viernes, 26 de diciembre de 2014

A la espera de que empiece de una vez la maldita pelea

Aviso: Los libros aquí transcriptos y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia original “Reading Breaking Dawn” a Choices HP, yo solo la traduzco, todo esto es sin ánimos de lucro, solo por mero entretenimiento.


Traducción: Cary0605

A la espera de que empiece de una vez  la maldita pelea.  “leyó Rosalie con una mueca a medida que las palabras salían de su boca”
“Que titulo tan propio del chucho” se rio Emmett.
—Caray, Paul, ¿no te mola tu casa?
"Así que, ¿vas a seguir leyendo a pesar de todo?" Emmett preguntó inocentemente.
Todo lo que obtuvo fue otra mirada de su amada esposa.
El tío se limitó a sonreírme sin hacer amago de moverse. Siguió tirado en mi sofá,  mientras contemplaba un estúpido partido de béisbol en mi destartalada tele. Luego,  con deliberada lentitud, extrajo una patata de la bolsa que tenía encima de la tripa y  se la metió en la boca.
—Podrías traerte las cosas para picar, ¿no?
Crunch, crunch.
—No —contestó sin dejar de masticar—. Tu hermana me dio  luz verde para que me sirviera cuanto me apeteciera.
Hice  un  esfuerzo  para  que  la  voz  no  delatara  las  muchas  ganas  que  tenía  de atizarle un buen mamporro.
"Este es un capítulo estúpido," Rosalie siseó. "Queremos saber lo que está pasando con Bella."
"Estoy seguro que está bajo tu protección", dijo Edward uniformemente. "Ella tiene que estar bien..."
“Además el cachorro la encontrará muy pronto", dijo Emmett.
Otra mirada.
"Bueno, la verdad es que estoy a gusto con este capítulo" Emmett se rió entre dientes.
"Todavía no entiendo por qué demonios esto tiene que estar desde el punto de vista del chucho," Rosalie siseó.
"Tal vez hay una razón importante", Emmett le sonrió.
"¿Como qué?" Preguntó Rosalie, molesta.
"No lo sé", Emmett se encogió de hombros, "Pero sería una lectura aburrida si el chucho no se reúne con Bella, algo importante va a pasar”
"Hasta ahora no veo nada de importancia en leer a los chuchos," Rosalie rodo los ojos.
—Pero ahora Rachel no anda por aquí, ¿verdad?
No  funcionó.  Él  se  percató  de mis  intenciones  e  introdujo  detrás  de  la  nuca  la bolsa, que crujió cuando la apretujó contra el cojín. Las patatas fritas se rompieron en pedacitos con gran estrépito. Paul cerró  las manos hasta convertirlas en puños y  los alzó cerca del rostro, imitando el gesto de un púgil.
—Venga, atrévete, chaval. No necesito la protección de Rachel.
Le bufé.
—Ya, como si no te pegaras a ella a la menor oportunidad.
"Espero que eso no sea cierto", dijo Emmett. "Ocultarse detras una mujer... eso es simplemente incorrecto."
"Y sexista," regañó Alice.
"Lo siento, quería decir que esconderse detrás de alguien en una pelea está mal", dijo Emmett, realmente serio.
"Eso está mejor", sonrió Alice.
“Basta de interrumpir, quiero terminar este capítulo lo más rápido posible” siseo Rosalie.
Paul soltó una carcajada, bajó los puños y se recostó en el sofá.
—No voy a lloriquearle a ninguna chica. Si tienes la potra de atizarme, eso queda entre nosotros, aunque tendría que ser recíproco, ¿vale?
Semejante  invitación era  todo un detalle. Simulé venirme abajo,  como  si hubiera cambiado de idea.
—Vale.
Él fijó los ojos en la pantalla de la tele...
... y yo arremetí.
Me  supo  a  gloria  el  crujido  de  su  nariz  cuando  le  metí  el  puñetazo.  Intentó agarrarme,  pero me  zafé  antes  de  que  pudiera  atraparme,  llevándome  la  bolsa  de Doritos con la mano izquierda.
—Me has roto las napias, ¡idiota!
—Esto queda entre nosotros, ¿no, Paul?
Puse lejos la bolsa de patatas y me di la vuelta. El agredido estaba recolocando el tabique  de  su  nariz  para  que  no  se  le  quedara  torcido  y  la  hemorragia  se  había detenido.
"Bastante rapido", dijo Carlisle.
No daba la impresión de haber sangrado después de limpiarse los labios y el mentón. Profirió un taco y soltó un respingo cuando empujó el cartílago.
—Eres un suplicio, Jacob, te lo juro, debería pasar más tiempo con Leah.
"¡Oh, no ... no digas eso", dijo dramáticamente Emmett.
—¡Uy, caramba! Apuesto a que Leah se sentirá feliz de saber que vas a pasar más de tu valioso tiempo con ella. Se pondrá más contenta que unas castañuelas.
—Olvida que he dicho eso.  
Emmett se rió de eso; era tan fácil enfurecer a la manada.
—Pues claro, hombre, no me chivaré.
—Uf —gruñó; luego, se reclinó sobre el sofá y frotó los restos de sangre del cuello de la camisa—. Eres rápido, chico. Eso he de concedértelo.
A continuación, centró su atención en el estúpido partido.
Me quedé allí de pie como un pasmarote y luego salí pitando hacia mi habitación, murmurando tonterías sobre abducciones alienígenas.
"¿Abducciones alienígenas?" Dijo Emmett. "¿Qué?"
Nadie parecía interesado lo suficiente como para preocuparse por eso.
En  los  viejos  tiempos,  podías  contar  con  Paul  para  armar  una  bronca  de campeonato  en  cualquier  momento,  ni  siquiera  necesitabas  pegarle,  bastaba  una palabrita más fuerte de la cuenta.
"Eso es verdad. Él fue el que trató de atacar a Bella y casi llega a las manos conmigo," dijo Emmett. "Él debe estar domesticado."
No hacía falta mucho para sacarle de sus casillas. El muy  tarugo  tenía  que  volverse  un  blandengue  ahora  que me moría  de  ganas  por disfrutar de una pelea como Dios manda, de esas en  las que  lo  rompes casi  todo y pones el resto patas arriba.
Como si no fuera bastante malo que se hubiera producido otra imprimación en la manada, porque,  en  realidad,  eso dejaba  las  cosas  en  cuatro  a diez.  ¿Cuándo  iba  a detenerse esa locura?  ¡Por el amor de Dios, según los mitos,  las  imprimaciones eran casos esporádicos! Tanto amor predestinado y a primera vista me daba asco.
"Es un pensamiento escalofriante," murmuró Rosalie dejando de leer apenas un segundo.
¿Tenía que ser mi hermana? ¿Debía ser Paul?
"Eso tiene que ser duro," dijo Emmett. "Él sabe lo que Paul está pensando... no quiero estar en sus zapatos."
Mi principal preocupación  cuando Rachel  regresó del  estado de Washington,  al  final  del  semestre  de  verano  —la  muy  sabelotodo  se  había  graduado  antes  de tiempo— consistía en lo duro que me iba a resultar guardar el secreto con ella cerca.
No  estaba habituado  a andarme  con  tapujos  en mi propia  casa. Eso me hizo  sentir una corriente de verdadera  simpatía hacia  tíos como Embry y Collin,  cuyos padres no tenían ni idea de su condición de licántropos. La madre de Embry pensaba que el pobre  estaba pasando por  la  clásica  etapa  rebelde de  la  pubertad. A  la mínima  se tiraba al suelo y se ponía a olisquear, pero claro, él no podía evitarlo.
