más dureza de lo que la situación exigía, pero aún estaba enojado porque no pudo salirse con la suya.

El viaje de regreso fue silencioso. Me sentía triunfal y un poco pagada de mí misma.

“Solo un poco?” se burlo Emmett “Le ganaste a Eddy”

También estaba muerta de miedo, por supuesto, pero intenté no pensar en esa parte. No hacía ningún bien preocupándome por el dolor —físico o emocional—, así que no lo hice. No hasta que fuera totalmente necesario.

Edward frunció el ceño “Lo está tomando muy a la ligera”

Edward no se detuvo al llegar a mi casa. Subió la pared a toda pastilla y entró por mi ventana en una fracción de segundo. Luego, retiró mis brazos de su cuello y me depositó en la cama.

Creí que me hacía una idea bastante aproximada de lo que pensaba, pero su expresión me sorprendió, ya que era calculadora en vez de iracunda.

"Naturalmente... Tengo que encontrar una manera de tener más tiempo, así lo piensa mejor" dijo Edward.

En silencio, paseó por mi habitación de un lado para otro como una fiera enjaulada mientras yo le miraba con creciente recelo.

—Sea lo que sea lo que estés maquinando, no va a funcionar —le dije.

“Y recuerda que ella siempre tiene la razón” comento Jasper.

—Calla. Estoy pensando.

—¡Bah! —me quejé mientras me dejaba caer sobre la cama y me ponía el edredón por encima de la cabeza.

No se oyó nada, pero de pronto estaba ahí. Retiró el edredón de un tirón para poderme ver. Se tendió a mi lado y extendió la mano para acariciarme el pelo desde la mejilla.

—Si no te importa, preferiría que no ocultaras la cara debajo de las mantas. He vivido sin ella tanto como podía soportar; y ahora, dime una cosa.

—¿Qué? —pregunté poco dispuesta a colaborar.

—Si te concedieran lo que más quisieras de este mundo, cualquier cosa, ¿qué pedirías?

"¿A dónde quieres llegar con esto?" Alice le preguntó con suspicacia.
"No estoy seguro", dijo Edward, a pesar de que parecía que tenía una buena idea.
"Sólo espero que no estés tratando de sobornarla, ya que realmente no va a funcionar", dijo Emmett.

Sentí el escepticismo en mis ojos.

—A ti.

Edward negó con la cabeza “Creí que ya habíamos establecido que yo le pertenecía”

Sacudió la cabeza con impaciencia.

—Algo que no tengas ya.

No estaba segura de adonde me quería conducir, por lo que le di muchas vueltas antes de responder. Ideé algo que fuera verdad y al mismo tiempo bastante improbable.

—Me gustaría que no tuviera que hacerlo Carlisle... Desearía que fueras tú quien me transformara.

"Y eso… es algo que nunca harías", pensó Alice. "Pero puedo ver que eso funcionaría
"Ese sería mi mejor manera de persuadirla ¿no?" Edward suspiró.

Observé su reacción con cautela mientras esperaba otra nueva dosis de la ira demostrada en su casa. Me sorprendía que mantuviera impertérrito el ademán. Su expresión seguía siendo cavilosa y calculadora.

—¿Qué estarías dispuesta a dar a cambio de eso?

No pude dar crédito a mis oídos. Me quedé boquiabierta al ver su rostro sereno y solté la respuesta a bocajarro antes de pensármelo:

—Cualquier cosa.

“Nooooo!!” se quejo Emmett.

"Ella va a lamentar esa respuesta", sonrió Alice.

Sonrió ligeramente y frunció los labios.

—¿Cinco años?

“Oye, no abuses” lo regaño Alice.

Mi rostro se crispó en una mueca que entremezclaba desilusión y miedo a un tiempo.

—Dijiste «cualquier cosa» —me recordó.

—Sí, pero vas a usar el tiempo para encontrar la forma de escabullirte. He de aprovechar la ocasión ahora que se presenta. Además, es demasiado peligroso ser sólo un ser humano, al menos para mí. Así que, cualquier cosa menos eso.

Puso cara de pocos amigos.

—¿Tres años?

—¡No!

—¿Es que no te merece la pena?

Pensé en lo mucho que había deseado aquello, pero decidí poner cara de póquer y no permitir que se diera cuenta de lo mucho que significaba para mí. Eso me daría más ventaja.

"Demasiado tarde, él ya sabe lo mucho que quieres que te convierta" dijo Jasper.

—¿Seis meses?

Puso los ojos en blanco.

