viernes, 8 de mayo de 2015

Los hay que no entienden el concepto de “persona non grata”

Aviso: Los libros aquí transcriptos y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia original “Reading Breaking Dawn” a Choices HP, yo solo la traduzco, todo esto es sin ánimos de lucro, solo por mero entretenimiento.

Traducción: Maryfer VC

Corrección: Cary0605




"Los hay que no entienden el concepto de «persona non grata»" leyó Carlisle.
"Si, justo como el chucho," murmuró Rosalie.
Estaba a punto de quedarme dormido.
"Y entonces…BOOM," gritó Emmett riendo.
"Idiota," Rosalie lo taladro con la mirada.
El bosque había pasado del negro al gris, ya que haría cosa de una hora que el sol había asomado entre el velo de las nubes. Seth se había hecho  una bola y se había quedado frito a eso de la una. Yo le desperté al alba para hacer el relevo. Incluso a pesar  de  haber  pasado  corriendo  toda  la  noche,  me  había  resultado  muy  difícil calmar mi mente desbocada lo suficiente para conciliar el sueño. El correteo rítmico de  Seth  había  ayudado  lo  suyo. 
Uno,  dos  tres,  cuatro.  Uno,  dos  tres,  cuatro.  Dum. Dum dum. Dum. El apagado rumor de sus zarpas sobre la tierra reblandecida por la humedad había sonado una y otra vez mientras efectuaba el amplio recorrido de la propiedad  de  los  Cullen.  Lo  cierto  es  que  de  tanto  pasar  por  los  mismos  sitios  ya  estábamos dejando una marca en el suelo.
"Bueno entonces detengan eso... no queremos una senda," dijo Emmett.
Seth había tenido la mente en blanco, más allá de un borrón de color gris o verde, mientras corría por el bosquecillo. Era muy apacible, y había resultado de una gran ayuda, pues me permitió llenar la mente con las  imágenes  de  lo  que  él  veía  en  vez  de  permitir  que  mis  propios  recuerdos ocuparan una posición central.
Y  entonces,  cuando  me  hallaba  semidormido,  un  penetrante  aullido  de  Seth rompió la quietud de los primeros momentos del amanecer.
"Más vale que no sea otra falsa alarma," dijo Emmett.
"No..." dijo Esme en desacuerdo. "No digas eso."
"Lo siento... solo digo que el cachorro no debería darnos dos falsas alarmas,” Emmett trato de arreglarlo pero Esme estaba ahora preocupada
Me  levanté  con  paso  inseguro,  pues  intenté  empezar  un  esprint  con  las  patas delanteras antes de haber afianzado las traseras. Corrí hacia el lugar donde Seth se había  quedado helado al oír las pisadas de  zarpas. Alguien acudía corriendo hacia nosotros.
Muy buenos días, chicos.
"Mmm... Al menos eso no suena como un ataque," dijo Emmett.
"Amm... ¿fue eso un dialogo o un pensamiento? Preguntó Carlisle.
“Fue un pensamiento"," dijo Jasper. "El cual ellos no deberían ser capaces de escuchar a menos que ese lobo se hubiera unido a su manada…”
"Exacto," dijo Carlisle por lo cual Esme se relajó un poco.
Seth soltó entre dientes un gemido de sorpresa.
¡Ay, Dios! ¡Lárgate, Leah!, gimió Seth.
Emmett empezó a reír. "Esa debe ser la frase favorita del lobito.”
Me  detuve  al  llegar  junto  a  él,  que  ya  había  echado  la  cabeza  hacia  atrás, preparado para soltar otro aullido, en esta ocasión para expresar su disconformidad.
Basta de ruido, Seth.
Vale.  ¡Puf,  puf,  puf!  Gimoteó  un  poco y  dio  zarpazos  en  el  suelo,  donde  levantó grandes surcos.
Leah apareció al trote tras eludir los densos matorrales del sotobosque gracias a su menudo cuerpo gris.
Hala, deja de lloriquear, Seth. No seas tan crío.
Le  solté  un  gruñido  y  pegué  las  orejas  a  la  cabeza.  Ella  retrocedió  un  paso  de inmediato.
¿Qué crees que estás haciendo, Leah?
La loba resopló con mala leche.
Me  parece  bastante  obvio,  ¿no?  Me  uno  a  esta  manada  de  mierda,  al  grupo  de  los renegados, al de los chuchos guardianes de los vampiros. Profirió por lo bajinis una risa sarcástica
"¿Ella nos odia?" preguntó Emmett.
"Si," replicó Jasper.
"¿Entonces porque vino?" cuestionó Emmett.
"Tal vez por su hermano," Jasper se encogió de hombros.
"Creo que se necesitaría más que eso,” dijo Emmett
“Es muy protectora con él,” le recordó Esme
"Y él es el único lobo que realmente le gusta,” añadió Alice
Ni de coña. Ya te estás largando por dónde has venido antes de que te desjarrete un tendón.
Como si pudieras alcanzarme, replicó la loba; me dedicó una ancha sonrisa.  ¿Hacemos una carrera, oh, audaz líder?
Emmett resopló riendo.
Respiré hondo hasta llenar los pulmones tanto que se me marcaron los costados hinchados. Luego, una vez que estuve seguro de que no iba a ponerme a gritar, solté todo el aire de un soplo.
Seth, ve a tranquilizar a los Cullen, diles que sólo es la tonta de tu hermana. Lancé esa  idea con la mayor hostilidad posible. Yo me haré cargo de esto.
Enseguida.
El chaval estaba feliz de poderse  quitar de en medio. Se desvaneció en dirección a la casa.
"Si, quien no quisiera estar cerca de tú tonta hermana,” Se burló Emmett y Alice lo fulmino con la mirada “Tonta y molesta hermana”.
Leah resolló y se inclinó hacia él con la pelambrera del lomo erizada.
¿Le vas a dejar ir solo al encuentro de los vampiros?
"Nosotros no vamos a lastimar al cachorro,” dijo Emmett ofendido.
El pobre preferiría que ellos le echaran el guante antes que pasar otro minuto contigo, estoy seguro.
Cierra esa bocaza, Jacob. Upa, lo siento, quería decir: cierra esa bocaza, oh, el más poderoso de los machos Alfa.
Emmett se carcajeó de nuevo.
¿A qué diablos has venido?
¿Te crees que voy a quedarme sentada en casa mientras mi hermanito se ofrece voluntario para ser un juguete de masticar para vampiros?
"¿Ves?, yo tenía razón," dijo Jasper.
"Sigo teniendo otra razón," dijo Emmett, "porque ella debió haber llegado la noche anterior si ese fuera el caso.
"Amm... buen punto," razonó Jasper.
Seth no desea ni necesita tu protección. De hecho, nadie te quiere aquí.
Ay,  ay,  qué  disgusto  tan  grande,  nunca  voy  a  olvidarlo.  ¡Ja!, estalló.  Dime  una  sola persona que me quiera cerca y me iré.
"Pobre niña," suspiró Esme.
"Si ella no fuera tan amargada todo el tiempo la gente podría quererla cerca," dijo Jasper.
Así que, después de todo, no has venido por causa de Seth, ¿verdad?
Por supuesto que sí. Intentaba hacerte caer en la cuenta de que ya sé cómo es que nadie te quiere. Eso no es un incentivo, no sé si sabes a qué me refiero.
Rechiné los dientes e intenté mantener enhiesta la cabeza.
¿Te ha enviado Sam?
No hubierais sido capaces de oírme si hubiera venido por orden de él. Ya no le debo lealtad a Sam.