"Eso tiene que ser duro para los dos," dijo Esme, preocupada como siempre, a pesar de que la mayor parte de su preocupación iba dirigida hacia Edward, Bella y el bebé.
Ella acudía a su cuarto  todas  las madrugadas, y  siempre  lo  encontraba vacío;  luego,  le montaba un pollo de cuidado y él no decía ni mu, y así hasta el día  siguiente. Quisimos hablar con Sam para que  la madre estuviera en el ajo y Embry  tuviera un  respiro, pero él aseguró que no le importaba. El secreto era demasiado importante.
"Pero también lo es su familia", dijo Esme, esta vez más preocupada. "Su madre tiene que estar muy preocupada por él."
Claro,  por  eso  me  estaba  preparando  yo,  para  proteger  el  secreto;  y mira  por dónde,  Paul  se  encuentra  con  Rachel  en  la  playa  a  los  dos  días  de  que  ella  haya vuelto a  casa, y  ¡zaca!  ¡Otro amor verdadero al  canto! No guardas  secretos  cuando encuentras a tu media naranja y puedes soltarle toda esa información sobre hombres lobo.
Rachel  se  enteró  de  la  historia  completa  y  yo  de  que  Paul  iba  a  ser mi  cuñado algún  día.  La  perspectiva  no  le  hacía  demasiado  tilín  a  mi  padre,  aunque  lo sobrellevaba  lo  mejor  posible.  Por  supuesto,  ahora  se  escapaba  a  casa  de  los Clearwater más de lo habitual. La verdad, yo no tenía muy claro que saliera ganando en el cambio. Se libraba de Paul, sí, pero tenía Leah para hartarse.
"Bueno, su ira no va dirigida a Billy, por lo que no debe ser tan malo como tener a ese lobo perezoso en su sofá” Emmett se rió entre dientes.
¿Si me alcanzara un balazo en  la  sien me mataría o  sólo dejaría un  revoltijo que luego habría que limpiar?
"Depende de dónde te dispares y el tiempo que realmente te lleve sanar," Carlisle frunció el ceño, "pero habría un daño permanente."
Me  tiré  sobre  la  cama.  Estaba  reventado,  pues  no  había  pegado  ojo  desde  mi última  patrulla,  pero  sabía  que  no  iba  a  conciliar  el  sueño.  Tenía  un  embrollo demasiado grande en la sesera. Los pensamientos revoloteaban dentro de mi cabeza como enjambres de abejas desorientadas, que además zumbaban como tales. De vez en  cuando  incluso me  provocaban  punzadas.  Y  esos  pensamientos  no  dejaban  de acosarme ni un momento.
Esta espera iba a volverme loco. Habían transcurrido ya cuatro semanas. "¿Cuatro semanas?" Rosalie pregunto realmente molesta. "¿Cuánto ha avanzado el embarazo?
"No te preocupes nena... vamos a averiguar pronto", dijo Emmett, tratando de calmarla, pero era más probable que el don de Jasper la ayudara.
Esperaba haber tenido noticias de uno u otro modo. Me tiraba las noches en vela, imaginando qué forma adoptarían.
Fantaseaba con la llamada del sollozante Charlie mientras nos decía que Bella y su esposo habían muerto  en un  accidente.  ¿Un  avión  estrellado?... Eso  era demasiado difícil de amañar, a menos que las sanguijuelas no tuvieran escrúpulos en sacrificar a un montón  de  testigos  inocentes  para  darle  autenticidad  a  la  farsa;  pero  ¿por  qué iban a tenerlos?
"Él sigue teniendo una pésima impresión sobre nosotros," susurró Alice.
"Es sólo un pensamiento desesperado... por supuesto que siempre saldremos perdiendo", dijo Jasper.
"Y pensara en algo peor", dijo Emmett alegremente. "Por lo menos eso alegrara mas la lectura”
“¿Admites que es aburrido leer al chucho?” Rosalie enarco una ceja.
“En estos momentos sí” Emmett asintió casi con decepción.
Quizás utilizaran una avioneta, lo más probable era que tuviesen una de la que pudieran prescindir.
"No... no tenemos” Emmett hizo un mohín.
¿O acaso el asesino volvería solo a casa tras fracasar en su intento de convertirla en uno de ellos?
Edward se estremeció ante eso.
Quizá ni  siquiera hubieran  llegado muy  lejos. Tal vez  la había hecho cachitos  tan pequeños como  las patatas de  la bolsa de Doritos,
Varias personas sisearon con eso.
con esa  conducción suya  tan alocada, mientras  la  llevaba a cualquier sitio. Porque a él  la vida de ella  le importaba menos que su propio placer...
Esta vez todos gruñeron con ira; Edward había demostrado una y otra vez que no era cierto.
La historia  iba a ser dramática. Bella moriría de alguna forma terrible, víctima de un asaltante que se había equivocado, asfixiada durante la cena o a consecuencia de un accidente de tráfico, como mi madre. Era tan habitual. Sucedía todos los días.
¿La traería a casa? ¿La enterraría aquí como muestra de deferencia hacia Charlie?
Se trataría de una ceremonia con el féretro cerrado, por supuesto. El ataúd de mamá estaba muy bien claveteado.
Mi única esperanza era que él regresara a Forks, que se me pusiera a tiro.
"Hm ... tengo la sensación de una lucha que se avecina," Emmett sonrió.
"Él no va a conseguir molestarme” dijo Edward. "No voy a tener la energía o la voluntad de luchar."
También  podía  ocurrir  que  no  se  supiera  nada. Quizá  Charlie  telefoneara  a mi padre para preguntarle si sabía algo del doctor Cullen, pues un día había dejado de presentarse  en  el  trabajo.  La  casa  estaría  abandonada  y  nadie  contestaría  cuando llamaran a los teléfonos. Algunos programas de chichinabo incluirían ese misterio en la parrilla de noticias y especularían con la posibilidad de un crimen abyecto.
Era  posible  que  la  enorme  casa  blanca  acabara  quemada  hasta  los  cimientos, quedando  atrapados  todos  los  miembros  de  la  familia,  aunque  para  realizar  esa jugada iban a necesitar ocho cuerpos que a grandes rasgos tuvieran las dimensiones adecuadas.
"Saben, me gustaría que dejara de pensar que vamos por ahí matando gente," dijo Esme.
"Él tiene un cerebro limitado," Jasper sacudió la cabeza. "Pensando siempre de manera trágica..."
“Es un niño” Alice rodo los ojos como si eso lo explicara todo.
El  incendio  tendría  que  carbonizarlos  hasta  dejarlos  irreconocibles  e imposibilitar  incluso  el  recurso  a  los  registros  dentales  para  una  posible identificación.
No  iba  a  dejarme  engañar  por  ninguna  de  esas  tretas,  pero  resultaría  difícil encontrarlos  si  ellos  no  querían.  Yo  disponía  de  todo  el  espacio  del mundo  para buscar, por descontado, y cuando tienes tiempo a espuertas, puedes ir mirando todas las pajitas del pajar hasta descubrir cuál es la aguja.
"Sí... pero en este caso la aguja podría moverse, por lo que tendría que comprobar el mismo paja varias veces", dijo Emmett.