—No es bastante.

—En ese caso, un año —dije—. Ése es mi límite.

—Concédeme dos al menos.

—Ni loca. Voy a cumplir diecinueve, pero no pienso acercarme ni una pizca a los veinte. Si tú vas a tener menos de veinte para siempre, entonces yo también.

"Argh", gruñó Edward.
"Ella no va ceder con el tiempo", dijo Alice. "Después de todo no quiere ser demasiado vieja".

Se lo pensó durante un minuto.

—De acuerdo. Olvídate de los límites de tiempo. Si quieres que sea yo quien lo haga, tendrás que aceptar otra condición.

—¿Condición? —pregunté con voz apagada—. ¿Qué condición?

Había cautela en su mirada y habló despacio.

—Casarte conmigo primero.

Esme abrió la boca y luego comenzó a susurrar. "Eso sería maravilloso..." comenzó, pero luego miró a Edward con incredulidad y una mirada severa "Esa no es la manera de pedirle a una chica que se case contigo."

“En serio hermano, estas demente? Donde quedo tu educación? Tienes que pedirle permiso a tu suegro, luego invitarla a salir, en un momento de la noche arrodillarte, dar un discurso, sacar el anillo y pedirle que se case contigo” termino diciendo Emmett como si lo supiera de memoria.

“Suena como si lo hubieras hecho muchas veces” razono Jasper.

“Emmett me ha pedido varias veces la mano de Rosalie” aporto Carlisle sonriendo.

“Quien iba a creer que Emmett era más romántico que Edward” se burlo Rosalie.
"Lo siento," dijo Edward, “Supongo que ya no podía esperar más”  él tenía una sonrisa tonta en la cara.
"Parece que a Eddy le gusta mucho esa idea", bromeó Emmett.

—... —le miré, a la espera—. Vale, ¿cuál es el chiste?

"Oh," dijo Alice, y luego se rió profundamente.
"¿Qué?" Edward preguntó.

 Alice estaba de nuevo pensando en algo insustancial para impedir que Edward sepa lo que estaba pensando.
"Ya verás", dijo Alice, sin dejar de reír.

Él suspiró.

—Hieres mi ego, Bella. Te pido que te cases conmigo y tú piensas que es un chiste.

"Bueno, no se lo propusiste bien, era de esperarse que se lo tome como un chiste", replicó Esme, luciendo un poco molesta y un  triste de que Bella no dijera sí de inmediato. “Jovencito mas te vale que mejores tu manera de pedirle matrimonio, si es necesario practicaras con Emmett, el tiene experiencia”

“Pero mamá…” dijo Edward sorprendido.

“Nada de peros, Bella pensó que era un chiste, claramente necesitas ayuda” lo regaño Esme.

“Pero mamá…” Edward intento decir algo nuevamente.

“Nada de peros Eddy, practicaras conmigo” rio Emmett “Ha quedado claro que soy el romántico de la familia”

“No será necesario, yo… yo… mejoraré” dijo Edward nervioso.

“Nada de eso, repite conmigo” dijo Emmett poniéndose serio “Rose de mi… quiero decir… Bellita de mi corazón, yo Emmett Cullen, perdón perdón… Yo Edward Cullen prometo protegerte y quererte, y amarte y hacerte…”

“Basta” lo corto Edward a sabiendas de lo que pensaba decir Emmett “Ya entendí lo que quisiste decir”

—Edward, por favor, sé serio.

—Hablo completamente en serio —no había el menor atisbo de broma en su rostro.

—Oh, vamos —dije con una nota de histeria en la voz—. Sólo tengo dieciocho años.

—Bueno, estoy a punto de cumplir los ciento diez. Va siendo hora de que siente la cabeza.

"Es verdad hermanito, es hora de que te tomes tu edad con seriedad, todos ya estamos casado, tu eres el único solterón de la familia" Emmett rio, estaba más que extasiado por la charla anterior .

Miré hacia otro lado, en dirección a la oscura ventana, tratando de controlar el pánico antes de que fuera demasiado tarde.

—Verás, el matrimonio no figura precisamente en la lista de mis prioridades, ¿sabes? Fue algo así como el beso de la muerte para Renée y Charlie.

Emmett y Alice se rieron.
"Oh," dijo Edward. "Por supuesto, ella es adversa al matrimonio".
"Y más que una persona promedio", se rió Alice.

—Interesante elección de palabras.

—Sabes a qué me refiero.

Respiré hondo.