Presté  especial  atención  a  los  pensamientos  que  iban  entremezclados  con  las palabras.  Debía  ser  capaz  de  ver  en  aquéllos  si  se  trataba  de  un  movimiento  de distracción o una estratagema, pero no había nada de eso. Su afirmación era la pura verdad, una verdad renuente, casi desesperada
“Bueno es lindo saber que tenemos un tal dispuesto aliado de nuestro lado,” bromeó Emmett
"No me gusta," dijo Jasper mientras fruncía el ceño, "pero sigue siendo de ayuda para nosotros en este momento. Disminuye su número a siete… es una pelea equitativa ahora.
Entonces  ¿ahora  me  eres  leal  a  mí?,  pregunté con  profundo  sarcasmo.  Sí,  sí,  ya,  ya. Vale.
No es que tenga muchas alternativas. Juego con las  cartas que me caen. Confía en mí, no estoy disfrutando de esto más que tú.
Eso  era  mentira.  Había  un  tipo  de  entusiasmo  muy  agudo  en  su  mente.  La situación le repateaba, sí, pero también se estaba embarcando en algo muy anómalo.
Hurgué en su mente en busca de un motivo que me permitiera comprenderla.
La  loba  reaccionó  ante  la  intrusión  y  se  le  pusieron  los  pelos  de  punta.  Por  lo general, solía hacer luz de gas a Leah y jamás había intentado buscarle lógica a sus actos.
Nos vimos interrumpidos por Seth, que venía devanándose los sesos buscándole una  explicación  al  aspecto  de  Edward.  Leah  soltó  un  gañido,  llena  de  ansiedad.  El recién llegado nos ofreció la imagen del vampiro asomado a la misma ventana de la noche pasada. Su rostro impasible no mostró reacción alguna ante las noticias. Era un semblante huero y sin vida.
"Oh, Edward," suspiró Esme poniendo la mano sobre él. Lucía peor sabiendo que Bella no estaba mejorando… y que podría estar peor.
Uf, qué mala pinta tenía, dijo Seth para sus adentros. No reflejó ningún cambio ante mis palabras y desapareció en el interior del edificio. Seth había vuelto derechito hacia nuestra posición. Leah se relajó un poco.
¿Qué ocurre?, preguntó la loba. Ponme al día enseguida.
¿Y para qué...? Tú no te quedas.
De hecho, señor Alfa, me quedo. No vayas a pensarte que no he intentado independizarme, pero  tú mejor que nadie sabes a la perfección que eso no es posible, y como da la impresión de que debo pertenecer a alguien, pues te elijo a ti.
"Ah... ¿Eso no te hace sentir especial?” pregunto Emmett con burla
"Él podría ordenarle que se vaya," dijo Jasper.
"Pero no lo hará," argumentó Emmett. "No ordenes Alfa de parte del chucho,”
"Y es por eso que él está por encima de ellos," bromeó Jasper.
Leah, tú no me gustas y yo a ti, menos.
Gracias, capitán Evidente. A mí eso me importa un bledo. Me quedo con Seth.
Tampoco  te  gustan  los  vampiros.  ¿No  te  parece  que  existe  un  pequeño  conflicto  de intereses?
Como si a ti te gustasen.
Pero yo me he comprometido con esa alianza, y tú no.
Pienso mantener las distancias. Puedo patrullar por el exterior, como Seth.
¿Y se supone que debo fiarme de ti durante tus turnos?
Ella  estiró  el  cuello  y  se  sostuvo  con  las  puntas  de  los  dedos  en  un  intento  de igualarme en altura para poder mirarme a los ojos.
No voy a traicionar a mi manada.
Me entraron ganas de echar la cabeza hacia atrás y lanzar  un buen aullido, tal y como había hecho antes Seth.
Ésta  no  es  tu  manada  porque  ni  siquiera  es  una  manada,  pero  ¿qué os  pasa  a  los Clearwater? ¿Por qué no podéis dejarme solo?
"Mala suerte perro," se rió Emmett
Seth surgió de pronto desde detrás  de nosotros y se  puso a lloriquear, ofendido. Estupendo.
“Alguien está muy sensible” se río Alice encontrando divertida la situación.
Pero te he sido útil, ¿no, Jake?
Tú solo no eres un estorbo, chaval, pero vais juntos en el trato, tú y tu hermana, y la única forma  que  tengo  de  librarme  de  Leah  es  mandándote  a  casa. ¿Puedes echarme la culpa  por querer que vuelvas a casa?
"Nop," Emmett rió muy fuerte.
Puf, Leah, ¡lo estropeas todo!
Sí, lo sé, repuso ella.
Una enorme carga de desesperación lastraba ese pensamiento.
“Oh Leah, ella no lo está pasando nada bien” suspiro Esme.
Sentí el dolor implícito en esas tres palabras tan breves, y era más de lo que había supuesto. No quería sentir aquello. No deseaba sentirme mal por ella. Los lobos no le habían concedido tregua, seguro, pero ella había acudido a la manada con toda esa carga de amargura que tiznaba cada uno de sus pensamientos y convertían su mente en una auténtica pesadilla.
Seth también se sintió culpable.
Jake, no vas a enviarme de vuelta, ¿verdad? Leah no es tan mala, de veras, quiero decir, con su ayuda podemos extender el perímetro de vigilancia, y eso deja la manada de Sam en siete unidades.  Sin  ella,  no  es  posible  que  lance  un  ataque  que  nos  sobrepase  en  número. Probablemente, convenga...
“Para eso están los hermanos” aprobó Esme dándole una mirada Esme que estaba haciendo caras.
Sabes que no es mi deseo liderar una manada, Seth.
Pues entonces, no nos mandes, propuso Leah.
Resoplé. Estupendo. Hala, poneos a correr alrededor de la casa.
Éste  es  mi  lugar,  Jake,  intervino  Seth.  Me  caen  bien  esos  vampiros,  los  Cullen.  Los considero como si fueran personas y voy a protegerlos porque se supone que ése es nuestro deber.
"Tú lo has dicho cachorro," Emmett sonrió de oreja a oreja.
Quizá sea tu lugar, chaval, pero no el de tu hermana, y ella va a ir allí adonde tú vayas...
Me detuve en seco, porque me percaté de algo cuando estaba pronunciando esas palabras, algo sobre lo que la recién llegada había procurado no pensar.
Leah no iba a cualquier sitio.
Creí que esto guardaba relación con Seth, pensé con aflicción.
Ella dio un respingo. He venido aquí a causa de Seth, por supuesto.
"Te dije que había más que solo el cachorro,” Emmett sonrió engreídamente.
"Entonces deberías haber apostado conmigo,” Jasper le sonrió de vuelta
"Hmph," Emmett se enfurruñó y cruzó los brazos.
Y para alejarte de Sam.
"Claro," dijo Esme. "Ella querría eso.”
"Debió estar matándola el estar cerca de él,” dijo Alice, “conociendo lo que pensaba de su prima…”
"Si, incluso estar cerca del estúpido perro debe ser mejor que eso,” agregó Rosalie a pesar de que deseaba que eso no estuviera pasando porque quería saber más acerca de la condición de Bella y menos sobre temas de lobos.
Apretó con fuerza la mandíbula. No he de explicarte mis razones, sólo debo atenerme a lo que digo. Pertenezco a tu manada, Jacob, y punto.
Me alejé de ella entre gruñidos.