En  ese  preciso momento  no me  hubiera  importado  deshacer  un  almiar  entero, pues de ese modo tendría, al menos, algo que hacer. Me reventaba saber que tal vez estuviera  desperdiciando mi  ocasión  y  que mi  pasividad  podría  dar  tiempo  a  los chupasangres para escapar, si es que era ése su plan. 
Podíamos ir esa misma noche y matar a todos cuantos encontráramos.
"Puedes intentarlo... pero eso sólo daría como resultado a tus hermanos… dañados” dijo Emmett, corrigiendo la última palabra por la mirada que recibió de Esme.
Me encantaba ese plan. Estaba seguro de que si yo me cargaba a algún miembro del aquelarre, Edward  lo sabría y vendría a por mí en busca de venganza, y de ese modo  yo  tendría  una  oportunidad  de  acabar  con  él.  No  iba  a  permitir  que  mis hermanos le derrotaran en manada, sería algo entre él y yo, y que ganara el mejor.
"Por lo tanto, es un chucho suicida," dijo Emmett.
Pero Sam no querría ni oír el plan. «Nosotros vamos a respetar el tratado, que sean ellos quienes lo violen», me diría. Y total, eso sólo porque no teníamos prueba alguna de  que  los  Cullen  hubieran  hecho  algo malo.  Por  ahora.  Todos  sabíamos  que  era inevitable que  lo hicieran, y Bella estaba a punto de  regresar  convertida en uno de ellos  o de no  regresar.  Fuera  como  fuera, habrían  tomado una vida humana  y  eso marcaría el comienzo del juego.
"¿Por qué tiene que buscar pelea todo el tiempo?" Esme suspiró.
"Porque él está herido...", dijo Carlisle, envolviendo sus brazos alrededor de ella.
"Y porque es divertido", agregó Emmett inútilmente. "Yo sé que no te gusta eso, pero sé que los lobos disfrutan de la lucha tanto como yo."
"Simplemente no es correcto", Esme frunció el ceño miserablemente.
Paul  se  puso  a  rebuznar  como  un  borrico  en  la  otra  habitación. Debía de  haber puesto  una  comedia  o  tal  vez  echaran  algún  anuncio  divertido.  Lo  que  fuera. Me sacaba de mis casillas.
Pensé en romperle otra vez la nariz, pero no quería pelearme con él. En realidad, no.
Intenté  escuchar  otra  cosa:  el  susurro  del  viento  en  los  árboles,  cuya  sonoridad guardaba poca relación con la apreciada por los oídos humanos. Había un millón de voces en el viento que yo era incapaz de oír en mi forma de hombre.
"Conviértete y vuelve a marcharte” Rosalie siseó.
"Entonces tendríamos que leer sobre eso", dijo Emmett.
"No, el libro volvería al punto de vista de Bella," respondió Rosalie.
Pero  tenía un  sentido del oído muy aguzado. Podía  escuchar  los motores de  los coches  cuando doblaban  la última  curva, más allá de  los árboles, desde  la  cual era posible ver la playa y la silueta de las islas, las rocas y el inmenso océano azul que se prolongaba hasta el horizonte. A los polis de La Push les encantaba emboscarse por allí e hincharse a poner multas, ya que, por  lo general,  los  turistas no  reparaban en las  señales  indicadoras de velocidad de  los  arcenes,  y  era  obligatorio  circular muy despacio.
"Argh, eso es simplemente grosero", dijo Emmett, odiando cualquier trampa, porque él generalmente caía en esos controles.
"A mí me parecer correcto," Edward sonrió brevemente, sabiendo que era todo lo que necesitaba decir para molestar a su hermano.
Escuché  las  voces procedentes de  la playa  en  las  inmediaciones  de  la  tienda  de recuerdos, el cascabeleo de la campanilla cada vez que se abría y se cerraba la puerta y el repiqueteo de la caja registradora al imprimir cada tiket de compra.
"Su oído en forma humana es sorprendentemente bueno", dijo Carlisle.
También percibí el arrullo de la marea mientras barría las rocas de la playa, y los gritos de los niños cuando el agua helada de las olas se les echaba encima demasiado deprisa para poder retirarse, y  las quejas de  las madres sobre  las ropas empapadas.
Entonces, reparé en una voz familiar...
Aguzaba  el oído  con gran  intensidad  cuando  la  repentina  carcajada del  jumento de Paul hizo que me incorporara en la cama casi del todo.
"Sí, ese es el problema cuando estás escuchando a hurtadillas ", dijo Emmett.
—Pírate de mi casa —rezongué.
Sabedor de que no me prestaba la menor atención, me apliqué yo el cuento. Abrí la ventana con un golpe seco y me encaramé al alféizar para marcharme sin tener que volver  a ver  a Paul. La  tentación  iba  a  ser demasiado  grande. Si  le  echaba  la vista encima, iba a atizarle de nuevo, y Rachel ya se iba a enfadar bastante. Vería la sangre de su camisa y me echaría  las culpas sin necesidad de más pruebas, y estaría en  lo cierto, claro, pero tendría que aguantarse.
"Es bastante molesto cuando la gente salta a sacar conclusiones," Emmett terminó por él y sabía exactamente cómo se sentía. Él siempre era culpado por todo... y con justa razón, en la mayoría de los casos.
Bajé a la playa dando un paseíllo con las manos en los bolsillos. Nadie se molestó en dedicarme una segunda mirada cuando crucé el sucio garaje de First Beach. Eso era una de las cosas más chulas del verano: a nadie le importaba si sólo vestías unos pantalones cortos.
Seguí el sonido de la voz conocida y no tardé en toparme con Quil. Se hallaba en el extremo sur de la medialuna de  la playa a fin de evitar lo más grueso del mogollón de turistas. Ahí lo tenías, borbotando un torrente de advertencias:
—Fuera  del  agua,  Claire.
Rosalie se estremeció ante eso. Antes ya había sido bastante malo cuando se hablaba de la estúpida imprimación, pero esto era mucho peor. Esta relación era inquietantemente repugnante... ¡Ella era sólo un bebé por el amor de Dios!
Vamos,  no,  no.  Eh. Muy  bonito,  señorita.  ¿De  veras quieres oír cómo me grita Emily? Pues no voy a traerte a la playa nunca más si no... ¿Ah,  sí? No... Uf. Esto  te parece divertido,  ¿a que  sí?  ¡Ja,  ja!  ¿Y quién  se  ríe ahora? ¿Eh, eh?
Cuando  llegué hasta  él, Quil aferraba por el  tobillo a  la niña de  la  risa  tonta. La pequeña sostenía un cubo en una mano; tenía los pantalones hechos una sopa y una colosal mojadura en el frontal de la camiseta.
—Cinco pavos a favor de la chica —dije.
—Hola, Jake.
Claire pegó un alarido y arrojó el cubo a los pies de Quil.
—Abajo, abajo.
Él la depositó con sumo cuidado en la arena. La pequeña vino a gatas hasta mí y se aferró a mi pierna.
—Tito Yei.
—¿Cómo te lo estás pasando, Claire?
—Quil está mojado.
—Ya lo veo. ¿Dónde está tu mamá?
—Ido,  ido, sa  ido —canturreó Claire—. Claire con Quil  tooodo el día. No quiero volver a casa nunca.
Rosalie estaba sacudiendo la cabeza. ¡Todo era muy incorrecto!
Esme suspiró también. Sería horrible que una madre escuchara decir eso.
Me dejó y se marchó corriendo hacia Quil. Éste  la alzó en vilo y se  la puso sobre los hombros.
