jueves, 7 de mayo de 2015

“Las dos primeras cosas de la lista de «lo que jamás querría hacer»”

Aviso: Los libros aquí transcriptos y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia original “Reading Breaking Dawn” a Choices HP, yo solo la traduzco, todo esto es sin ánimos de lucro, solo por mero entretenimiento.


Traducción: Cary0605



“Las dos primeras cosas de las lista de «lo que jamás querría hacer»” leyó Jasper.
La  manada  comenzó  a  avanzar  en  formación  siguiendo  las  órdenes  de  Sam mientras yo continuaba en el suelo. Embry y Quil me flanqueaban a la espera de que me recobrara y marcara el ritmo.
Sentí la urgencia y la necesidad de ponerme en pie y liderarlos. La compulsión fue en  aumento  por mucho  que  intentara  reprimirla  allí,  en  el  suelo,  encogido  y  con náuseas.
Embry  me  lloriqueó  quedamente  al  oído.  Él  no  quería  pensar  las  palabras, temeroso de atraer otra vez hacia mí la atención de Sam. Percibí la muda súplica de que me levantara, me sobrepusiera y acabara con aquello de una vez.
"No es tan fácil cuando sabes que estás obligado a hacer lo incorrecto", dijo Alice.
Los  componentes de  la manada  sentían pánico,  no  tanto por  ellos mismos,  sino por el conjunto. No se nos pasaba por la imaginación que todos fuéramos a salir con vida  de  aquella  noche.
"Nosotros..." Jasper suspiró, pero se contuvo de decir algo más. Lo mismo sería cierto para ellos.
¿Qué  hermanos  íbamos  a  perder?  ¿Qué  personalidades  se perderían para siempre? ¿A qué familias deberíamos consolar al día siguiente?
"Piénsalo mejor y detén esto ahora," Esme se declaró, sabiendo que era inútil.
Mi mente comenzó a razonar al ritmo de los demás y a pensar al unísono mientras íbamos capeando esos miedos. Me incorporé de inmediato y enderecé el pelaje.
Embry y Quil lanzaron un resoplido de alivio. El segundo me tocó el lomo una vez con el hocico.
El desafío de la misión y el cometido asignado ocuparon sus mentes. Recordamos todos  juntos  las noches en  las  cuales habíamos observado  las prácticas de  lucha de los Cullen a fin de derrotar a los neófitos. Emmett era el más fuerte, pero Jasper nos daría más problemas con esos movimientos suyos  tan similares al zigzagueo de un relámpago: energía,  velocidad  y  muerte,  las  tres  en  uno.  ¿Cuántos  siglos  de experiencia podía tener? Los suficientes para que el resto de la familia le contemplase como guía.
"Eso no lo convierte en el mejor peleador," Emmett hizo un mohín.
"Seamos realistas... es así," dijo Jasper, tratando de absorber los sentimientos de Emmett hacia la pelea, y no del resto de los sentimientos en la habitación.
Puedo  lanzar un  ataque  frontal  si  tú  prefieres  el  flanco, me ofreció Quil, mucho más entusiasmado que la mayoría de la manada.
Quil  llevaba muriéndose  de  ganas  de  poner  a  prueba  sus  habilidades  contra  el vampiro desde aquellas clases nocturnas de adiestramiento impartidas por Jasper. Él consideraba  todo  esto  como  un  concurso,  y  no  iba  a  cambiar  de  punto  de  vista  a pesar de saber que se estaba  jugando el pellejo.
"Es una buena manera de pensar en ello", dijo Emmett.
"¿Cómo es que yo sabía que diría algo así?" Jasper rodo los ojos.
Paul era otro que tal, y  también  los jóvenes Collin y Brady, que  todavía no habían presenciado una batalla. Seth habría pensado lo mismo que ellos si los oponentes no hubieran sido amigos suyos.
"Quizás no, quizás el crio tiene más sentido común", Emmett señaló.
¿Cómo quieres que le hagamos morder el polvo, Jake?, me preguntó Quil tras atraer mi atención con el hocico.
Sólo  logré  sacudir  la  cabeza,  incapaz  de  concentrarme  en  nada.  La  compulsión para seguir  las órdenes era  tal que me sentía como un  títere con alambres en  todos los músculos del cuerpo. Debía dar un paso y luego otro.
"Eso quiere decir qué él no va a ser de mucha ayuda", dijo Jasper, pero no era verdad. Cuando la lucha comenzara, Jacob defendería sus hermanos... incluso si él no estaba de acuerdo con el motivo de la pelea.
Seth  se vio  arrastrado detrás de Collin y Brady,  en un grupo donde Leah había asumido el papel de cabecilla.  Ignoró a Seth mientras planeaba con  los demás, y vi cómo  le dejaba  fuera de  la pelea. Había un punto maternal en  los sentimientos que profesaba hacia  su hermano pequeño, pues ella deseaba que Sam  le enviara a casa. Seth  no  se  daba  cuenta  de  las  dudas  de  Leah,  pues  también  él  era  una marioneta sujeta por alambres.
"Ella tiene razón” dijo Esme. "Él no debería tener que estar allí para esto."
Quizá si dejaras de resistirte..., sugirió Embry con la boca chica.
Limítate  a  centrarte  en  nuestra  parte:  los  grandullones.  Podemos  acabar  con  ellos,  ¡les podemos!  Quil  se  estaba  dando  ánimos,  como  esos  jugadores  que  se  arengan  a  sí mismos antes del partido.
Me  di  cuenta  de  lo  fácil  que  podía  ser  pensar  exclusivamente  en mi  parte  del trabajo. No me  espantaba  la  idea de  atacar  a  Jasper  y Emmett. Habíamos  estado  a punto de hacerlo con anterioridad y había pensado en ellos como enemigos durante mucho tiempo. Me sentía capaz de hacerlo de nuevo.
Me  bastaba  con  olvidar  que  ellos  protegían  lo mismo  que  yo  había  custodiado hasta hacía nada. Únicamente debía  ignorar  la  razón por  la cual podría desear que ganaran ellos.