Mierda.  Jamás  iba  a  sacármela  de  encima.  Por  mucho  que  me  detestara  y  por mucho  que  le  repateara  tener  que  proteger  a  los  Cullen,  cuando  en  realidad  los aborrecía  tanto  que  sería  dichosa  si  fuéramos  a  matarlos  a  todos  en  ese  mismo instante,  nada  de  eso  era  comparable  con  el  sentimiento  que  la  embargaba  ante  la posibilidad de librarse de Sam.
“¿Así que tenemos una nueva aliada?” Refunfuño Emmett.
“Así parece” asintio Jasper.
A  Leah  yo  no  le  gustaba  ni  en  pintura,  así  que  tampoco  era  tan flipante  que  yo deseara que se esfumase.
Ella amaba a Sam. Seguía queriéndole. Pero él también deseaba su desaparición, y eso  dolía  más  de  lo  que  ella  estaba  dispuesta  a  soportar  ahora  que  tenía  otra alternativa.
"Eso es horrible," suspiró Esme.
Leah  iba  a  aceptar  cualquier  opción,  aunque  eso  significara  tener  que convertirse en el perrillo faldero de los Cullen.
"Siempre quise un perrito," bromeó Emmett.
No sé yo si llegaría tan lejos, me atajó ella. Intentó conferir a su pensamiento un tono agresivo y duro, pero había muchas fisuras en esa imagen de firmeza. Estoy segura de que antes protagonizaría unos cuantos intentos de suicidio.
"¿Unirse a nosotros es peor que la muerte?" preguntó Emmett. "No creo que seamos tan malos."
Mira, Leah...
No,  mira  tú,  Jacob.  Deja  de  discutir  conmigo,  porque  esto  no  va  a hacer  ningún  bien  a nadie. Me mantendré apartada de tu camino, ¿vale? Haré todo lo que quieras, excepto volver a la manada de Sam y ser la patética ex novia de la que él no puede mantenerse lejos. Se sentó sobre los cuartos traseros y me miró fijamente a los ojos.  Si quieres que me vaya, vas a tener que obligarme.
Me tiré un minuto largo de mala leche y refunfuñando. Empezaba a sentir cierta simpatía por Sam a pesar de cómo se había comportado con Seth y conmigo. No me extrañaba que siempre estuviera dando órdenes. ¿De qué otro modo iba a conseguir que se hicieran las cosas?
"Bien…duh," Jasper puso los ojos en blanco.
¿Te enfadarías mucho conmigo si mato a tu hermana, Seth?
El aludido aparentó considerarlo durante un minuto largo.
Bueno, probablemente, sí.
“A pesar de no soportar a nuestros hermanos, nos enojaríamos si los mataran” confirmo Emmett de acuerdo con Seth.
Suspiré.
De acuerdo, entonces, señorita Hago-cuanto-se-me-antoja. ¿Por qué no empiezas siendo de utilidad  y  nos  cuentas  lo  que  sepas?  ¿Qué  ocurrió  la  noche  pasada  después  de  nuestra marcha?
"Si, esa es una buena idea," dijo Jasper. Mientras más información tuvieran mejor para ellos.
Se armó un follón de aullidos, pero lo más probable es que oyerais esa parte. Fueron tan fuertes que nos llevó un buen rato descubrir que ya no éramos capaces de escuchar vuestros pensamientos.  Sam  estaba...  Las  palabras  le  fallaron,  pero  no  hacían  falta,  pudimos verlo  con  las  mentes.  Tanto  Seth  como  yo  nos  encogimos.  
Después  de  eso,  enseguida quedó claro que nos lo íbamos a tener que pensar dos veces. Sam tenía planeado hablar con los ancianos a primera hora de la mañana. Se suponía que íbamos a reunimos y trazar un plan de acción, pero me atrevo a aventurar que él no tenía intención de lanzar un  ataque inmediato, pues,  llegados a este punto, tras vuestras deserciones y con los vampiros sobre aviso, era un suicidio. No estoy segura de sus planes, pero si yo fuera un chupasangre no merodearía solo por el bosque. Se ha abierto la veda del vampiro.
¿Decidiste abrirte esta mañana?, le pregunté.
Pedí permiso para volver a casa y contarle a mi madre lo sucedido la noche pasada, cuando nos dividimos para patrullar.
¡Mierda! ¿Se lo has contado a mamá?- aulló Seth.
Emmett se rió. "El claramente parece asustado por eso."
"Lo está," dijo Esme. "Ella debe estar muy preocupada... y ahora que Leah se ha unido también. Pobre Sue."
"Sobrevivirá," djio Emmett. "Ellos dicen que es fuerte."
"Eso no deja de hacer que se preocupe," suspiró Esme.
Deja a un lado el rollo familiar un momento, Seth. Continúa, Leah.
Me  tomé  un  minuto  para  darle  vueltas  a  lo  ocurrido  en  cuanto  adopté  forma  humana, bueno, a decir verdad, me tomé toda la noche. Apuesto a que los demás pensaron que me había dormido, pero había mucho sobre lo que cavilar en todo aquello de dos manadas separadas con dos  mentes  grupales  diferentes.  Al  final,  sopesé  la  seguridad  de  Seth  y  las...  eh...  restantes ventajas por un lado, frente a la idea de convertirme en una traidora y  soportar el hedor  a vampiro por quién sabe cuánto tiempo. Ya conoces mi decisión, he dejé una nota a mi madre.
Supongo que lo oiremos de inmediato cuando Sam se entere...
La joven Clearwater alzó una oreja hacia el oeste.
Sí, lo imagino, coincidí.
Así que eso es todo. ¿Y qué hacemos ahora?, preguntó ella.
Leah y su hermano me miraron expectantes.
"Bueno tu eres el Alfa ahora," se burló Jasper.
Ése era el tipo de cosas que no deseaba tener que hacer.
Por ahora nos limitaremos a estar ojo avizor. No podemos hacer ninguna otra cosa. Lo más probable es que quieras echar una cabezada, Leah.
Tú tienes tanto o más sueño que yo.
Pero ¿no ibas a hacer lo que yo te dijera?
"Ha... Entonces no hables a sus espaldas," Emmett rió por lo bajo.
Vale, hala, vas a hacer que me salgan canas, refunfuñó; luego, bostezó. Bueno, lo que sea, no me preocupa.
Voy  a  patrullar  la  línea  fronteriza,  Jake.  No  estoy  cansado,  para  nada.  Seth  tenía  tal alegría en el cuerpo porque no los hubiera obligado a volver a casa, que no cesaba de hacer cabriolas de puro entusiasmo.
Sin duda, sin duda. Voy a hacer acto de presencia en casa de los Cullen.
Seth  siguió  el  sendero  recién  impreso  en  la  tierra  reblandecida  por  la  humedad.
Leah le miró con gesto pensativo.
Tal  vez  un  par  de  rondas  antes  de  quedarme  sopa...  Eh,  Seth, ¿quieres  ver  cuántos lametones soy capaz de darte?
¡No!
Emmett estallo en carcajadas “Estos hermanos son geniales”
Leah se internó en los bosques a toda prisa en pos de su hermano. Aulló por lo bajinis mientras sofocaba una risita.
Expresé mi descontento con un gruñido, fue en vano. Se acabaron el silencio y la paz.
Leah lo estaba intentando siendo como era. Había reducido las mofas al mínimo mientras recorría el circuito de patrulla, pero era imposible pasar por alto esa actitud suya  de  estar  pagada  de  sí  misma.  Me  acordé  entonces  del  dicho  «dos  son compañía». No se aplicaba al caso. Yo, estando solo, ya tenía la mente bien ocupada; pero si debíamos ser tres, me resultaba fácil pensar que hubiera preferido a cualquier otro de la manada.