—Tiene toda  la pinta de que alguien acaba de cumplir  la temible cifra de  los dos años...
—Tres —me corrigió Quil—. Te perdiste  la  fiesta  temática. Tocó de princesas. La cría me hizo  llevar una corona y Emily  tuvo  la ocurrencia de que podían probar su nueva caja de maquillaje conmigo.
"Apuesto a que le gusta eso", se rió Emmett. "Habría sido divertido ver."
—Vaya, de veras lamento no haber estado para verlo.
—No  te  preocupes.  Emily  ha  hecho  fotos.  De  hecho,  he  salido  de  lo  más favorecido.
"Chico raro," dijo Emmett, todavía riendo, aunque no era tan divertido si el afectado estaba de acuerdo con tal cosa.
—Menudo primo estás hecho.
—Claire  se  lo  ha  pasado  en  grande  —repuso  él  con  un  encogimiento  de hombros—, y de eso se trataba.
Puse los ojos en blanco. Resulta duro estar cerca de gente con la imprimación, con independencia del estado de la relación, ya estuviera a punto de culminar el enlace, como  Sam,  o  ya  fuera  una  niñera  vejada  como  Quil.  Irradiaban  una  paz  y  una serenidad que daban verdadera vomitera.
Rosalie asintió con la cabeza en acuerdo, pero se estremeció por el hecho de estar acuerdo con el chucho.
Claire chilló sobre los hombros de Quil y señaló al suelo.
—Quiero una piedra bonita, piedra bonita, para mí, para mí.
—¿Cuál, pequeña? ¿La roja?
—No, roja no.
Quil se dejó caer de rodillas. La niña pegó un chillido y le tiró de los cabellos como si fueran las riendas de los caballos.
—¿La azul?
—No, no, no —cantó la niña, encantada con el nuevo juego.
Lo más raro de todo es que Quil se lo estaba pasando pipa, tanto o mejor que ella.
Él  no  tenía  esa  cara  de  tantos  padres  turistas  que  llevan  escrito  en  el  rostro  la pregunta:  «¿cuándo  es  la  hora  de  siesta?».  En  la  vida  había  estado  delante  de  un padre de verdad  tan encantado de  jugar a cualquier  tontería. Yo había visto a Quil jugar al cucú durante una hora entera sin aburrirse.
"Él está tratando de decir que la imprimación es más fuerte que el amor de un padre" Rosalie siseó.
"Tal vez... y parece que este asunto se está mencionando mucho..." comenzó Emmett.
"El perro callejero, obviamente, no sabe lo que está hablando", susurró Edward, no quería oír lo que fuera que Emmett iba a decir. "Nada de lo que ha estado diciendo ha sido preciso."
Y ni siquiera podía reírme de él por eso. Le envidiaba demasiado.
Edward y Rosalie sisearon.
"Él quiere su propio beb..." Emmett comenzó y fue  golpeado rápidamente por los dos vampiros. Por suerte, se le dio un golpe desde ángulos opuestos por lo que no fue a volar en cualquier lugar  "Está bien, lo entiendo", puso mala cara frunciendo el ceño tanto a Rose como a Edward mientras se frotaba ambos golpes.
Aunque también pensaba que iba a tener que chuparse sus buenos catorce años de celibato hasta que Claire le igualara en edad, ya que lo bueno de ser hombre lobo es que  no  envejeces.  Pero  todo  aquel  tiempo  de  espera  no  parecía molestarle  ni  una pizca.
—¿Ni siquiera se te pasa por la cabeza tener citas, Quil?
—¿Eh...?
—No, no, tú no —cacareó Claire.
—Ya sabes, salir con chicas reales, quiero decir, sólo por ahora, ¿vale? Sólo para las noches libres de tus obligaciones de niñera.
Quil se quedó boquiabierto y me miró fijamente.
"Voy a tomar eso como un no", dijo Emmett con cautela, pero no le pasó nada.
—¡Piedra  bonita,  piedra  bonita!  —gritó  Claire  en  cuanto  él  dejó  de  ofrecerle alternativas, y empezó a golpearle en la cabeza con los puñitos.
—Perdona, Claire, ¿y qué te parece esa preciosidad purpúrea?
—No —dijo entre risas.
—Por favor te lo pido, dame una pista, niña.
La pequeña se lo pensó un segundo. 
—Verde —dijo al fin.
"Tendría que haberle preguntado primero," Emmett sonrió.
Quil  repasó  las  rocas  con  la  mirada,  estudiándolas.  Eligió  cuatro  piedras  con diferentes tonalidades de verde y se las ofreció.
—¿La cojo?
—Sí.
—¿Cuál?
—Todas, todas.
La  chiquilla ahuecó  las palmas y  él dejó  caer  las piedrecillas  en el  cuenco de  las manos. Ella soltó una carcajada y de inmediato le golpeó con las chinas en la cabeza.
Él hizo una exagerada mueca de dolor,  se puso  en pie y  echó a andar de vuelta al aparcamiento. Debía de preocuparle que ella cogiera frío con las ropas mojadas. Era peor que cualquier madre paranoica y sobreprotectora.
"Pero no peor que Eddy," Emmett se rió. Jasper y Alice resoplaron ante eso.
“Edward será un padre espectacular” aseguro Esme con una sonrisa timida.
—Perdona  si  antes  he  estado  un  poco  agresivo  con  lo  de  las  tías,  colega —me disculpé a su regreso.
—Nada, nada, está bien —repuso él—. Me ha pillado desprevenido, eso es  todo. No había pensado en ello.
—Apuesto  a que  ella  entendería que  tú, ya  sabes, mientras  ella  crece... No  iba  a picarse porque tengas una vida mientras ella lleve pañales.
"No estoy tan seguro de eso", dijo Esme. "Sobre todo si la imprimación funciona como dicen. Por supuesto, si lo es, él nunca querría estar con nadie más..."
"¿Podemos por favor dejar de hablar de la imprimación, por favor?" dijo Edward con la mayor calma posible, pero aún así se podía sentir la tensión en su voz. Él realmente tenía un mal presentimiento acerca de esto.
"Lo siento” Esme suspiró.
—Ya, lo sé, lo sé, estoy seguro de que lo comprendería.
No dijo nada más.
—Pero tú no vas a hacerlo, ¿a qué no? —aventuré.
—No se me pasa por la chaveta, ni lo imagino —contestó con un hilo de voz—. Es sólo que... no veo a nadie más de ese modo, ya sabes, no veo a  las chicas, ya no, no veo sus rostros.
—Pues si a eso le unes lo de la coronita y el maquillaje... no sé, no sé, quizá Claire vaya a tener que preocuparse de otro género de competidores.
Emmett se rió de eso.
Quil soltó una carcajada y emitió un sonido de besitos en mi dirección.
—¿Estás libre el viernes, Jacob?
—Qué más quisieras tú —repliqué, y le puse mala cara—. Sí, supongo que sí.
Vaciló un segundo antes de preguntar:
—¿Se  te ha ocurrido salir con chicas? —suspiré.
"Sí, ir a una estúpida cita con alguien y  desaparecer de nuestra vida” dijo Rosalie.
Bueno, al  fin y al cabo, yo había abierto esa puerta—. Ya sabes, Jake, quizá deberías pensar en tener una vida.
Lo decía en serio y con tono compasivo, lo cual empeoraba todo un poco más.
—Tampoco yo veo las caras de las chicas, Quil, no las veo.
"Porque ni siquiera estas buscando," Rosalie siseó.
"Él sólo quiere estar triste, supongo," dijo Alice.
"Bueno, eso está bien, siempre y cuando se mantenga miserables lejos de nosotros", dijo Rosalie.
"No es bueno decir eso Rose” Esme reprendió.