Estate a lo que hay que estar, Jake, me avisó Embry.
Moví los pies con desgana, oponiendo resistencia a los tirones de los alambres.
Toda rebeldía es inútil, insistió Embry.
Estaba en  lo cierto. Yo  iba a terminar acatando  la voluntad de Sam si él se sentía dispuesto a imponerla, y era obvio que el jefe estaba por la labor.
"Bueno, obviamente él es el alfa, pero eso no significa que te des por vencido", dijo Emmett. "Lucha contra él, cachorro."
La  existencia  de  la  autoridad  del  Alfa  tenía  un  buen  motivo:  ni  siquiera  una manada  tan  nutrida  como  la  nuestra  era  una  fuerza  de  relevancia  sin  un  líder. Debíamos movernos  y  pensar  juntos  en  aras  de  la  eficacia,  y  eso  requería  que  el cuerpo tuviera una cabeza.
¿Y  qué  ocurría  si  Sam  se  equivocaba  ahora? Nadie  podía  evitarlo. Nadie  podía refutar su decisión.
A menos que...
"¿A menos qué??" Esme pregunto esperanzada.
Carlisle frunció las cejas pensado cuál podría ser la excepción.
Tuve una  idea que nunca  jamás había querido plantearme; pero ahora que  tenía las cuatro patas sujetas por esos alambres invisibles, caí con alivio en la existencia de una excepción. No, más que alivio, con verdadero gozo.
"Díganos la maldita excepción", dijo Emmett con impaciencia.
Nadie salvo yo podía disputar la decisión del Alfa.
"¡Lo sabía!" Carlisle dijo, sonriendo.
"¡Por supuesto!" Jasper golpeó la cabeza. "Debido a que su antepasado fue el último jefe... el último Alfa..."
"Se suponía que debía ser el Alfa", dijo Carlisle. "No es algo que él sólo podía pasar por alto, por lo que tiene los medios para luchar contra esto."
"Oh, genial," dijo Rosalie, molesta y satisfecha al mismo tiempo. Esta era una buena cosa ... ella tuvo que recordarse a sí misma al pensar en la pelea que podrían prevenir ... pero era difícil cuando se dio cuenta de que el perro callejero probablemente iba a tener que pasar más tiempo con ellos.
No me  había  hecho  acreedor de  nada, pero poseía  ciertos  dones  y  había  ciertas cosas que jamás había reclamado.
Nunca había querido liderar la manada, y tampoco albergaba ese deseo ahora. No deseaba que la responsabilidad del destino de todo descansara sobre mis hombros, y a Sam eso se le daba muy bien, era mejor de lo que yo lo sería jamás.
"No estoy tan seguro de eso", dijo Carlisle. "Es difícil decir lo que harías una vez que seas su alfa... Los mejores líderes que están alrededor del mundo nunca quisieron ser uno en un principio."
Pero esa noche estaba equivocado, y yo no había nacido para arrodillarme ante él.
Las ataduras de mi cuerpo se aflojaron en el mismo momento en que reclamé mi derecho de nacimiento.
Gradualmente crecieron en mí dos sensaciones, una de libertad y otra más extraña, la de un poder vacío, hueco, ya que el poder de un Alfa procede de su manada, y yo no tenía manada. La soledad me abrumó durante unos segundos.
Ahora no tenía manada.
Alice no pudo evitar rodar los ojos, él no tenía manada y eso inmediatamente derivaba a unirse a los Cullen.
Pero seguía en pie y recuperé las fuerzas mientras caminaba hacia el lugar donde Sam planeaba el ataque con Paul y Jared. El líder se volvió al escuchar el sonido de mi avance y entrecerró los ojos negros.
No, repetí.
"Seguro se sorprendió cuando vio al cachorro de pie ante él de esa manera", se rió Emmett.
"Esto realmente debería lanzar una piedra en sus planes para atacarnos," Jasper se rió también, sintiendo el alivio de todos.
"Oh, cariño... crees que aun va a haber una pelea, ¿verdad?" Preguntó Esme.
"No tengo ni idea, pero sé que si el cachorro realmente se opone a Sam, entonces no va a ser esta noche," dijo Jasper.
Lo percibió de inmediato en la nota de mis pensamientos, supo de mi elección en cuanto escuchó la voz Alfa de mis pensamientos.
Retrocedió medio paso con un aullido de sorpresa.
¿Qué has hecho, Jacob?
No voy a seguirte en una causa completamente errada, Sam.
Clavó en mí los ojos, estupefacto.
¿Antepondrías tus enemigos a tu familia?
"Oh, no” suspiro Esme, sintiendo lástima hacia Jacob por tomar una decisión así.
No son... Sacudí la cabeza para aclararme las ideas. No son nuestros enemigos y nunca lo han sido. No vi esa realidad hasta que lo pensé lo suficiente, cuando de verdad me propuse destruirlos.
Esto no va sobre los Cullen, sino sobre Bella, me gruñó. Ella nunca ha sido tuya y jamás te ha elegido, y ¡aun así continúas destruyendo tu vida por ella!
"Ouch", dijo Emmett.
“Duro pero cierto” concordó Alice.
Eran  palabras muy  duras,  pero  no menos  ciertas. Aspiré  un  gran  trago  de  aire para digerirlas.
Tal  vez  estés  en  lo  cierto,  pero  vas  a  destruir  a  la manada  por  ella,  Sam. No  importa cuántos sobrevivan esta noche, siempre tendrán ese crimen sobre sus conciencias.
"Y confía en mí, eso no es algo que quieras", dijo Emmett con tristeza. Realmente no le gustaba eso.
¡Debemos proteger a nuestras familias!
Estoy al tanto de tu decisión, Sam, pero tú no decides por mí, ya no.
No puedes dar la espalda a la tribu, Jacob.
Percibí el doble eco de la orden impartida con su voz de Alfa, pero no sentí el peso de la misma, pues ya no causaba efecto alguno en mí. Apretó la mandíbula tratando de forzarme a responder a sus palabras.
Miré fijamente sus ojos coléricos.