—Por favor, no me digas que tienes miedo al compromiso —espetó con incredulidad, y entendí qué quería decir.

—No es eso exactamente —repuse a la defensiva—. Temo... la opinión de Renée. Tiene convicciones muy profundas contra eso de casarse antes de los treinta.

"Y parece que Bella los tiene muy arraigados," suspiró Edward. "Pero realmente quiero casarme con ella."

—Preferiría que te convirtieras en una eterna maldita antes que en una mujer casada —se rió de forma sombría.

"Obviamente", se rió Emmett.

—Te crees muy gracioso.

—Bella, no hay comparación entre el nivel de compromiso de una unión marital y renunciar a tu alma a cambio de convertirte en vampiro para siempre —meneó la cabeza—. Si no tienes valor suficiente para casarte conmigo, entonces...

—Bueno —le interrumpí—. ¿Qué pasaría si lo hiciera? ¿Y si te dijera que me llevaras a Las Vegas ahora mismo? ¿Sería vampiro en tres días?

"Oh vamos... Ya he visto que eres adversa al matrimonio, ¿piensas que voy a caer en eso?" Edward sonrió.

Sonrió y los dientes le relampaguearon en la oscuridad.

—Seguro —contestó poniéndome en evidencia—. Voy a por mi coche.

—¡Caray! —murmuré—. Te daré dieciocho meses.

—No hay trato —repuso con una sonrisa—. Me gusta esta condición.

—Perfecto. Tendré que conformarme con Carlisle después de la graduación.

—Si es eso lo que realmente quieres... —se encogió de hombros y su sonrisa se tornó realmente angelical.

—Eres imposible —refunfuñé—, un monstruo.

Se rió entre dientes.

—¿Es por eso por lo que no quieres casarte conmigo?

Volví a refunfuñar.

Se reclinó sobre mí. Sus ojos, negros como la noche, derritieron, quebraron e hicieron añicos mi concentración.

—Bella, ¿por favor... ?—susurró.

"Eres un tramposo", dijo Emmett, aunque por una vez, esa declaración no le molestaba.
Edward se encogió de hombros sonriendo.

Durante un momento se me olvidó respirar. Sacudí la cabeza en cuanto me recobré en un intento de aclarar de golpe la mente obnubilada.

—¿Saldría esto mejor si me dieras tiempo para conseguir un anillo?

"Yo tengo un anillo", dijo Edward.
"¿Ya sabes cual vas a comprar?" Esme preguntó con entusiasmo.
"Eso no es exactamente lo que estaba pensando," dijo Edward. "Yo estaba pensando que tal vez podría darle el de mi madre..."
"Eso sería perfecto", exclamó Esme, sonriendo. "Estoy seguro de que le encantará."
"Si alguna vez me da el sí", suspiró Edward.
"Ella lo hará, no te preocupes," Esme sonrió.

“Con mis clases, ella no te dirá que no” dijo Emmett riéndose.

—¡No! ¡Nada de anillos! —dije casi a voz en grito.

—Vale, ya le has despertado —cuchicheó.

—¡Huy!

—Charlie se está levantando. Será mejor que me vaya —dijo Edward con resignación.

Mi corazón dejó de latir.

“Parece que vamos a tener problemas para separarnos” suspiró Edward.

“No creo que te quejes mucho” se rio Jasper.

“Ciertamente no” coincidió Edward.

Evaluó mi expresión durante un segundo.

—Bueno, entonces, ¿sería muy infantil por mi parte que me escondiera en tu armario?

—No —musité con avidez—. Quédate, por favor.

Edward sonrió y desapareció.

Hervía de indignación mientras esperaba a que Charlie acudiera a mi habitación para controlarme. Edward sabía exactamente qué estaba haciendo y yo me inclinaba a creer que todo aquel presunto agravio formaba parte de un ardid. Por supuesto, aún me quedaba el cartucho de Carlisle, pero al saber que existía la posibilidad de que fuera él quien me transformara, lo deseé con verdadera desesperación. ¡Menudo tramposo!

"Mi sentimiento exactamente", dijo Emmett.
"Tengo que usar lo que tengo", sonrió Edward.

Mi puerta se abrió con un chirrido.

—Buenos días, papá.

—Ah, hola, Bella —pareció avergonzado al verse sorprendido—. No sabía que estabas despierta.

—Sí. Estaba esperando a que te despertaras para ducharme —hice ademán de levantarme.

“No te escaparas tan fácilmente Bella” se rio Emmett.