¿Y qué me dices de Paul? sugirió ella.
“Cierto, no creo que le agradara," dijo Emmett. "No desde que se imprimó en su hermana."
Quizá, concedí.
Ella se rió para sus adentros, demasiado nerviosa y acelerada como para tomárselo a mal. Me pregunté cuánto le duraría el efecto positivo que le provocaba saber que, desde ahora, podría evitar la compasión de Sam.
"No mucho," dijo Emmett. "Estoy seguro que la enfadaras en poco tiempo."
"Una tarea fácil para él perro," refunfuñó Rosalie.
Entonces, ése será mi objetivo, mostrarme menos chinche que Paul.
Emmett rió entre dientes. "Este capítulo es muy divertido."
"Es un capítulo tonto" siseó Rosalie. “No nos esta dando información sobre Bella”
Sí, prueba con eso.
Adopté forma humana cuando estuve a pocos metros del prado, a pesar de que no había planeado pasar mucho tiempo como hombre en esa zona, pero tampoco  había contado  con  tener  a  Leah  en  mi  cabeza.  Me  puse  los  raídos  pantalones  y  crucé  el jardín.
La puerta se abrió antes de que pusiera el pie en las escaleras. Carlisle salió a mi encuentro.  Me  sorprendió  que  fuera  él  en  vez  de  Edward.
"Edward no se separará de Bella si puede ayudarla” Alice puso los ojos en blanco. “Y viendo que está en forma humana no es requerido.”
Llevaba  escrito  en  el semblante  el  cansancio  y  la  derrota.  El  corazón  se  me  heló  durante  un  instante  y renqueé, incapaz de decir ni mu.
— ¿Estás bien, Jacob? —preguntó el vampiro.
— ¿Bella ha...? —pregunté con voz estrangulada.
—Ella  está...  estable,  como  la  noche  pasada.  ¿Te  ha  asustado  mi  presencia?  Lo siento... Edward me anunció tu llegada en forma humana y he venido a recibirte yo, pues él no quiere separarse de Bella ahora que está despierta.
Edward no se quería perder ni un minuto de la compañía de Bella, ya que a ésta no le quedaba mucho tiempo de vida.
Edward tuvo un escalofrío.
Carlisle no lo verbalizó, pero la idea flotaba en el aire como si lo hubiera hecho.
Habían  pasado  bastantes  horas  desde  que,  antes  de  mi  última  patrulla,  había logrado dormir algo, y fue entonces cuando me vino el bajón. Me   adelanté un paso y me dejé caer sobre uno de los escalones del porche; apoyé la espalda en la baranda.
Carlisle  se  sentó  en  el  mismo  escalón,  descansando  el  cuerpo  sobre  la  otra barandilla, con ese sigilo que únicamente está al alcance de los vampiros.
—La  noche  pasada  no  tuve  ocasión  de  darte  las  gracias,  Jacob.  No  sabes  cuánto aprecio tú... compasión. Sé que tu propósito es proteger a Bella, pero estoy en deuda contigo  por  la  seguridad  del  resto  de  mi  familia.  Edward  me  ha  contado  qué  has hecho...
—Ni lo mencione... —murmuré.
"Supongo que es algo que realmente no quiere escuchar en este momento,” dijo Carlisle
—Como prefieras.
Permanecimos sentados en silencio. Era capaz de oír la conversación de los demás en el interior del edificio. Escaleras arriba, Emmett, Alice y Jasper hablaban en voz baja con tono serio. Esme tarareaba de forma disonante en otra habitación.
Esme suspiró. Ella tenía que estar más que preocupada de lo que ya sabía que estaba y ahora lo confirmaba.
Rosalie y Edward respiraban... No sabría explicar cuál era la aspiración de cada uno, pero me sentía perfectamente capaz de distinguir ambas frente al resuello trabajoso de Bella, cuyos latidos arrítmicos también podía escuchar.
Era como si el destino se hubiera propuesto obligarme a llevar a cabo todo cuanto había  prometido  no  hacer  en  las  últimas  veinticuatro  horas. 
Carlisle entrecerró los ojos a la mención de eso y se preguntaba a qué se refería.
Y  yo  estaba haraganeando por allí, a la espera de la noticia de su muerte.
No quise continuar escuchando. Hablar era mejor que oír.
— ¿Considera  a  Bella  una  más  de  la  familia?  —pregunté  a  Carlisle.  Había advertido  algo  en  su  comentario  anterior,  cuando  me  había  agradecido  la  ayuda prestada al «resto de mi familia».
"Pues claro que es mi familia," sonrió Carlisle. "Pienso así de ella ahora incluso antes de conocerla,”
—Sí, la considero ya como otra hija más, una muy querida.
—Pero va a dejarla morir.
"Estoy seguro de que haré todo lo posible para evitarlo,” dijo Carlisle. “Ella no va a morir,” añadió firmemente.
Se  quedó  en  silencio  durante  tanto  rato  que  acabé  por  alzar  los  ojos.  Su  rostro reflejaba un enorme cansancio. Sabía cómo se sentía.
—Me hago una idea  de tu opinión a este respecto  —contestó al final—, pero no puedo ignorar su voluntad. No sería correcto elegir por ella ni obligarla.
"No... Eso definidamente no estaría bien," siseo Rosalie.
Me habría encantado cabrearme con él, pero me lo ponía difícil
"Carlisle... como logras que sea tan difícil enojarse contigo," comentó Emmett sarcásticamente.
Era como si me estuviera  devolviendo  mis  propias  palabras,  pero  entremezcladas.  Si  valían  antes, ahora también, pero resultaba más duro aceptarlo cuando Bella se estaba muriendo, y aun así... Me acordé de cómo me sentía en el suelo, aplastado por la voz Alfa de Sam,  sin  otra  elección  que  verme  involucrado  en  el  asesinato  de  mi  amada.  Sin embargo,  no  era  lo  mismo. Sam  se  equivocaba  y  Bella  amaba  a  las  criaturas indebidas.
"No, es exactamente lo mismo... Bella está en lo correcto acerca de esto," empezó Rosalie con firmeza.
 — ¿Cree  usted  que  tiene  alguna  oportunidad  de  conseguirlo?  Como  vampiro  y todo eso, quiero decir, no como humana. Bella me habló de Esme.
—Yo  diría  que  existe  una  posibilidad  razonable  en  ese  punto  —respondió  con sosiego—. He visto obrar milagros al veneno del vampirismo, pero hay extremos que ni  siquiera  eso  es  capaz  de  superar.  El  corazón  de  Bella  late  ahora  con  demasiado esfuerzo, si le falla... No es mucho lo que voy a poder hacer por ella.
El corazón de la embarazada palpitó de forma agitada e irregular, confiriendo un énfasis agónico a las palabras del médico.
Edward se encogió ante eso.
Quizás  el  planeta  había  empezado  a  invertirse.  Eso  justificaría  que  ahora  todo fuera lo contrario a cómo eran las cosas durante el día anterior, y sería la explicación de  por  qué  confiaba  en  lo  que  antes  me  había  parecido  lo  más  abominable  del mundo.
— ¿Qué le hace exactamente esa cosa?  —Pregunté con un hilo de voz—. La noche pasada  se  encontraba  mucho  peor.  Miré  por  la  ventana  y  vi  los  tubos  y  toda  la parafernalia...