El hijo de Ephraim Black no ha nacido para seguir al de Levi Uley.
Ah, entonces, ¿es eso, Jacob Black? ¡La manada nunca te seguirá ni aunque me venzas!
El pelo del cuello se le puso de punta al tiempo que Paul y Jared gruñían con las pelambreras erizadas.
"Oh, no... van a luchar!" Esme se quedó sin aliento, muy preocupado esta vez.
"Van a estar bien", dijo Carlisle con cautela. Estaba pensando en los lobos reales y supo que dos Alfas no podrían existir en una manada..
¿Vencerte? Pero si no voy a pelearme contigo, Sam.
"Gracias a Dios", Esme soltó un suspiro de alivio.
En tal caso, ¿qué te propones? No tengo la menor intención de apartarme para que puedas proteger a la progenie del vampiro a expensas de la tribu.
No te lo voy a ordenar.
Si les ordenas que te sigan...
No se me ha pasado por la cabeza privar a nadie de su voluntad.
Flageló el aire con el rabo de un lado para otro y se echó hacia atrás para evaluar el buen  tino  de mis  palabras.  Entonces, se adelantó  un  paso  y  nos  quedamos  en  un cuerpo a cuerpo. Exhibió  los dientes a centímetros de  los míos. Hasta ese momento no me di cuenta de que había crecido hasta ser más grande que él.
No  puede  haber más  de  un Alfa,  y  la manada me  ha  elegido  a mí.  ¿Vas  a  separarte  de nosotros  esta  noche?  ¿Darás  la  espalda  a  tus  hermanos  o  vas  a  poner  fin  a  esta  locura  y volverás a reunirte con nosotros?
Todas y cada una de las palabras venían envueltas en una nota de autoridad, pero no hizo efecto alguno en mí.
"¿Por qué todo esta fatalidad y pesimismo... ¿No puede irse por su cuenta?" Preguntó Emmett.
"Supongo que puedo", dijo Carlisle, "Y yo incluso diría que eso es lo que está planeando hacer, pero de alguna manera, incluso separando la mano... ellos saben que lo habrán perdido."
Fue en ese momento cuando comprendí  la razón por  la cual  jamás había más de un macho Alfa  en  la manada.  Todo mi  ser  respondía  al  desafío  y  noté  cómo me embargaba el  instinto de defender  lo que era mío. La  fibra de mi  esencia  lupina  se aprestó a la batalla para dirimir la supremacía.
Le eché  los restos para controlar esa reacción. No  iba a enzarzarme en una pelea con Sam, que seguía siendo mi hermano, incluso aunque le diera la espalda.
Esta manada  sólo  tiene  un  Alfa  y  yo  no  voy  a  cuestionar  eso.  Voy  a  elegir mi  propio camino, eso es todo.
¿Ahora perteneces a un aquelarre, Jacob?
"¡De ninguna manera maldita!" Rosalie siseó.
"No hay nada malo en ser parte de nuestra familia", dijo Emmett. “Somos una familia genial”
"El perro callejero no es parte de nuestra familia", Rosalie y Edward dijeron a la vez
"¡Edward!" Esme regañó, sonando sorprendido por su mala educación. "Él está tratando de ayudarnos... deberías ser más amable con él."
"Lo siento," dijo Edward. Él sabía que tenía un punto, pero dejaba de sentir una mala sensación y ahora con Jacob acercándose más a ellos sabía que algo ocurriría en los próximos capítulos.
Solté un respingo.
No sé,
“¿Cómo qué no sabes?” Se río Emmett “Estas a punto de ser parte de la familia aunque Rosie no quiera”
Edward y Rosalie no pudieron evitar el estremecimiento antes esas palabras.
Sam, pero hay algo de lo que sí estoy seguro...
Él retrocedió abrumado por el peso de mi voz de Alfa, que le afectaba más que la suya a mí, ya que yo había nacido para mandar sobre él.
... voy a interponerme entre vosotros y los Cullen. No voy a quedarme de brazos cruzados mientras  la manada  extermina a gente  inocente. Se me hacía duro aplicar esa palabra a los  vampiros,  pero  era  la  verdad.
"Ehm, gracias por eso," Emmett se rió entre dientes.
La manada  es mejor  que  eso. Guíala  en  la  dirección correcta, Sam.
Un coro de aullidos rasgó el aire a mi alrededor cuando le di la espalda.
Me alejé de la barahúnda que había provocado y hundí las pezuñas en el suelo a fin de correr más, pues no disponía de mucho  tiempo. Al menos, Leah era  la única con posibilidades de sobrepasarme y yo ya había cobrado ventaja.
Los bramidos se fueron disipando con la distancia, pero que la algarabía siguiera rasgando el velo de la noche me consolaba: aún no me seguían.
Debía avisar a los Cullen antes de que la manada se reuniera y me detuviera. Si el aquelarre  estaba  alerta,  Sam  tendría  que  pensárselo  otra  vez  antes  de  que  fuera demasiado tarde. Imprimí mayor velocidad a mi carrera en dirección a la casa blanca, un lugar que seguía odiando, mientras dejaba atrás mi hogar, pues esa morada ya no era la mía. Había renunciado a todo.
Esme suspiró de nuevo, con el corazón roto hacia el pobre chico.
"No te preocupes... parece que Esme está segura de preparar un hogar para ti cachorro," Emmett se rió entre dientes.
Aquel  día  había  comenzado  como  cualquier  otro.  Había  patrullado  durante  la noche  para  volver  a  casa  en  cuanto  amaneció un  alba  lluviosa. Había desayunado con Billy  y Rachel  con  el  sonsonete de  fondo  de  los programas malos de  la  tele  y reñido  por  una  tontería  con  Paul.  ¿Cómo  podía  haber  dado  todo  un  giro  tan completo y  surrealista?  ¿Cómo  era posible que  todo  se hubiera  liado y  complicado hasta  el  punto  de  que  ahora  estuviera  solo  y  fuera  un  Alfa  contra mi  voluntad? ¿Cómo  podía  ser  que  hubiera  cortado  lazos  con mis  hermanos  y  preferido  a  los vampiros?