—Espera —me detuvo mientras encendía la luz. Parpadeé bajo la repentina luminosidad y procuré mantener la vista lejos del armario—. Hablemos primero un minuto.

No conseguí reprimir una mueca. Había olvidado pedirle a Alice que se inventara una buena excusa.

—Estás metida en un lío, ya lo sabes.

—Sí, lo sé.

—Estos tres últimos días he estado a punto de volverme loco. Vine del funeral de Harry y tú habías desaparecido. Jacob sólo pudo decirme que te habías ido pitando con Alice Cullen y que pensaba que tenías problemas. No me dejaste un número ni telefoneaste. No sabía dónde estabas ni cuándo ibas a volver, si es que ibas a volver. ¿Tienes alguna idea de cómo... ? —fue incapaz de terminar la frase. Respiró hondo de forma ostensible y prosiguió—: ¿Puedes darme algún motivo por el que no deba enviarte a Jacksonville este trimestre?

"Oh, él la esta desafiando," Emmett sonrió con anticipación.

“No debería hacer eso” se rio Edward también.

“Y porque no?” Los regaño Esme “Es su padre y tiene derecho a exigir una explicación”

Entrecerré los ojos. Bueno, de modo que aquello iba a ir de amenazas, ¿no? A ese juego podían jugar dos. Me incorporé y me arropé con el edredón.

—Porque no quiero ir.

—Aguarda un momento, jovencita...

—Espera, papá, acepto completamente la responsabilidad de mis actos y tienes derecho a castigarme todo el tiempo que quieras. Haré las tareas del hogar, la colada y fregaré los platos hasta que pienses que he aprendido la lección; y supongo que estás en tu derecho de ponerme de patitas en la calle, pero eso no hará que vaya a Florida.

"Sí, ella podría venir a vivir con nosotros", dijo Emmett. "Y Carlisle podría convertirse en un vampiro de inmediato."

El rostro se le puso bermejo. Respiró profundamente varias veces, antes de responder:

—¿Te importaría explicar dónde has estado?

Ay, mierda.

—Hubo... una emergencia.

Enarcó las cejas a la espera de una brillante aclaración. Llené de aire los carrillos y lo expulsé ruidosamente.

—No sé qué decirte, papá. En realidad, todo fue un gran malentendido. Él dijo, ella dijo, y las cosas se salieron de madre.

Aguardó con expresión recelosa.

—Verás, Alice le dijo a Rosalie que yo practicaba salto de acantilado... —

"Oh, Dios mío", exclamó Esme en el mismo momento en que Emmett estalló en risas.
"No debería haberle dicho eso", se rió Edward.
"Por lo menos será una excusa creíble ahora," dijo Alice, riéndose también.
intenté desesperadamente hacerlo bien y me ceñí lo máximo posible a la verdad para que mi incapacidad para mentir de forma convincente no sonara a pretexto, pero antes de continuar, la expresión de Charlie me recordó que él no sabía nada de lo del acantilado.

“Ve por ella Charlie” se rio Emmett.

¡Huy, huy, huy! Como si las cosas no estuvieran bastante caldeadas...

—Supongo que no te comenté nada de eso —proseguí con voz estrangulada—. No fue nada, sólo para pasar el rato, nadar con Jacob... En cualquier caso, Rosalie se lo dijo a Edward, que se alteró mucho. Ella pareció dar a entender de forma involuntaria que yo intentaba suicidarme o algo por el estilo. Como él no respondía al teléfono, Alice me llevó hasta... esto... Los Ángeles para explicárselo en persona.

Me encogí de hombros mientras albergaba el desesperado deseo de que mi «caída» no le hubiera distraído tanto que se hubiera perdido la brillante explicación que le había proporcionado.

"Fue bastante creíble después de todo", dijo Rosalie.
"Y muy cerca de la verdad" coincidió Alice.

Charlie se había quedado helado.

—¿Intentabas suicidarte, Bella?

Edward hizo una mueca, realmente agradecía que Bella no haya hecho nada para querer suicidarse…bueno… no conscientemente.

—No, por supuesto que no. Sólo me estaba divirtiendo con Jake practicando salto de acantilado. Los chicos de La Push lo hacen continuamente. Lo que te dije, no fue nada.

El rostro de Charlie volvió a caldearse y pasó del helado pasmo a la calurosa furia.

—De todos modos, ¿qué importa Edward Cullen? —bramó—. Te ha dejado aquí tirada todo este tiempo sin decirte ni una palabra.

—Otro malentendido —le atajé.