—El  feto  no  es  incompatible  con  el  cuerpo.  Demasiado  fuerte,  eso  sí,  pero  es posible que ella pueda soportarlo durante un tiempo. El mayor de los problemas es que la criatura no le permite obtener el sustento necesario. El cuerpo de Bella rechaza cualquier  forma  de  alimentación.  Ahora,  he  intentado  aportarle  nutrientes  por  vía intravenosa, pero no los asimila. La enfermedad se está acelerando. Observo al feto y también a ella, y la veo morir de inanición una hora tras otra. No consigo detenerlo ni ralentizarlo y tampoco me veo capaz de descubrir el propósito del feto.
La voz de fatiga se le quebró al final de la frase.
Carlisle negó con la cabeza. "Lo siento."
"Lo estas intentando," dijo Edward forzándose a sí mismo a ser optimista. Sonaba extraño viniendo de él. "Puedes hacerte una idea."
"No lo entiendo," dijo Rosalie. "El bebé debe saber que ella necesita nutrirse para sobrevivir… para que ambos sobrevivan…. Debe tener instintos de supervivencia.
"Tienes razón... debe haber algo que pueda hacer," suspiró Carlisle. "Solamente no sé qué.
Me  embargaron  los  mismos  sentimientos  del  día  anterior,  cuando  vi  los  trazos morados del vientre: rabia y algo de locura.
Cerré  las  manos  hasta  convertirlas  en  puños  a  fin  de  controlar  los  temblores.
Odiaba a esa cosa que le hacía daño. No le bastaba con golpearla desde dentro, no, ese  monstruo  también  debía  matarla  de  hambre.  Probablemente,  sólo  estaba buscando algo donde hincar el diente, una garganta para succionar la sangre, y como todavía no tenía el tamaño suficiente para matar a nadie de ese modo, se conformaba con irle absorbiendo la vida a Bella.
Yo podía decir al doctor Cullen qué quería: muerte y sangre, sangre y muerte.
"¡Sangre!" dijo Carlisle repentinamente emocionado. "Si el bebé es como nosotros..."
"¡Debe querer sangre!" finalizó Rosalie.
"Entonces… ¿Eso significa que Bella tiene que beber sangre?” dijo Emmett. “¡Como humana!”
"Creo que debería," dijo Carlisle, "Si da resultado."
"Creerías que yo estaría de acuerdo con eso pero suena simplemente enfermo," dijo Emmett.
"Es un poco inquietante pensar en un humano haciendo eso," Jasper rió por lo bajo.
"Pero si eso salva al bebe..." dijo Rosalie.
"Lo sé, lo sé," dijo Emmett. "Todo está bien conmigo."
Edward de repente parecía tener más esperanzas, su semblante cambio de un rictus de piedra a una pequeña sonrisa.
Se  me  pusieron  los  pelos  como  escarpias  y  me  subió  la  temperatura  de  la  piel. Inspiré y espiré despacio en un intento de recuperar la calma.
—Me  gustaría  poder  formarme  una  idea  más  precisa  de  qué  es  exactamente  —susurró  el  doctor—,  pero  el  feto  está  bien  protegido.  He  sido  incapaz  de  obtener imágenes ultrasónicas del mismo, y dudo que exista forma de introducir una aguja en las membranas del saco amniótico. De todos modos, Rosalie tampoco me dejaría intentarlo.
"Lo siento," dijo Rosalie sabiendo que a Carlisle le gustaría tener algo en que pensar… un problema para analizar y entonces no estar tan preocupado sobre eso.
"Está bien," suspiró Carlisle pensando que le gustaría saber las respuestas a los cuestionamientos del Carlisle del libro.
— ¿Una aguja...? —musité—. ¿Y qué utilidad tendría eso?
—Cuanto  más  sé  del  embrión,  me  hago  una  idea  más  aproximada  de  sus capacidades. Qué no daría yo por una simple muestra de líquido amniótico. Sólo con saber el número de cromosomas....
—No le pillo, doctor. ¿Podría simplificarlo un poco?"
Emmett se rió.
 “Tú no lo necesitas que lo simplifique para ti también ¿O sí?" se burló Alice.
"Claro que no, Yo sé todos sobre cromosomas y basura como esa," contesto Emmett molesto.
"Sin embargo fue difícil explicarle sobre eso la primera vez," Rosalie sonrió con malicia mientras los demás reían al ver a Emmett haciendo un mohín
Carlisle  se  rió  entre  dientes,  pero  había  una  nota  de  agotamiento  incluso  en  sus carcajadas.
—De  acuerdo.  ¿Qué  sabes  de  biología?...  ¿Has  estudiado  los  pares  de cromosomas?
—Eso creo. Tenemos veintitrés, ¿no?
—Los humanos, sí.
Bizqueé.
— ¿Cuántos tiene usted?
—Veinticinco.
Clavé la mirada en los puños durante unos instantes.
— ¿Y qué significa eso?
—Llegué  a  creer  en  un  principio  que  nuestras  especies  eran  completamente diferentes, que guardaban menos relación que dos felinos tan dispares como un león de  la  sabana  y  un  gato  casero,  pero  esta  nueva  vida,  bueno,  sugiere  que  desde  el punto  de  vista  genético  somos  más  compatibles  de  lo  que  supuse  —suspiró  con tristeza—. No les advertí porque lo ignoraba.
"Está bien Carlisle," dijo Edward al ver que Carlisle lucia triste por eso. "Sé que me habrías advertido si hubieras pensado que era posible.
También yo suspiré. Había sido tan fácil odiar a Edward por semejante ignorancia, y seguía aborreciéndole,  mientras que se me hacía muy cuesta arriba sentir lo mismo contra Carlisle, tal vez porque las sombras de los celos no alcanzaban al doctor.
"Eso debe ser," se burló Emmett.
—El número de cromosomas podría ayudarnos a saber si el feto está más cerca de nuestra  naturaleza  o  de  la  suya,  y  también  sabríamos  qué  esperar.  —Luego,  se encogió de hombros—. Puede que no sirva de nada. Supongo que sólo deseo tener algo que hacer, cualquier cosa.
—Me preguntó cómo serán mis cromosomas —musité al azar.
Volví a darle vueltas a las pruebas de esferoides y antidopaje para los atletas de las olimpiadas. ¿Funcionaría conmigo un escáner de ADN?
"No, no lo haría. No tiene caso hacer eso hasta donde yo sé,” dijo Carlisle. “Me gustaría que él supiera cuántos cromosomas tienen los lobos.”
Carlisle tosió con timidez.
—Tienes veinticuatro pares de cromosomas, Jacob.
"Ah, gracias,” sonrió Carlisle.
“Parece que lo sabes aún con su falta de conocimiento" dijo Jasper.
Volví lentamente la cabeza para mirarle con fijeza y enarqué  las cejas en gesto de muda pregunta. El médico pareció avergonzado.
—Sentía... sentía una gran curiosidad. Me tomé la libertad de averiguarlo cuando te traté el pasado mes de junio.
Lo estuve valorando durante un instante.
—Supongo que eso tendría que irritarme, pero no me importa.
—Lo siento, debí pedirte permiso.
—Está bien, doctor. No pretendía hacerme daño.
—No, te prometo que jamás tuve esa intención. Es sólo que... Bueno, tu especie me parece fascinante.
"Si... más que fascinante," dijo Carlisle.