"Eso es sencillo... es culpa de Bella," dijo Emmett.
“Emmett” siseo Edward.
“Me remito a los hechos” Emmett levanto las manos de manera inocente.
Interrumpió  el  hilo  de mis  pensamientos  el  sonido  que  tanto  había  esperado  y temido: el suave impacto contra el suelo de unas zarpas enormes detrás de mí, en pos de mis huellas.
"No... no luchen," Esme se quejó.
“Más rápido cachorro” dijo Emmett esperando que Jacob llegara para por lo menos tener unos segundo de aviso si es que la manada llegaba.
Aumenté la fuerza de mis zancadas y me lancé como un poseso por el bosque  sombrío. Me bastaba  con acercarme  lo  suficiente para que Edward pudiera leer en mi mente la señal de alarma. Leah no iba a ser capaz de detenerme ella sola.
En ese momento, percibí el hilo de esos pensamientos situados detrás de mí. No había ira, sino entusiasmo; un instinto gregario y no de caza.
"Ah, así que no será un lobo solitario", dijo Emmett. "Apuesto a que es Seth."
"Eso tendría sentido", dijo Jasper. "Él no quería que la lucha se librase”.
Interrumpí  la  carrera  y  di  un  par  de  traspiés  antes  de  volver  a  recuperar  el equilibrio.
Espérame, no tengo las patas tan largas como las tuyas.
¿Seth? ¿Qué estás haciendo? ¡Vuelve a casa!
"Bueno, eso no es muy agradable... él está ahí para ayudarle" Emmett sonrió.
No me respondió, pero logré percibir su entusiasmo mientras seguía mis pasos sin vacilar  y  fui  capaz  de  ver  a  través  de  sus  ojos  igual  que  por  los míos.  Para  él,  la escena nocturna estaba llena de esperanza y para mí era de lo más sombría.
No me percaté de que había  ralentizado el paso y de pronto  lo  tuve a un  flanco, corriendo junto a mí.
No estoy de guasa, Seth. Éste no es lugar para ti. Hala, date el piro.
El enflaquecido lobo de pelaje color café claro resopló.
Te  sigo  a  ti,  Jacob.  A  mi modo  de  ver,  tienes  razón,  y  no  voy  a  permanecer  con  Sam cuando...
Maldita  sea, ya  lo  creo  que vas a  correr detrás de Sam.  ¡Ya puedes  ir moviendo  ese  culo peludo tuyo hacia La Push! ¡Acata las órdenes de Sam!
No.
¡Ve, Seth!
¿Es eso una orden, Jacob?
"Puede ser", dijo Emmett.
"Después de lo que pasó esta noche, no creo que Jacob usaría ese poder tan rápido en otra persona", dijo Carlisle.
Su pregunta me hizo detenerme en seco. Resbalé y a fin de detenerme, hundí  las uñas en el barro hasta dejar surcos en él.
Yo no ordeno nada a nadie. Me limito a decirte lo que tú ya sabes.
Mi acompañante se dejó caer a mi lado sobre los cuartos traseros.
Yo voy a decirte lo que sé. Fíjate cuánto silencio... ¿No lo has notado?
"¿Silencio?" varios preguntaron y Carlisle se quedó pensativo otra vez.
"¿Qué significa eso?" Preguntó Emmett, pero nadie respondió.
Parpadeé y moví la cola en señal de intranquilidad nada más comprender a qué se refería. El silencio no era absoluto. Lejos, en el oeste, los aullidos seguían llenando la noche.
Y no han cambiado de fase, me recordó Seth.
"Ellos ya no pueden escucharse entre sí", dijo Carlisle, conmocionado. "Me pregunto cómo funciona eso... ¿Cómo esto cambió las cosas?"
Ya  lo  sabía. Ahora,  la manada  iba  a  estar  en  alerta  roja.  Podían  usar  el  vínculo mental  para  ver  con  claridad  por  todos  los  flancos,  pero  yo  era  incapaz  de escucharles los pensamientos. Únicamente podía oír a Seth, y sólo a él.
Da  la  impresión de que el vínculo no existe entre dos manadas diferentes, ¿no? Supongo que no había razón para que lo supieran nuestros padres, pues no existía posibilidad alguna de que  hubiera  dos manadas  separadas:  nunca  había  lobos  suficientes  para  dos  grupos.  Vaya. Menudo  silencio. Da  un  poco  de  grima  pero,  por  otro  lado,  también  da  buen  rollo,  ¿no  te parece? Apuesto  a  que  era más  fácil  para  Ephraim, Quil  y  Levi,  como  ahora  ocurre  entre nosotros. No hay tanta cháchara siendo tres; o sólo dos.
Cállate, Seth.
Sí, señor.
Emmett se echó a reír: "Me gusta mucho este chico."
¡Para ya! No hay dos grupos. La manada va por un lado y yo por otro. Eso es todo, así que anda, tira ya para casa.
Si no hubiera dos manadas, en tal caso, ¿por qué tú y yo nos podemos oír perfectamente y no  escuchamos  a  los demás?
"Él te tiene ahí, cachorro," Emmett se rió entre dientes.
Creo  que has  realizado un movimiento  significativo  cuando  te has  apartado  de  Sam,  has  provocado  un  cambio,  y  creo  que  el  hecho  de  seguirte  ha  tenido también su relevancia.
Tienes razón, admití, pero los cambios también son reversibles.
"Me pregunto," Carlisle comenzó. "Está claro que Jacob nunca podría volver, pero me pregunto si Seth podría. Es sólo una elección para seguir a un líder diferente para él..."
"No nos preocupamos por esta mierda," Rosalie siseó y Carlisle le frunció el celo.
“Rosalie” apaciguo Esme.
“Lo siento….” Rose suspiro “Solo quiero terminar de lees esto pronto, necesitamos saber qué hacer para salvar a Bella y su bebe en esta realidad”
Se incorporó y comenzó a trotar hacia el este.
Ahora no hay  tiempo para discutir del asunto. Deberíamos movernos para anticiparnos a Sam.
También estaba en lo cierto a ese respecto. No teníamos tiempo para esa discusión. Eché a correr de nuevo, pero me impuse un ritmo menos duro. Seth me siguió muy de cerca en el flanco derecho, el lugar tradicional reservado al segundo de la manada.