"Él causó mucho dolor innecesario en el último libro," fue lo que dijo Rosalie pero no dijo nada más sobre este tema.
Él exhaló también.
En  ese  instante  se  alzó  un  aullido  en  el  corazón  del  bosque,  demasiado  lejos  y demasiado bajo para que ningún oído humano  lo percibiera por encima del  sonido de las olas. 
—Maldición, ahí está Sam —murmuró Quil al tiempo que extendía las manos para tocar a Claire, como si quisiera asegurarse de que seguía allí—.  ¡Y no sé dónde está su madre!
—Voy  a  ver  de  qué  se  trata.  Si-te-necesitamos,  te-lo-haré-saber  —farfullé  las palabras muy deprisa, articulándolas todas mal—. Oye, ¿por qué no  la  llevas a casa de  los Clearwater? Sue y Billy pueden hacerse cargo de ella en caso de apuro, y  tal vez ellos conozcan el paradero de la madre...
—Vale. Venga, Jake, vete ya.
Salí  pitando  en  línea  recta  hacia  el  bosque  en  lugar  de  seguir  el  sucio  sendero cubierto  de malezas. Aparté  violentamente  la  línea  de madera  flotante  acumulada por la marea y me abrí paso a través de las matas de brezo sin dejar de correr. Noté los desgarrones en  la piel conforme  las espinas se clavaban en ella, pero  los  ignoré.
Los rasguños se habrían curado antes de que llegara a los árboles.
Atajé por detrás de la tienda y me lancé como una bala hacia la autovía, donde un conductor  me  avisó  haciendo  sonar  la  bocina.  Una  vez  estuve  a  salvo  entre  los árboles,  alargué  la  zancada  a  fin  de  correr  todavía más  deprisa.  La  gente  no me hubiera quitado  la vista de encima si yo hubiera estado en campo abierto, pues una persona normal  era  incapaz de  correr a  tanta velocidad. A veces  especulaba  con  lo divertido que sería participar en una carrera, en una de  las pruebas de clasificación de los juegos olímpicos o algo por el estilo. Estaría guay ver las caras de pasmarotes de las estrellas del atletismo cuando los batiera a todos, salvo que estaba convencido de que en los análisis antidopaje acabarían encontrando algo realmente chungo en mi sangre.
"Me pregunto si eso es cierto", dijo Carlisle. "Tiene sentido que habría algo diferente allí, pero de nuevo, no estoy seguro de que apareciera en una prueba de esteroides."
Derrapé para  frenar  en  cuanto  llegué  al bosque  cerrado,  libre de  carreteras y de casas, para quitarme  los pantalones. Los  lié  con movimientos  rápidos y prácticos y los  até  a  mi  tobillo  con  un  cordel  de  cuero.  Comencé  a  transformarme  incluso mientras  terminaba  los  nudos.  Una  oleada  de  fuego  me  recorrió  la  columna, provocándome  espasmos  en  brazos  y  piernas.  La  metamorfosis  sucedió  en  un instante. La quemazón fluyó por todo mi cuerpo y yo sentí esa llama que hacía de mí algo  más.  Puse  más  fuerza  en  cada  una  de  mis  pesadas  patas  al  pisar  el  suelo cubierto por la tupida vegetación y enderecé el lomo todo lo posible.
El  cambio de  fase  estaba  chupado  cuando me hallaba  tan  centrado  como  en  ese momento.  El mal  genio  ya  no me  daba  problemas  y  nada me  sacaba  de  quicio,  a menos que a alguien se le ocurriera mentarlo, claro.
"Esa es una frase estúpida," dijo Emmett, y él lo sabría. "Quiero decir, mi temperamento no me molesta, excepto cuando estoy loco."
"Creo que significa que él no va a transformarse a causa de su mal genio", dijo Carlisle.
Recordé  la broma de mal gusto de  la boda durante medio  segundo.
"Hey," gruñó Alice y Esme miró el libro con desagrado mal disimulado. "No fue una boda con bromas."
La  furia me dominó de  tal modo que  el  cuerpo  se me descontroló. La  rabia hizo mella  en mí y sufrí  convulsiones  y  fiebre  alta. Pero no  logré  transformarme y matar  al monstruo que se hallaba a pocos metros de mí.
"Si él estaba tan cerca... entonces ¿por qué no se convirtió?" Preguntó Carlisle. "No era sólo la ira que podría causar que él cambie. ¿Había algo le impedía hacerlo? Ciertamente Jacob habría tenido miedo de lastimar a Bella... y que habría ocurrido sin importar cuáles fueron los resultados. ¿Podría ser esa la razón por la cual se detuvo?"
Había  resultado de  lo más confuso. Me moría de ganas de matarle, pero  temía herirle a ella, y ya puestos,  también a mis amigos.
Luego,  cuando  al  fin  fui  capaz  de  transformarme,  llegó  la  orden  del  jefe  de  la manada. El edicto del líder. Habría matado allí mismo al asesino si aquella noche no hubiera estado Sam, si únicamente hubieran aparecido Quil y Embry...
Me  fastidió cuando Sam hizo prevalecer  la  ley de ese modo. Odiaba  la sensación de no tener elección, de estar obligado a obedecer.
De  repente,  fui  consciente  de  que  ya  tenía  audiencia.  No  estaba  solo  en  mis pensamientos.
Siempre a tu bola, pensó Leah.
"Ella es quien habla", dijo Emmett.
Sí, pero no hay doblez en ello, Leah, repliqué.
"El chucho es realmente molesto," Rosalie gruñó.
Dejadlo, niños, nos ordenó Sam.
Permanecimos  en  silencio.  Noté  la  reacción  molesta  de  Leah  ante  la  palabra «niños». Andaba tan quisquillosa como de costumbre. Sam optó por fingir que no se daba cuenta.
¿Dónde están Quil y Jared?
Quil tiene a Claire. La va a llevar a casa de los Clearwater.
Bien. Sue se hará cargo de ella.
Jared va de camino a la de Kim, informó Embry. Existen muchas posibilidades de que no te haya oído.
Un sordo gruñido de queja recorrió  la manada. También yo me quejé. Cuando al fin  Jared  se  dignase  aparecer,  seguiría  todavía  con  la  mente  puesta  en  Kim,  y  a ninguno nos apetecía una repetición de todo lo que habían hecho hasta ese momento.
"Ah... pobres cachorros," Emmett se rió.
Sam se sentó sobre  los cuartos  traseros y soltó otro alarido que rasgó el aire. Era una señal, y también una orden.
La manada se había reunido a escasos kilómetros de mi posición. Corrí a grandes zancadas por el tupido bosque en dirección hacia ella. Leah, Embry y Paul también se esforzaban por  llegar cuanto antes. Leah estaba tan cerca que  iba a oír sus pasos de un momento a otro. Continuamos nuestro avance en paralelo, pero evitamos correr juntos.
"No... seguro que no quiere correr con ella” Emmett se rió entre dientes.
Bueno, no vamos a estar esperándole todo el día. Deberá darnos alcance luego.
¿Qué pasa?, quiso saber Paul. 
Hemos de hablar. Ha ocurrido algo.
Sentí una vacilación en  los pensamientos de Sam respecto a mí, y no únicamente en él, también en  los de Seth,  los de Collin y también en  los de Brady. Los chavales nuevos, Collin y Brady, habían  ido de patrulla  con Sam  ese mismo día, por  lo que debían de estar al tanto de cuanto él supiera. No sabía por qué Seth ya se encontraba ahí, y estaba en el ajo. No era su turno.