"Oh no, ahora hay dos Carlisle emocionados acerca de algo," dijo Emmett. "Esto no puede ser bueno."
El Carlisle en la sala trato de controlar su emoción mientras todos los demás reían.
Vuestra divergencia genética con el género humano es de lo más interesante. Casi mágica.
— ¡Abracadabra! —murmuré.                                                                                                  
Ya estaba otro igual que Bella con toda esa monserga sobre la magia.
"No me molesta esa comparación," sonrió Carlisle.
Carlisle soltó otra de sus risas lastradas por la fatiga.
Entonces escuchamos la voz de Edward en el interior de la casa y ambos hicimos una pausa para enterarnos mejor.
—Vuelvo enseguida, Bella. Quiero hablar un momento con Carlisle. De hecho, ¿te importaría acompañarme, Rosalie?
La voz de Edward sonaba diferente, era menos sepulcral, había en ella una nota de vida, una chispa de algo, tal vez no se trataba exactamente de esperanza, pero quizá sí el deseo de una ilusión.
"¿Y eso porque?" cuestionó Emmett.
"No estoy seguro..." Edward se encogió de hombros pero sabía lo que él Edward del libro tenía: Esperanza
¿Crees que tiene que ver con el pensamiento sobre la sangre? Pensó Alice mientas que Edward asintió con la cabeza…
— ¿Qué ocurre, Edward? —preguntó Bella con voz ronca.
—No debes preocuparte de nada, cariño. Va a ser cosa de un  segundo. ¿Vienes, Rose?
— ¿Esme? —Llamó la aludida—. ¿Puedes ocuparte de Bella por mí?
Percibí un susurro similar al de un soplo de viento cuando Esme bajó corriendo por las escaleras, antes de contestar:
—Por supuesto.
Carlisle  cambió  de  posición  y  se  retorció  mientras  contemplaba  la  puerta  con expectación. Edward traspasó el umbral en primer lugar, seguido de Rosalie, que le pisaba los talones. A su rostro le sucedía lo mismo que a la voz, ya no era el de un muerto. Parecía intensamente concentrado mientras que Rosalie le lanzaba miradas cargadas de recelo."
"Naturalmente… él obviamente trama algo," dijo Rosalie.
Edward cerró la puerta detrás de él.
—Carlisle —empezó con un hilo de voz.
— ¿Sucede algo, Edward?
—Quizás  hemos  enfocado  esto  de  un  modo  erróneo.  Estaba  escuchando  vuestra
conversación  sobre  las  intenciones  del  feto,  y  Jacob  ha  tenido  una  ocurrencia  de  lo más interesante.
¿Yo? ¿Qué ocurrencia había tenido yo? Me había limitado a expresar mi odio hacia la criatura. Al menos, no era el único en pensar de ese modo. Estaba seguro de que él mismo las pasaba canutas para emplear un término tan suave como «feto».
Rosalie lo taladró con la mirada.
"Parece que realmente pienso que hay un monstruo ahí,” dijo Edward. No se había permitido a si mismo pensar sobre eso. Los otros habían llenado su mente con la esperanza de que sería un bebé, pero si fuera un monstruo…
"No debes empezar a pensar de esa forma,” dijo Jasper enviando a Edward  una ola de tranquilidad. Lucia nervioso sobre el sentimiento que tenía Edward.
"Cierto," suspiró Edward.
—No  lo  hemos  abordado  desde  ese  ángulo  —prosiguió  Edward—.  Hemos intentado satisfacer las necesidades de Bella y su cuerpo lo está aceptando tan «bien» como cualquiera de nosotros. Puede que debiéramos atender antes los apetitos del... feto. Tal vez la ayudemos con más eficacia en ese caso.
—No te sigo, Edward.
—Piénsalo  un  momento,  Carlisle.  Si  la  criatura  tiene  más  de  vampiro  que dé humano, ¿no te imaginas qué desea fervientemente...? ¿Acaso no sabes qué le falta? Jacob lo adivinó.
“¿Porque no lo dices directamente?,” Emmett puso los ojos en blanco. "El bebé necesita sangre."
"No lo sé," Edward se encogió de hombros sabiendo que eso solo enfadaría a Emmett aún más.
¿Sí? Repasé  la conversación mantenida con el doctor y los pensamientos que me había reservado. Lo recordé en el mismo instante en que Carlisle lo comprendió.
—Vaya —dijo con sorpresa—. ¿Crees que está... sediento?
Rosalie siseó para el cuello de su camisa, pero había  abandonado todo recelo. Su rostro repulsivamente hermoso estaba iluminado de alegría y había puesto unos ojos como platos de puro entusiasmo.
"¿Qué quiere decir con repulsivo?" silbó Rosalie mientras los demás intentaban no reírse
—Por supuesto  —murmuró—, y, Carlisle, tenemos guardada toda esa sangre del tipo O negativo para Bella. Es una idea estupenda —añadió sin dirigirme la mirada.
—Mmm.  —Carlisle  se  llevó  la  mano  al  mentón,  sumido  en  sus  pensamientos—.
Me pregunto, en tal caso, ¿cuál sería la mejor forma de administrársela?
Rosalie meneó la cabeza.
—No  tenemos  tiempo  para  mostrarnos  creativos,  ¿vale?  Sugiero  empezar  por  el sistema tradicional
Emmett hizo una mueca a eso.
—Aguarda  un  minuto,  espera,  espera  —murmuré—.  ¿Estás  diciendo  que  Bella beba... sangre?
"Creo que él está aún más disgustado con esto que tu Em," se burló Alice.
—Ha sido idea tuya, chucho  —replicó Rosalie, que se mostró capaz de fruncirme el ceño sin mirarme.
"Ah...empiezas a ser agradable con él," Emmett se burló.
"Dudo que él me haya molestado en esa realidad," dijo Rosalie.
"Solo dale tiempo," Emmett rió.
La ignoré y observé a Carlisle. En sus ojos relucía el mismo juego de posibilidades y  esperanzas  que  había  visto  en  el   semblante  de  Edward.  Se  mordió  los  labios, absorto.
—Es sólo que resulta... —me detuve, incapaz de encontrar la palabra adecuada.
— ¿Monstruoso...? —Sugirió Edward—. ¿Repulsivo?
—Algo por el estilo.
—Pero ¿y si eso le ayuda? —preguntó en voz baja.
Sacudí la cabeza con furia.
— ¿Qué vais a hacer? ¿Meterle un tubo en la garganta?
—Tengo intención de consultar su opinión lo primero de todo, pero antes quería pedirle el visto bueno a Carlisle.
Rosalie asintió.
—Ella va a estar dispuesta a hacer cualquier cosa si le dices que es en beneficio del bebé, incluso aunque eso signifique que debamos alimentarlos a través de un tubo.
"Te das cuenta de que eso te hace parecer completamente despiadada," señaló Edward.
"No... Me hacer parecer preocupada por el bebé," Rosalie lo taladró con la mirada.
"Sin ninguna consideración por Bella," dijo Edward.
"Lo siento," suspiró Rosalie.
Me  di  cuenta  de  que  la  Barbie  iba  a  propiciar  cualquier  cosa  que  ayudara  a  la viabilidad del pequeño monstruo succionador de vida en cuanto oí ese tono meloso y sentimental con el que pronunció la palabra «bebé». ¿Iba de eso el rollo? ¿Ese era el misterioso eslabón que las unía a ambas? ¿Quería el bebé para ella?
"¿En serio no se pudo imaginar eso antes?” Alice puso los ojos en blanco.