"Ah... así que esa es la verdadera razón de seguir al cachorro… un ascenso", se rió Emmett.
Puedo ir a donde me plazca, me aseguró al tiempo que agachaba levemente el hocico. No te sigo en busca de promoción alguna.
"Claro que no", se rió Emmett.
Corre hacia donde te salga de las narices. Me trae al fresco.
Los  dos  aumentamos  la  velocidad  de  nuestra  carrera  a  pesar  de  no  oír  sonido alguno que nos indicara una posible persecución. Ahora estaba más preocupado: las cosas  iban a  ser más difíciles  si no podía meter  la oreja en  las conversaciones de  la manada, pues tenía las mismas posibilidades de prever un ataque que los Cullen.
Podemos hacer rondas, sugirió Seth.
¿Y de qué nos sirve eso si nos desafía el grupo? Entorné los ojos. ¿Atacarías a tu camada, y a tu hermana?
"No... nunca querríamos eso", dijo Esme. "¿Qué vamos a hacer?"
"No sé," Carlisle suspiró. "Yo creo que el mejor plan sería irnos... pero eso no va a funcionar con Bella en el estado en que se encuentra. Sé que podríamos estar más preparados para lo que sea que pasara si ella está aquí, pero no quiero que los chicos estén atrapado en una pelea".
"Con el chucho y cachorro estando aquí..." comenzó Rosalie.
"Lo llamaste cachorro... ¿eso quiere decir que en realidad te gusta Seth?" Preguntó Emmett, riendo.
"... No creo que los otros se apresuren a atacar... y menos esa noche", dijo Rosalie ignorando a Emmett por completo.
“Yo sé que te gustó” se río el ignorado guiñándole un ojo.
No, sembramos alarma y nos replegamos.
Buena respuesta, pero ¿qué hacemos luego? No creo...
Lo sé, admitió, ahora con menos confianza. Tampoco yo me veo capaz de pelear contra ellos, pero  la  idea de atacarnos  les apetece  tan poco como a nosotros. Eso podría bastar para contenerlos, y además, ahora son sólo ocho.
Deja de ser tan... optimista. Necesité cerca de un minuto para elegir  la palabra adecuada. Me sacas de quicio.
“Es una palabra rara en este libro", dijo Emmett.
"Especialmente cuando se usa para describir a alguien", agregó Jasper.
Vale, sin problemas. ¿Quieres que sea un cenizo y un agorero o sólo que me calle?
Emmett se rió, "No creo que Seth pueda ser fatalista y pesimista"
Que cierres la boca.
Puedo hacerlo.
¿De verdad? Creo que no.
Al fin, se calló.
En ese momento cruzamos el camino y el bosque situado alrededor de casa de los Cullen. ¿Era Edward capaz de oírnos ya?
Quizá deberíamos ir pensando en un saludo, algo así como «venimos en son de paz».
"Sí, eso será bueno", se rió Emmett.
El que más te guste.
¿Edward?,  llamó Seth a modo de prueba. ¿Estás ahí, Edward? Vale, ahora me  siento como un idiota.
"¿Ahora te sientes idiota?" Emmett se rió.
"Probablemente puedo oírlo ahora," dijo Edward. "¿Y sabes que haces lo mismo cada vez que piensa hacia mí?."
"Lo que sea," Emmett se encogió de hombros.
Y también lo pareces.
¿Crees que puede oírnos?
Estábamos a kilómetro y medio.
Eso  creo.  Eh,  Edward,  si  puedes  oírme,  chupasangre,  prepara  las  defensas.  Tienes  un problema.
"¿No querrás decir ‘tenemos un problema’?" Preguntó Emmett.
Tenemos un problema, me corrigió Seth.
“Gracias Seth” dijo Emmett.
"Bueno, al menos él chico es más inteligente que el otro chucho", murmuró Rosalie.
"Sabía que te gustaba," Emmett sonrió, y ella rodo los ojos.
Irrumpimos en el prado, corriendo entre los árboles. La casa estaba a oscuras, pero no vacía. Edward permanecía en el porche entre Emmett y Jasper. Bajo la escasa luz de la noche, parecían de nieve.
—¿Jacob? ¿Seth? ¿Qué ocurre?
Disminuí la velocidad primero y luego retrocedí varios pasos a causa del hedor. El efluvio  de  los  vampiros  respirado  a  través  de mi  nariz  de  lobo  quemaba  como  el ácido, de veras. Seth se lamentó en silencio, dubitativo, y acabó por ponerse detrás de mí.
A  fin de  responder  a  la pregunta de Edward,  eché  la vista  atrás  y  rememoré  la discusión  con  Sam.  Seth metió  baza  de  vez  en  cuando  para  llenar  las  lagunas  y mostró la escena desde otro ángulo. Nos detuvimos cuando llegamos a la parte de la abominación, ya que Edward siseó con furia cuando abandonó el porche de un salto.
—¿Quieren matar a Bella? —bufó con voz apagada.
"Ehr... esa no podría haber sido la mejor manera de decirlo", dijo Jasper, casi sonriendo.
"Sí, por lo que he oído, esos dos lobos en frente de nosotros, quiere matar a Bella," dijo Emmett.
"Ehh... lo siento," dijo Edward.
Los  otros  dos  Cullen  no  habían  oído  la  primera  parte  de  la  conversación  y tomaron  aquella  pregunta  formulada  sin  inflexión  de  voz  alguna  como  una afirmación. Un momento antes estaban  junto a él, y un segundo después exhibieron los colmillos y se abalanzaron sobre nosotros.
"No me gustaría lastimar al pequeño cachorro," Emmett frunció el ceño.
—¡Em, Jazz, ésos no, los otros! La manada viene hacia aquí.
Emmett y  Jasper  retrocedieron. El  segundo nos vigiló  con  la mirada mientras  el primero se volvía hacia Edward.
"Puedes relajarte amor", dijo Alice.
"Sabes que no puedo hacerlo después de una declaración como esa," dijo Jasper.
—Pero ¿cuál es su problema? —preguntó Emmett.
—El mismo que el mío —repuso él con voz sibilante—, pero ellos han planteado otra forma de manejarlo. Reúne a los otros y telefonea a Carlisle para que él y Esme vuelvan aquí ahora mismo.