"Parece que Seth es el motivo de la reunión", dijo Carlisle. "Significa que la información que esperamos esta por venir”
"Genial," dijo Rosalie, un poco molesta por la fuente pero esperanzada por saber de Bella.
Diles lo que has oído, Seth. 
Apreté  el  paso,  deseando  estar  ahí  presente.  Escuché  cómo  Leah  aceleraba  su carrera. A ella le reventaba que la dejaran atrás, pues no reivindicaba otro mérito que el de ser el miembro más rápido de la manada.
Iguala esto, tarado, siseó; y entonces echó a correr de verdad.
"Hmm..." dijo Rosalie, pensando que a ella podría terminarle gustando Leah si iba a tener que escuchar cosas desde el punto de vista de la estupidez del chucho por mucho más tiempo.
Hundí las uñas en el barro y me propulsé hacia delante.
Sam no parecía estar de humor para soportar nuestras majaderías de costumbre.
Jake, Leah, eh, parad un poquito.
Ninguno de los dos aminoramos el paso.
Sam gruñó, pero lo dejó correr.  
¿Seth?
Charlie ha estado telefoneando a casa hasta que ha encontrado a Billy.  
Sí, yo hablé con él, añadió Paul.
El júbilo corrió por mis venas cuando escuché mencionar el nombre de Charlie. Ya estaba.  La  espera  había  terminado.  Corrí  todavía  más  deprisa,  obligándome  a respirar, a pesar de que me noté súbitamente sin resuello.
¿Cuál de las posibles historias iba a ser?
El jefe de policía estaba fuera de sus cabales. Supongo que Edward y Bella llegaron a casa la semana pasada y...
El movimiento de mi pecho se ralentizó.
Ella estaba viva, o al menos no estaba muerta-muerta.
Hasta ahora no me había dado cuenta de la diferencia que aquello podía significar para mí. Comprendí que, durante  todo aquel  tiempo,  la había dado por muerta. Vi que nunca había creído que Edward la trajera de vuelta con vida, pero eso no debería haberme importado, porque sabía qué iba a suceder a continuación.
"Pero sí importa", dijo Esme.
"Y no tienes idea de lo que vendrá después," Emmett se rió entre dientes.
"Aún así... ¿por qué llamamos a Charlie? Eso no tiene sentido", dijo Jasper. Esta era una situación que debía manejarse con discreción.
Sí,  tío,  y  ahora  vienen  las malas  noticias. Charlie  habló  con  ella  y  tenía muy mala  voz. Bella  le dijo que se encontraba muy enferma; luego se puso Carlisle y  le explicó que  la joven había  contraído  en  Sudamérica  una  enfermedad  de  lo  más  extraña,  y  que  se  hallaba  en cuarentena. Charlie se puso como un energúmeno cuando le advirtió que ni siquiera él podía verla. Insistió en que quería verla sin importarle la posibilidad de contagiarse, pero Carlisle no dio  su  brazo  a  torcer: nada  de  visitas.  Le  explicó  a Charlie  que  el  caso  era  grave,  pero  que estaba haciendo cuanto estaba en su mano. Charlie se lo ha estado guardando durante días, y sólo al final ha llamado a Billy. Le ha dicho que hoy tenía peor voz.
"¿Qué está pasando?" Carlisle frunció el ceño.
"Ella está embarazada," Emmett sonrió.
Carlisle puso los ojos. "Quiero decir ¿por qué estamos haciendo esto? No tiene sentido preocupar a Charlie como esto."
"Puede que nosotros no queramos, pero alguien sí," ofreció Edward.
"¿Crees que Bella quería que nosotros le llamáramos?", dijo Carlisle. Eso tenía sentido. "¿Pero no se da cuenta de que lo lastimaría más en el final?"
"Lo dudo", dijo Edward.
Se  hizo  un  profundo  silencio  en  nuestras mentes  cuando  Seth  hubo  concluido. Todos comprendimos.
Así que Bella  iba a morir a causa de esa enfermedad, al menos hasta donde sabía Charlie.  ¿Le  dejarían  ver  el  cadáver  de  tez  nivea,  perfectamente  inmóvil  y  sin respirar?  No  le  permitirían  tocar  el  cadáver  a  fin  de  que  no  pudiera  apreciar  la dureza de  los músculos. Los vampiros  iban a tener que esperar hasta que ella fuera capaz  de  refrenarse  y  no matar  ni  a  Charlie  ni  a  los  demás  asistentes  al  funeral.
"No sería un tiempo demasiado largo," dijo Jasper. "Siempre y cuando ella no respirara... aunque por supuesto los latidos del corazón sería algo a lo que habría que entrenarla antes.
“Jasper, por favor” pidió Edward.
¿Cuánto tiempo podía ser necesario?
¿La enterrarían?  ¿Saldría  ella por  sus propios medios o  la  sacarían del ataúd  los propios chupasangres?
El resto de los lobos respondieron con un silencio sepulcral a mis especulaciones.
Yo era capaz de ahondar en este tema mucho más que cualquier otro.
Leah y yo entramos en el calvero prácticamente a la vez, aunque ella estaba segura de  haberme  ganado  por medio  hocico.  La  loba  se  sentó  sobre  los  cuartos  traseros junto  a  su hermano mientras que yo me dirigía  a ocupar mi  lugar  a  la derecha de Sam. Paul se giró a fin de hacerme espacio en mi sitio.
He vuelto a ganar, pensó Leah, pero apenas la oí...
... pues me  preguntaba  por  qué  era  el  único  que  estaba  ya  preparado  sobre  las cuatro patas. Tenía erizada la pelambrera de los hombros a causa de la impaciencia.
Bueno, ¿y a qué estamos esperando?, pregunté.
Nadie dijo nada, pero noté el zumbido de su vacilación.
Oh, vamos, venga, ¡han roto el tratado!
No tenemos prueba alguna, quizás esté enferma de verdad...
"Eso es algo difícil de creer", se rió Emmett.
"Pero es lo más cercano a la verdad", dijo Esme. A ella no le estaba gustando este capítulo en absoluto.
¡Por favor!
Vale, de acuerdo, la evidencia es circunstancial, y muy probable, pero aun así... Jacob... El pensamiento de Sam se ralentizó y vaciló. ¿Estás seguro de que es éste tu deseo? ¿Es  lo correcto de veras? Todos sabemos que ése era el empeño de Bella.
Esme dejó escapar un suspiro. No iban a atacar, no con Sam en contra de ello.
El tratado no hacía mención alguna a las preferencias de la víctima, Sam.
¿Es una víctima de verdad? ¿Tú la consideras como tal?
¡Sí!
No son nuestros enemigos, Jake, terció Seth.
"No, realmente no lo somos” Carlisle estuvo de acuerdo.
¡Cierra  la boca, niño! Que  sientas una adoración  enfermiza por  esa  sanguijuela,  como  si fuera  un  héroe,  no  cambia  la  ley.  Son  nuestros  adversarios.  Están  en  nuestro  territorio. Acabemos con ellos. Me importa un bledo si hace tiempo te lo pasaste bien luchando junto a él.
Bueno, ¿y qué vas a hacer cuando Bella luche a su lado, Jacob? ¿Eh...?, preguntó Seth.
"Ah, un cachorro inteligente", dijo Emmett. "Por supuesto que Bella lucharía a nuestro lado”
"Ella trataría de detener la pelea", dijo Edward aunque no le gustara ese pensamiento.
Ya no será Bella.
"No es así de simple y él lo sabe", dijo Esme.