Vi con el rabillo del ojo el asentimiento de Edward. Supe que estaba contestando a mis preguntas, simulando estar distraído y sin mirar en mi dirección.
Caramba. Jamás se me habría pasado por la imaginación que una Barbie tan fría y distante como ella tuviera un lado maternal. Tanto rollo de proteger a la madre y... era muy probable que Rosalie metiera a la fuerza el tubo en la garganta de Bella.
Edward frunció los labios en un seco gesto de tozudez. Supe que había vuelto a acertar.
"¡Edward!" le siseo Rosalie pero él solo se encogió de hombros, no podía hacer nada por las acciones del Edward del libro.
—Bueno, no tenemos tiempo para sentarnos a debatir el tema tranquilamente   saltó Rosalie, impaciente—. ¿Qué opinas, Carlisle? ¿Podemos intentarlo?
El interpelado respiró hondo y se puso en pie.
—Vamos a preguntárselo a Bella.
La Barbie sonrió con aire satisfecho, segura de salirse con la suya si la decisión iba a someterse a consideración de la madre.
"Y en este caso... probablemente esté en lo cierto," dijo Jasper.
Avancé a rastras por las escaleras y los seguí cuando se metieron en la casa. No estaba seguro del todo acerca de mis motivos. Quizás era simple curiosidad morbosa, pues todo parecía como una película de terror. Monstruos y sangre por doquier.
O tal vez simplemente no era capaz de resistir otra brusca merma de mi alijo, cada vez más pequeño.
Bella yacía en la  cama de hospital. Su vientre parecía  una montaña  debajo de la sábana. El tono descolorido y traslúcido de su piel le hacía parecer de cera. Podría pensarse que estaba muerta de no ser por el sube y baja de su pecho, al ritmo de una respiración  poco  profunda,  y  de  los  ojos,  que  siguieron  nuestro  acercamiento  con desgana y cautela.
El resto de los Cullen ya se hallaba junto a ella tras haber cruzado la estancia con movimientos súbitos y rápidos. La escena daba mal fario. Me acerqué sin prisa.
— ¿Qué ocurre? —preguntó Bella con un hilo de voz rasposa al tiempo que alzaba una mano crispada para proteger aquel vientre suyo con forma de balón.
—Jacob  ha  sugerido  una  idea  de  posible  utilidad  —contestó  Carlisle.  Podía haberme dejado fuera, la verdad. Yo no había propuesto nada. Que le diera todo el mérito de la idea a su esposo, el chupasangre, que era el autor de la ocurrencia—.
"Pero él no podría haberlo hecho sin ti perrito," sonrió Emmett con malicia.
No va a ser agradable, pero...
—... ayudará al bebé  —se apresuró a interrumpirle Rosalie—. Hemos pensado en una forma mejor de alimentarle. Bueno, quizá...Bella movía las pestañas y luego  empezó a reír entre dientes, lo cual acabó en un estallido de tos.
— ¿Algo no agradable...? —murmuró—. Vaya, menudo cambio, ¿no?
Miró el tubo de su brazo y volvió a toser.
Edward tuvo que sonreír al débil intentó de Bella por mantener su luz… por seguir bromeando.
La Barbie se rió con ella.
Padecía grandes dolores y a juzgar por la pinta, le quedaban pocas horas de vida, y  aun  con  todo,  gastaba  bromas.  Bella  era  así: siempre  procuraba  suavizar  las situaciones y facilitarle las cosas a todo el mundo.
"Siempre es bueno bromear en situaciones como esa,” agregó Emmett
"Al menos ella no es una idiota como otros,” murmuró Rosalie
El marido sorteó a Rosalie sin el menor atisbo de comicidad en su gesto de intensa gravedad. Eso me gustaba. Saber que lo estaba pasando peor que yo ayudaba, aunque sólo fuera un poco. Le tomó la mano con la que no protegía la tripa hinchada.
—Bella,  mi  amor,  te  vamos  a  pedir  que  hagas  algo  monstruoso  y repulsivo  —le espetó Edward, utilizando los mismos adjetivos calificativos que me había sugerido a mí hacía un momento.
"Genio... vaya manera de hacer que ella quiera esto," Rosalie puso los ojos en blanco.
"Le di una advertencia honesta ¿O no?" preguntó Edward. "No tienes mucho de qué preocuparte... Estoy seguro de que ella va a darte lo que quieres."
Bueno, al menos se lo decía clarito y sin venderle humo.
Su respiración poco profunda se aceleró.
— ¿Cómo de malo?
—Creemos que las preferencias alimentarias del feto podrían ser más propias de nuestra naturaleza que de la tuya. Sospechamos que está sediento.
Ella parpadeó.
—Oh. Oh.
—Tu  estado  se  deteriora  rápidamente,  bueno,  el  de  los  dos.  No  hay  tiempo  que perder y debemos poner en marcha esto del modo más digerible posible. La manera más rápida de comprobar la teoría es que...
—...  beba  sangre  —concluyó  ella  en  un  susurro.  Hizo  un  breve  asentimiento,  ya que no le quedaban fuerzas más que para mover un poco la cabeza—. Puedo hacerlo, así voy practicando para el futuro, ¿eh?"
"No exactamente," dijo Emmett. "Pero al menos cuando seas vampiro te va a gustar."
Los labios exangües de la embarazada se estiraron hasta formar una débil sonrisa mientras miraba a Edward. Él no se la devolvió.
Rosalie empezó a dar golpecitos en el suelo con la puntera del zapato. El sonido resultaba de lo más irritante. Me pregunté cómo reaccionaría si la estampaba contra la pared en ese mismo momento.
"Nunca tendrías la oportunidad perro," Rosalie siseo. "Te detendría incluso antes de que dieras un paso."
—Bueno, ¿quién quiere traerme un oso pardo? —bromeó Bella."
Emmett rió entre dientes. "Ja, prefiere mis gustos que los tuyos,”
Carlisle y Edward intercambiaron una rápida mirada. Rosalie dejó el zapateo.
— ¿Qué pasa...? —preguntó Bella.
—La prueba será más efectiva si obramos por la vía rápida —contestó el doctor.
—Si lo que el feto desea es sangre  —le explicó Edward—, no va a ser sangre de animal.
—Tú no vas a notar la diferencia, Bella —la animó Rosalie—. No le des vueltas.
Ella puso unos ojos como platos.
— ¿Quién...? —preguntó con un suspiro, y su mirada revoloteó hacia mí.
Emmett reía muy fuerte.
"Bueno eso no me importaría," dijo Rosalie, "pero dudo que eso sea bueno para el bebé”.
—No he venido aquí como donante, Bells —refunfuñé—. Además, lo que esa cosa busca es sangre humana, y dudo que la mía le sirva
—Disponemos  de  sangre  —le  informó  Rosalie,  dejándome  con  la  palabra  en  la boca y actuando como si yo no estuviera allí—. Teníamos esas reservas para ti, sólo por si acaso. No te preocupes de nada en absoluto. Todo va a salir bien. Tengo un buen pálpito, Bella. Creo que el bebé estará mucho mejor.
Ella recorrió el vientre con la mano
—Bueno —repuso con voz áspera—, tengo hambre, y apuesto a que él también  —intentó hacer otra gracia—. Adelante, será mi primer acto vampírico
"Eso es todo," dijo Carlisle pasándole el libro a Rosalie.