"Oh no... ¿no estamos allí?" Preguntó Esme.
"Mejor que no ataquen," Rosalie gruñó, los demás estaba preocupados ante la inminente lucha.
"No creo que lo hagan", dijo Carlisle, tratando de tranquilizarlos.
 Aullé con frustración. El aquelarre estaba disperso.
—No están lejos —aseguró Edward con la misma voz lánguida de antes.
Voy a echar un vistazo, anunció Seth. Correré por el perímetro este.
—¿Vas a exponerte a algún peligro, Seth? —quiso saber Edward.
Él y yo intercambiamos una mirada.
No  lo  creo,  pensamos  ambos  al  unísono.  Luego,  yo  agregué: Quizá  debería  ir  yo también, sólo por si acaso.
Es menos probable que me desafíen  si voy  solo, observó Seth. A  sus ojos,  soy un  simple crío.
“¿A sus ojos? Eres un crió para todos” Emmett se rió entre dientes.
 Y a los míos también, chaval.
Me voy hacia allí. Necesitarás coordinarte con los Cullen.
"Saben, estoy empezando a preguntarme quién es el alfa de esa manada," Jasper se rió entre dientes.
 Giró  en  redondo  y  se  perdió  en  la  oscuridad  con  la  rapidez  de  una  bala.  No pensaba ordenarle que merodeara por el entorno, así que le dejé marchar.
Edward  y  yo  nos  quedamos  el uno  frente  al  otro  en  la  oscura pradera. Emmett murmuraba algo por el móvil mientras que Jasper vigilaba la zona del bosque por la cual  se había desvanecido Seth. Alice apareció en el porche y  se marchó enseguida junto a  Jasper,  tras  contemplarme  fijamente  con  la ansiedad  reluciendo  en  los ojos. Supuse  que Rosalie  continuaba dentro  en  compañía de Bella, protegiéndola de  los atacantes equivocados.
—No es ésta la primera vez que contraigo una deuda de gratitud contigo, Jacob —susurró Edward—. Jamás te habría pedido algo semejante.
"Ya lo hiciste ", dijo Emmett. "Se podría decir que haces cualquier cosa con tal de mantener a Bella a salvo.."
"Es cierto... Supongo que debería haber dicho 'Nunca hubiera querido esto de ti'", dijo Edward.
 Entonces, pensé en su petición de aquella misma tarde. En lo tocante a Bella, él se saltaba todas las barreras habidas y por haber.
Sí, sí lo habrías hecho.
Se lo pensó un rato y luego asintió.
—Supongo que tienes razón.
Suspiré pesadamente.
Bueno, tampoco ésta es la primera vez que hago esto por ti.
—Cierto —murmuró.
El día no se me dio muy allá, lo siento, pero ya te advertí que Bella no iba a escucharme.
—Lo sé. En realidad, jamás pensé que lo hiciera, pero...
... debías intentarlo. Me hago cargo. ¿Está un poco mejor?
La voz y los ojos se le quedaron vacíos cuando, tras un suspiro, contestó:
—Ha empeorado.
Edward dio un suspiro triste al igual que la mayoría de familia.
No quería asumir esas dos palabras, y por eso me alegró tanto la intervención de Alice: —¿Te importaría cambiar de forma, Jacob? Quiero enterarme de lo que pasa.
Sacudí mi cabeza lupina al tiempo que Edward le contestaba por mí.
—Necesita seguir como lobo para mantener el contacto con Seth.
—Bueno, en tal caso, ¿tendrías la amabilidad de decirme qué está pasando?
—La manada...  ha  llegado  a  la  conclusión  de  que  Bella  se  ha  convertido  en  un problema. Los hombres  lobo prevén un peligro potencial por parte de...  lo que ella lleva  en el vientre. —
"Es un bebé, idiota," Rosalie siseó.
Edward  se  explicó  con frases  entrecortadas y desprovistas de emoción—.  Se  consideran  obligados  a  eliminar  ese  peligro.  Jacob  y  Seth  se  han separado de  la manada para avisarnos de que  los demás planean  lanzar un ataque esta misma noche.
Alice  se  alejó de mí  entre  siseos. Emmett  y  Jasper  intercambiaron una mirada y luego recorrieron los árboles con los ojos.
Por aquí fuera no hay nadie, informó Seth. Todo está en calma por el lado este.
"Ah... Me gusta ese libro", dijo Jasper viendo que las cosas empezaban a mejorar, que no los atacaran era claramente una mejoría.
"No es el momento", Alice le sonrió.
"Lo siento," Jasper sonrió tímidamente.
 Quizás anden por ahí.
Voy a dar otra vuelta.
—Carlisle y Esme vienen de camino —anunció Emmett—. Estarán aquí en veinte minutos como mucho.
—Deberíamos adoptar una posición defensiva —sugirió Jasper.
Edward asintió.
—Vayamos dentro.
Recorreré  el perímetro  junto a Seth. Si  estoy demasiado  lejos para  que me  leas  la mente, presta atención a mi aullido.
"Sería bueno que en estos tiempos él pueda proyectar sus pensamientos a los demás," dijo Edward.
—Así lo haré.
Los vampiros  se  replegaron al  interior del edificio  sin dejar de  lanzar miradas a todas partes. Me di  la vuelta y eché a correr hacia el oeste antes de que estuvieran dentro.
Sigo sin encontrar nada, me dijo Seth.
Yo  me  hago  cargo  de  la  mitad  del  perímetro.  Movámonos  deprisa  para  no  darles  la oportunidad de que se cuelen entre nosotros a escondidas.
Seth salió por patas en un repentino esprint.
Estuvimos  corriendo  en  silencio  y  los  minutos  transcurrieron  sin  novedad.  Yo permanecí atento a cuanto él oía a fin de verificar una correcta interpretación de los sonidos.
Eh, alguien se acerca a toda pastilla, me avisó al cabo de quince minutos en silencio.
Esme se tensó ante eso.
"Se podría pensar que estamos leyendo un thriller de suspenso por la forma en que te tensas," Emmett se rió entre dientes.
"Me preocupa", dijo Esme. Este libro era mucho más preocupante que los demás... o por lo menos el número de capítulos era mucho más alto que los anteriores.