¿Y vas a ser tú quien acabe con ella?
Di un respingo. Fui incapaz de evitarlo. 
No,  no  vas  a  ser  tú,  ¿a  qué  no?  Y  entonces,  ¿qué?  ¿Vas  a  guardarle  rencor  eterno  a quienquiera que lo haga?
"Sí... eso es lo que va a pasar," dijo Emmett.
Yo no voy a...
Claro, seguro que no... No estás preparado para esta lucha, Jacob.
Emmett le aplaudió a Seth.
El instinto me superó y me agazapé, listo para dar un brinco, sin dejar de gruñir al lobo de carnes magras y pelaje color arena que me aguardaba al otro lado del círculo.
"Oye, no vuelques tu enojo con el cachorro," Emmett siseo. "El hecho de que él tenga razón, no significa que tengas que atacarlo."
"Realmente deberías seguir tu propio consejo," Jasper sonrió.
¡Jacob!, me conminó Sam. Seth, anda, cierra la boquita un rato.
El interpelado asintió con su enorme cabeza lobuna.
Maldita  sea,  ¿qué me  he  perdido?, pensó Quil,  que venía  corriendo  a  toda prisa  al lugar de la reunión. He oído algo del telefonazo de Charlie...
Estábamos a punto de marcharnos, le contesté.
"En realidad no... ¿No estabas escuchando?" Emmett se rió entre dientes.
¿Por qué no te pasas por la casa de Kim y traes a Jared del cuello? Vamos a necesitar el concurso de todos.
Ven aquí sin desviarte, Quil, ordenó Sam. Todavía no hemos decidido nada.
Gruñí.
Jacob, he de pensar qué conviene más a la manada. Debo elegir el mejor curso posible para la protección de todos. Los tiempos han cambiado desde que los ancestros sellaron el acuerdo, y la verdad, no creo que  los Cullen vayan a hacernos daño alguno. Además,  también  estamos seguros de que no van a quedarse por aquí mucho tiempo. Lo más probable es que se larguen una vez que hayan contado su historia, y entonces nuestras vidas volverán a la normalidad.
"Bueno, eso es ciertamente agradable de escuchar," dijo Carlisle, hablando sobre el hecho de que Sam creía que su familia no era un peligro para ellos.
¿Normalidad?
Ellos se defenderán si los atacamos, Jacob.
¿Tienes miedo?
¿Estás  preparado  para  perder  a  un  hermano?  Hizo  una  pausa.  ¿Y  a  una  hermana?, añadió como un pensamiento que acababa de ocurrírsele.
No temo a la muerte.
"Pero eso no es lo que pregunto," dijo Esme.
"Y hay cosas peores que la muerte", agregó Edward.
Me consta,  Jacob. Lo único que pongo en  tela de  juicio es  la validez de  tu criterio en este asunto.
Miré fijamente los ojos negros de Sam.
¿Pretendes honrar el tratado de nuestros padres o no?
Honro a la manada. Hago lo mejor para ella.
Cobarde.
"No es cobardía" Esme susurró. "Estar siempre en busca de una pelea no está bien."
Se le tensaron los músculos del hocico y me enseñó los dientes.
Ya basta, Jacob. Esto te sobrepasa.
El  tono  de  la  voz  mental  de  Sam  cambio  para  adoptar  un  extraño  timbre conminatorio  imposible de desobedecer. La voz del Alfa, el cabecilla de  la manada.
Buscó con la mirada a todos y cada uno de los lobos dispuestos en círculo.
La manada  no  va  a  atacar  a  los  Cullen  sin  provocación  previa.  El  espíritu  del  tratado persiste, ya que no suponen daño alguno para nuestro pueblo ni para la gente de Forks. Bella Swan  ha  efectuado  una  elección  consciente  y  estaba  informada.  No  vamos  a  castigar  a nuestros antiguos aliados por culpa de esa preferencia.
"Bueno, eso es un problema," dijo Emmett. "Me pregunto qué harán cuando se enteren del bebe”
"No lo sé", dijo Esme, de repente preocupada.
"¿Podrías mantener la boca cerrada durante un segundo?" Jasper suspiró y envió una ola de calma a Esme.
"No," Emmett se encogió de hombros.
Escucha, escucha eso, pensó Seth con entusiasmo.
Creo haberte dicho que te calles, Seth.
Oh. Perdona, Sam.
¿A dónde te crees que vas, Jacob?
Abandoné el círculo en dirección levante a fin de poder darle la espalda.
Voy a despedirme de mi padre. Al parecer, no tiene sentido que siga pudriéndome aquí por más tiempo.
"Es como un bebé", dijo Emmett. "Él no consigue lo que quiere así que se va”
"Una vez más... no eres quien para hablar," Jasper se rió entre dientes.
"Yo no huyo," Emmett hizo un mohín.
Ay, Jake... ¡No lo hagas otra vez!
Cállate, Seth, pensaron varias voces al unísono.
No queremos que te marches, me dijo Sam, dulcificando el tono anterior.
Doblega mi voluntad para evitar mi marcha, Sam. Conviérteme en un esclavo.
"Eso no parece justo", dijo Esme, "que un Alfa pueda tener ese tipo de poder sobre ellos."
"Es la única manera de que una manda de este tipo pueda funcionar. Alguien tiene que ser responsable", dijo Carlisle. "Siempre y cuando el Alfa no abuse de poder."
Sabes que no voy a hacerlo.
En tal caso, no queda nada más que decir.
Me alejé de ellos a  la  carrera,  intentando  con  todas mis  fuerzas no pensar en mi siguiente movimiento. En vez de  eso, me  concentré  en  los  recuerdos de mis meses lobunos, cuando abandoné tanto el lado humano que fui más lobo que hombre: vivir el momento,  comer  en  caso de  tener  apetito, dormir  cuando  estaba  fatigado, beber cuando  me  daba  sed,  y  correr,  correr  por  correr.  Deseos  simples  y  respuestas sencillas  a  estímulos  simples.  El  dolor  se  administra mejor  cuando  uno  habita  en formas elementales. El calvario del hambre. El suplicio de pisar el hielo con las patas.
El daño infligido por unas garras cuando la presa conserva las fuerzas intactas. Cada dolor tenía una respuesta simple, una acción clara para poner fin al sufrimiento.
“Puedes irte, nadie te extrañaría” Rosalie murmuro pero sin dar pie a algún comentario de Esme.
Nada que ver con la forma humana.
Necesitaba mantener en privado mis pensamientos, por lo cual adopté la forma de hombre en cuanto estuve lo bastante cerca de mi casa como para llegar a ella de una carrera.
Desanudé los pantalones y me los enfundé. Luego, eché a correr hacia el edificio.
Lo había logrado. Había ocultado mis pensamientos y ahora era demasiado tarde para que Sam pudiera detenerme, pues ya no le resultaba posible escucharme. 
"Oh, va a venir por su cuenta", dijo Emmett. "Buena suerte con eso."
"No le va a gustar lo que ve," dijo Jasper. "De ningún modo."
"Y definitivamente no nos va a gustar lo que piense " Rosalie siseó.
Edward se mantuvo callado como veía haciendo en todo el capitulo, de solo pensar en lo que se venía tenía ganas de gritar.
Sam había formulado una regla muy clara: la manada no iba a atacar a los Cullen.
De acuerdo.
Sin embargo, no había dicho nada en contra de una actuación en solitario.
No, la manada no iba a realizar ataque alguno ese día.
Pero yo sí.
"Bueno, eso es el final del capítulo," dijo Rosalie, feliz de entregar el libro a Emmett.