10 comentarios:

Jesiri Beaitaly Zerimar dijo...

Waaaa!!! Que emocion!!! una de mis partes favoritas!!! Seguire esperando!! Gracias por la traduccion a Maryfer VC y a ti por la correccion!!!

Isabella K. Rivas G. dijo...

Oh nena que emoción. Se acerca mi parte favorita de todo el libro desde la perspectiva de Jacob, cuando Edward escucha los pensamientos del bebe.

Me alegre mucho entrar al blog como siempre y encontrar otro nuevo capitulo.

Te quiero nena, y gracias por traducirlo.

Anónimo dijo...

Si, genial!! Continua pronto!!!!

Anónimo dijo...

Lo amo, por favor sigue pronto que ya faltan pocos capitulos para que empiece mi parte favorita :P

Lorria dijo...

vamos que leah no es mi persona favorita... pero era necesario ser tan pesado con ella??? jacob es un bruto!!!


me encanta leer las ocurrencias de emmet el siempre tratanto de ver el lado divertido de las cosas jajaja me encanta!!! pero edward sufriendo ahhhh yo con gusto lo iria a consolar y consentir un poquitin para que mejore su animo jajajaj

gracias por el capitulo espero leerte pronto!!

Anónimo dijo...

Sigue pronto!!!! cada vez se pone mejor!!!!!
Gracias por hacer este trabajo tan buenoXD

Anónimo dijo...

El perro como que es medio borde, ¿no?

Paulina dijo...

Gracias por el capítulo. Esperando el próximo.
Saludos

Paulina dijo...

Gracias por el capítulo. Esperando el próximo.
Saludos

Anónimo dijo...

cada cuando subes un capitulo de la historia alguien que me diga porfavor