 Voy. Me pilla de camino. 
Mantén la posición, creo que no es la manada. Esto tiene otra pinta.
Seth...
Un soplo de brisa trajo un efluvio. Le leí la mente.
Es un vampiro. Apuesto a que es Carlisle.
Retrocede, Seth. Tal vez sea algún otro...
"No es probable... pero aún así él debería escuchar en caso de que no lo sea", dijo Jasper.
 No, son ellos. Reconozco el aroma. Espera, voy a cambiar de fase y se lo explico todo.
Seth, no me parece que eso sea una buena...
Pero ya se había marchado.
"Has perdido el control de él por completo," Jasper sacudió la cabeza.
 Corrí  lleno  de  ansiedad  a  lo  largo  de  la  zona  oeste.  ¿A  que me  salía  todo  tan «estupendo» que ni siquiera era capaz de cuidar de él durante aquella enloquecedora nochecita? ¿Y si le sucedía algo estando bajo mi tutela? Leah me haría picadillo.
Por lo menos, el crío se mantenía cerca y en menos de dos minutos volví a leerle la mente.
Sí, eran Carlisle y Esme. Menuda sorpresa se han llevado al verme, tío. Probablemente ya estarán dentro de la casa. Carlisle me dio las gracias.
Es un buen tipo.
Sí. Esa es una de las razones por las que hacemos bien al obrar así.
Eso espero.
¿Por  qué  estás  de  bajón,  Jake?  Te  apuesto  lo  que  quieras  a  que  Sam  no  va  a  lanzar  la manada contra los Cullen esta noche. No es de los que se lanzan a una misión suicida.
"Obviamente... ha perdido el efecto sorpresa y a dos combatientes ", dijo Jasper.
"Y su enemigo tiene dos más", agregó Emmett.
"Yo no iría tan lejos", dijo Jasper. "No tengo ni idea de lo que el chucho y el cachorro harían si la lucha se inicia, pero realmente no lo veo luchando contra sus hermanos."
 Suspiré. De todos modos, tampoco parecía importar.
Ah, pensó, no tiene nada que ver con Sam, ¿verdad? Di la vuelta al llegar al final de mi ronda. Capté el efluvio de mi compañero por donde había pasado por última vez. No íbamos a dejar brechas. Crees que, de todos modos, Bella va a morir, concluyó Seth.
En efecto, así es.
"No, ella no morirá," Rosalie siseó.
 Pobre Edward. Debe de haber enloquecido.
Tal como suena.
La mención del nombre de Edward  trajo a un primer plano otros  recuerdos más candentes que el joven leyó con asombro.
Y entonces se puso a aullar.
"No aúlles... pensaremos que la manada viene," Jasper gimió.
“Esto se pone cada vez peor” Emmett gruño celoso de que dos niños sean sus ‘guardaespaldas’.
 Venga,  colega.  Ni  de  coña.  No  lo  hiciste.  Tú  es  que  comes  flores,  Jacob.  ¡Lo  sabías perfectamente! No puedo creer que lo hicieras. ¿De qué vas? Debiste decirle que no.
"No lo culpo por estar aullando " dijo Alice, mirando a Edward.
Deja de aullar, calla, idiota. ¡Los Cullen van a creerse que viene la manada!
Ahí va.
Se interrumpió en mitad del aullido.
Di media vuelta y comencé a corretear hacia la casa.
No te metas en esto, Seth. Ahora hazte cargo de la vuelta entera.
Seth enfurruñó, pero le ignoré.
Falsa alarma, falsa alarma, pensé mientras me acercaba a la carrera. Lo siento. Seth es joven y se olvida de las cosas. Ha sido una falsa alarma.
Pude ver a Edward mirando por una ventana a oscuras en cuanto llegué al prado.
Me adentré a buen paso, queriendo asegurarme de que había recibido el mensaje.
Ahí fuera no pasa nada... ¿Lo has entendido?
Él asintió una vez en silencio.
Sería mucho más  fácil  si  la  comunicación  no  fuera unidireccional.  Sin  embargo, luego, me alegré un montón de no estar en la sesera de Edward.
"En eso tienes razón... quién sabe qué horrores hay ahí," Emmett se rió entre dientes.
Él miró hacia atrás, al interior del edificio. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Me despidió con un gesto de la mano y se metió dentro, fuera de mi vista.
"¿Qué pasó?" Edward preguntó nerviosamente.
¿Qué ocurre?
Como si fuera a conseguir una respuesta.
"Genial," Edward gruñó, molesto.
"Sabes que estás molesto contigo mismo ahora, ¿no?" Jasper le sonrió.
 Me quedé muy quieto en el prado y agucé el oído. Casi era capaz de escuchar las suaves pisadas de Seth en el bosque, a varios kilómetros de allí, con aquellas orejas lobunas.  Por  tanto,  resultaba  fácil  distinguir  casi  cualquier  sonido  del  interior  del edificio.
—Era una  falsa alarma —explicó Edward  con esa voz de  sepulcro,  repitiendo  lo que yo acababa de decirle—. Algo alteró a Seth y se puso a aullar sin acordarse de que estábamos esperando una señal. Es muy joven.
—Qué bonito esto de tener niñitos protegiendo el fuerte —refunfuñó una voz más profunda. Intuí que sería Emmett.
"¡Emmett!" Esme reprendió.
"Lo siento..." dijo Emmett. “Pero es verdad, son niñitos”
 —Esta noche nos han prestado un gran servicio, Emmett —le recordó Carlisle—, y con un alto precio personal.
—Sí, ya lo sé. Sólo son celos. Me gustaría estar ahí fuera.
"Eso es algo que podría creer", dijo Alice.
"Sí, yo también puedo", dijo Emmett.
—Seth  no  cree  que  Sam  vaya  a  atacarnos  ahora  —contestó  Edward  de  forma mecánica—,  no  ahora  que  estamos  prevenidos  y  tras  perder  a  dos miembros  del grupo.
—¿Y qué piensa Jacob? —quiso saber Carlisle.
—No es tan optimista.