"Sí, mi incomprensión de que no podíamos vivir uno sin el otro", suspiró Edward.

Su rostro volvió a ponerse cárdeno.

—Pero, entonces, ¿va a volver?

—No estoy segura de lo que planean, pero creo que regresan todos.

Sacudió la cabeza mientras le palpitaba la vena de la frente.

—Quiero que te mantengas lejos de él, Bella. No confío en él. No te conviene. No quiero que vuelva a arruinarte la vida de ese modo.

—Perfecto —repuse de manera cortante.

"¿Qué?" Edward preguntó, luciendo en total estado de shock. “Creí que me había perdonado”.
"Idiota", murmuró Rosalie, negando con la cabeza antes de continuar leyendo.

Charlie se removió inquieto y retrocedió. Después de unos segundos, espiró de forma ostensible a causa de la sorpresa.

—Pensé que te ibas a poner difícil.

—Y así es —le miré a los ojos-—. Lo que pretendía decir es: «Perfecto. Me iré de casa».

"Oh", suspiró Edward aliviado y luego sonrió.

“Realmente eres un melodramático” se burlo Emmett.

Los ojos se le saltaron de las órbitas y se puso morado. Mi resolución flaqueó a medida que empezaba a preocuparme por su salud. No era más joven que Harry...

—Papá, no deseo irme de casa —le dije en tono más suave—. Te quiero y sé que estás preocupado, pero en esto vas a tener que confiar en mí. Y tomarte las cosas con más calma en lo que respecta a Edward, si quieres que me quede. ¿Quieres o no quieres que viva aquí?

"Ella no juega limpio tampoco", dijo Emmett. "Ustedes dos son unos tramposos".

Edward se encogió de hombros sonriendo, le gustaba tener más cosas en común con Bella.

—Eso no es justo, Bella. Sabes que quiero que te quedes.

—Entonces, pórtate bien con Edward, ya que él va a estar donde yo esté —dije con firmeza. La convicción que me proporcionaba mi epifanía seguía siendo fuerte.

—No bajo este techo —bramó.

Edward hizo una mueca haciendo reír a Emmett.

Suspiré con fuerza.

—Mira, no voy a darte ningún ultimátum más esta noche, bueno, más bien esta mañana. Piénsatelo durante un par de días, ¿vale? Pero ten siempre presente que Edward y yo vamos en el mismo paquete, es un acuerdo global.

“Y así es como debe ser” dijo Esme.

—Bella...

—Tú sólo piénsatelo —insistí—, y mientras lo haces, ¿te importaría darme un poquito de intimidad? De verdad, necesito una ducha.

El rostro de Charlie adquirió un extraño tono purpúreo. Se fue dando un portazo al salir y le oí bajar pisando furiosamente las escaleras.

Me sacudí de encima el edredón. Edward ya estaba allí, meciéndose en la silla, como si hubiera estado presente durante toda la conversación.

—Lamento esto —susurré.

—Como si no me mereciera algo peor... —musitó—. No la tomes con Charlie por mi causa, por favor.

"No creo que puedas soportar estar lejos de la casa de Bella", dijo Alice.
"Me acabo de colar en su ventana", Edward se encogió de hombros.
"Y te vas a perder todo el día mientras ella este en su casa", sonrió Alice.
"Oh", suspiró Edward. "No... no me gusta eso."

—No te preocupes por eso —repuse con un hilo de voz mientras recogía mis cosas para el baño y un juego de ropa limpio—. Haré todo lo que sea necesario y nada más. ¿O intentas decirme que no tengo ningún lugar adonde acudir?

Abrí los ojos desmesuradamente a la vez que simulaba una gran inquietud.

—¿Te mudarías a una casa llena de vampiros?

"Sin duda", se rió Emmett.

—Probablemente, ése es el lugar más seguro de todos para alguien como yo —le dediqué una gran sonrisa—. Además, no hay necesidad de apurar el plazo de la graduación si Charlie me pone de patitas en la calle, ¿a que no?

Permaneció con la mandíbula fuertemente apretada y masculló:

—Menudas ganas tienes de condenarte eternamente...

—Sabes que en realidad no crees lo que dices.

"Sí creo lo que digo", argumentó Edward, pero le sonrió Carlisle.

—¿Ah, no? —bufó.

—No.

Me fulminó con la mirada y empezó a hablar, pero yo le interrumpí:

—Si de verdad hubieras creído que habías perdido el alma, entonces, cuando te encontré en Volterra, hubieras comprendido de inmediato lo que sucedía, en vez de pensar que habíamos muerto juntos. Pero no fue así... Dijiste: «Asombroso. Carlisle tenía razón» —le recordé triunfal—. Después de todo, sigues teniendo la esperanza.