Aburrido!!! jajajjajajaj yo también me lleve un chasco como Rosalie cuando quise saber que pasaba con el embarazo!
Pues... solo eso.
Espero les haya gustado y no se hayan dormido.
Saludos.
Cary0605


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21 comentarios:

Lorria dijo...

me encanta que estes actualizando la historia...

pero porque diablos tenia que ser desde el punto de vista del idiota de jacob????

porque no desde el punto de vista de edward? en serio que es desagradable...

pero en fin gracias por actualizar!

Nathaly Rivas dijo...

No fuiste la unica, yo tambien odie esa parte desde el punto de vista de Jacob, al igual que en luna nueva donde sale puro el perro ese.

Gracias por actualizar.
Espero que salgamos muy pronto de este segundo libro y entremos en el tercero que es el que mas me gusta :D

Anónimo dijo...

Si definitivamente a Rosalie no le ha gustado para nada leer desde el punto de vista de Jacob y yo también he pensado mucho con éste libro de que al final Meyer se pasó al lado canino jejeje!!!.

Además con el comentario que ha hecho Emmett sobre que a cada rato se nombra la imprimación, pues el golpe que ha recibido por parte de Edward y Rosalie deja en claro de que a ellos dos también les parece extraño que toquen ese punto constantemente, tanto así que el pobre de Edward ya se está temiendo algo malo y que relaciona a su bebé con Jacob jejeje!!!!.

Apuesto a que cuando las cosas se aclaren del porqué tanto la imprimación en la historia, todo el mundo va a desear de que hubiera sido Seth y no Jake quien se tuviera que imprimar o en todo caso de seguro que se van a mudar antes de que Jacob pueda ver embarazada a Bella al menos eso haría Rosalie y en esto la secundan todos incluso el futuro padre.

Me alegra que hayas actualizado y de paso aprovecho a mandarles a todos un gran saludo por fiestas, que lo pasen en compañía de sus seres queridos

SALESIA

Paulina dijo...

Me demore en teminar el capitulo dos dias, me dio mucho, mucho sueño, nos leemos.

Anónimo dijo...

Gracias por actualizar!!!
A la expectativa de más!!

Flaaaqa dijo...

Cuando continuaras con la historia?? Cuentanos si estas teniendo algun percanse

Tamara carreño leon dijo...

Porfa dinos si segiras actualizando
queda tan poco es el ultimo libro

Anónimo dijo...

Hola! Me fascina la historia! Cuando la continuas? :3

Johana Basterrechea dijo...

Gracias Cary! Espero que actualices pronto :-) queremos seguir leyendo XD

Johana Basterrechea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Hola! Me encanta la historia, espero que actualices pronto. Gracias.

Francesca dijo...

Hola!

Me encanta la historia,es genial, estoy de acuerdo contigo en que este capitulo es algo aburrido.

Sigue pronto por favor,quiero saber que pasa.

Saludos :)

Anónimo dijo...

Querida Cary: espero que actualices prontito y no nos mantengas en vilo por más tiempo. Sé que tienes tu vida y tus cosas que hacer, como todo el mundo, pero eres la única en el mundo que tiene esta historia en su poder para traducirla y eso hace que mucha gente como yo te ande presionando para que actualices. Por favor, no quiero que sientas eso cuando leas este comentario, pero de veras que deseo que subas un nuevo capítulo pronto.

Un beso.

Anónimo dijo...

Que lindo, aunque a mi tampoco me gusta el punto de vista de Jacob XD
Espero actualices pronto, saludos

Andreea Virginia dijo...

Hola!! Llevo leyendo la historia sin parar desde anoche a las 12 hasta ahora (estoy en clase) ¡y por fin he llegado!
A mi al principio no me gustaba el punto de vista de Jacob, pero al final acabó gustándome, me parece divertido y ocurren cosas interesantes. Pero creo que en el caso de esta historia no mola, sobre todo porque queremos ver a Rennesme.
¡Espero que actualices pronto!

Andreea Virginia dijo...

Otra cosa, me gustaría pedirte algo (y no sé si los demás estarán de acuerdo conmigo, pero bueno): estaba leyendo otra vez Amanecer, la parte de Jacob, y repito, hay muchas cosas interesantes, pero tal vez podrías ir al último capítulo de Jake (el nacimiento) y luego seguir con Bella, porque a muchos nos gustaría seguir la historia.
Aunque me gustaría saber lo que piensan en el pasado sobre eso de que Edward pueda leerle la mente al bebé...
Eso es todo. ¡Gracias por tu trabajo!

Anónimo dijo...

oye chica, ya es marzo, casi abril del 2015, porfi, continua el libro 2, te lo ruego.
por cierto, chices hp ya termino toda la historia y tambien sol de medianoche?

Anónimo dijo...

Xfa continua con el libro plis o si lo tienes xfa mandame el lonk plis ☺kiero seguir leyendo esto!!!!

Anónimo dijo...

cuando vas a actualizar

Anónimo dijo...

Hola tal vez seria bueno que no nos dejara colgadas asi Cary x fis danos una Idea de como va el libro.... asi nos relajamos un poco. Somos tus fans y esperamos mucho que actualices sino sucedera pronto adviertenos x q ya no aguanto massss. Gracias

Anónimo dijo...

Ahhhhh ya casi un año!!!
Te extrañamos, me gusta mucho la historia te suplico de rodillas que la continúes!!
Aunque sea da señales de humo