Nadie  dijo  nada.  Percibí  un  goteo  que  no  logré  situar,  y  también  la  cadencia apenas audible de la respiración de los Cullen, lo cual me permitía diferenciarla de la de Bella, más  laboriosa y áspera. Sus  jadeos se sucedían a  intervalos  irregulares. Mi sentido del oído era capaz incluso de distinguir los latidos de su corazón, desbocado. Lo comparé con los del mío, pero no estaba muy seguro de que fueran equiparables, pues tampoco es que yo fuese un tipo normal precisamente.
—No la toques. Vas a despertarla —susurró Rosalie.
Alguien suspiró.
—Rosalie,.. —musitó Carlisle.
—No  empieces,  Carlisle.  Antes  te  hemos  permitido  hacerlo  a  tu  manera,  pero hasta ahí vamos llegar.
Tuve la  impresión de que Rosalie y Bella utilizaban ahora la primera persona del plural, como si ellas dos formaran su propia manada.
"O Rose esta cuidado su puesto de madrina," dijo Emmett.
Rosalie solo se limito a mirarlo fijamente.
Anduve en silencio por delante de  la edificación. Cada paso me  llevaba un poco más  cerca.  Las  oscuras  ventanas  parecían  un  juego  de  pantallas  de  televisión instaladas en un oscurecido recibidor. Era imposible apartar los ojos de ellas durante mucho tiempo.
Al cabo de escasos minutos de andar al paso, me había acercado tanto que rozaba el lateral del porche con el pelaje.
A esa distancia era capaz de ver a través de las ventanas tanto el techo y la araña de  luces  fijada al mismo,  como  la parte  superior de  las paredes. Tenía  la  suficiente altura, me bastaba con estirar un poco el cuello y, a  lo sumo, apoyar una pata en el extremo del porche.
Eché  un  vistazo  al  interior  del  enorme  y  despejado  cuarto  de  estar,  esperando contemplar una imagen similar a la de la tarde, pero había pegado tal cambiazo, que al  principio me  sentí  desorientado  y  llegué  a  creer  que  me  había  equivocado  de habitación.
No había señal de la pared de cristal, que ahora parecía de metal, y habían retirado todo el mobiliario. Bella se aovillaba desmañada en una estrecha cama situada en el centro del espacio abierto. No era un lecho normal, sino uno con rieles, como los de las  clínicas.  También  parecían  de  hospital  los  cables  de  los monitores  sujetos  con correas a su cuerpo y los tubos pegados a su piel. Los  indicadores  luminosos de  las pantallas  parpadeaban,  pero  no  se  oía  más  sonido  que  el  del  goteo  del  catéter endovenoso  fijado  al  brazo  por  el  que  corría  un  fluido  denso  y  blanco,  no transparente.
"¿Qué está pasando?" Edward preguntó, mirando a Carlisle. "Son nutrientes en fluido."
"No tengo ni idea," Carlisle suspiró, deseando poder tener otra respuesta a eso. "Pero Rosalie dijo que quería probar algo... así que quizás esto es lo que estoy tratando. Sin embargo, esto muestra claramente que necesitamos estar en casa... No podemos irnos con ella así, y no podría conseguir estos equipos tan fácilmente en otro lugar. "
Estaba  sumida  en  un  duermevela  intranquilo  y  respiraba  con  cierta  dificultad. Tanto Edward como Rosalie pululaban a su alrededor y se inclinaban sobre ella. De repente  gimió  y  sufrió  una  convulsión.  Rosalie  deslizó  la mano  sobre  la  frente  de Bella mientras su hermano permanecía de espaldas a mí, envarado como un palo. No podía verle, pero algo debía de tener escrito en el careto porque Emmett se interpuso entre ellos más rápido de lo que se tarda en parpadear. Apoyó las manos en Edward y dijo:
—No esta noche. Debemos atender otras preocupaciones.
"¿Y qué estabas pensando, Edward?" Preguntó Rosalie.
"Estoy seguro de que puedes darte una idea" dijo Edward con rigidez.
"Simplemente no puedo creer que Emmett no haya dicho nada" dijo Alice, tratando de romper la tensión.
"Hablar antes de una pelea no es su estilo, él más bien saltaría sobre Edward antes de charlar" dijo Jasper, tratando de hacer lo mismo, y por supuesto que ayudó más... con un poco de don extra.
Emmett no dijo nada, no le gustaba la idea de tener que pelear con su hermano para defender a Rosalie, pero si llegará la ocasión sabía que tendría que hacerlo.
El  interpelado  se  alejó  de  ellos.  Volvía  a  ser  aquel  hombre  atormentado  y consumido. Sus ojos se encontraron con  los míos durante un  instante. Entonces, me dejé caer sobre las cuatro patas y corrí de regreso a la sombría foresta.
Salí  pitando  para  reunirme  con  Seth, me  largué  para  alejarme  de  lo  que  dejaba atrás.
Peor, sí, Bella estaba peor.

"Eso es todo", dijo Jasper, dándole el libro a Carlisle. Todos estaban tensos por la última frase, y ávidos de saber que pasaría en el siguiente capitulo

6 comentarios:

Jesiri Beaitaly Zerimar dijo...

Gracias Gracias gracias por este capitulo!!! Ya casi llegamos a la parte mas interesante y que mas querran saber los Cullen!! Me muero de ansias jeje!! Tambien espero que ayer te la hayas pasado de maravilla!! Un saludo!!

Isabella K. Rivas G. dijo...

Gracias nena, gracias por actualizar. Estoy ansiosa por llegar a mi parte favorita. Ojala haya capi pronto

Anónimo dijo...

Jacob es cada vez más denso, a cada minuto se vuelve peor. Estoy deseando que terminen sus capítulos, continua pronto, gran trabajo.

Lorria dijo...

ufffff ME DESAGRADA JACOB!!!!

es que en serio... pero ya casi llegamos a las partes interesantes

Paulina dijo...

Gracias por el capítulo. Uno menos, continuaré con el siguiente.
Saludos.

Paulina dijo...

Gracias por el capítulo. Uno menos, continuaré con el siguiente.
Saludos.