"Así es", sonrió Carlisle.

Por una vez, Edward se quedó sin habla.

—De modo que los dos vamos a ser optimistas, ¿vale? —sugerí—. No es importante. No necesito el cielo si tú no puedes ir a él.

Se levantó lentamente, se acercó y me rodeó el rostro con las manos antes de mirarme fijamente a los ojos.

—Para siempre —prometió de forma un poco teatral.

—No te pido más —le dije.

Me puse de puntillas para poder apretar sus labios contra los míos.

"Ese es el final del capítulo," dijo Rosalie y le entregó el libro a Alice mientras Edward sólo parecía aturdido.

 

YYY??? Que tal quedo? Les gusto? Espero que si, personalmente estoy amando a Emmett, jajjajaja, no se como se me ocurrió esa escena, pero digamos que Eddy no fue muy romántico para pedirle matrimonio a Bella, ni yo me lo creí cuando leí esa parte hace unos años, jajjajajaj así que esta es mi manera de vengarme xD

Nos leemos dentro de un rato!
Los quiere mucho….

Cary0605

 

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente premio para mi estresante tarea, al menos no dormir valió la pena...... jajaja

Carol Rosalie Cullen

Nohemi dijo...

Aaaaaa me encanto

Anónimo dijo...

hoooola
SI! soy la tercera bravo ppr mi

sabes estoy pensando seriamente cambiarme del equipo edward al equipo emmet

el como que si es mas romantico no digo que edward no lo sea pero como que es muy trastornado y tomando las cosas con apuro

bueno menos el tema del sexo hay si tardo 4 libro completos para llegar a ese tema en particular

angel-demoniaca

Babi dijo...

me agrada este cap xq edward se declara a bella pero no de la mejor forma y sin duda emmett es genial !!!!!!!!!!! :D

Anónimo dijo...

Sí Emmett siempre es un encantó y con todos los comentarios que suelta .... pues vuelvo a repetir siempre me saca muchas carcajadas y aunque me termine doliendo el estómago o la quijada siempre es bueno leerlo jejeje!!!. Por cierto lo de la pedida de mano pues ahora ya tiene tiempo suficiente para practicar como pedirle a la mujer de su existencia que se case con él ... al menos mi esposo lo hizo mejor cuando me pidio matrimonio jejeje!!!.

Y el pobre Charlie quedó atrapado entre la espada y la pared, va a tener que soportar a su yerno toooodo el tiempo que Bella quiera o sino su hijita cambiará su dirección y no me refiero al correo electrónico

Por otro lado, ya me imagino a Alice y Esme comenzando a planear todo lo relacionado a la boda, recordemos que Alice ya tenía pedido el vestido de novia de Bella, sólo se olvidó pedir también su vestido de dama de honor, al paso que van y que de seguro Rosalie se va a llevar mejor con Bella desde el principio tal vez puedan ser dos damas las que la acompañen en su camino al altar.

Y ya estamos a un pasito de acabar con Luna Nueva y comenzar con la lectura de Eclipse, de seguro que Emmett será muy feliz cuando lleguen a la parte de la pelea con los neófitos y además Jasper se alegrá de tener una conversación un poco más extensa con Bella (pero de seguro será más feliz cuando hablen de lo más tranquilos en Amanecer sobre la despedida de soltero de Edward jejeje), algo que también va a asombrar a todos será cuando Rosalie le cuente su propia historia a Bella, si hasta me imagino que Rose sólo se lo ha contado a la familia y de ahí nunca ha salido el resto de la historia incluso para con los Denali podrán conocer superficialmente sobre su transformación pero de seguro que Rosalie se lo cuenta a Bella va a ser la mejor muestra de que la considera parte de la familia jejeje

Ahora al epílogo

SALESIA

Lorria dijo...

dios si me habia reido con el adelanto, leer el capitulo fue un mate de risa de principio a fin!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

jajajajajajjaja genial cary y si amooooooooooooooooooo a emmet en esta parte, te quedo estupendo, por otra parte el cpai me encanto, como siempre, y bueno a seguir leyendendo que aun me quedan capis :)
besos
vcullen

Anónimo dijo...

Eh estado leyendo los capitulos casi de corrido, por que hacua dias que no me daba una vuelta por aca.
Es casi como un regalo jejeje.
Un abrazo.

Angie

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